Tradición Oral Apostólica

Minientrada Armonización de la Tradición y la Escritura 3.8

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3.8 Armonización de la Tradición y la Escritura

Sin embargo, después que un hermano protestante se queda sin elementos contundentes para objetar la Tradición o para defender la Sola Escritura, acude a buscar supuestas dificultades en tener dos fuentes de inspiración divina. Así llueven sus inquietudes respecto a diferencias palpables que puedan hallarse en una u otra forma del depósito de fe, rechazando en fin a la Tradición por error, al creer que esta se contrapone a la Biblia.

Si queremos un ejemplo de cómo entiende la Iglesia el depósito de la fe en relación a la Escritura y a la predicación de los apóstoles, podemos ver Lucas 1: 3-4:

“he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.”

Estos son versículos que habitualmente se pasan por alto: lo interesante de ellos es que dejan claro que Lucas no está queriendo pasar por encima de la enseñanza de los apóstoles para enseñar a Teófilo. Por el contrario, Lucas ofrece la Escritura para confirmar la enseñanza oral que ha recibido, presumiblemente de los apóstoles. Desde el comienzo Lucas pretende que su Evangelio sea un testimonio adicional a la Tradición viviente de la Iglesia.

El modelo de las Iglesias Apostólicas es el único verdaderamente bíblico, pues las Escrituras dejan claro las dos formas en las que se enseñaba la plenitud del evangelio: por la palabra escrita y por la oral (Cf. 2 Co 3: 1-3) ambas se complementan en un único mensaje de salvación y ninguna parte contradice a la otra. (VER: Iglesia antes del Canon en el Apéndice 2)

En resumen

La Biblia es la verdad puesta por escrito, que es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios se perfeccione, enteramente, preparado para toda buena obra”. Pero en ningún momento menciona que sea un todo. La misma Biblia que pudiéramos tener en las manos nos aclara como ya vimos que no todo se escribió, y que no todo lo que se escribió fue puesto en el canon. Aquí es donde varios hermanos separados se quedan anonadados, pues dicen que la Palabra de Dios es confiable y completa, pero ella misma nos dice en unos versículos aislados que muchas veces pasan desapercibidos, que es confiable al cien por ciento sin contradicción, claro, pero que está completa (no nos referimos al mensaje de salvación en esto la Biblia es suficiente), eso lo niega.  

“Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros.” Colosenses 4: 16

“Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;” 1 Corintios 5: 9

  Pablo habla de que envió una carta a los laodicenses, y una carta a los corintios antes que la primera que tenemos en nuestras Biblias ¿En dónde están estas cartas en la Biblia? Si Dios “hubiera bajado” del cielo o puesto la Biblia para que estuviéramos sujetos a ella como un todo, o como varios preguntan ¿Qué le falta a la escritura? Aquí está la prueba de que le faltan estas dos cartas ¿Por qué Dios no puso también estas cartas de Pablo?, estas epístolas se perdieron, si Dios o los apóstoles nos hubieran dejado un Nuevo Testamento completo y nada más había que creer lo que contuviera él, Dios habría protegido estas epístolas para que las tuviésemos en nuestra Biblia (nótese que Pablo con un sentido más o menos imperativo pide el intercambio de estas cartas entre las dos comunidades), pero desgraciadamente no se pudieron rescatar, muchas cartas fueron rescatadas gracias a su reproducción, pero de algún escrito original hecho de mano por algún apóstol, no queda un solo rastro, los escritos eran quemados con todo lo que había en los lugares de reunión cuando los cristianos sufrían las persecuciones.

En Judas 1: 9 vemos que el Ángel Miguel y Satanás se disputaron el cuerpo de Moisés, y en el último capítulo de la vida de Moisés (Deuteronomio: 34) no se menciona tal acontecimiento, entonces ¿Dónde leyó esto Judas? En ningún lado, eso lo sabían los judíos por Tradición, entonces ¿Judas estaba diciendo mentiras por decir cosas que no vienen en las escrituras que él tenía (Antiguo Testamento)? También en Gálatas 3: 19 y en Hechos 7: 53 se habla de que la ley fue entregada por unos Ángeles ¿De dónde sacaron esto? En el Antiguo Testamento se narra que fue dada por Dios, pero Pablo y Esteban hablan de que los Ángeles fueron los que bajaron las tablas de la ley, a esto le llamamos la Tradición Oral, que no fue escrita, pero vemos que los judíos lo sabían, no por las escrituras, entonces ¿Dijeron mentiras a los Judíos?

San Pablo menciona algo que Jesús dijo que no se encuentra en ningún evangelio (Hechos 20: 35), esto lo supo Pablo por Tradición. ¿También reprenderían los hermanos separados a Pablo por decir cosas que no están en los evangelios? Jesús mismo había recibido Tradición Oral, como cuando dijo: “habéis oído que se dijo; amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”, esto no se encuentra en la Biblia, esta era una Tradición inculcada de generación en generación por los judíos que Jesús mismo había recibido (Torá oral que actualmente siguen reconociendo los judíos). Muchos hermanos interpretan 1 Pedro 1: 25 como los evangelios escritos: (“Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”), pero no puede ser posible, cuando esta carta se escribía, posiblemente Mateo ya había terminado su evangelio, pero como es sabido, el evangelio que viene por boca de Pedro es el de Marcos, que todavía no se escribía, pues, si nos damos cuenta en la segunda carta, apenas anuncia que será escrito (posiblemente) un evangelio, o sea que cuando dijo esto, todavía no les dejaba ningún evangelio escrito, por lo tanto, el evangelio anunciado, fue oralmente.

  Para los hermanos separados cuando se habla de “Palabra de Dios” siempre se imaginan a la Biblia, como si la boca de Dios se limitara a un libro. Pero la misma menciona que hay otras maneras de recibir la Palabra de Dios, sin escrituras, porque era difícil copiar los escritos, y más aun si eran grandes como los evangelios.

“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén” Hechos 6: 7

“Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.” Hechos 13: 49

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10: 17

“…recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros…” 1 Tesalonicenses 2: 13

Así que esta también es la Palabra de Dios, a esto se le llama Tradición Oral Apostólica, y no se refiere a las Escrituras.

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Acerca de José Carlos Pando Valdés

Gracias por dedicar parte de su tiempo a la lectura apologética, tan ncesitada dentro de la Iglesia actual. Que Dios lo colme de Bendiciones.

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