
Un asunto que se ha convertido en polémico especialmente en las últimas décadas es si Jesús tuvo o no hermanos carnales, hijos de María. Los ortodoxos y católicos dicen que no; entre los protestantes abunda más el sí. Libros y documentales avivan la polémica buscando ingresos. Es por ello que hemos tomado este excelente artículo de Apología21.com, para ayudarlo a Usted a comprender este asunto.
Aunque no existen razones ni lógicas, ni históricas, ni religiosas, ni sociales, ni culturales por las que María no debiera haber tenido más hijos después de Jesús, no hay ninguna prueba clara de que Jesús no fuera hijo único. Y el tema no es baladí; para católicos, ortodoxos y algunas otras denominaciones, el hecho de que Jesús tuviera hermanos complicaría la creencia de que María no sólo era virgen cuando quedó embarazada de Jesús (eso hubiera bastado para cumplir la profecía), sino que lo siguió siendo después. “María siempre virgen” es el dogma mariano más antiguo de todos. Para muchos protestantes, demostrar que un dogma católico-ortodoxo es falso sería una gran oportunidad para deslegitimizar ambas iglesias. También creen algunos que si demuestran que María no fue siempre virgen quedaría así invalidado el dogma de la infalibilidad papal, aunque ahí se equivocan, pues tal dogma no fue declarado por un papa, sino por la Iglesia antigua en un concilio universal.
Por eso para creer que Jesús tuvo hermanos no bastan opiniones, se necesitan pruebas irrefutables o al menos tan sólidas como para echar por tierra la creencia tradicional. El ambiente está caldeado. Veremos qué dice la Biblia y la historia sobre el tema, pero antes vamos a ver cuáles son las diferentes posturas al respecto.
Las diferentes posiciones
Iglesia Ortodoxa: María es la siempre virgen, los hermanos de Jesús eran hijos de un matrimonio anterior de José, por tanto eran legalmente hermanos de Jesús, aunque no compartían con él ni padre (el Espíritu Santo) ni madre (María la virgen).
Iglesia Católica: María es la siempre virgen, los hermanos de Jesús en realidad eran parientes, no “hermanos” en nuestro sentido literal del término.
Iglesias protestantes: Muchas de ellas consideran que los hermanos de Jesús eran sus hermanos carnales, pero no hay unanimidad. En realidad serían medio-hermanos por parte de María (hijos de ella con José, pero no del Espíritu Santo). Aunque en la época de la Reforma se aceptaba la idea tradicional de que María permaneció siempre virgen, en épocas posteriores, con lecturas más literales, se fue extendiendo entre los protestantes la idea de que estos hermanos eran carnales y por tanto también hijos de María. Es de notar que los grandes reformadores (Lutero, Calvino y John Wesley) creían en María la siempre virgen, y por tanto negaban que hubiera tenido más hijos.
Iglesia anglicana: La Iglesia Alta coincide con la postura católica y la Iglesia Baja coincide con la protestante. En la Iglesia Episcopaliana y en la Luterana también observamos la misma división de opiniones.
Ateos: Los estudiosos bíblicos ateos no encuentran en la Biblia datos concluyentes en uno u otro sentido, así que generalmente consideran que si se les llaman “hermanos de Jesús” probablemente lo serían (bien como hijos de José y María o sólo como hijos de José), aunque la interpretación de “parientes” también dicen: es posible.
Y estos son los hechos
1- textos bíblicos: los hermanos (y hermanas) de Jesús son mencionados en varias ocasiones y los encontramos en los cuatro evangelistas. Veamos algunos ejemplos:
Lucas 8:19 “Entonces la madre y los hermanos de Jesús llegaron a donde él estaba,
pero no podían acercarse a él debido al gentío.”Marcos 6:3 “¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.”
Juan 2:12 “Después de esto Jesús bajó a Capernaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos; pero no se quedaron allí muchos días.”
Mateo 28:10 “Entonces Jesús les dijo: No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.”
Hechos 15:13 “Cuando terminaron de hablar, Jacobo, hermano de Jesús, tomó la palabra y dijo…”
Gálatas 1:19 (San Pablo:) “No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.”
En los cuatro evangelios y en Hechos se habla de los hermanos de Jesús, aunque sólo en Hechos se habla de “Santiago (= Jacobo), hermano de Jesús”, que además es identificado como el obispo de Jerusalén. La mayoría opina que no está claro en Hechos si este obispo hermano de Jesús es el apóstol Santiago (el Menor) o una persona diferente.
2- texto judío del siglo I: En el año 93, el historiador judío-fariseo Flavio Josefo menciona la muerte de Santiago de esta manera: “Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, hermano de Jesús, quien era llamado Cristo, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.” (los historiadores fechan este martirio en el año 62)
4- arqueología: A finales del siglo XX es hallado en Jerusalén un osario de piedra con la inscripción aramea: “Ya’aqob bar Yosef ajui di Yeshúa” (Jacob, hijo de José, hermano de Jesús)”. Los expertos datan el osario como del año 63 (lo que más o menos coincide con la fecha que dan los historiadores para la muerte de Santiago).
Nota: Expliquemos que “Yaaqob” se transcribe en latín como “Iacobus”, que dio en castellano “Jacobo” (inglés James, italiano Giacomo, francés Jacques). En catalán dio “Jaume” que pasó luego también al castellano como “Jaime”. En leonés sin embargo dio “Yago” y al apóstol se le conocía pues como “Sant Yago”, lo que acabó por considerarse un solo nombre, “Santiago” (por eso decimos “San Pedro” o “San Juan”, pero no “San Santiago”, pues el “san” lo lleva ya incluido). En otras zonas se dividió mal y nos dio “San Tyago”, y de ahí viene el antiguo nombre “Tiago” y su forma castellanizada “Diego”. Así que en la mayoría de las traducciones bíblicas en español se nos habla de “Santiago”, pero algunas usan la más fiel de “Jacob” (por eso al Camino de Santiago se le llama también la Ruta Jacobea).
Vistos estos datos parece lógico pensar que Jesús tenía hermanos, uno de los cuales era Santiago, el que lideró la iglesia de Jerusalén tras su muerte.
– Argumentos a favor y en contra –
1- María y Juan.
Este argumento es, difícil de refutar, sobre todo si conocemos bien el comportamiento social de la época. Cuando Jesús está muriendo por asfixia en la cruz, tiene que luchar desesperadamente por cada bocanada de aire apoyando todo su cuerpo en la herida del clavo de los pies y arqueándose hacia un lado tirando de las heridas de las manos. En semejante situación, cada palabra de las pocas que dijo le supuso un esfuerzo casi inimaginable. Es de comprender que durante esas horas reservase su poco aliento para decir sólo unas cuantas frases (siete) de suma importancia para él, y una de esas pocas palabras las dedicó a asegurarse de que su pobre Madre no quedase desamparada:
“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.” (Juan 19: 25-27)
María era ya viuda (José sólo aparece en la infancia de Jesús). Si no tenía más hijo que Jesús y estaba a punto de perderle a él también, se quedaría sin nadie y sin sustento. Los huérfanos y las viudas eran los más desamparados de la sociedad porque se quedaban sin nada (no podían trabajar). Por eso Jesús se asegura de que, antes de morir, su madre encuentre cobijo en casa de un amigo de confianza y le pide a Juan que se ocupe de ella. Y efectivamente, tal como dice la Biblia y la tradición, “el discípulo la recibió en su casa”. Si tantos hermanos tenía Jesús (especialmente el famoso “Santiago, hermano de Jesús” que fue obispo de Jerusalén) hubiera resultado del todo incomprensible que Jesús pusiera semejante empeño en asegurar el futuro de su madre con un amigo suyo: María se habría ido a vivir con uno de sus hijos o hijas.
La tradición judía establecía claramente que si el hijo que se hacía cargo de una viuda moría, el siguiente hermano en orden de nacimiento tenía la obligación de hacerse cargo de ella. Si Jesús consideró su deber establecer con quién debería vivir su madre es porque él era quien estaba cargo de ella y, al no haber más hermanos, decidió encomendarla a su mejor amigo (el discípulo amado). Si hubiera más hermanos, la tradición judía ya tenía preparado al hermano siguiente para encargarse de ella, y sería ya suya la responsabilidad de su madre, no de Jesús; incluso hubiera sido una intromisión por parte de Jesús hacer planes para su madre ahora que la custodia estaba ya a punto de pasar a su hermano. El propio hermano habría tenido el derecho de invalidar la decisión de Jesús en el momento que éste murió. Y todo esto suponiendo que Jesús fuera el mayor de los hermanos, porque si hubiera hermanos mayores que Jesús (por ejemplo anteriores hijos de José), no sería asunto de Jesús opinar sobre el tema pues la custodia ya estaría en manos del hermano mayor.
Algunos argumentan que Jesús, siendo el hermano mayor, optó por Juan porque sus hermanos aún no creían en él, y prefería que su madre viviera con un creyente. Al defender esta idea se está usando una mentalidad moderna. En la cerrada sociedad semita de la época, mandar a una viuda de más de 7 hijos e hijas a vivir con un amigo sería un escándalo, una humillación para la madre y un desprecio público hacia los hermanos (si fue sin su consentimiento) o un gran desprestigio (si se lavaron las manos). Se podría alegar que aunque sus hermanos aún no creían en él, Jesús quizás ya sabía que días más tarde sí creerían, tal como vemos en Hechos 1:14. Pero aunque no lo supiera, tras resucitar hizo muchas disposiciones, bien podría haber rectificado entonces su postura al comprobar que sus hermanos se unían a los discípulos. Ya no tendría sentido perseverar en su decisión de enviar a su madre con Juan al precio de llenar a toda su familia de oprobio (incluida su madre). No se sostiene, especialmente si crees que Jesús resucitó y se relacionó con los suyos desde la Resurrección hasta su Ascensión.
Además, si suponemos que por alguna extraña razón María se llevaba mal con todos sus hijos e hijas y por eso Jesús prefirió encomendarla a Juan, entonces el admirado Santiago, líder de la iglesia de Jerusalén, hubiera tenido un prestigio social muy dañado por ser un mal hijo (algo terrible en aquella época) y por tanto socialmente marcado e inhabilitado para ser líder ni ejemplo de nada (!ese mal hijo que consiente que su madre tenga que irse con un extraño!). En fin, que si este argumento no imposibilita la existencia de otros hermanos de Jesús, en la práctica lo hace muy improbable por razones lógicas, históricas y sociales. Pero para que este argumento sea sólido hay que demostrar primero que “hermano” puede significar también “pariente”, con lo cual Santiago podría ser primo de Jesús sin que ello suponga un error en las Escrituras.
2- El vocabulario arameo y griego.
El castellano tiene una antigüedad de unos 1000 años. El idioma de Jesús y sus discípulos, el arameo, tiene 4000 años de antigüedad y se dividió en múltiples dialectos; aún así, en ningún momento y en ningún dialecto, y menos aún en el dialecto palestino del siglo I, encontramos en arameo una palabra que signifique “primo”; en su lugar sencillamente se utiliza el término “hermano”, que también puede utilizarse genéricamente en el sentido de “pariente”. En las sociedades semitas el concepto familiar es amplio y en la Biblia vemos que se llama “hermanos” a los que provienen de un mismo abuelo: a los primos, tíos y sobrinos (y creemos que Santiago era “primo” de Jesús, hijo de alguna hermana o prima de la Virgen). En la Biblia se lee, por ejemplo, que Abraham llamaba “hermano” a Lot:
“Abram dijo a Lot: «No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre tus pastores y los míos, porque somos hermanos.” (Gen 13, 8)
Pero luego vemos claramente que Lot no era “hermano” sino sobrino de Abraham:
“Esta es la descendencia de Téraj: Téraj fue padre de Abram, Najor y Harán. Harán fue padre de Lot…”(Gen 11, 27).
Así que el decir que alguno era “hermano” de Jesús no significa necesariamente que fueran hermanos carnales, sino que estos llamados “hermanos”, eran simplemente familiares: primos, etc.. Esta es la tradición que mantiene la Iglesia Católica: Jesús y Santiago (y sus otros “hermanos”), eran en realidad parientes, no hermanos.
Pero el asunto lingüístico no es tan sencillo como hemos explicado. Es cierto que Jesús y sus discípulos hablaban arameo, pero el hecho es que el Nuevo Testamento está escrito en griego, y en griego sí hay un término para “primo”. El griego “adelphos” significa “hermano” (igual puede referirse a hermano de padre y madre, o hermanastro de sólo padre/madre o hermano adoptivo por adopción de ambos padres o medio-hermano por venir de un matrimonio anterior), y el término “anepsios” significa “primo”. Así pues, cuando los evangelistas nos hablan de “Santiago, el hermano de Jesús”, nos lo están diciendo en griego, no en arameo, y usan el vocablo “adelphos”, así que será que realmente querían decir “hermano”.
Ante este argumento recordaremos primero que la Iglesia Ortodoxa tradicionalmente considera que San José era viudo y traía hijos de su matrimonio anterior, que por tanto serían “hermanos de Jesús”, pero no hijos de María. Este argumento apareció por primera vez en el siglo II en el evangelio apócrifo llamado “Protoevangelio de Santiago”, o sea, cuando todavía vivía gente que había conocido a María, así que parece un argumento sólido, y de hecho fue muy popular hasta principios del siglo V.
Los estudiosos actuales, sin embargo, creen que ese mal llamado protoevangelio fue escrito por un cristiano procedente del paganismo (desconoce las costumbres judías) y que ignoraba el hebreo, pues utilizó como fuente la Septuaginta (la Biblia griega de los Setenta). Es muy probable que utilizara también como fuentes los evangelios de Mateo y Lucas. Aunque recogiera tradiciones orales fidedignas en más de un asunto, no tendría nada de extraño que, al ser de origen pagano, malinterpretara el término “hermano de Jesús” y buscase una explicación lógica para que esa “anomalía” no entrase en contradicción con la idea de que Jesús era hijo único. Al fin y al cabo nos encontramos con un texto temprano de gran valor histórico pero no inspirado, por tanto puede contener errores sin problema. Como contrapartida también histórica tenemos un texto de Papías (que veremos más adelante), discípulo de Juan, y que con anterioridad al llamado protoevangelio nos dejó dicho que esos “hermanos de Jesús” eran sus primos.
