Ateísmo

Minientrada La Intolerancia del ateísmo

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El siguiente artículo es tomado del blog español Apología21.com, para leer del original pincha aquí.

Desde Argentina nos envían una carta sobre un tema que no sólo está allí de actualidad, sino también en muchos otros países occidentales:

Que tal Christian

Estos días salió en la noticia que en una provincia de Argentina se ha quitado símbolos religiosos en instituciones educativas y hospitales públicos. Por ello estuvimos debatiendo con algunos.

Primera cosa que me molesta es que muy pocos católicos salen a defender su fe, la mayoría son ateos que salen a festejar y a comentar. Me di cuenta que tan necesario es hacer apología estos días que en es tan atacada nuestra fe. Me surgieron unas dudas del debate y me gustaría que me ayudes a aclarar:

Es correcto decir que La ausencia de símbolos religiosos es símbolo del ateísmo? Por tanto, la retirada de símbolos religiosos viola igualmente el concepto de estado laico. El estado podrá ser laico; pero la nación no lo es. Además, la nación es mayoritariamente cristiana.

Segundo, es cierto que existen buenas personas ateas, en ese caso, qué nos hace diferentesde ellos? Podríamos decir mi fe, pero también vemos muy malos Cristianos.

Tercero, que en las guerras de religiones se mató en nombre de Dios, pero el ateísmo nunca mató en nombre del ateísmo, aunque los gobiernos totalitarios ateos produjeron también muertes y bastantes.

Gustavo

Hola Gustavo

Tus preguntas son interesantes y muy relevantes no sólo para Argentina sino, por desgracia, para buena parte de Occidente en general, así que publicaré tu carta como entrada en nuestro blog, aunque no como artículo estructurado, sino como la carta espontánea que esto es. El tema aquí es el ateísmo y su posición política frente a los creyentes, y por consiguiente nuestra situación y derechos en ciertas sociedades occidentales donde el ateísmo ha conquistado el poder o está en vías de hacerlo. No vamos a tratar aquí tanto de Dios como del hombre; casi no vamos a hablar de religión, sino de democracia y derechos sociales.

Iré respondiendo por apartados a cada una de las cuestiones que tú planteas, siempre dentro del contexto mencionado, aquellas sociedades occidentales donde el ateísmo tiene en todo o en parte el poder, y especialmente en Europa, aunque servirá igualmente para la Argentina de hoy y, sobre todo, para la del mañana.

Y antes de empezar quiero enfatizar mucho que aquí critico al ateísmo como fuerza política, no deseo criticar a las personas ateas individualmente, pues en cuanto a personas hay de todo. Igualmente cuando hablo de los gays lo hago simplemente usando a este colectivo como ejemplo de contraste porque mejor que ningún otro colectivo representan el trato contrario al que los cristianos como colectivo recibimos. A ellos se les ayuda a salir del armario (closet), a nosotros se nos empuja para que nos metamos dentro.

Avanzo también que no seré políticamente correcto, pues precisamente serlo es gran parte del problema, pues son ellos los que están definiendo qué es lo políticamente correcto.

 

POR QUÉ MUY POCOS CATÓLICOS SALEN A DEFENDER SU FE

Efectivamente, es una auténtica lástima y un síntoma de que en buena parte de Occidente los cristianos en general, no sólo católicos, hemos caído en el desánimo y la resignación, como si perder terreno e influencia en nuestras sociedades fuera inevitable y nada pudiera hacerse al respecto. Esta actitud derrotista es la que está permitiendo al ateísmo seguir ganando terreno en países que a menudo tienen mayoría de creyentes, pero con envalentonadas minorías ateas activas que extienden su influencia sin encontrar casi obstáculos. Es como si los creyentes se avergonzaran de sus creencias y se ocultaran, y no protestaran siquiera por miedo a que les señalen con el dedo, y también en muchos sitios porque por experiencia saben que si se hacen notar nadie, ni siquiera los suyos, saldrá a defenderles. De este modo vamos perdiendo visibilidad, influencia y presencia incluso cuando somos mayoría, mientras que ellos avanzan y aumentan su influencia social.

No hay peor cosa que una actitud derrotista que acepta como inevitable la derrota incluso antes de que se produzca y observa impasible cómo ésta se produce sin reaccionar, incluso sabiendo que cada victoria de ellos es sólo un paso más en sus objetivos. Necesitamos despertar y salir a defender nuestros derechos igual que otros colectivos lo están haciendo con gran éxito (mujeres, gays, etc.). Los colectivos que ganan son los que se visibilizan y luchan por sus derechos, los que pierden son los que se dejan pisotear sin hacer nada, y encima se esconden e invisibilizan, de modo que acabamos dando la sensación de que somos bichos raros incluso en sociedades donde somos la gran mayoría. La fuerza no está en el número sino en el ímpetu, en los deseos de “empujar”. Los cristianos del siglo primero eran una minoría pequeña rodeados de un mundo muy hostil, perseguidos, despreciados, y sin embargo se extendieron, triunfaron y transformaron sus sociedades. Necesitamos que en los cristianos se produzca un despertar, un “basta ya”, un reconocimiento de nuestra propia dignidad sin complejos y convencidos del gran valor de lo que tenemos y ofrecemos, pero también de que somos tan dignos como el que más. Necesitamos también líderes que catalicen ese potencial y activen las energías dormidas, que ilusionen y empujen, porque al final casi siempre son unos pocos los que mueven a los muchos, o al menos los que prenden la llama que luego los muchos (o pocos) recogen y extienden. Todos tenemos en ello una responsabilidad, y nuestros dirigentes religiosos aún más.