Este argumento ortodoxo, no obstante, sería válido desde el punto doctrinal católico porque mantendría intacta la creencia común de que María fue virgen antes, durante y después del nacimiento de Jesús. Que Jesús tuviese hermanos dificultaría el dogma de la virginidad continuada de María, pero si tiene hermanastros no invalida ningún dogma, así que un católico puede pensar, como los ortodoxos, que Jesús tenía hermanastros sin ningún problema. Sin embargo la opinión de la Iglesia Católica insiste en que tampoco eran hermanastros, sino primos; veamos por qué.
Al menos uno de los evangelios (el de Mateo) parece haber sido redactado originalmente en arameo, aunque sólo conservamos la traducción griega que él mismo hizo posteriormente. En ese caso, el griego “adelphos” sería una traducción confusa si lo que quiere decir es “primos” o “parientes”. Pero el evangelio de Juan probablemente se redactó en griego y con seguridad lo fue el de Lucas (pues Lucas es el único que no tenía arameo como lengua materna) y también ellos utilizan el término griego “adelphos”.
Hay que señalar que el griego koiné usado en la Biblia no es igual que el griego clásico, ni siquiera igual que el griego popular nativo, pues está plagado de “sabor” arameo. Los escritos traducidos del arameo tienen todo el influjo lógico que el idioma original imprime en su traducción. La versión bíblica usada por la mayoría de los cristianos fue la ya mencionada Septuaginta (siglo III-II a.C.), traducida del hebreo y el arameo al griego usado como lingua franca en todo el Imperio Romano Oriental (donde el cristianismo empezó extendiéndose). No es algo forzado suponer que si los primos bíblicos son llamados “adelphos” en la Septuaginta, los cristianos usasen igualmente el término griego con ese sentido bíblico en sus escritos. Veamos un ejemplo de este manierismo recuperando la cita anterior:
“Abram dijo a Lot: «No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre sus pastores y los míos, porque somos hermanos.” (Gen 13, 8)
Ya hemos visto que la propia Biblia aclara que Abraham no es hermano de sangre, sino tío de Lot, o sea, pariente. Veamos ahora cómo se redactó la frase “porque somos hermanos” en el hebreo original y en la traducción griega de la Septuaginta:
Español: “Porque somos hermanos”
Hebreo: כי אנשים אחים (pronunciado: ki anasim ahim)
Griego bíblico: οτι ανθρωποι αδελφοι ημεις εσμεν (transcrito: oti anthropoi adelphoi emeis esmen)
Vulgata latina: et pastores tuos fratres enim sumus.
El hebreo, refiriéndose a “parientes” usa la palabra “ahim” (plural de “ahu” = hermanos, primos, parientes). El griego bíblico, a pesar de que tiene una palabra para decir tío, sobrino o parientes, utiliza un calco del original hebreo y usa la palabra “adelphoi” (= hermanos de padre y/o madre) y lo mismo hacen la versión latina y española. Por lo tanto, cuando los evangelistas se pusieron a escribir sus libros sobre Jesús, incluso si los redactaron en griego ya tenían en su cabeza un manierismo bíblico determinado, una “manera bíblica” de expresarse, en la que “adelphoi” significaba “hermanos” pero también “parientes”. Si a esto añadimos que incluso Lucas, el que sin duda escribió en griego, leería la Septuaginta y aprendió la vida de Jesús a través de sus seguidores judíos, entonces él traducía las historias arameas al griego, con lo cual también aquí nos encontramos con el influjo del arameo y el griego bíblico. Si el tal Santiago era conocido popularmente como “Santiago, el hermano de Jesús” (en el sentido arameo del término), es normal que Lucas usara la expresión bíblica con “adelphos” manteniendo el epíteto original. Y si los evangelistas mantienen el epíteto de “hermano de Jesús”, con mayor razón lo haría el mencionado historiador judío Flavio Josefo, que sólo narra los acontecimientos de oídas y lo mismo si lo toma de fuentes en griego como de fuentes en arameo se encontraría con la misma expresión: “Santiago el hermano de Jesús”, y así lo reporta él.
Del mismo modo, aunque la Iglesia Católica siempre ha mantenido que ese “hermano” se refiere a “primo”, la versión oficial en latín (la Vulgata) no tuvo ningún problema en traducir ese “ahim” por el latin “fratres” (= hermanos), a pesar de que también el latín tiene vocabulario más específico. Y dentro de esa antigua tradición, también en las traducciones españolas tradicionales usamos “hermano” en lugar de “parientes” sin por ello estar admitiendo que creemos que “hermano” sea el sentido literal de nuestro idioma. Podríamos decir sencillamente que todo este asunto se trata de una mala traducción (en el caso de Abraham, de Santiago y de muchos otros en la Biblia), pero se traduce así no por error, sino por ser fieles a una “manera histórica” de traducir.
También en las lenguas modernas, aunque en mucha menor medida que el griego de la Septuaginta, podemos decir que hay una “manera bíblica” de expresarse que reconocemos y entendemos. Por poner un ejemplo típico, citemos el libro de Samuel, cuando Ana, tras años de ser estéril y de rogar a Dios por un hijo la Biblia nos dice:
“Elcaná conoció a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: «Se lo he pedido al Señor».” (1 Samuel 1:19)
O en Génesis 4:17 “Y conoció Caín a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Enoc”
No creo que nadie mínimamente familiarizado con la Biblia (incluso muchos que no lo están) tenga problema alguno para entender que cuando la Biblia dice “conocer” se refiere a “tener relaciones sexuales con”, incluso se hacen chistes con lo de “¿pero te refieres a conocer en el sentido bíblico?”. Las traducciones más modernas prefieren decir “se unió a” o algo parecido, pero podemos ver claramente que aunque en español “conocer” no tiene un sentido sexual (excepto en la Biblia), del mismo modo aunque en el griego de la época “adelphos” signifique “hermano”, en el sentido bíblico se pueda usar sin ningún problema con el sentido hebreo/arameo de “pariente”, y nadie vio necesario traducirlo de otra forma.
Una objeción es que si bien en el Antiguo Testamento abunda el uso de “adelphos” (hermano) para traducir el término semita de “pariente” (ahu), en el Nuevo Testamento eso no ocurre ni una sola vez, y por ejemplo se refiere a Isabel como “parienta” de María (συγγενίς, “suggenís”) no como hermana al estilo semita; por tanto, cuando usa “adelphos” para con Jesús, lo está usando en sentido griego literal. Pero esta objeción, demasiado común, es errónea. Un ejemplo en el que clarísimamente se utiliza en el Nuevo Testamento el término griego “adelphos” en el estilo semita para referirse a un pariente, no a un hermano es este:
“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María esposa de Cleofás, y María Magdalena” (Jn 19,25)
En este caso el texto griego original para “y la hermana de su madre” dice “καὶ ἡ ἀδελφὴ τῆς μητρὸς αὐτοῦ” (kai e adelphé tes metros autou). Vemos que utiliza el griego “adelphé” (literalmente “hermana”) para referirse a María esposa de Cleofás. Pero esta María no podía ser realmente “hermana de su madre” porque entonces tendríamos dos hermanas con el mismo nombre, y eso es absurdo. Así que si “la hermana de María” no es hermana sino parienta, lo mismo podría ocurrir con los llamados “hermanos de Jesús”. Y no olvidemos que estamos hablando de Juan, que probablemente escribió su evangelio directamente en griego.
3- La Tradición de la Iglesia Primitiva.
Los protestantes sólo pueden apoyarse en lo que ven en las Escrituras para sacar sus conclusiones, pero los católicos tienen, además, la tradición heredada de los primeros cristianos. Es evidente que no todas las enseñanzas de Jesús, ni todos sus hechos ni toda la información que los rodea fue recogida en los cuatro breves evangelios. La misma Biblia lo reconoce:
“Hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales, si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.” (Juan 21:25)
Pero esas cosas se hicieron ante testigos que sin duda las trasmitieron oralmente. Sólo posteriormente parte de la tradición oral se recogió por escrito en los Evangelios. Así que mucha información de todo tipo (doctrinal e incluso anecdótica) fue transmitida a los primeros cristianos por parte de los testigos directos (los apóstoles y la gente que conoció directamente a Jesús y a los hechos). Por eso esa primera comunidad de fieles estaba en una posición muchísimo mejor que la nuestra para interpretar lo que los Evangelios cuentan. Ellos tenían datos y contextos que en las Escrituras no aparecen. Esa tradición, que las iglesias católica y ortodoxa han conservado en parte, es de suma importancia para inclinar la balanza en muchos debates, aunque sólo sea desde una perspectiva puramente histórica.
Así pues ¿dice la Tradición algo sobre este asunto? En verdad que sí. Tenemos el testimonio de Papías, un obispo que Hierápolis (moderna Turquía) de principio del siglo II (nacido por tanto en el siglo I), o sea, de la segunda generación, los cuales eran hijos de aquellos contemporáneos de Jesús. Papías escribió un tratado de cinco libros titulado “Explicación de los dichos del Señor” donde comenta los evangelios (escritos durante su juventud) aclarando dudas y ambigüedades a la luz de la tradición oral que le han contado de primera y segunda mano a él. Desgraciadamente los libros no han sobrevivido, pero conservamos algunas citas de ellos, y esta cita de Eusebio de Cesárea (Hist. Ecl. III, 39,3-4) nos muestra parte de su prólogo:
“No dudaré en ofrecerte, ordenadas juntamente con mis interpretaciones, cuantas noticias un día aprendí y grabé bien en mi memoria, seguro como estoy de su verdad. Porque no me complacía yo, como hacen la mayor parte, en los que mucho hablan, sino en los que dicen la verdad; ni en los que recuerdan mandamientos ajenos, sino en los que recuerdan los que fueron mandados por el Señor a nuestra fe y proceden de la verdad misma. Y si se daba el caso de venir alguno de los que habían seguido a los presbíteros, yo trataba de discernir los discursos de los presbíteros: qué había dicho Andrés, qué Pedro, qué Felipe, qué Tomás o Santiago, o qué Juan o Mateo o cualquier otro de los discípulos del Señor; igualmente, lo que dice Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor. Porque no pensaba yo que los libros pudieran serme de tanto provecho como lo que viene de la palabra viva y permanente”
San Ireneo (siglo II) dice que Papías fue discípulo de Juan, y en verdad, según este fragmento de su libro, así parece, pues de todos los apóstoles él habla de “qué había dicho X” como cosas del pasado que le han contado otros, pero luego menciona de nuevo a Juan diciendo “lo que dice Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor” en presente y como si aún hablara con ellos o al menos les hubiera oído hablar directamente. Y en verdad que Juan era el de menor edad y el único apóstol que llegó a muy anciano; se cree que murió en el 110, con lo que probablemente aún vivía cuando Papías escribió su exégesis. Sabemos también que las hijas del apóstol Felipe vivían en Hierápolis en esa misma época, así que es de suponer que Papías, obispo de esa ciudad, hablara a fondo con ellas sobre estos temas. Así pues, si Papías conoció a Juan, el mismo que cuidó de la Virgen, bien podría tener información privilegiada sobre la familia de ésta. Y así es. Uno de los fragmentos que conservamos de su obra dice:
“María, la esposa de Cleofás o Alfeo […] fue la madre de Santiago, obispo y apóstol, de Simón, Tadeo y un tal José” (Papías fragmento 10)
Según la lógica católica, si un cristiano del siglo I de la segunda generación biológica, que muy probablemente había incluso hablado personalmente con Juan y con las hijas de Felipe, nos dice que los llamados “hermanos de Jesús” son hijos de María la mujer de Cleofás, entonces no tiene sentido darle demasiadas vueltas al asunto, a menos que los Evangelios estuviesen claramente en contra de tal idea, pero no lo están, es sólo un asunto de ambigüedad que podemos ver aclarado en el testimonio de Papías.
4- A vueltas con el osario de Santiago.
Algunos autores de documentales y libros sensacionalistas en torno al mencionado osario con la inscripción de “Santiago, hijo de José y hermano de Jesús”, dicen que si Santiago era primo y no hermano hubieran usado el término arameo para “primo”, pero ninguno menciona qué termino sería ese porque sencillamente no existe (aunque se les puede disculpar su ignorancia, ¿cuántos arqueólogos conocen bien el arameo?). Pero todo el revuelo que se formó en torno al famoso osario quedó al final en papel mojado cuando tiempo después los expertos dictaminaron unánimemente que era una falsificación. Así lo declaró Shuka Dorfman, director de antigüedades de Israel, quien anunció el 18 de junio de 2003: “El osario es real. Pero la inscripción es falsa. Lo que significa que alguien tomó una caja real y labró la escritura en ella, probablemente para darle una importancia religiosa”. El comité también descubrió que la piedra caliza del osario era más típica del norte de Siria que de Israel. Según los expertos de la Autoridad de Antigüedades de Israel, las letras de la inscripción están inmersas en un residuo gris que no se debe a la pátina del tiempo, sino a una pasta de fabricación doméstica aplicada a las letras para que parezcan más antiguas. En concreto, el análisis de isótopos de oxígeno indica que las palabras fueron inscritas en tiempos modernos. Además, la dura pátina marrón que cubre la caja no se encontró en la inscripción, en la que se aplicó una especie de pasta blanda y grisácea para imitar el desgaste. Tras los análisis realizados por Yuval Goren no cabe la menor duda de que la inscripción del osario es una falsificación. El responsable de la falsificación es Oded Golan, el cual fue detenido en el verano del 2003. Oded Golan es también responsable de otra falsificación: de la falsa tabla de piedra del rey Salomón. Al parecer el juez le absolvió; no por considerar que el osario fuese auténtico, sino por no tener pruebas judiciales suficientes para demostrar sin duda alguna que fuese falso. Por tanto para algunos la polémica sigue abierta, pero en un asunto arqueológico, si el criterio de un juez se opone (judicialmente) al criterio de todo un comité de expertos arqueólogos, es difícil dar más crédito al juez, que además se limita a que no tiene pruebas suficientes para condenar a Oden Golan.