Y no quiero con esto dar la idea de confrontación o violencia, por supuesto que no. No digo que hay que ir contra los otros, digo que tenemos que defender lo nuestro y no dejarnos pisotear, ni a nuestros derechos, ni a nuestras creencias, que como mínimo son tan dignas de respeto como las de ellos. Convivir sí, dejarnos aplastar nunca, comprar su propaganda… ¿¡eh!?

 

¿ES CORRECTO DECIR QUE LA AUSENCIA DE SÍMBOLOS RELIGIOSOS ES SÍMBOLO DE ATEÍSMO?

Sí es correcto, aunque no tan obvio. Su creencia es que lo transcendente no existe, así que su empeño en eliminar todo símbolo de trascendencia se corresponde con esa ideología de negación de lo trascendente. O si lo prefieres podemos plantearlo de otra forma: la presencia pública de símbolos cristianos agrada a los cristianos y nos ofrece apoyo, pues nos visibiliza y recuerda lo trascendente; la ausencia de símbolos religiosos agrada a los ateos y refuerza sus ideas, pues elimina todo trazo de lo trascendente y facilita el que la gente se olvide de ello (ojos que no ven…). Es más fácil convencer a la gente de que Dios no existe cuando no hay en el entorno nada que se lo recuerde, así que eliminar los símbolos y manifestaciones religiosas facilita su fuerte proselitismo al mismo tiempo que estigmatiza el fenómeno religioso como algo malo, conflictivo, perjudicial para la sociedad, por lo que tiene que ser desterrado. Aceptar que tenemos que retirar las cruces del espacio público es aceptar que las cruces son algo ofensivo, malo para la convivencia. Por lo tanto esa ausencia no significa “ni para ti ni para mí”, sino “yo gano, tú pierdes”. Para empeorar las cosas, no es lo mismo “no pongas nada” que “te quito lo que hay puesto”, y peor en el caso claro de Argentina, cuando quien te obliga a quitarlo es una minoría a quien el Estado permite forzar su visión de las cosas sobre la clara mayoría.

Los ateos han impuesto su punto de vista según el cual hay diferentes religiones por un lado, y por otro lado algo que sería “ausencia de religión”. Según ellos, quienes optan por una religión pueden ofender o entrar en conflicto con quienes optan por otra religión diferente o por ninguna, así que elimina las religiones y eliminarás el conflicto y la ofensa. En ese espacio de “ausencia de religión” es el único sitio donde todos podríamos encontrarnos sin tensiones ni oposiciones. Sería ese, por tanto, el espacio neutro.

Por supuesto, dicen ellos, el Estado y los actores públicos no deberían tomar partido por ninguna religión para no optar por unos sí y otros no, de modo que su lugar sería ese espacio neutro donde no opta por ninguna creencia, y como mucho permitiría que los ciudadanos a nivel particular optasen por la opción que quisieran pero preferiblemente en privado y poniendo la educación y los medios de comunicación al servicio de un ateísmo que es bueno para todos porque trae a la paz (ya se irán muriendo los creyentes de viejos). Es como si parte de la población apoya al Real Madrid y parte al Barça. El Estado no debería apoyar ni a uno ni a otro equipo y debería permanecer neutro, sin meterse en nada de fútbol ni permitir que oficialmente o en sitios públicos se muestre apoyo a uno u otro equipo en ningún modo.

Pero esa lógica, tan asumida por mucha gente, incluso creyentes, es una falsedad y una trampa. Es posible que ellos mismos lo crean así, que el ateísmo es la posición neutra, pero nada más lejos de la realidad.

Creer en Dios no es como apoyar al Real Madrid. Ser cristiano, musulmán, budista o ateo es asumir una visión muy particular del mundo, del universo, del significado del cosmos y del sentido de la vida; es absurdo afirmar que un cristiano o un budista tienen una visión del mundo pero un ateo no tiene ninguna visión del mundo. Todas ellas son opciones y cada una de ellas, también el ateísmo, guían nuestra idea del mundo y nuestras decisiones en la vida y buscan un modelo de sociedad. Nacer ateo u optar por el ateísmo no supone no tener ninguna idea sobre el cosmos o sobre el significado de la vida (que sería lo que significa en esto ser neutral), sino optar por una idea del cosmos y de la vida diferente a los demás. Si comparamos la religión con una ideología política, el ateo no sería apolítico, sino militante de un partido radical cuyo objetivo no es tanto convencer sino imponer a todos su ideología; no representarían la ausencia de ideología, sino una ideología diferente que en vez de basarse en Dios se basa en… ¿en qué realmente? pues en teorías, en el ser humano, en ideales filantrópicos (como si el amor al prójimo fuera un concepto inventado por ellos)…

¿Hacia dónde nos dirige la ideología atea?