5- Más hermanos.
“¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.” (Marcos 6:3)
Veamos quiénes son el padre y la madre de los hermanos de Jesús: José, Santiago, Judas y Simón; Estudiaremos el caso de dos de los hermanos, Santiago y José, pues de ellos tenemos más de un dato:
“[en la crucifixión] Unas mujeres miraban de lejos. Entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé” (Marcos 15:40, cf Marcos 16:1)
“[en el sepulcro] María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto.” (Marcos 15:47)
“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.” (Juan 19:25)
“Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo” (Mateo 10:2-3)
El apóstol llamado “Santiago el Mayor” (el patrón de España) se nos dice que es hijo de Zebedeo y hermano de Juan. El otro apóstol Santiago, llamado “el Menor”, vemos en Marcos que es hijo de una tal María, madre también de José, que aparece en la crucifixión y también en el entierro. De las tres Marías que acompañaron a Jesús durante su muerte, además de Salomé, una es la Virgen, la otra María Magdalena, y la otra es la comúnmente llamada “la otra María” (así la llama Mateo en 28:1). Marcos, también en la cruz, nos la identifica como “María la madre de Santiago el menor y de José”, y en el sepulcro la identifica simplemente como “María la madre de José”; pero Juan la identifica como “María, mujer de Cleofás”. Por lo tanto parece claro que “la otra María” es esposa de Cleofás y madre de Santiago el Menor y de José.
Ahora bien, Juan nos añade otro dato, María de Cleofás es “la hermana de su madre [de Jesús]”, por lo tanto es tía de Jesús. Eso significa que su hijo Santiago es primo de Jesús, o sea, dicho en sentido bíblico Santiago es “hermano de Jesús”. En realidad podemos hacer la otra deducción lógica antes mencionada: Dos hermanas no pueden llevar el mismo nombre, sería absurdo y confuso, así que cuando Juan dice “la hermana de su madre, María”, debe de referirse en realidad a una prima de María, no a una hermana carnal. Esto convierte a Santiago el Menor en primo segundo de Jesús, lo cual sigue siendo “hermano” en sentido bíblico.
Ya tenemos un Santiago, apóstol, que puede con toda razón ser conocido en la Biblia como “el hermano de Jesús”. Aún así, algunos dicen que este Santiago el Menor no es el mismo que el Santiago llamado “Santiago, el hermano de Jesús” (podría tener un primo llamado Santiago y también un hermano llamado Santiago). No es imposible, desde luego. Pero es que hemos visto que Marcos nos añade otro dato familiar: Santiago, el hijo de María de Cleofás, tiene un hermano llamado José. Por tanto Jesús tiene dos primos llamados José y Santiago. Pensar que también tenía además dos hermanos carnales llamados también José y Santiago, como nos ha dicho igualmente Marcos anteriormente, sería ya excesiva coincidencia ¿No es mucho más sencillo y lógico pensar que José y Santiago son hermanos de Jesús en el sentido bíblico de primos?
Ya casi parece que podemos zanjar el asunto, pero hay un pequeño problema: Mateo, como hemos visto, identifica a dos apóstoles llamados Santiago, a uno lo llama “hijo de Zebedeo” (que sabemos que es Santiago el Mayor), y al otro, a Santiago el Menor, lo llama “hijo de Alfeo”. Si Marcos dice que la madre de Santiago el Menor es María, que sabemos por Juan que es la mujer de Cleofás, y Mateo nos dice que la madre de Santiago el Menor es hijo de Alfeo, entonces nos encontramos con que los padres de “Santiago, el hermano de Jesús” y de José son Alfeo y María la mujer de Cleofás. Esto no sería demasiado sorprendente si Santiago fuera un neoyorquino del siglo XXI, pero las familias de la época no tenían semejantes desbarajustes. La esposa de Alfeo no puede ser al mismo tiempo la mujer de Cleofás. ¿Se trata de un error en las Escrituras? Muchos no creyentes dicen que sí, pero no es así y veremos por qué.
Ya hemos explicado arriba cómo el nombre hebreo “Yaakob” se puede traducir en español por Jacob o por Santiago. También el hebreo “Yeshua” es traducido en griego por “Josué” en el Antiguo Testamento, pero por “Jesús” en el Nuevo. El “Yosef” hebreo se traduce en la Biblia por “José”, pero el historiador “Yosef ben Matityahu” es conocido como “Claudio Josefo”, y mucha gente bilingüe (como sigue ocurriendo hoy) usa un nombre diferente para su segundo idioma. Y así tendríamos muchos ejemplos. Lo mismo ocurre con el griego. Cuando los evangelistas escriben en griego, traducen los nombres hebreos/arameos al idioma griego. No tuvieron que inventarse traducciones, las traducciones ya existían y, al igual que pasa en español, no siempre son unánimes. En esa época en Palestina se hablaba arameo, pero se usaba ampliamente el griego al igual que en todo el imperio oriental, así que los nombres eran helenizados cuando se hablaba en griego. También teníamos ya desde hacía tiempo la Biblia traducida al griego (la Septuaginta), así que existía una traducción bíblica de nombres hebreos.
Todo esto hace, que tal como ocurre en español, también en griego haya a veces varias traducciones de un mismo nombre y también que haya algunos nombres que por la razón que sea se traduzcan habitualmente por un nombre aparentemente bien distinto, como pasa en español con Jacob y Santiago o en griego cuando leemos que en unos evangelios Simón fue llamado “Petros” (Pedro: piedra en griego) y en otros que fue llamado “Kephas” (Cefás: piedra en arameo), pero tanto Pedro como Cefás son la misma persona. Según los lingüistas, el nombre hebreo “Kleopa” era frecuentemente traducido por “Alfeo”, aunque si se heleniza el original directamente tendremos “Kleophas” (nuestro “Cleofás”). En tal caso, Alfeo y Cleofás serían la misma persona, es sólo que los distintos evangelistas han usado diferentes equivalencias del nombre (a menudo se le identifica con el Cleofás que se encuentra con Jesús en el camino de Emaús en Lucas 24:18, siendo el otro discípulo tal vez su esposa María). Por tanto la María prima de la Virgen y madre de Santiago sería esposa de Alfeo-Cleofás. Todo encaja.
Aún así, algunos dan una explicación más sencilla. El texto de Juan en realidad dice simplemente “María la de Cleofás”. La versión que tenemos arriba diciendo “María, mujer de Cleofás” es la interpretación que normalmente se hace porque la tradición siempre ha dicho que era esposa de Cleofás. Verdaderamente una mujer casada se identificaba por el nombre de su marido (lo que equivaldría hoy a un apellido), pero también era posible identificarla por el nombre de su padre si el padre era muy relevante y mucho más conocido que el marido, así que pudiera ser que María fuese esposa de Alfeo e hija de Cleofás. Sin embargo, el peso de la tradición (ya documentada desde principios del siglo II por Papías, como vimos arriba) y la evidencia lingüística de que Alfeo y Cleofás pueden ser variaciones del mismo nombre hacen innecesaria esta otra interpretación.
6- Santiago, el hermano de Jesús.
Los hay que afirman que aún así, ese “Santiago, hermano de Jesús” no es ninguno de los dos apóstoles ni es hijo de María de Cleofás, sino otro Santiago, “Santiago el Justo” (sobrenombre que usa por primera vez el historiador cristiano Egésipo en el siglo II al referirse al obispo Santiago llamado “hermano de Jesús”). Este tercer o cuarto Santiago sería el que fue primer obispo de Jerusalén y autor de la epístola de Santiago. Esta visión es más popular entre los protestantes, aunque hay de todo. También hay que tener en cuenta que el Nuevo Testamento no es siempre consistente en la manera de llamar a los personajes. Por ejemplo a “María, la de Alfeo” también la llama en otra ocasión “María, la madre de Santiago” y hemos visto que también “María, la madre de José”, por lo tanto no habría nada extraño en que el llamado “Santiago, hijo de Alfeo” fuera en otras ocasiones llamado “Santiago, hermano de Jesús” (en el sentido de primo). Por eso aunque el número de Santiagos que hubo queda abierto, no se puede utilizar como argumento suficiente. Como Santiago, el hijo de Alfeo, era hijo de la prima de María, tiene mucho sentido que le llamaran también “hermano de Jesús”, pero en el caso de que ese “hermano” fuese un tercer Santiago, seguimos teniendo el problema de que “hermano” puede ser también pariente, con lo cual no hay nada concluyente. Y aquí creo conveniente recordar al lector el valioso testimonio histórico que nos ha dado Papías, discípulo de Juan, a principios del siglo II:
“María, la esposa de Cleofás o Alfeo […] fue la madre de Santiago, obispo y apóstol, de Simón, Tadeo y un tal José” (Papías fragmento 10)
Para Papías, que era además obispo de Hierápolis, donde vivían las hijas del apóstol Felipe, no debía de ser ningún misterio las relaciones familiares de Jesús. En su testimonio nos aclara en una sola frase todas las polémicas actuales que tanta tinta hacen correr y nos dice: que María es la mujer de Cleofás, que Cleofás y Alfeo son la misma persona, que María y Cleofás son los padres de Santiago, que ese Santiago es el apóstol (Santiago el Menor) y también el obispo de Jerusalén (por tanto “Santiago el Justo” es “Santiago el Menor, no un tercer Santiago), y que todos los citados en el evangelio como los hermanos de Jesús (Santiago, Simón, Tadeo y José), son hijos de María la de Cleofás. Lo único que le falta por decir en esta frase es que María de Cleofás es prima de la Virgen, pero eso ya los sabemos por los evangelios.
También San Pablo nos menciona una vez a este obispo Santiago en un contexto que puede resultar ambiguo:
“Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.” (Gálatas 1:18-19)
Algunos interpretan este pasaje como que vio a Pedro y no vio a ningún otro apóstol, pero además de ver a Pedro, a la única persona que vio fue a Santiago. Por tanto Santiago no era el apóstol. Sin embargo, por enésima vez, nos encontramos con que estos temas tan delicados no pueden discutirse leyendo nuestras traducciones bíblicas (de ahí el peligro de intentar interpretar uno mismo el significado de la Biblia sin la formación adecuada). Una vez más tenemos que irnos al versículo original en griego para aclarar qué nos dice realmente Pablo:
Ese “sino solamente a Santiago” está escrito como “μὴ Ἰάκωβον” (mè Yakobon). La palabra “μὴ” establece una excepción, una negación sobre lo que anteriormente se ha afirmado. Por tanto la traducción más clara y exacta sería (como aparece en muchas versiones modernas):
“Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro apóstol excepto a Santiago, el hermano del Señor.”
En esta cita resulta bastante evidente que solo vio a dos apóstoles: Pedro y Santiago, al que llama “el hermano del Señor”. Por tanto Pablo nos dice que “Santiago, hermano del Señor”, el que fue obispo de Jerusalén, es Santiago el Menor, no un tercer Santiago. Y por otras citas ya hemos demostrado que Santiago el Menor es primo de Jesús, no su hermano carnal.
7- El primogénito
Y María dio a luz a su primogénito; lo envolvió en pañales y lo puso en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. (Lucas 2:7)
Algunos protestantes dicen que puesto que Jesús es el “primogénito”, eso implica que fue el primero de más hermanos, y de paso niegan así la perpetua virginidad de María. Esto no tiene tampoco ninguna base lingüística, pues en la Biblia se llama “primogénito” al primero que nace, independientemente de que después vengan más hermanos o no. Es un título legal que designa al hijo que heredará ciertos derechos especiales de su padre tal como vemos en Génesis 25:33, y por tanto un hijo único es, automáticamente, el primogénito. De hecho un primogénito es siempre, por definición, hijo único; sólo posteriormente podrá o no tener más hermanos. Este título funciona de la misma manera que “príncipe” en la monarquía española: el primer hijo del rey es el príncipe heredero, el que heredará el trono, y los demás hijos serán “infantes”, pero no príncipes. Si un rey tiene un solo hijo, ese hijo será igualmente “príncipe” (que viene del latín “princeps”, algo así como “el primero, el principal”), y el primer hijo siempre es el primero independientemente de que haya o no un segundo y un tercero. Pero si alguien duda de esto que decimos, bastará con que mire la siguiente cita:
Asimismo, al introducir a su Hijo primogénito en el mundo dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios. (Hebreos 1:6)
Dios no tiene sino un solo hijo, Jesús, y aun así se le llama “su Hijo primogénito”. Si hiciéramos aquí la misma interpretación que algunos protestantes hacen de Lucas 2:7, tendríamos que llegar a la absurda conclusión de que Dios tuvo más Hijos. Y esto basta para entender por qué muchos protestantes no utilizan este argumento de la primogenitura, pues es indefendible si se conoce bien la Biblia.
8- La virginidad de María
En realidad el principal interés en quienes defienden la existencia de otros hermanos de Jesús por parte de madre no está tanto en demostrar que Jesús tenía hermanos, que tampoco importaría en exceso, como en demostrar que María no siguió virgen por siempre, lo que así demostraría que la Iglesia se equivoca en el dogma de la perpetua virginidad de María (virgen antes, durante y después del parto), lo que demostraría que la Iglesia puede errar, y por tanto no es la verdadera Iglesia de Jesús. Y si el argumento que acabamos de comentar sobre la primogenitura es fácil de desmontar, parece más difícil desmontar algo tan claro como lo que ahora se dirá:
y no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, al que José puso por nombre Jesús. (Mateo 1:25)
Las palabras clave en esta cita son “hasta que”. Si José y María no tuvieron relaciones “hasta que” nació Jesús, eso significa que después de nacer Jesús sí tuvieron relaciones sexuales. Por supuesto eso no implica necesariamente que tuvieran luego más hijos, pero ciertamente pondría fin a la virginidad de María, que es el auténtico objetivo de esta polémica.