Pero una vez cortado el cordón umbilical que los une a Dios como origen y destino, parecen vagar por la historia sin un rumbo establecido, y así en unas pocas generaciones de ateísmo social estamos viendo, no sin estupor, cómo las sociedades occidentales parecen estar pasando de un antropocentrismo humanista, donde el hombre es la medida de todo, a un animalismo donde el hombre empezó siendo una especie más del planeta Tierra (una Gaia que en ocasiones adquiere atributos deístas) para acabar dirigiéndose hacia un animalismo misantrópico en donde el hombre es presentado, cito literalmente, como “el virus de la biosfera”, el error de la evolución que hay que parar antes de que termine por exterminar a todas las especies. Sería una evolución filosófica del siguiente tipo ¿Cuál es el centro de la existencia según la sociedad de ayer, de hoy y de mañana? (un mañana que ya está asomando):

Dios > el hombre > el animal

En paralelo a estos conceptos ¿cuál es la valía y la naturaleza del hombre?

Hijos del Dios del universo > reyes del mundo > cáncer del planeta

De ser hijos de Dios, nada menos, hemos pasado a ser dioses de barro y muchos signos apuntan ya a que acabaremos siendo la basura de un planeta que, dicen, sería mucho más perfecto y feliz si pudiera librarse de la raza humana. El siguiente paso qué será ¿el autoexterminio? Ya los hay en contra de tener hijos para lograr precisamente eso.

Cuando rompes amarras con la Verdad objetiva y todo se sume en el relativismo, nunca sabes a dónde se puede llegar, pero una sociedad que aplaude a Carl Sagan por haber convencido a la humanidad de que nuestro planeta no es el centro del universo (ni físicamente ni por importancia) sino sólo “un pálido punto azul” totalmente insignificante, no parece estar pensando precisamente en enaltecer al ser humano. Cuando un reputado científico te explica que en la evolución cada animal es perfecto para su entorno y por tanto es absurdo creernos mejores que las cucarachas, en vez de aplaudir habría que preguntarle ¿acaso la consciencia no representa la cumbre de la evolución? ¿La inteligencia no nos hace superiores a las lombrices de tierra? Al parecer, según ese reputado científico, la respuesta es no. Tal vez con una mentalidad atea ese planteamiento tenga sentido; a mí me suena ridículo y alarmante. Y luego si un científico dijera en esa misma tele que Dios creó al hombre dirían ellos que tal cosa es absurda y ofensiva. Pero decir que tu madre y una cucaracha tienen el mismo valor e importancia al parecer no es ofensivo, es pura ciencia. Ya ves lo que nos viene ahora que nos hemos liberado al fin de la superstición y la ignorancia.

Y cada vez se extiende más la idea de que no somos grandes por ser hijos de Dios (teocentrismo) ni por ser los reyes de la creación (antropocentrismo), sino que somos despreciables por ser el cáncer del planeta (animalismo); idea muy aplaudida en muchos libros, documentales y medios de comunicación en general, y muy bien reflejada en el discurso de Morpheo en la película Matrix: «Los seres humanos son una enfermedad, el cáncer de este planeta. Sois una plaga», y a defender esa idea se volcó la prestigiosa revista Science en su número de julio (si no me equivoco) de 2014, por poner un ejemplo.

La ideología animalista no sólo rebaja al hombre al mero grado de animal, sino que por ser un animal destructivo vale menos que ellos. Eso posibilita barbaridades como por ejemplo que los colectivos animalistas españoles no sólo ataquen a los toreros por matar toros, sino que deseen o incluso pidan la muerte del torero por asesino (¿asesino? ¿eh?), o incluso se alegren públicamente del niño amante del toreo que se estaba muriendo de cáncer. Al morir algunos de ellos corearon “se lo merece”; ¿en serio? ¿por qué le gustaban los toros se merecía ese niño la muerte? A lo mejor también merecía morir su maestra, que no le gustaban los toros pero le gustaba mucho el niño ese horrible al que le gustaban los toros. Así que la cosmología occidental podría completar pronto su evolución desde la Edad Media hasta hoy según el siguiente esquema:

Teocentrismo > antropocentrismo > animalismo

Quienes piensan que “liberado de Dios” el hombre será ensalzado, que se lo piense mejor, porque resulta que Dios es la única garantía de que nuestra dignidad y valía estén a salvo. Por tanto está claro que creer o no creer en Dios condiciona totalmente la visión que uno puede tener de la existencia, del ser humano y de la propia vida. No creer no crea un espacio neutro, crea un espacio distinto, y a la vista de por dónde se mueven las cosas, a largo plazo no parece muy prometedor si seguimos sin reaccionar.

El espacio público es de todos

El conflicto de los símbolos religiosos es planteado por los ateos como la búsqueda de un espacio neutral donde todos se sientan cómodos, católicos y ateos (y otras religiones si hay), intentando convencernos de que también nosotros deberíamos sentirnos cómodos en un entorno libre de religión. Pero los cristianos no nos sentimos cómodos en una sociedad donde siendo nosotros mayoría, nuestros símbolos no sólo han sido retirados sino que son rechazados e incluso atacados y vilipendiados (libertad de expresión lo llaman, pero tócales a ellos los símbolos, ya verás). Los únicos que se sienten cómodos en un entorno libre de símbolos religiosos son los ateos (aunque ya crean ellos otros símbolos, mitos y creencias a su gusto), y por mucho que ellos nos quieran vender el tema como que quitar las cruces de todas partes es la manera de que ellos y nosotros estemos igual de cómodos, lo cierto es que no, que quitar las cruces les hace sentir cómodos a ellos, sólo a ellos, a mí me ofende (aunque ofender a un cristiano ¿a quién le importa?).

Cuando la religión desaparece de la vida pública el entorno resultante no será neutro, sino ateo. El entorno nos influye grandemente (y ellos lo saben). Un niño que se cría viendo cómo la religión sólo existe encerrada en su casa pero no existe fuera de ella, se verá condicionado en mayor o menor grado a pensar que es algo casi vergonzoso que se debe ocultar, algo ofensivo que se tiene que callar, algo malo que no se puede airear, y en todo caso algo privado que no debe tener ninguna influencia en la sociedad. En definitiva, quitar la religión (y sus símbolos) de la vida pública no sólo es un acto que debilita al cristianismo, sino que favorece grandemente al ateísmo. No es otra cosa que eliminar la presencia cristiana para imponer una atmósfera atea.

Se dice que una democracia es el gobierno de la mayoría, pero respetando a las minorías. Si los cristianos somos la mayoría social, el Estado democrático debería defender principalmente nuestros intereses, aunque respetando y protegiendo al resto. Y si los cristianos somos una minoría, el Estado debe protegernos, no atacarnos ni despreciarnos ni ofendernos. Pero lo que vemos es que este principio de gobernar para la mayoría respetando a las minorías se reclama para todos menos para los cristianos. Si los cristianos somos mayoría ¿por qué quieren obligarnos a abandonar el espacio público? ¿no somos acaso nosotros (no los políticos) la nación para la que se gobierna? ¿no son nuestros intereses (y no los suyos) los que tienen la obligación de defender y servir? Y si los cristianos somos considerados una minoría ¿por qué se nos puede ofender impunemente mientras se protege de la ofensa a otras minorías por el hecho de serlo?

Oímos que hay que quitar la cruz de las escuelas (ahora en Argentina, en España ya se hizo hace tiempo) para, por ejemplo, no ofender a los musulmanes; y también que ofender públicamente a los católicos en la tele o en el teatro está muy bien, que eso es libertad de expresión, pero si ofendes mínimamente a musulmanes o gays, eso no se puede consentir, es delito de odio y está castigado por la ley porque hay que proteger a las minorías, no a las mayorías. Y sin embargo esos mismos argumentan que el catolicismo tiene que abandonar la vida pública (lo que incluye casi todo menos tu casa) porque la sociedad no es católica sino laica. ¿En qué quedamos, que somos la mayoría o la minoría? Da igual, el caso es ir contra nosotros.

Si un artista en España organizara una exposición cuya temática ofendiera profundamente al colectivo gay (lo cual hoy aquí es impensable) le obligarían contundentemente a cerrarla y, al margen de problemas legales por ofensas y delitos de odio, sufriría la más enérgica condena de políticos y medios de comunicación, mientras que las redes sociales arderían contra él. Y sin embargo el gobierno de Extremadura, con el dinero de todos, organizó una exposición pornográfica con las figuras de Jesús y María, y los católicos, conmocionados, callaron, mientras que ante la mínima protesta el gobierno defendió la exposición por ser un acto de libertad de expresión y como tal algo que “fortalece a nuestra democracia”. Al parecer una democracia se hace fecunda cuando mimamos a los gays y machacamos a los cristianos, como si la verdadera democracia fuera el gobierno de ciertas minorías con el desprecio a ciertas mayorías. Unos partidos lo promueven y otros lo consienten, pero nadie nos defiende.

Nuestras cruces les ofenden y tenemos que quitarlas, pero si son ellos los que nos ofenden entonces eso sí que vale, es más, es estupendo, un ejemplo de valentía y democracia que hay que alabar. El mismo gobierno de Madrid que se mantiene alejado de las procesiones de Semana Santa porque “el gobierno de todos debe mantenerse apartado de celebraciones sectarias” no ve problema alguno en financiar las fiestas y desfiles del Día del Orgullo Gay y participar en ellas personal e institucionalmente. ¿Cuál es el mensaje? Este gobierno apoya a los gays y desprecia a los cristianos; ser gay es bueno, ser cristiano es malo; hay que apoyar a los gays para que salgan del armario, visibilicen su identidad y sean ciudadanos de primera como todos, pero hay que aislar a los cristianos y empujarles al armario (o closet) para que su inmundicia no contamine a los ciudadanos de bien, que hagan lo que quieran pero en su casa (justo lo mismo que antes se decía de los gays). Y que en todo esto no exagero lo puedes ver fácilmente con dos ejemplos; compara estas dos noticias:

1- Pena máxima para un taxista por vejar a una pareja de gays con insultos. Un juez le ha condenado a pagar 240 euros de multa por proferir expresiones homófobas y racistas “con intención evidente de humillar” (ver noticia)

2- Una conocida política entra con varios más en una capilla católica durante la celebración de la misa. Ella y otra mujer se desnudan, se tumban sobre el altar y se besan mientras corean insultos a los cristianos con gritos como “arderéis como en el 36” (recordando aquellas quemas de iglesias y conventos y los asesinatos de clérigos). Un tribunal le había condenado por ofensas, pero después un tribunal superior la absuelve completamente porque aunque algunos fieles pudieran haberse sentido ofendidos, al parecer estaba claro que la intención de ella no había sido ofender a nadie, sino que simplemente había ejercido su derecho a expresar sus ideas.  (ver noticia)

Por lo visto ni siquiera las iglesias son ya un lugar privado para nosotros. Así está hoy España, y así estará Argentina si seguimos todos consintiéndolo. No digo yo que insultar a los gays no esté mal, pero ¿por qué está mal insultar a los gays y sin embargo está bien insultar a los católicos?