Y sin embargo la Iglesia, ayer y hoy, siempre ha defendido la virginidad perpetua de María como dogma de fe. Nunca en la Iglesia se dijo que María no fuese virgen, y ya en el siglo II tenemos los primeros testimonios escritos en los que se habla de la perpetua virginidad de María, aunque ninguno tan rotundo como el de Orígenes, padre de la Iglesia:
“María conservó su virginidad hasta el fin, para que el cuerpo que estaba destinado a servir a la palabra no conociera una relación sexual con un hombre, desde el momento que sobre ella había bajado el Espíritu Santo y la fuerza del Altísimo como sombra. Creo que está bien fundado decir que Jesús se ha hecho para los hombres la primicia de la pureza que consiste en la castidad y María a su vez para las mujeres. No sería bueno atribuir a otra la primicia de la virginidad” Orígenes (año 232)
Nadie podría decir que la Iglesia en estos 2000 años nunca se había dado cuenta de lo que esta cita dice, así que si la Iglesia conoce la cita y aún así nunca le pareció que esa cita supusiese un impedimento en este asunto, algo habrá que lo justifique. Y ciertamente lo hay.
Esa forma “hasta que” en la versión griega original se dice “heos-hou” (ἕως οὗ). En la versión griega de la Biblia esa forma “heos-hou” es usada en más pasajes con la idea de que tal cosa ocurrió o no ocurrió “antes de” algo, pero sin implicar (como sí sucede en castellano) la idea de que después de eso sí ocurrió. Según esto Mateo 1:25 nos diría que José no tuvo relaciones con María antes del nacimiento de Jesús (o sea, que Jesús no era su hijo, que es lo que quiere decirnos ahí), pero sin decirnos nada sobre si después de nacer Jesús tuvieron o no relaciones. Vemos varios ejemplos de pasajes bíblicos que usan también el “heos-hou”, traducido por “hasta que” pero en donde claramente se ve que lo ocurrido sigue siendo cierto no sólo antes de, sino también después de:
Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. (1 Corintios 15:25)
Según la interpretación que ellos hacen del “hasta que” bíblico, esta cita diría claramente que cuando Jesús ponga a todos sus enemigos debajo de sus pies entonces dejará de reinar. Pero en Lucas 1:32-33 se nos dice que su reinado no tendrá fin, de hecho será después de esa victoria cuando el verdadero reinado de Cristo de comienzo. Así que está claro que ese “hasta que” de 1 Corintios no limita el reinado, sino que permite que continúe también después, igual que la virginidad de María en la cita que nos ocupa. Otro ejemplo:
las aguas fueron decreciendo paulatinamente hasta el mes décimo; y el día primero del mes décimo, se vieron las cimas de los montes. (Génesis 8:5)
No hace falta explicar que cuando en el décimo mes asomaron las cimas de las montañas, el agua no dejó de descender, sino que continuó haciéndolo, pues sabemos que al final las aguas bajaron del todo a sus anteriores niveles.
Podríamos dar muchos más ejemplos (A.T: Gen 8, 5y 49,10; Sam 20,3; Judit 12,14 y 16,23. En el N.T.: Mat 28,20; 1 Tim 4,13 y 6,14; Rom 8,22; Fil 1,5. etc.) aunque uno basta para echar por tierra el argumento contra Mateo 1:25. El problema aquí es que están utilizando una traducción a un idioma moderno para explicar, según nuestras reglas gramaticales, lo que el escrito original, en griego, quiso decir. Y ese será el motivo por el que la Iglesia primitiva, de habla griega, nunca encontró ninguna dificultad en Mateo 1:25, ni por ello se privó de declarar a María “la siempre virgen”, tal como la Iglesia ha seguido haciendo hasta el día de hoy, por más que muchos protestantes, apartándose de su propia tradición primera, quieran hoy creer lo contrario.
9- ¿Hijos de José?
Si hemos razonado que la Biblia no demuestra, como algunos pretenden, que María tuvo más hijos después de Jesús, vamos a dar ahora un argumento en contra de la idea ortodoxa de que José trajera al matrimonio otros hijos anteriores a Jesús.
En tiempos de Jesús, cuando nacía el primer hijo (no el resto), la ley ordenaba “rescatar al primogénito” con un par de tórtolas (si era pobre), tal como vemos hacer a José en el templo. Jesús fue de ese modo rescatado al nacer como primogénito que era, independientemente de que luego pudieran o no nacer más hermanos. Este sacrificio no se hacía cuando nacían más hermanos. Otro argumento en contra de la idea de que José traía hijos de un matrimonio anterior, pues según la ley judía el sacrificio de las dos tórtolas lo hacían los padres pobres al tener a su primogénito, y si José tuviera ya otros hijos Jesús no sería su primogénito (aunque lo fuese de María).
“Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Angel antes de su concepción. Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.” (Lucas 2:21-22)
Otros argumentos
10- En Lucas 2:41ss vemos la familia de Nazaret: Jesús, María y José. Aquí no se habla de otros hijos. En ningún relato de la infancia de Jesús aparece ningún otro hijo (ni en la huída a Egipto, ni cuando Jesús se pierde y es encontrado en el Templo). Esto hace improbable que José se hubiese casado con María trayendo ya hijos al matrimonio (como creen los ortodoxos) y también que José y María tuviesen más hijos después de tener a Jesús.
11- En Marcos 6 se dice “El hijo de María” no “uno de los hijos de María”; tampoco se menciona nunca a Jesús como el más importante de los hijos. Siempre es singular la relación de Jesús con María, Jesús nunca aparece como el mejor, el predilecto o el más piadoso o popular, simplemente es él y nadie más. Son los otros los que reciben el título de “hermanos de Jesús”. Al ser Jesús tan relevante, es lógico que sus parientes sean conocidos por su relación con él. No olvidemos además que el sentido de la familia es mucho más amplio en las sociedades semitas de la época que entre los europeos, y no digamos si los comparamos con nosotros.
12- En Mateo 23:55 se nos dice: “¿No es este el hijo del carpintero? ¿No es María su madre, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?”. Tal como decimos, esos hermanos citados no serían hijos de María sino primos de Jesús, y efectivamente, en otras partes de la Biblia se nos explica que dos de ellos son hijos de María la de Cleofás, que es citada como hermana de María a pesar de que dos hermanas no pueden tener el mismo nombre (como ya hemos visto en el punto 2). En realidad esta otra María es llamada “hermana” de nuestra María porque se casó con Alfeo, llamado Cleofás, que era primohermano de José, y por tanto primo político de María (no “hermano” carnal) y así Santiago y José, hijos de María y Alfeo, serían primos segundos de Jesús, a pesar de lo cual la Biblia los menciona en Mateo 23:55 como hermanos suyos. Hermanos sí, pero en el sentido hebreo de parientes, no en el sentido castellano de hermanos de padre y/o madre (ver Mateo 27:56 y Juan 19:25).
CONCLUSIÓN
En el fondo de toda esta polémica se halla el dogma de María siempre Virgen. Pero no olvidemos que la cuestión no es que no podemos pensar que Jesús tuviera hermanos porque eso chocaría con el dogma mariano, más bien fue al contrario, el dogma mariano se declaró oficialmente en aquella época porque los cristianos estaban convencidos de que Jesús era el único hijo de María, porque ellos lo sabían y conocían a sus parientes. Lutero, Calvino, Zwingli y John Wesley, que son los padres del protestantismo, defendían la perpetua virginidad. Fue ya tiempo después de la “Reforma” protestante cuando comienza a extenderse la idea de que Jesús pudiera tener hermanos carnales, e incluso hoy en día, además de los católicos, siguen defendiendo esta doctrina luteranos, parte de los anglicanos. No me parece demasiado sensato que cristianos del siglo XVII o XVIII se atrevan a contradecir lo que los cristianos del siglo II decían. Esos cristianos primitivos también contaban con los mismos escritos que nosotros, pero además contaban con el testimonio de gente que había conocido a la familia de Jesús directamente o de oídas. Incluso aún vivían los descendientes directos de esa familia de Jesús.
A pesar de todos los datos, siempre puede encontrar uno un resquicio por el que meterse para rechazar las pruebas que haya en contra de su creencia previa. Esto es lo normal, sobre todo cuando los investigadores no se atreven a dar un veredicto histórico claro. Pero ateniéndonos a las leyes de la probabilidad, me parece claro que con toda esta información una conclusión adquiere mucha fuerza frente a las demás. Mi conclusión personal es que Jesús no tuvo hermanos, todo parece apuntar en esa dirección. Sin embargo, para un protestante el tema solo tiene una importancia anecdótica, casi una simple curiosidad que nada cambia, excepto en caso de que quieran usar este asunto como arma contra la Iglesia. Para un ortodoxo (igual que para un católico), lo importante es confirmar que María no tuvo más hijo que Jesús, así no se pone en duda el antiguo dogma de su eterna virginidad, pero de qué manera se explique eso (que eran primos o que eran medio-hermanos) no es relevante. Si nos parece importante la conclusión de que esos llamados “hermanos” eran en realidad primos segundos y no medio-hermanos es simplemente por amor a la verdad histórica, y porque cualquier detalle que podamos descubrir sobre Jesús nos parece fascinante ¿Cuál es su conclusión?




Me he tomado el trabajo de leer algunos comentarios aqui, y he quedado maravillado de el amor entre hermanos de fe que reina… increible que leuego te dicen que ese es el camino… y que no hay otro…
Mientras más veo las religiones por dentro, más lejos quiero estar de ellas…
Saludos Gurevich
“Mientras más veo las religiones por dentro, más lejos quiero estar de ellas…”, ciertamente es penoso que los cristianos riñan entre ellos, es como diría San Agustín “victoria y fruto de Satanás”.
Pero, es algo lógico. Como mismo existe Dios, existe el Diablo y como mismo entró la maldad en el mundo, o sea, por voluntad propia del hombre que en su albedrío así decidió, sigue esta generándose en la actualidad. Es por ello que muchos discurren a otros caminos, se olvidan de su Madre, la Iglesia Católica, y la atacan sin sentido y pretenden encontrar a Dios en cultos y sectas por ellos mismos fabricados.
Sé que esto es escandaloso, pero es lógico que pase, la verdad siempre será atacada. El juicio del hombre irá contra todo hasta que la cizaña deje de compartir el campo con el trigo.
Aun así los diálogos entre los cristianos son cada día más educados, entre nosotros, a pesar de creernos equivocados, no salvados, etc. nos llamamos “hermanos separados” ¿acaso así se llaman entre ellos los opositores políticos o los barcelonistas con los madridistas?
Además, ningún cristiano si le queda alguna pizca de esto puede levantar las manos contra ningún otro y el que se establezcan debates a veces más calurosos y a veces menos es del todo normal.
DLB
Este comentario es continuación de una serie de ellos, el presente pretende responder al del enlace siguiente http://apologetica.cubava.cu/2018/12/12/los-hermanos-de-jesus/comment-page-1/#comment-692
Hola José Carlos:
(Romanos 2:21) “tú, sin embargo, el que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? . . .”
Abro con esta reflexión pues en el pasado ud me dió una buena enseñanza:» Solo le pido que haga suya una frase de San Agustín “fue la soberbia la que hizo de los ángeles demonios y es la modestia la que hace de los hombres ángeles”, así cuando nos vuelva a escribir, si es que lo hace, modere el tenor de sus palabras y comprenda que es mejor presentarse como un burro preguntón que no como un sabio que pretende aclarar lo que no sabe.»
¿Se te ha olvidado eso en tan corto tiempo? ¿Vas involucionando?
Has mantenido en esta última respuesta un espíritu altivo… ¿que no sé de idiomas? jejeje
Aún tus progenitores no se habían conocido cuando ya yo enseñaba lenguas… jejejeje.
¡Me das gracia! jejeje
Con toda la autoridad del mundo te he dicho las cosas de acá. No soy de los que primero dice y luego investiga… no.
Sobre el hebreo o arameo y la palabra «akj» o «awkh» dice el e-sword:
«palabra primaria; hermano (que se usa en el sentido más amplio de relación literalmente y afinidad o parecido metafórico [como H1]):- amigo, compañero, hermano, pariente, parte, prójimo.»
Esa palabra que usó Abrahán era para englobar a todos los que estaban en controversia, (ciertamente que él y su sobrino no lo estaban)… pero si deseas aplicar esa palabra solo a ellos dos (Abrahán y Lot) no estarías cometiendo pecado alguno pues también le aplican a ellos: eran «parientes» («akj»).
Otras palabras con el significado de «parientes» también eran: Go·ʼél, Scheʼér, Qa·róhv y ya·dháʽ… pero imagino que ya conozcas el significado de todas y cada una de ellas y de cómo se deben aplicar apropiadamente.
Todas las citas que enviaste usan alguna que otra fraseología de esas… por cierto, creo que cometiste una pifia con este texto: 2 Crónicas 23,21-23. Digo ¿tu Biblia tiene este verso?
Sin embargo, las Escrituras Griegas no usan las palabras hebreo-arameas… ahí es más fácil delimitar términos.
Esto otro que dices:
«si el Evangelio hablara de hermanos verdaderos de Jesús, hijos de María, al nombrarlos junto a ella, el Evangelio diría: «tu madre y los hijos de tu madre, están aquí». Esta era la manera correcta de expresarse en aquel tiempo. Por eso, para evitar confusiones, algunas traducciones de la Sagrada Escritura prefieren utilizar la palabra parientes en vez de hermanos.»
Das gracia… me criticas porque dije «“Sería muy iluminador poder leer “María “la siempre virgen””» y dices que «es tonto y arriesgado» exigir que la Palabra digas cosas que no están ahí e inmediatamente ¿propones un cambio? jejeje. Ahora eres tú quién desea algo «iluminador».