Si de verdad fuesen tan tolerantes y democráticos y tan “neutros” como presumen de ser, la mejor solución es siempre intentar no ofender a nadie, y si eso no es posible, intentar ofender a los menos posibles. En un colegio con 500 católicos y 50 ateos la cruz podría ofender a los ateos, pero quitar la cruz ciertamente ofende a los católicos. De este modo si en un colegio público la mayoría de la gente quiere tener cruces, debería dejarse (o ponerse) una cruz, pero si la mayoría no quiere cruz, lógicamente debería quitarse, y si la mayoría son musulmanes y quieren poner una media luna o un Corán dentro de un nicho, pues deberían poder hacerlo. Pero no, ellos no quieren minimizar la ofensa, a ellos no les importa ofender a todos con tal de imponer lo que ellos quieren. Yo mismo he sido testigo de cómo un colegio público por unanimidad de los padres pidió que no se quitasen las cruces de las aulas, pero las autoridades enviaron la policía a retirarlas (la directora se negaba) porque una sola madre atea se sentía ofendida por la cruz ¿No es eso el colmo del absurdo (o de la intolerancia)? Al menos sí lo es si queremos presumir de democracia, tolerancia y armonía.

Los mismos que critican que antes la Iglesia imponía en las aulas su ideología, obligan ahora a los colegios a difundir cosas como la ideología de género, quieran o no sus padres, pues al parecer su ideología, al ser “neutra”, es justa, objetiva y no puede ofender a nadie, pero la nuestra sí ¿Qué sabrán los padres de lo que conviene a sus hijos? Para eso está el Estado, que sí lo sabe (siempre que el Estado sea ateo y actúe en consecuencia). El cristianismo en las aulas, cuando la inmensa mayoría de la población era cristiana, al parecer estaba muy mal, pero la ideología de género (etc) en nuestras aulas es cosa justa y necesaria a pesar de que la mayoría de los padres se opongan, y eso se llama tolerancia, lo otro no. Si un profesor comenta cualquier cosa que dé a entender que Dios existe se considera adoctrinamiento inadmisible y grave ofensa, pero estamos hartos de aguantar desde hace años a miles de profesores que en las aulas se mofan de nuestra fe, de la Iglesia y promueven el ateísmo y no conozco a ninguno que haya sido sancionado (o criticado) por ello, simplemente se aplaude o se tolera con resignación. Pero los intolerantes, los que ofendemos, somos nosotros, ellos no porque su punto de vista al parecer “es neutro”.

Todo eso no es otra cosa que imponer la ideología de quien ostenta el poder, o a veces imponer la ideología de otros que no tienen el poder pero dan miedo porque cuando no les das gusto atacan, aunque sólo sea con el dedo acusador, lo que basta para que el cobarde tiemble y acepte. Y ahora parece que hay mucho cobarde.

Otro punto diferente es la confusión que hay hoy en día entre “Estado aconfesional” y “Estado laico”. Hay pocos estados laicos, la mayoría en Occidente se declara aconfesional, lo que significa que el Estado no puede optar oficialmente por una religión concreta y menos aún prohibir las demás, sino que permanece neutral y da libertad religiosa. Pero como en todas las cosas en una democracia, que el estado sea neutral no significa que se desentienda o suprima todo elemento religioso, pues una democracia representa a una nación, y sus autoridades tienen la obligación de gobernar para esa nación, apoyándola y no pisoteándola. De ese modo, tal como por ejemplo se recoge en la Constitución de España (estado aconfesional y no laico), el Estado no es oficialmente católico y deja libertad de culto, pero tiene la obligación (así se refleja en su constitución) de apoyar especialmente a la religión mayoritaria por el simple hecho de que de ese modo está apoyando la voluntad de la mayoría de la sociedad, lo que en nuestro caso significa apoyar a la Iglesia Católica por ser la mayoritaria. Y sin embargo, aunque esté expreso en la constitución, en nuestros debates políticos se habla constantemente de que España es un Estado laico (es decir, oficialmente ateo en la práctica) y por tanto hay que suprimir no sólo del Estado sino a ser posible de la vida pública en general todo símbolo religioso o apoyo de cualquier tipo a la religión. O casos como Inglaterra o Dinamarca, que oficialmente son estados confesionales cristianos, pero en lugar de defender al cristianismo se esfuerzan también por eliminarlo.

Lo sorprendente es que raramente escuchas (o más bien nunca) a ningún político explicar que argumentos como los comentados antes no sólo son absurdos sino también inconstitucionales. Y lo peor es que ni siquiera escuchas a la jerárquica de la Iglesia (nuestros legítimos representantes) levantar su voz y denunciarlo, no sea que alguien se pueda molestar. Recuerdo entrar en un edificio de Cáritas y sorprenderme por no encontrar en ningún sitio ningún símbolo religioso. La explicación que me dieron es que buena parte de la gente a la que atendían eran musulmanes y también había ateos y no querían que se sintieran ofendidos. ¿Dónde está el espíritu y el deber misionero de la Iglesia? Si les parecía una barbaridad aprovechar la ayuda para proclamar su fe, como mínimo deberían dejarles bien claro que quienes les estaban ayudando es la Iglesia Católica (algo que por cierto algunos de los inmigrantes que allí iban ignoraban). Cuando un católico considera que sus símbolos son ofensivos, es que algo está muy mal en sus creencias… y que ha asumido al fin las tesis ateas.