Si algunos «tradictores» prefieren CAMBIAR las Escrituras eso es su problema… si ud desea prestar atención a sus errores… ese es su problema también. No hay nada que justifique tal cambio… porque si sabes tanto de idioma entender que existen palabras bien definidas que no ameritan un cambio. Asi el término “hermano” (a·del·fós) jamás se confunde con “primo” (a·ne·psi·ós) ni con syg·gue·nṓn (parientes). Aunque esta última incluye las dos primeras no se puede decir que sea lo mismo al revés… eso está claro ¿verdad?
Y para ir al tema en cuestión:
“¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.” (Marcos 6:3)
(IntEspWH+) ουχ ¿No ουτος εστιν τεκτων υιος της μαριας και αδελφος ιακωβου και ιωσητος και ιουδα και σιμωνος και ουκ εισιν αι αδελφαι αυτου ωδε προς ημας και εσκανδαλιζοντο εν αυτω
Nota lo que dice Strong sobre ἀδελφός (adelfós):
Partícula de conexión y δελφύς delfús (vientre); hermano (literalmente o figurativamente) cercano o remoto [muy parecido a H1]:- hermano.
Sobre este asunto lo que veo es que quien verdaderamente altera Las Sagradas Escrituras es ud… cómo diríamos por acá: «más claro ni el agua».
Es que hoy la palabra «hermano» ya se le aplica a cualquiera, especialmente en nuestra cultura cubana. Nada que ver con los ejemplos en los que la Biblia usa tales palabras. Y eso hasta católicos reconocidos lo han aseverado:
John P. Meier, ex presidente de la Catholic Bible Association of America, escribió: “En el NT [Nuevo Testamento], cuando la palabra adelfós [hermano] no se usa en sentido figurado o metafórico, sino para designar algún tipo de relación física o legal, significa exclusivamente hermano o medio hermano, y nada más” [“The Brothers and Sisters of Jesus in Ecumenical Perspective” (Los hermanos y las hermanas de Jesús desde la perspectiva ecuménica), de J. P. Meier, The Catholic Biblical Quarterly, enero de 1992, pág. 21.]
Si tiene ud algún problema con el Sr. John P. Meier… pues hable con él… jejeje
Ud. se hace el desentendido cuando quiere, y «ataca» con «estocadas» (Prov 12.18) cuyo propósito imagino sería amedrentar a los débiles e incostantes… no creo que ese sea mi caso.
Sobre esto otro
«La relación de Jesús siempre en singular con María, nadie es “hijo de María” o “hijo de tu madre” (expresiones de esa cultura), cuando se lista la familia nunca se menciona a nadie más que a Jesús, María y José, además de que en el esquema bíblico cuando Dios anuncia la concepción de un hijo a una mujer siempre esta tiene uno»
Con respecto a la primera parte de su escrito se contradice al citar ud mismo Mar 6.3, ahí se mencionan no solo a «Jesús, María y José» como ud dice sino a muchos más: sus «hermanos».
Tampoco es cierta la última afirmación, sírvete leer el caso de Ana en 1 Sam cap 1 y 2.
En finnn… estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo…
Salu2
Saludos Heraldo
Por favor trate de enlazar los comentarios según el orden de estos y no de forma independiente.
Dice “¿Se te ha olvidado eso en tan corto tiempo?”, no, no lo he olvidado.
Dice “¿Vas involucionando?”, creo que tampoco. Mis razones son más fuertes y coherentes que las que usted expone, solo ahí verá una pizca de soberbia, en una Iglesia que no puede presentarse como “otra más del montón”, como otra de “las interpretadoras privadas”; sino como aquella que teniendo cientos de años fue fundada por el mismo Xto quien le otorgó a esta promesas indisolubles, esa misma Iglesia, “columna y baluarte” de la Fe es la que escribe la Biblia y la que conserva la Tradición Oral de los Apóstoles, esto es, todo el Depósito de lo que se ha de creer y practicar.
Dice “¿que no sé de idiomas? jejeje”, yo ignoro lo que usted sabe o deja de saber, y en ningún momento, en ninguno le dije lo que me escribe con tanto regocijo, simplemente le invité a investigar sobre algo que no siempre se entiende bien. Si usted es ese profesor de Español, ¡Albricias! Aunque algo me dice que el Español tal como yo lo conozco está a punto de cambiar jejejeje.
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Abram y Lot: nada nuevo que agregar si quiere mi opinión sobre esto está en el comentario anterior el cual considero más apegado a la verdad que el suyo, con más elementos y coherencia. Lo único nuevo aquí es esto “ciertamente que él y su sobrino no lo estaban” queriendo pretender usted (me corrige si me equivoco) que ese “somos hermanos” no puede referirse a Ellos. Tal opinión se me hace infantil y carente de lógica, primero, el verso 8 dice claramente “entre nosotros dos”, y segundo, aun cuando la discusión empezó por sus pastores es claro que cada uno iba a ponerse a favor de los suyos como mismo cada uno con los suyos se fueron, tercero, la controversia no es porque se pelee por lo bueno o por lo malo por quién tenía o no la razón sino que la controversia, o sea, la discusión, el leque leque (a lo cubano) iba entre ellos dos a necesariamente existir como jefes de aquellas “tribus”.
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Dice “creo que cometiste una pifia con este texto: 2 Crónicas 23,21-23. Digo ¿tu Biblia tiene este verso?”, no, mi Biblia no tiene esos versos, parece ser que mi libreta de notas sobre esto o bien estaba equivocada o yo le copié mal, pero buscando mejor creo que la equivocación fue a la hora de copiarlo, pues la cita es la de primera o sea I Cr, allí verá como si bien las hijas de Eleazar son “primas” de los hijos de Quis, pues Quis y Eleazar son hermanos -hijos de Mahli- y se les llama a estos primos: hermanos; es medio enredado, pero de seguro lo entenderá, solo le pido que lo analice con paciencia.
Pero esto de que los judíos utilizaban la palabra “akj” para referirse a los parientes y así no tener que usar largas circunlocuciones, como por ejemplo “hijo del hermano del padre” es un hecho. Incluso en la Biblia podemos observar algunos giros, modismos utilizados por el pueblo de Dios para referirse a los hermanos carnales, observe en el Cantar de los Cantares 1, 6, donde la Sulamita dice emotivamente: “No se fijen en que estoy morena, el sol fue el que me tostó. Los hijos de mi madre, enojados contra mí, me pusieron a cuidar las viñas”. En el Salmo 50, 20, el escritor sagrado utiliza las dos expresiones: “hermano”, cuyo significado es más amplio e “hijo de tu madre”, que es más específico: “Si te sientas, hablas mal de tu hermano, deshonras al hijo de tu madre”.
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Dice “exigir que la Palabra digas cosas que no están ahí e inmediatamente ¿propones un cambio? jejeje”, yo le digo que o bien no entiende nada de esto o me la quiere jugar como le da la gana, o mejor, anda a media, es que se me presenta como el erudito, como el antaño profe de lenguas que exponiendo solo lo bien investigado no debe de equivocarse, pero es que lo que dice dista mucho de lo que presume. He aquí, para ejemplo, el deseado botón. No sabe usted que cualquiera traducción o versión de la Biblia es una simple interpretación y que por ello esos vocablos que ahí tenemos de nuestras formas de comunicación modernas no son más que lo que mejor enganche según INTERPRETACIÓN, pudiera desgastarme en esto, pero solo dos ejemplos, uno y para ahorrar tiempo es el de I Cr 21, 21-23 allí la RV60 vierte como “parientes” lo que no está mal, pero en realidad es “hermanos”, poner parientes allí y no hermanos es asumir ya una correlación entre estos significados, o sea, hacer una interpretación que puede estar mal o bien, en este caso brilla. El otro ejemplo que me gusta ofrecer es el de 1 Co 11, 1-2 allí debe de verterse “tradiciones” y no “instrucciones” como hace la RV60, claro fue solo la INTERPRETACIÓN de ciertos monjes heréticos que aquí se oscurecieron completamente. Espero me haya entendido.
Dice “porque si sabes tanto de idioma entender que existen palabras bien definidas que no ameritan un cambio”, otra chorreada, no puede comparar así de fácil la suplencia de un idioma con otro, las lenguas antiguas, por primitivas, son pobres y algunas son paupérrimas. El Español y todas las lenguas modernas, romances o no, son muy superiores al hebreo, arameo y demás; ¡aquí no hay lengua sacra! El latín es otra historia, otro tema.
Dice “Asi el término “hermano” (a•del•fós) jamás se confunde con “primo” (a•ne•psi•ós) ni con syg•gue•nṓn (parientes). Aunque esta última incluye las dos primeras no se puede decir que sea lo mismo al revés… eso está claro ¿verdad?” sí, está claro que lo que me pone es falso, se lo he dicho ya en varias ocasiones, me volveré a tomar la molestia y le diré que si algún día llegamos a identificar quiénes son en verdad esos “hermanos de Jesús” podrá ver mejor esto, o sea, cómo esos términos griegos también tienen el sabor arameo. Intentémoslo desde otra fuente: “Como los evangelios fueron escritos en el griego común que se hablaba en Palestina, con los provincialismos propios de la región, tanto en el significado de los vocablos como en la construcción del período, deben interpretarse teniendo en cuenta esa característica (cf. Lc 1,37: el griego “rêma” traduce el hebreo “dabar”, y se entiende: pues no hay nada imposible para Dios y no –lo que sería una traducción literal– pues no es imposible para Dios ninguna palabra). No debemos pues extrañarnos, de que en los evangelios y en el resto del Nuevo Testamento se traduzca con la palabra adelfós, hermano, el hebreo “akj”, hermano en sentido propio y también para significar “primo” o cualquier otro grado de consanguinidad o de simple afinidad. La frase aramea “hermanos de Jesús”, hecha, por decirlo así, tradicional, fue conservada tal cual en el griego, aun cuando en realidad solo se trate de primos.” MAF.
-El ejemplo que me pretende vender de Marcos 6:3, es más de lo mismo. Que adelfós en griego significa hermano, eso no lo discute nadie. Que como propio del griego koiné las frases en arameo pudieran conservar su estilo es otra cosa, es un fenómeno también innegable. Pero fíjese cómo ese mismo diccionario suyo, que es protestante, dice que puede referirse a un “hermano remoto”, ¿qué le sugiere esto? Contésteme eso por favor.
Dice “Es que hoy la palabra «hermano» ya se le aplica a cualquiera, especialmente en nuestra cultura cubana.”, otra chorreada, jajaja, pero descuide, esta no merece la pena.
Dice “Si tiene ud algún problema con el Sr. John P. Meier… pues hable con él… jejeje”, bueno yo ni sé quién es este señor, pero una simple búsqueda en Internet me bastó para concluir que es un modernista. En fin, un anticatólico «católico», pero eso es otro tema y bien denso, y a usted no le interesa mucho, sepa simplemente que es el cáncer de la Iglesia, sus alaridos de sangre.
Dice “Con respecto a la primera parte de su escrito se contradice al citar ud mismo Mar 6.3, ahí se mencionan no solo a «Jesús, María y José» como ud dice sino a muchos más: sus «hermanos».”, no hay contradicción ninguna porque ese “hermanos” solo puede referirse a parientes, además de que el punto es que nadie es “hijo de María” o “hijo de tu madre”. Cuando se presenta la familia siempre es María, José y Jesús. Pero como ya le dije el estudio de quiénes son verdaderamente estos supuestos “hermanos” le servirá para entender mejor esto.
“Ud. se hace el desentendido cuando quiere, y «ataca» con «estocadas» (Prov 12.18) cuyo propósito imagino sería amedrentar a los débiles e incostantes… no creo que ese sea mi caso.” jajajaja, lo propio.
En finnn… estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo… jejeje esto me gusta, de hecho creo que es lo único que me gusta y me parece lógico, jejejeeje. Que Dios le bendiga y que María le cubra con su Manto.
Hola José Carlos:
Ante todo mis saludos.
Hijo… solo te diré que deseo que tengas éxito en tus estudios médicos… porque no creo que des la cuenta en teología. jejeje
Dices:
[«Mis razones son más fuertes y coherentes que las que usted expone, solo ahí verá una pizca de soberbia, en una Iglesia que no puede presentarse como “otra más del montón”, como otra de “las interpretadoras privadas”; sino como aquella que teniendo cientos de años fue fundada por el mismo Xto quien le otorgó a esta promesas indisolubles, esa misma Iglesia, “columna y baluarte” de la Fe es la que escribe la Biblia y la que conserva la Tradición Oral de los Apóstoles, esto es, todo el Depósito de lo que se ha de creer y practicar.»]
Que conveniente… a todos nos pasa que siempre creemos ser los que tenemos la razón.jejeje. No te culpo por ello. Pero por favor ¿»una pizca de soberbia»? No creo que sea «una pizca» exactamente. Veo «una montaña de soberbia» de tu parte al presentar a una Iglesia como la Católica, con todo su historial de sangre derramada, antigua y presente, y OTRAS cosas tan feas y siniestras que no valen la pena mencionar para no ir al punto de herirte pues sé que eres una persona sincera (como las hay en todas las esferas), y que tampoco viene al caso en este blog. ¡No es la Iglesia que Xto fundó ciertamente! ¡No sigue la ideología cristiana ciertamente!… ¡y no es el tema a tratar ciertamente!
Sigues pifiando con las citas Bíblicas. No sé que versión estas usando… o será mi edad que ya no me deja interpretar bien… por ejemplo: «I Cr 21, 21-23» ¿Esto quiere decir «Primero de la Crónicas capítulo 21 versos 21 al 23»? Si es así allí no veo lo que tienes la intención de mostrar.
En el caso de 1 Cor 11:2 hay muchísimas traducciones que vierten apropiadamente el término: tradiciones y no instrucciones. Pero eso es algo fácil de determinar en el griego.
Sobre ese señor que según ud es «un anticatólico «católico»»… cómo bien dice: no me interesa. Y no se lo voy a restregar como autoridad. Tampoco a ese diccionario «mio» que se bautizó como «protestante».
Desde su punto de vista «cualquiera traducción o versión de la Biblia es una simple interpretación». Si tan solo algún día mi mente acariciara esa patética idea… pues adiós Biblia y adiós Dios. ¿En qué te fundamentas? ¿Acaso es la Tradición Oral mucho mejor que la Escrita? ¿Acaso la Tradición Oral es inspirada de Dios como lo son las Escrituras? La verdad es que son preguntas retóricas… ni pierdas tu tiempo en contestar… al menos no ahora. Espera madurar un poco más.
Mira… cualquiera es erudito en cuestiones sin importancia… cualquiera con un poco de pasión defiende cualquier cosa… páginas de ateos, de creyentes, de homosexuales, de homofóbicos, terroristas, antiterroristas, y un largo etc. Todas existen en Internet y si entras a charlar te das cuenta que hay algunas en las que ni vale opinar.
En lo particular me sentí bien intercambiando contigo… no obstante está claro que no vamos a llegar a ninguna parte… aunque ya estamos de acuerdo en lo que sabes…
Que el Todopoderoso te guié a un mejor entendimiento de Su Palabra y que encuentres paz en Sus propósitos.
Salu2
Saludos Heraldo, disculpe la demora.
Gracias por el éxito que me desea como médico, por mi corte de teólogo no se preocupe mucho que ni yo lo hago, tan solo trato de cumplir con mi pedacito de evangelizador y en ello gasto aquí algunos minutos.
–La Iglesia Santa
Debe de entender que la Iglesia tiene dos esencias: una humana y otra divina, al igual que Cristo, es por ello que es Santa, pero también Pecadora. La Iglesia Católica es pecadora, ¡no hay dudas de ello! ha cometido cientos de atrocidades, un etcétera bien largo que algunos gusta exagerar, porque le puedo asegurar que no se le imputa objetivamente ni la mitad de lo que se le acusa. También ha dado de comer al pobre por los siglos y ha sido puntera en muchas aristas del desarrollo humano. Esta luz y sombra siempre estarán en la Iglesia, SIEMPRE, son la cizaña y el trigo que convivirán hasta el Final de los Tiempo; ya desde sus inicios cuando Jesús la hacía nombrando a sus primeros 12 miembros recogía también a sus primeros pecadores, uno le negó 3 veces a pesar de ser el principal, otro le entregó por 30 monedas de plata, casi todos le abandonaron en los momentos más difíciles, uno ha pasado a la historia como símbolo de incredulidad, etc. No sé si capta el mensaje, pero lo que le quiero decir es que porque la Iglesia sea pecadora no implica que no sea la verdadera, pero como notará por mis palabras el tiempo se me estrecha y como no puedo ahondar en ello le recomiendo el siguiente enlace de este blog http://apologetica.cubava.cu/2017/08/01/la-iglesia-pecadora/
–La razón por la que puedo pecar de soberbia la mantengo y aunque no pueda cuantificarla y expresarla como pizca o montaña a causa de una avería en estos momentos de mi soberbiométro sí la siento como natural y positiva.
–Gracias por creerme una persona sincera.
–Por las pifias con los textos bíblicos le ofrezco nuevamente mis disculpas trataré de fiarme menos de mi memoria y agarrar más a menudo mi Biblia y mis notas. Aunque estas disculpas se las ofrezco si su señalamiento de mi error no esconde subrepticiamente un anhelo irrisorio o una carajada de triunfo falseado ya que habiéndole aclarado la cita con anterioridad el que me haya equivocado en un número lo podía haber pasado por alto, pero bueno puede ser que usted no se la haya llevado por mi error. De todas formas la cita es 1 Cr 23, 21-23 y no del capítulo 21, revíselo. La RV60 no vierte tradiciones a pesar de “ser algo fácil de determinar en el griego”, como bien dice usted, a propósito. El que otras Biblias protestantes pongan hay lo que es, puede ser. Pero el caso es que la principal de ellos hace un juego muy sucio con su lenguaje. Recuerde que esto no es un tema por sí solo sino que pretende responderle a algo que usted me dijo, revise el comentario anterior.
——
Dice “¿En qué te fundamentas?”, para llevar de un lenguaje a otro siempre hay que hacer interpretaciones, más aun en este caso en donde se vierte de lenguas antiguas a otras que son modernas. Esto supone varias trabas que usted como bien entendido en idiomas debe de conocer, pero es que mire el ejemplo que le comentaba en la RV60, ¿acaso no es una interpretación? Cada versión o traducción son meras interpretaciones del texto original, del que en algunos pocos casos no se sabe ni cuál es; aunque no se preocupe tanto aun cuando sean interpretaciones pueden trasladar correctamente el mensaje primogenio de Dios.
Dice “¿Acaso es la Tradición Oral mucho mejor que la Escrita?”, no, cada una tiene sus ventajas y desventajas; habiendo ventajas que favorecen solo en determinados momentos a una por encima de la otra y viceversa. Pero las dos al venir de Dios gozan del mismo respeto y veneración.
Y disculpa por responderle, aun cuando me dijo que eran retóricas. Aunque le invito a leer la siguiente serie de nuestro blog http://apologetica.cubava.cu/2017/08/07/serie-sola-escritura-no-tradicion-si/
El que existan páginas de todo tipo en Internet es una muestra más de lo diverso que somos, de la libertad que nos fuera otorgada por Dios. Solo le digo que en mi página debatimos con razones lógicas y coherentes, nunca le he dicho mentiras y si le ofrezco algo enredado le digo sin penas que se trata de la quinta pata del gato, en fin, me gustaría recomendarle que no se aísle de los debates por el simple hecho de que todo el mundo defiende sus ideas, quizás sea mi ímpetu de joven contra el agobio de la vejez, pero bueno….
Dice «cualquiera es erudito en cuestiones sin importancia», ¿acaso se refiere a la virginidad de María?
Al igual yo le deseo todo lo bueno que puede haber y mantengo mi posición sobre María, la siempre Virgen.
Yo, estoy de acuerdo con ambos, no, no padecen de idiocia, tienen la misma edad cognitiva que física, solo necesitan visitar de vez en vez a parte de un cura, o pastor, un rabino, lo que sea pertinente, un psicólogo o mejor un psiquiatra.
Saludos huxley
jejeeje acostumbrado ya a su persona no me inquieta en demasía lo que de otros habría de llamar insulto. Yo que terminé Siquatría hace un par de semanas con uno de los mejores, el Dr. don Tomás; nunca me dijo que estuviera loco !va a venírmelo a decir usted! jajajaja.
DLB
Digo como paciente, no como alumno, ja.
Y qué le hace pensar que no me percaté de que era un yo paciente y no un yo alumno, quizás lo que simplemente ya me molesta esas cizañas. Que vulgar.
José Carlos quisiera decirte muchas cosas, pero solo argumentaré una por ahora. Si deseas escuchar el resto de las argumentaciones me dices.
Ante todo te encomio porque tienes el deseo de defender una argumentación públicamente, que a todas luces es insostenible.
Escribes:
«7- El primogénito
Y María dio a luz a su primogénito; lo envolvió en pañales y lo puso en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. (Lucas 2:7)
Algunos protestantes dicen que puesto que Jesús es el “primogénito”, eso implica que fue el primero de más hermanos, y de paso niegan así la perpetua virginidad de María. Esto no tiene tampoco ninguna base lingüística»
¿Por qué dices que no tiene base lingüística?
En cualquier diccionario de cualquier idioma que leas verás que lo dice carece de base científica. No hay un solo texto en la biblia en el que se use la palabra primógenito que no implique a más descendientes, dígase literal o simbólicamente.
El texto de Gén 25:33 que citas no prueba absoluntamente para nada el punto que argumentas. Eso es como decir que el helado de chocolate sabe así porque la estrella polar brilla en el firmamento. jejeje (Así me sonó)
Si tienes algún argumento bíblico que muestre a un hijo único al que se le llame primogénito… solo muestralo y me ayudarás a cambiar de idea.
Escribes:
«Este título funciona de la misma manera que “príncipe” en la monarquía española»
No solo la monarquía española sino cualquier forma de gobierno monárquico conlleva al sucesor del rey… ese es el príncipe. Aún si el rey no tuviera hijos directos podría nombrar a un principe heredero, de modo que no es coherente equiparar ambas acepciones.
Escribes:
«Asimismo, al introducir a su Hijo primogénito en el mundo dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios. (Hebreos 1:6)
Dios no tiene sino un solo hijo, Jesús, y aun así se le llama “su Hijo primogénito”. Si hiciéramos aquí la misma interpretación que algunos protestantes hacen de Lucas 2:7, tendríamos que llegar a la absurda conclusión de que Dios tuvo más Hijos.»
De nuevo te equivocas, ¿que no has leído la genealogía de nuestro Señor Jesucristo?
Luc 3:23-38
verso 38: «hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.»
O sea que Adán, era HIJO DE DIOS.
También:
Job 38:6 ¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular,
Job 38:7 entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos LOS HIJOS DE DIOS?
Gén 6:1 Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la haz de la tierra y les nacieron hijas,
Gén 6:2 vieron LOS HIJOS DE DIOS que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas.
De modo que Dios sí tiene muchos hijos en el cielo: TODOS los ángeles. Por eso Jesús ostenta el título de «primogénito» en el cielo… pero también en la tierra es el «primogénito» de manera especial pues también acá hay muchos que son adoptados como HIJOS DE DIOS:
(Juan 1:12) “. . .No obstante, a cuantos sí lo recibieron, a ellos les dio autoridad de llegar a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre. . .”
Esos hijos serán tan plenos como Jesús pues ocuparan puestos parecidos (reyes y sacerdotes) al igual que Jesús… nota que la biblia dice que será COHEREDEROS con Jesús:
(Romanos 8:14-17) “. . .Porque todos los que son conducidos por el espíritu de Dios, estos son los hijos de Dios. 15 Porque ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que ocasione temor de nuevo, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”. 16 El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. 17 Pues, si somos hijos, también somos herederos: herederos por cierto de Dios, pero coherederos con Cristo, con tal que suframos juntamente para que también seamos glorificados juntamente.”
De modo que tu argumentación carece de fundamento bíblico y científico.
Saludos
Saludos Heraldo
Ante todo disculparme por la demora al atender su comentario, resulta que cubava está en mantenimiento y por ello no deja administrar los blogs en horario nocturno, y yo, como estudiante de medicina, solo tengo libre las noches para este tipo de cosas.
El dogma de la Virginidad Perpetua de María es casi tan antiguo como la misma cristiandad, existen decenas y decenas de alusiones legadas por los Padres de la Iglesia sobre ello; esta cuestión, como todo dogma, está zanjada hace mucho más de mil años: ¡María es Virgen! Y nos llega por la Tradición Apostólica.
Si desmenuzamos la Biblia para encontrar en ella la coherencia de su letra con esta sentencia acerca de María es más bien para rescatarlos a ustedes del error en que se encuentran y no para demostrar algo que, incluso, es más antiguo que la mismísima Escritura. Pero bueno, ese es el mal de todo lo que huele a protestantismo.
Cayendo en el asunto me gustaría situar bien las piezas del tablero: el dogma de la Virginidad Perpetua de María es atacado por los protestantes desde diferentes ángulos, esto es una obsesión que les hace caer a ustedes en ridículo, y que demuestra su poca preparación y fanatismo religioso. Uno de esos caballos de guerra es el tema de Jesús como primogénito de María y solo a ello dedicaremos este comentario, no a otros asuntos que en vicio pretenden ustedes oponer a lo que afirmamos sobre María.
La comparación entre la primogenitura y la monarquía española es excelentemente análoga, no existen príncipes sino un príncipe, el primero en nacer sin importar que nazcan otros, y si nacieran otros serían infantes, o sea, no son príncipes. Príncipe es un título que no guarda relación numeral posterior, al igual que primogénito que tampoco la guarda en el sentido temporal de “a continuación”, aunque ciertamente casi siempre y por norma sí la guardaba en el sentido anterógrado del tiempo, mostrándonos que antes de ese no había nacido otro varón. Pero yendo más allá solo podemos atribuirle a la primogenitura un sentido legalista, a modo de título, pues el primogénito no coincidía ni con el primero en nacer ni necesariamente era el primero entre muchos, sino que como el príncipe de España era simplemente el que recibía la bendición de Dios (del Rey). Pero veamos esto en la Biblia:
Cuando Lc 2,7 dice que Jesús fue el primogénito de María interpretan ustedes que al ser el “primogénito” fue el primero entre varios. Pudiera ser que en “el cubano” que usted y yo hablamos dicha palabra sí signifique eso y que con toda lógica se contraponga a que un niño sea unigénito. Pero en el lenguaje bíblico la cuestión no es tan sencilla. Allí primogénito no es una etiqueta de enumeración, sino más bien un título honorífico que tenía implicaciones legales y religiosas.
Primogénito es, entonces, el hijo (o animal) consagrado a Dios, que debía de ser el primer varón nacido, sin importar si nacían otros o no. Cuando un matrimonio tenía un hijo varón ese era su primogénito y le era dado a Dios sin importar si atrás venías o no más, era “su primer hijo” en un sentido honorífico y no numeral.
En Ex 22, 28 Dios ordena consagrarle el primogénito a Él. Si dicha palabra se refiere al primero de varios hijos y no al primero que nazca sin importar si después se engendran más ¿cómo es entonces que a los 8 días de nacido ya se debían de ofrecer a Dios? La lógica común ¿qué le indica? En Ex 13,2 ese “conságrame al primogénito” siempre fue entendido como el primer hijo varón nacido, sin importar si venían más. ¿Acaso no consagrarían al niño a los 8 días por que si este fuera hijo único no sería entonces primogénito?
En Gn 25,29ss. cuando Esaú trueca su primogenitura cree que vendió su título, sus honores o que le dio atrás al tiempo y salió después de Jacob del útero de Rebeca. Si la primogenitura se puede “vender” ¿no te suena más a que es un “título” y no una palabra que terminológicamente puedas interpretar a la sencilla y a “la cubana”?