Y si hasta el mismo papa hace unas semanas no quiso dar su bendición al final de un encuentro de jóvenes, como es la norma, alegando que no quería ofender a quienes no fueran cristianos (¡!!!!!!) ¿qué puedes esperar? (ver noticia) Si los cristianos de hoy somos cobardes, nuestros dirigentes probablemente lo son aún más, y encima le siguen el juego a los ateos aceptando sus argumentos. Por el amor de Dios, si un joven ateo o musulmán va a un encuentro de cristianos con el papa, ¿le ofenderá ver que el papa da su bendición? Por supuesto que no, pues si un gesto religioso del papa le ofende evidentemente no habría ido, que nadie le ha obligado, pero claro, esa decisión del papa le permite presumir de políticamente correcto, es decir, de estar en buena honda con el ateísmo, aunque sea a costa de ofender a su propio rebaño.

Si te ofende que canten la internacional con el puño en alto no vayas a un encuentro de jóvenes comunistas, y si te ofende ver a mujeres tapadas con un velo no te vayas a Arabia Saudí, pero si vas y entras en una mezquita (suponiendo que pudieras) no creo yo que el imán de turno pidiera a todas las mujeres musulmanas que se quiten el velo y dejen sueltos sus cabellos para no ofender a ese cristiano que ha entrado en su templo. ¿Estamos tontos o qué? Respetar a los demás no significa ofendernos a nosotros mismos. Tal como están las cosas, la primera batalla que debemos ganar es la ideológica, rearmarnos de razones y argumentos para poder defender nuestros derechos y poder decir que lo absurdo es absurdo y lo injusto injusto sin el miedo a que con un simple dedo índice nos hagan temblar y salir corriendo. No se trata de pisotear a nadie, simplemente se trata de no dejarnos pisotear.

 

¿LOS ATEOS PUEDEN SER BUENAS PERSONAS?

Por supuesto, igual que pensamos que los cristianos podemos ser malas personas. De todo hay tanto entre ateos como entre creyentes.

Para empezar, recuerda que la Iglesia afirma que hay una moral natural, una inclinación del hombre a hacer el bien, una conciencia del bien y del mal, así que incluso sin religión el hombre nace con una moral. Por lo tanto los ateos no caminan a ciegas, pueden distinguir el bien del mal.

Más aún, en nuestras sociedades cristianas la mayoría de los ateos han sido educados como cristianos, de modo que sus esquemas mentales fueron forjados en el cristianismo aunque luego hayan abandonado su fe. O si no, casi seguro fueron educados por ateos que recibieron una educación cristiana, con lo cual también les transmitieron unos valores y una moral impregnada de cristianismo, aunque sin Dios. O si durante varias generaciones todos sus ancestros hubieran sido ateos (cosa altamente improbable), serían ateos criados en una sociedad impregnada de valores cristianos, así que sea como sea han recibido directa, indirectamente o por el ambiente, una formación moral basada en la religión. Aún rechazando a Dios, un ateo “decente” difícilmente va a rechazar la idea de que amar al prójimo y hacerle bien no sea mejor que odiarle y dañarle. Podemos decir que los ateos occidentales son “ateos cristianos”. Si a esto le sumamos lo antes comentado sobre la moral natural, entenderemos que un ateo tiene sobrada ocasión de convertirse en buena persona si su voluntad y sus circunstancias así lo quieren.

Pero entonces ¿cuál es la diferencia? Pues yo la resumiría en dos puntos fundamentales:

Punto uno

La conciencia, la moral natural, se puede pervertir sin excesiva dificultad. Nacemos con un concepto del bien y del mal, pero la sociedad puede pervertir ese concepto y torcerlo hasta deformarlo o incluso transformarlo en su opuesto. Para entenderlo mejor te pondré un claro ejemplo. Tal vez el instinto natural más fuerte, después de los relacionados con la supervivencia, sea el del deseo sexual. La mayoría de los hombres nacen con un instinto que les empuja a desear a las mujeres (o al menos a una) y viceversa. Y sin embargo la sociedad puede torcer ese instinto. La prueba la tenemos en la sociedad espartana, donde la gran mayoría de la población tenía comportamientos homosexuales (o al menos bisexuales) como algo normal (y luego dicen ahora que eso se nace, no se hace, ¿será que los espartanos tenían todos un cromosoma gay?). Más aún, el instinto de supervivencia, el más fuerte, se puede también torcer por motivos sociales, y ahí tenemos por ejemplo a quienes se dejan morir en una huelga de hambre, o se queman a lo bonzo, o se matan haciendo de kamikazes, o como en ciertas tribus, se dejan morir a determinada edad, etc. Si instintos tan fuertes como el de la supervivencia o el sexo se pueden torcer, pues más aún un instinto menos fuerte y más abstracto como es el de la moral natural.