En Jer 31,9 vemos como Efraín es primogénito a pesar de que no fue el primer hijo que nació y esto ocurre ya que la primogenitura además de cederse puede no coincidir con ese primer hijo, sino más bien con quien recibe la bendición y el favor de Dios. Lo mismo ocurre con David quien a pesar de ser el último de 8 hermanos es llamado primogénito (Sal 89, 27) ¿no te parece que la primogenitura es un título?
En Ap 22,13 vemos como en el lenguaje bíblico primero y único no se oponen en Jesús quien al ser el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin es primogénito (el primero y por ello consagrado) y es unigénito (único). Muy acorde con la profecía de Za 12,10 cuando describe el dolor ante la pérdida de Cristo, pérdida del Unigénito, del Primogénito.
En Ex11,5 reconoce la tradición judeocristiana la muerte de todo primer hijo varón de cada casa egipcia sin importar si las mujeres tenían o no más hijos o los fueran a tener. Ve Ex12,30 y saque sus conclusiones.
En 1Cr23, 16-17 no vemos como Rehabías es primogénito de Eliezer a pesar de que este no tuvo más hijos. (Busca los originales ya que la RV60 no traduce correctamente, recuerda que toda traducción-versión de la Biblia es una interpretación)
En Ez 44, 1ss. cuando se anuncia la profecía no se deja claro que por donde Dios pase nada más pasará.
Y para rematar la arqueología nos da unos datos de excelencia mostrándonos como este uso estaba extendido en el ambiente semita, puesto que en las “Antigüedades Bíblicas” de pseudo Filón (primer siglo después de Cristo), la hija de Jefté es llamada tanto primogénita como unigénita (39,11). Y un epitafio, (con fecha 28 de enero de 5 antes de Cristo), descubierto en 1922 en la necrópolis judía de Tell el Yehudieh, hace decir a la muchacha difunta (Arsinoe): “Pero la suerte, en los dolores del parto de mi hijo primogénito, me condujo al término de la vida” (o a ver la Parca). Aunque esta joven madre murió en el primer parto, a su hijo se le llama igualmente primogénito.
Creo que esto aclara por qué a Jesús se le llama el primogénito, muy sencillo, porque era el primer hijo varón, el consagrado a Dios, un título que nos muestra sus honores y no una etiqueta que nos cuenta que después de este vinieron otros, cuando mucho, solo nos es factible para garantizar que antes de él no habían más hijos varones.
La cuestión de Hebreos 1,6 es difícil de explicar ya que es muy problemático el demostrar que aquí no se hace alusión a los hijos (adoptivos) de Dios y creo que con lo que arriba le dije ya no es necesario mucho detalle en este sentido. Solo algunas cositas, cuando Lucas dice “Adán, hijo de Dios, es sencillamente porque Dios le creó, porque no nació de la carne, así mismo todos somos hijos de Dios en el sentido de que de Él viene el alma y todos lo somos también en el sentido de su gracia redentora, esto es, al compartir la cruz de Cristo. Pero ni Adán, ni usted ni yo, ni el papa, ni la mismísima María somos hijos de Dios en el sentido en que lo es Cristo, su primogenitura es la más excelsa y la que mejor demuestra que primogénito no es el primero entre varios ya que Cristo es el Primero y el Unigénito. Cristo es la segunda persona de la Trinidad, el Hijo de Dios en el sentido en que comparte la naturaleza de su padre, la naturaleza divina. Dios es el Padre, el Hijo (no los hijos) y el Espíritu Santo. Pero esto es tema complejo y lo reconozco puede leer en 1 Co 2,5-18 sobre la humillación temporal de Jesús, su kenosis, para que comprendas mejor lo que me dices que no deja de ser verdad, aunque con los matices correctos. En fin, solamente me interesa que excluya la interpretación de que por Cristo ser considerado como “primogénito de toda criatura”, deba ser incluido entre las criaturas. Absolutamente hablando, la expresión podría ser entendida de ese modo, al igual que cuando se le llama “primogénito de entre los muertos”; pero esa interpretación queda excluida por las afirmaciones que siguen, cuando se dice de Cristo que “todo fue creado en El, por El y para El,” y que es “antes que todo, y todo subsiste en El”. La especificación “cosas del cielo y de la tierra, visibles e invisibles, tronos,” etc. (verso 16, ve Efe 1,21), tratando de recalcar que nada queda fuera del influjo de Cristo, da todavía más fuerza al argumento. Todas esas expresiones demuestran claramente que Cristo está en un rango único, fuera de la serie de criaturas.
Si tiene alguna otra duda no dude en preguntar, aquí estamos. Solo le pido que haga suya una frase de San Agustín “fue la soberbia la que hizo de los ángeles demonios y es la modestia la que hace de los hombres ángeles”, así cuando nos vuelva a escribir, si es que lo hace, modere el tenor de sus palabras y comprenda que es mejor presentarse como un burro preguntón que no como un sabio que pretende aclarar lo que no sabe. Se lo digo a modo personal, pero no me malentienda, lejos de mí está el ofenderlo o algo así, ya le quiero sin conocerle jajajaj. Dios le bendiga y le guarde. Que María interceda por usted.
jejeje
En algo tiene razón… esa frase de San Agustín… jejejeje.
Gracias! Pronto le respondo su comentario!
Salu2
Me pareció muy bueno…
¡¡¡Horrible argumentación!!!
ehhhhh!!—-??????
Muy buen argumentación, me parece increíble. Muy buen trabajo.
No es que «te parezca increible»… es INCREIBLE… o sea, esa argumentación no hay quien se la crea… casi que me hago ateo con solo leerla.
Este artículo es una verdadera blasfemia contra la Palabra de Dios.
Cuidado con lo que hablas Heraldo, no vaya a ser que se arrepienta, y qué pena y desasosiego causa el tener que recoger la idiocia de las palabras que por pura ignorancia uno, a veces, lleno de fanatismo y rabia, emite.
DLB
Oye José Carlos, aparte de blasfemar contra la Palabra de Dios, ¿también maltratas al prójimo? ¿Quién es entonces el del «fanatismo» y la «rabia»?
En todo caso, debido a mi edad, tal vez tendría Alzheimer, no «idiocia». jajaja
Saludos
Saludos Herlado
No me había percatado que estaba alrededor de los 65 años, quizás haya sido por lo jocoso de sus comentarios.
Mantengo intacto mi comentario anterior y le pido que lo interprete en su recta intención y no con una lupa malintencionada que ve en mí a alguien que desea censurarlo con palabras ruidosas y descorteses. Ese comentario solo pretendía MODERARLE su expresión, algo que esas decenas de años debían de haberle enseñado. Por mi parte tan solo llego a 20 y me mediría mucho para acusar a algo como blasfemo a la Palabra de Dios.
Su actitud es insultante y eso lo denota el estilo en el que comenta, y usted mismo, con un buen examen de conciencia, o haciendo un poquitín de memoria recordará el furor con el que decidió escribir aquí.
Yo no lo llamo “idiota”, ni “fanático”, ni “iracundo” simplemente le digo que estos dos últimos adjetivos nos ciegan y nos hacen comportarnos en el campo de lo primero.
Con humildad, Heraldo, lograrías más, aunque sea un poco cínica por simple cortesía. Un amigo mío dice que la humildad y la pureza son dos cosas terrenas que nos acercan a Dios.
Pero alejémonos de estas descripciones personales y vayamos a lo que importa, recuerde que este blog es de apologética, o sea, aquella parte de la religión que trata de razonar lo que por fe aceptamos.
Nuevamente si en algo le he herido le ofrezco mis disculpas, nunca ha sido mi intención el ser mordaz.
Bendiciones.
Hola José Carlos:
Ya hace un tiempito… casi que me muero antes de contestarle… jejeje… pero parece que no me iré de este mundo sin terminar mi conversación con ud.
Agradezco la crítica constructiva que conmigo ha hecho ud joven predicador. Acepto que el exceso de confianza en que uno tiene la posesión de la verdad muchas veces nos juega una mala pasada a TODOS (ud incluido) pues nos hace hablar en un tono que suena a «fanatismo». De modo que al enseñar espero que también ud aprenda.
Gracias por disculparse aún pensando que tiene la razón, eso es lo que hace una persona sincera.
Volviendo al tema que nos ocupa…
Me alegra que haya términos en los que estemos de acuerdo.
Claramente concuerdo en que por llamarse «primogénito» no es necesariamente «el primero de los hijos» como si hubiera una obligación de seguirse reproduciendo… eso es perfectamente aceptable. No porque se le diga «primogénito» de María quiere decir ello que María tuvo otros hijos. Hasta ahí de acuerdo. Aunque hay algunas citas que me hace con las que no concuerdo con respecto a los primogénitos… pero nos iríamos del tema.
Hay otras evidencias más que demuestran que María si dejó de ser virgen y tuvo otros hijos.
Por ejemplo, la Biblia indica que María tuvo un buen parto (Luc 2.7)… no fue cesárea (digo yo)… y si no fue cesárea ¿por dónde parió? ¿Crees, como profesional de la salud, que una mujer que pare normal sigue siendo virgen luego del parto? Claro que siempre puede haber intervención Divina para que ella siga intacta… sin embargo la Biblia indica que luego ella tuvo coito… sobre esto hay más que hablar…
Ud me dice «me interesa que excluya la interpretación de que por Cristo ser considerado como “primogénito de toda criatura”, deba ser incluido entre las criaturas.»
Lamento mucho no poder hacer lo que me pide… un primogénito de las cabras ES una cabra… un primogénito de canguro ES un canguro… y así. Salvo raras excepciones como cuando se juntan dos géneros distintos y dan a luz un híbrido… en cuyo caso ya ese híbrido no se reproduce más.
Luego sigo..
“Abram dijo a Lot: «No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre tus pastores y los míos, porque somos hermanos.” (Gen 13, 8)
Saludos Heraldo
“casi que me muero antes de contestarle”, si estuvo enfermo cuánto lo siento, aunque al parecer ya está en la hora jaja, que Dios le guarde. Ah y con salud no que lo guarde en algún sitio oscuro y frío jejeje.
Si usted dice hoy “No porque se le diga “primogénito” de María quiere decir ello que María tuvo otros hijos”, tendrá al menos que admitir que su opinión ha cambiado, pues esa no era su posición hace unos días cuando escribió “¿Por qué dices que no tiene base lingüística?
En cualquier diccionario de cualquier idioma que leas verás que lo dice carece de base científica (…)”. Comentario: http://apologetica.cubava.cu/2018/12/12/los-hermanos-de-jesus/comment-page-1/#comment-640
Dice “Hay otras evidencias más que demuestran que María si dejó de ser virgen y tuvo otros hijos.”, lo siento pero el tema que estamos tratando es sobre la cuestión de la primogenitura de Jesús y como ello no indica necesariamente que María sí tuvo más hijos, como dicen muchos protestantes. Analicemos esto punto a punto y así le hacemos juicio a mí política (http://apologetica.cubava.cu/detalles-del-sitio/ punto 2) y a las palabras con las que usted inició su intervención “(…) quisiera decirte muchas cosas, pero solo argumentaré una por ahora. Si deseas escuchar el resto de las argumentaciones me dices. Ante todo te encomio porque tienes el deseo de defender una argumentación públicamente, que a todas luces es insostenible.”
“sin embargo la Biblia indica que luego ella tuvo coito”, ¿verdad? ¿en dónde? Pero es otro punto, aclaremos a todas luces el asunto sobre la primogenitura y después vayamos a lo que desee.
Aun cuando al caso tampoco viene el hecho de que si bien Xto es el primogénito de toda criatura no deba de ser considerado como una más de las criaturas ahondaré un poco en esto con solo dos argumentos. El primero tiene que necesariamente recordarle el concepto legalista que la palabra “primogénito” tuvo en la cultura hebrea. Xto, quien también es Dios, es primogénito en este sentido, o sea, en recibir los derechos de la casa de Su Padre, pero no es igual que las demás criaturas por cuanto es, además de hombre, Dios. El segundo es más de sentido lógico, aunque también se mezcla un poco con lo primero, sencillamente Xto no puede ser considerado “una criatura más”, por cuanto tampoco por ser el primogénito de TODAS estas es otro “chivo” o “canguro”. Por favor, la palabra primogénito no tiene más significado en Israel, al menos en esto, que el que le indico. Buscándole la quinta pata al gato comete errores que sentencia como correctos lo que como mínimo es vergonzoso.
Hago mía su intención final, aunque créame con sinceridad cuando le digo que no es mi fin crear entre nosotros desavenencias antes bien le quiero enseñar la Verdad, para así compartir todos de una misma mesa. De hecho, “la primera caridad, la caridad verdadera está exenta del lodo de los afectos humanos, es la que se eleva directamente a Dios” y Este se alcanza en la Verdad.
DLB
Hola José Carlos:
Oye… gracias por no desearme un «sitio oscuro y frío»… jejeje… espero no «irme» tan pronto a descansar.
Seguiré avanzando con análisis de este artículo del blog.
Tocante a lo del «cambio de opinión», no es que haya cambiado… sigo pensando igual… pero le doy la razón al decir que porque alguien tenga un primogénito no es un sinónimo de que tendrá más hijos… hasta ahí. jejeje
No es el caso de Jesús, pues la Palabra dice con claridad que el tuvo «hermanos y hermanas» (y no espirituales) (Mat 13:35,36).
Ese argumento que empleas que «hermanos»=»primos» ¿de dónde lo sacaste?
Ese texto que citas:
“Abram dijo a Lot: «No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre tus pastores y los míos, porque somos hermanos.” (Gen 13, 8)
Revísalo porque no es lo que explicas. ¿Dices que Abram dijo que era hermano de Lot? No mi herma, acá Abram se refiere al conjunto, observa bien el texto «somos hermanos» no es refiriéndose a él y Lot sino a TODOS. Como tú y yo: somos hermanos. ¿Entiendes?
De modo que eso no es un argumento válido… como dices: «eso es buscar la 5ta pata al gato? (que algunos sí que ha nacido con ella… jejeje)
No es aceptable.
Y hablando de «patas de gatos»… eso que haces con “adelphos”… me parece que trasciende la «5ta»… tampoco es aceptable. Pues entonces donde dice «digo» tendríamos que escribir «Diego» en todas las Escrituras.
Tampoco es aceptable eso que dices:
«cuando los evangelistas se pusieron a escribir sus libros sobre Jesús, incluso si los redactaron en griego ya tenían en su cabeza un manierismo bíblico determinado»
¿dónde quedó la iluminación del espíritu santo? ¿dónde quedó la inspiración de la PERFECTA Palabra de Dios? Si los que escribieron se dejaron «influenciar» por otra cosa que no sea el santo espíritu… entonces ya no sería «Palabra de Dios» sino «Palabra del Hombre de Dios» (o algo así)… ¿no crees?
Y ni hablar del comentario que haces de Jn 19,25:
«Pero esta María no podía ser realmente “hermana de su madre” porque entonces tendríamos dos hermanas con el mismo nombre, y eso es absurdo. Así que si “la hermana de María” no es hermana sino parienta, lo mismo podría ocurrir con los llamados “hermanos de Jesús”. »
Con que facilidad cambias las Escrituras… ¿qué es lo absurdo? ¿que lo que dice la Palabra «choca» con lo que pretendes demostrar? ¿Te das cuenta de la «técnica» a la que recurren los que tratan de establecer un argumento antibíblico? Es peligroso eso que haces al afirmar «no es hermana sino parienta», estás arriegandote a caer en el pecado que dicta el Apocalipsis.
(Revelación 22:18, 19) “18 “Estoy dando testimonio a todo el que oye las palabras de la profecía de este rollo: Si alguien hace una añadidura a estas cosas, Dios le añadirá a él las plagas que están escritas en este rollo; 19 y si alguien quita algo de las palabras del rollo de esta profecía, Dios le quitará su porción de los árboles de la vida y de la santa ciudad, cosas de las cuales se ha escrito en este rollo.”
Lo que dice la Biblia es exactamente eso: María tenía una hermana con el mismo nombre… fin del asunto. Al igual que habían 3 Santiagos, 2 de ellos «primo» de Jesús (los hijos de las hermanas de María («la otra María» y Salomé)), y el otro «hermano» carnal de Jesús (fruto del matrimonio de María con José (el padre adoptivo de Jesús)). Por cierto, ese Santiago hermano de Jesús no era uno de los apóstoles (1 Cor 15.7).
El otro intento de demostrar una expresión bíblica que es como si no fuera lo haces con “heos-hou”… vaya…
Cuando se dice
«Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. (1 Corintios 15:25)»
Pues eso es lo que significa «HASTA QUE» se ponga a todos sus enemigos, el último de ellos es «la muerte». Imagino que sea difícil de entender para los trinitarios algo tan simple… el Padre y Dios de Jesús le ha dado una función con ciertos objetivos… y hará su papel «HASTA QUE» se cumplan. Luego… bueno… es cuestión de terminar de leer 1 Cor 15…
De Gén 8:5 y los demás textos que citas ni hablar… no hay mucho que explicar.
Sería muy iluminador poder leer «María “la siempre virgen”» en algún lugar de las Escrituras… pero no existe ¿verdad?
En conclusión. Las Escrituras Griegas inspiradas por Dios son las que verdaderamente transmiten el mensaje de la Verdad. En ese idioma existen 3 palabras bien delimitadas: «adelphos» o «adelphé», «anepsios»
y «syggeneis». Si el Autor de la Biblia hubiese querido establecer una relación con cualquiera de esas palabras lo hubiese hecho… de modo que queda al criterio de las personas aceptar la Palabra o inventarse alguna excusa para «encuadrar» el criterio de Dios con el de uno mismo… esa es mi conclusión.
Salu2
Saludos Heraldo, disculpe la demora, entre semana de receso y algún que otro diíta me he demorado demasiado, pero siempre espere que la respuesta puede tardar, pero va.
“pero le doy la razón al decir que porque alguien tenga un primogénito no es un sinónimo de que tendrá más hijos”, a eso me refería con lo del cambio de opinión y si ya está de acuerdo en esto pasemos ahora a otro punto.
—
En el escrito se deja claro que en la lengua aramea y hebrea la palabra hermanos equivale a parientes. Que de dónde lo saco, pues del conocimiento de esa cultura, de dónde saca usted lo contrario, de seguro que de ningún lado, pues solamente es pura ignorancia cuestionadora. Lo que le digo no es un invento chino, ni “la quinta pata del gato” simplemente es lo que cualquiera identificado con esos idiomas le podría decir y si no confía en mí puede hacer una búsqueda en Internet o quizás accesando a la Wikipedia algo pueda encontrar por allí. Yo tan solo le puedo mencionar ejemplos bíblicos e invitarle a que estudie, pregúntele a algún pastor preparado, no sé.
Gn 13, 8: El sentido espiritual de hermanos no es común hasta la llegada de la era cristiana y si lo encontramos en el AT es en escasísimas oportunidades, esto no es porque a mí me plazca que así sea sino porque los vocablos hebreos ocupan un significado determinado y eso se conoce, como mismo se conoce la amplitud que la palabra “perro” tiene en español. Además de eso está lo que la tradición judeocristiana siempre ha interpretado de los pasajes bíblicos, la cuestión no es que ahora alguien pueda venir a decir que tal cita significa esto o aquello, pues gente vivía en aquellos momentos que trasmitieron exactamente lo que eso significa y por ello pretender posicionarse por encima de todo esto no es tan solo ridículo sino también puro desconocimiento. Los hebreos no solo tenían la Ley y los Profetas contaban además con el Talmud y los católicos tenemos escritos e iglesias que se remontan a la era apostólica. La interpretación de “somos hermanos” se refiere a Lot y Abraham y esto no es forzar la escritura, tanto en español como allí más de dos marca pluralidad. Claro que interpretar esto en ignorancia de todo lo demás pudiera llevarnos a la duda de si se refiere tan solo a ellos o a “mis pastores y los tuyos”, pero todo lo que le he dicho bastará para ignorar esta propuesta, además, la palabra hebrea de ahí es “ahim”. “Abraham comprende que las reyertas entre él y Lot, hermanos, es decir, parientes, no harían sino agravar la situación, ya que estaban en medio de una población hostil que de seguro les ponía muchos obstáculos y dificultades”. Fíjese que si confiamos plenamente en la versión protestante de la RV60 su opinión no es considerable, pues la oración “porque somos hermanos” se refiere a “entre nosotros dos” y si fuésemos bien justos en un castellano apretado, para darte la razón, la traducción tendría que decir “No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre tus pastores y los míos, porque TODOS NOSOTROS somos hermanos” (y aun así mmmmm); y para no caer aquí en subordinaciones adverbiales impropias le pido de favor que le pregunte a una profe de Español-Literatura y luego me cuenta. Pero en resumen aquí se ve claramente como la cultura hebrea utiliza la palabra hermanos en el sentido de parientes.
Gn 29 entre Jacob y Labán, en el verso 5 dice que Labán era hijo de Najar, y sabemos que Jacob era hijo de Isaac; sin embargo en los versos 12 y 15 los llama «hermanos» con el significado de parientes que vivían en el mismo clan.
Se dan otros ejemplos que le invito a investigarlos Levítico 10,4; en 2 Reyes 10,13; en 2 Crónicas 23,21-23.
Sobre el manierismo bíblico tan solo le puedo decir que es algo normal, incluso el NT está plagado de ello, tan solo con leerlo podrá ver cómo allí el Infierno no es el Hebreo ni tampoco muchos otros vocablos, es un fenómeno lingüístico, una inculturación. Los escritores de la Biblia griega venían con una cultura hebrea y escribieron en griego koiné que tiene mucho del arameo, así ellos para evitar las confusiones, usaban giros especiales. Por ejemplo, si el Evangelio hablara de hermanos verdaderos de Jesús, hijos de María, al nombrarlos junto a ella, el Evangelio diría: «tu madre y los hijos de tu madre, están aquí». Esta era la manera correcta de expresarse en aquel tiempo. Por eso, para evitar confusiones, algunas traducciones de la Sagrada Escritura prefieren utilizar la palabra parientes en vez de hermanos. Pero luego me dice algo que no puedo analizar más que con asombrosa perplejidad “Pues entonces donde dice “digo” tendríamos que escribir “Diego” en todas las Escrituras” ¿qué es esto? ¿acaso no entiende? Aunque no hay que entender, tan solo hay que saber, saber que eso es así y ya; pero es que a mí esto me ha pasado entre el inglés y el español, dos idiomas que por ser modernos tienen una infinidad de palabras, cuánto más no le pasaría a los de aquella época con el arameo y el griego koiné.
“Si los que escribieron se dejaron “influenciar” por otra cosa que no sea el santo espíritu… entonces ya no sería “Palabra de Dios” sino “Palabra del Hombre de Dios” (o algo así)… ¿no crees?”, no, no creo y me parece que confunde la inspiración de Dios con un dictado de Dios. Si ese “influenciar” lo arrecia mucho dónde queda esa “inspiración de Dios” para los términos que ahorita le expliqué sobre el fenómeno de la inculturación, se influenciarían escribiendo nombres de otros dioses…… (vea http://apologetica.cubava.cu/2017/06/03/la-iglesia-surgida-del-concilio-de-nicea-44/), lo que me dice “no tiene ni pies ni cabeza ni el resto de materia orgánica que une a estos”. La influencia es algo común, de hecho normal y Dios permitió todo tipo de influencias, cada escritor escribe desde las suyas y eso es lo que hace de esa biblioteca sagrada algo de lo más sui generis.
“Lo que dice la Biblia es exactamente eso: María tenía una hermana con el mismo nombre… fin del asunto”, qué fácil se resuelve todo jajajaja, ¡eso es lo que dice la Biblia! Da muestras de porqué es que existen tantas iglesias en el mundo, más que niños felices dijera Ricardo Arjona, ya lo diría San Pedro los indoctos retorcerían la Escritura y para su perdición. Cuidado hermano, estas cuestiones no son tan sencillas y el celo religioso puede trastocarse con un fanatismo tonto que lo dejará al fin ciego, incapacitado para encontrar la verdad. Le estoy diciendo claramente que “hermano” en ese lenguaje puede significar “pariente” e incluso “ariente”, entonces si hay dos personas con el mismo nombre es de pensar que son hermanas carnales, no, es casi ilógico, lo más justo es que sean parientes. Acaso conoce usted a alguna familia en done hayan dos hermanos carnales que se llamen igual. Pero es que la tradición católica guardó siempre la familia de María, su papá fue San Joaquín, su mamá Santa Ana, pero otra hermana de nombre María mmmmmmm. Nadie está retorciendo la Escritura simplemente le estamos dando la interpretación correcta, interpretación que no es accesible al que le faltan ciertos conocimientos, déjelos llegar a usted. Si yo dijera, como hace tiempo ocurrió, “que bueno que tu niño sea sicklémico” a un paciente africano usted y él podrán entender mal esto, pero si saben que ese tipo de pacientes son muy resistentes al paludismo y que la forma de sus hematíes es un factor resistente para su enfermada entenderían otra cosa. Es ahí como la información marca la correcta interpretación de un texto. Entender la Biblia en todos sus recovecos no es fácil. Incluso ustedes toman muchos pasajes literales como alegóricos, pero no es el tema.
“¿Te das cuenta de la “técnica” a la que recurren los que tratan de establecer un argumento antibíblico?”, me parece que hay algo que no acaba de llegarle. Los católicos estamos aquí hace cientos de años, cientos y cientos, y por cientos de años hemos dicho que María es Virgen y todo lo demás, que aparezcan otros ahora a decir otra cosa es dudoso ¿acaso cree que no ha habido católicos ilustres que hayan leído los mismos pasajes que usted? ¿acaso cree que los católicos son malvados de corazón y por desobediencia a Dios quieren planterase a una MAría Virgen? Por Dios, nadie está queriendo sostener un argumento antibíblico es usted el que ignora lo que verdaderamente es y no es bíblico. Recuerde que así mismo le pasaba con el tema de la primogenitura de Jesús.
“Por cierto, ese Santiago hermano de Jesús no era uno de los apóstoles (1 Cor 15.7).”, mmmmmm ¿acaso he dicho lo contrario? (Esto es dudoso)
El “hasta que” es otro tema, venzamos este primero.
“Sería muy iluminador poder leer “María “la siempre virgen”” en algún lugar de las Escrituras… pero no existe ¿verdad?”, no, no existe, como tampoco existen tantísimas cosas que se deciden creer y ello es porque la Bíblica es lo que es, ni más ni menos y pedirle demasiado es tonto y arriesgado. No solo existe la Biblia, existe el Magisterio y la Tradición Oral Apostólica. Aunque la Biblia claramente dice que la señal será “el nacimiento a partir de una virgen” ¿cómo sabría el pueblo que Jesús nación de una virgen si esta no se mantenía como tal? La manera en que la gente reconocerá que Jesús es el mesías, es mediante su madre. Si la madre de Jesús tiene más hijos y por lo tanto no es virgen, la señal se pierde. La relación de Jesús siempre en singular con María, nadie es “hijo de María” o “hijo de tu madre” (expresiones de esa cultura), cuando se lista la familia nunca se menciona a nadie más que a Jesús, María y José, además de que en el esquema bíblico cuando Dios anuncia la concepción de un hijo a una mujer siempre esta tiene uno, y un largo etcétera que podríamos tener apelando a la tradición en donde en los primeros cuatro siglos de la Iglesia nadie se cuestionó esto, todos quizás por la cercanía sabían la verdad, María era Virgen y esos hermanos eran “parientes.”
“esa es mi conclusión”, errónea por supuesto, al igual que la de la primogenitura. Ya le explique la cuestión lingüística, quizás si logramos avanzar podría explicarle mejor quiénes son verdaderamente esos “hermanos de Jesús”.
DLB