De ese modo, si bien los ateos están aún en mayor o menor medida impregnados de la moral religiosa que les rodea, en un entorno mayoritariamente ateo sería cuestión de tiempo que esa influencia ajena desapareciera del todo, y entonces la sociedad que ellos irían modelando iría creando (como ya está sucediendo) su propia moral que podría irse alejando sin rumbo por caminos hoy inimaginables. Los creyentes, por el contrario, no sólo tenemos la moral natural, sino una moral externa, objetiva y en esencia inmutable, porque aceptamos unas normas morales externas a nosotros mismos que serían las normas dictadas por Dios, en sintonía con las naturales (pues ambas vienen de Dios), lo que no sólo garantiza conservar esa moral sino que crea armonía y no conflicto en el creyente, que normalmente no tendrá que elegir entre lo que Dios le pide y lo que su conciencia o intuición le exige (excepto cuando hay dilemas en donde dos bienes excluyentes entren en conflicto).

Si yo, estando convencido de que debo ser santo, soy un gran pecador, ¿cuánto más no lo sería yo si mi ideal no fuera tan alto y no viniera de tan alta autoridad? Habrá muchos ateos mejores que yo, pero si yo fuera ateo no sería mejor de lo que soy ahora, sería peor, pues siendo yo y no Dios el juez supremo de mi moral, no me resultaría difícil autojustificarme continuamente. La fe y la moral cristiana no hacen al hombre peor, lo hacen mejor.

De este modo se podría llegar con el tiempo a una situación en la cual la moral del creyente y la moral del ateo sean tan diferentes que nosotros los veremos a ellos como malvados, pero ellos a nosotros también. De hecho eso ya está empezando a pasar. Por ejemplo aquí abortar antes era matar a un niño, luego pasó a ser un asunto de conciencia personal (cada uno que elija lo que quiera), y ahora ya hay muchos ateos que consideran que si te dicen que tu niño podría nacer con malformaciones o con un retraso mortal, tu deber moral es matarlo, y si aún así eliges tenerlo eso es un acto de crueldad; es decir, ahora el que protege la vida del niño puede ser, a ojos de ellos, un malvado por no matarlo.

Llegados a ese punto la moral no tiene ningún valor por sí misma y sería, como las leyes, el fruto de una decisión social, donde lo que diga la mayoría (o incluso la minoría con el poder) sería lo moralmente correcto hoy, pero podría ser malvado mañana si deciden cambiar las reglas del juego. Todos sabemos bien la tendencia y la capacidad humana para justificarnos y cambiar nuestras ideas cuando el mantenernos firmes nos supone un grave perjuicio; imagina con qué facilidad podemos hacerlo si la moral fuera relativa, un simple producto del consenso social. La vida así se convierte en un juego absurdo donde todo es relativo y opinable, sin que haya nada por lo que merezca luchar ni esforzarse, pues nada tiene valor a menos que decidamos dárselo, y la conveniencia personal moldearía nuestra moral personal para evitar conflictos. A lo mejor estoy en contra del aborto pero, ¿y si no abortar supondrá complicar mi vida para siempre? Cuando es Dios el que me lo prohíbe podría aceptar la complicación, porque tengo la seguridad de que abortar es un asesinato, y porque si lo hiciera tendría que rendir cuentas por ello ante Dios, pero si la decisión depende sólo de lo que yo piense, estoy seguro que empezaría a pensar inmediatamente que en el fondo, los abortistas deben tener razón al decir que el niño que no ha nacido ni es niño ni es nada, y no tiene sentido complicarse tanto la vida por algo que es relativo y mutable. Mucha certeza necesitaría yo para sacrificarme en ese caso, pero sin Dios y con una moral relativa, creo que no encontraría motivos para hacerlo. Y como digo aborto digo igualmente muchas otras acciones morales en caso de suponerme un gran sacrificio.

Punto dos

Nosotros tenemos a Dios, ellos no, pues han elegido no tenerlo. El verdadero creyente no tiene una fe igual que se tiene una ideología política o un equipo de fútbol favorito (aunque los hay que parecen vivirlo así). El verdadero creyente tiene una vivencia y una visión del mundo basada en esa vivencia. Dios no es sólo un concepto que aceptamos o defendemos como si de una idea política se tratase, Dios es lo que da sentido a nuestra vida, lo que explica nuestra existencia, el objetivo de nuestro camino, el principio y el fin de todo. Eso nos permite vivir la vida sabiendo que todo tiene sentido, que nuestra vida tiene sentido, que todo lo que nos pasa tiene sentido, y que es un sentido positivo.

Cuando las cosas nos van mal, cuando sufrimos, sabemos que aunque no entendamos por qué, hay un sentido positivo en todo ello, y que podemos apoyarnos en un Dios que nos ama y nos cuida y es nuestra fuerza. No estamos solos ni nadando en el caos absurdo, no somos peleles sacudidos por el ciego azar del universo, somos actores en una historia de salvación diseñada para que desempeñemos correctamente nuestro papel, y lo que hagamos marca una diferencia, tiene sentido y responsabilidad desde nuestro primer paso hasta nuestro último aliento; tanto nosotros como la humanidad caminamos hacia un sitio, siguiendo un plan.

Eso hace que entre el ateo convencido y el verdadero creyente haya una diferencia abismal. En medio de ambos están los creyentes de boquilla o de simple tradición o de simple inercia o pereza (por no plantearme otra cosa), que según tengan más o menos fe, estarán más hacia un lado o hacia otro. Estos creyentes templados aceptan la verdad de la fe pero no la vivencia de la experiencia religiosa; algunos creen en Dios pero igual que creen que existe Australia, sin que eso tenga ningún impacto en su vida. El valor transformador de nuestra fe se ve principalmente en los cristianos que la viven, no tanto en aquéllos que simplemente la aceptan como concepto intelectual, y menos aún en los creyentes de boquilla que, si escarbas un poco, resulta que no creen en nada.

 

EN LAS GUERRAS DE RELIGIONES SE MATÓ EN NOMBRE DE DIOS PERO EL ATEÍSMO NUNCA MATÓ EN NOMBRE DEL ATEÍSMO

Sí, eso se oye mucho pero disculpa si me da la risa. Los ateos, como hemos explicado, se creen neutros y por tanto observan cómo los creyentes se matan o se han matado entre sí como si eso no fuera con ellos. La religión es mala, crea conflictos, odios, se mata en nombre de Dios, así que suprimamos a Dios y a la religión y se acabará el conflicto, todos tranquilos y bondadosos amándonos los unos a los otros. Puesto que el ateísmo ha crecido mucho desde el siglo XX, parece que de igual modo debería haberlo hecho la paz y la concordia. Pero no, ha sido justo al revés.

Como los creyentes se creen tolerantes (la intolerancia sería un rasgo del homo religiosus), por supuesto ellos no hacen daño a nadie por ser ateos, pues el ateísmo, una vez más, es neutro y no se puede actuar en nombre de la nada.

Esa es la teoría, la práctica es bien distinta, pues como hemos dicho, el ateísmo no es neutro, sino una cosmología (visión del mundo) más, ni es tolerante por ser ateísmo. El fanático busca imponer sus ideas y creencias a los demás, y si tiene poder logra hacerlo, así que si es cristiano querrá imponer su cristianismo y si es ateo querrá imponer su ateísmo, con la diferencia de que un cristiano tendrá que traicionar a su fe para oprimir al prójimo mientras que un ateo, si quiere, puede cambiar su moral para que oprimir al prójimo sea perfectamente adecuado cuando le interesa, o si no que se lo pregunten a Hitler, por ejemplo (por cierto, ¿de dónde ha salido el extendido bulo de que el Hitler del nazismo era cristiano?).

En las guerras las personas, y menos aún los estados, no suelen admitir que sus motivos son simplemente el odio o las ansias de poder o riquezas. En la antigüedad sí se decía a las claras que esos motivos eran los que guiaban sus guerras, pues eran considerados motivos legítimos, el orgullo de demostrar que eras el más fuerte. El cristianismo invalidó esos motivos, pues un principio básico de nuestra fe es el amor al prójimo y el evitar oprimirle, así que decir que luchabas contra otra nación por pura codicia estaba como mínimo mal visto. Y entonces dejaron de usarse esos argumentos (en el occidente cristiano) y se empezó a buscar excusas que disfrazaran los verdaderos motivos bajo el manto de otros ideales nobles que resultaran legítimos.

Cuando la sociedad era teocéntrica el valor máximo era Dios, así que se utilizó el nombre de Dios para justificar las guerras (lo hacemos por Dios, o por extender su mensaje, o por recuperar su tierra, o por…), lo mismo que hoy siguen haciendo las sociedades teocéntricas islámicas. Pero cuando Dios perdió valor y se ensalzaron otros valores, se pasó a utilizar esos otros valores para justificar las guerras, y entonces ya no luchabas contra otra nación para extender la palabra de Dios o expulsar al infiel o perseguir la herejía, sino para extender la democracia, para liberar a los oprimidos y cosas por el estilo. ¿Acaso no son esos los motivos que se han argumentado en casi todas las guerras occidentales del siglo XX y XXI?

¿Matar en nombre de Dios? ¡Qué barbaridad! Cierto, pero ¿acaso no es igual de bárbaro bombardear ciudades enteras y masacrar civiles en países como Irak con la excusa de liberarlos de la opresión, con el resultado de quitarles un dictador, sumirles en el caos y la ruina y terminar arrojándoles en manos de terroristas que continuaron oprimiéndoles y masacrándoles pero encima sumidos en la pobreza y el caos? Y en medio de todo eso ninguna potencia reclamó el verdadero motivo de la guerra: quitarles el petróleo y ganar millones de dólares reconstruyendo con nuestras empresas lo que nosotros mismos hemos destruidos. Si Dios es malo por ser causa de guerras, ¿será la democracia mala por el mismo motivo? Como vemos, quitar a Dios de los gobiernos no ha hecho que las guerras disminuyan (nunca ha habido tantas guerras ni tan tremendas como las del siglo XX y XXI), así que al parecer el problema no era la religión, sino la codicia humana.

Pero además de eso tenemos que los ateos sí han matado, masacrado, oprimido, perseguido y hasta hecho guerras por defender el ateísmo. Cualquier opresión, persecución, discriminación, daño, desprecio, asesinato o guerra realizada contra gente por ser creyentes es una guerra, opresión, discriminación, etc. en nombre del ateísmo, pues lo que se busca con esos métodos violentos (sean físicos o mentales) es imponer el ateísmo a la sociedad, para lo cual es necesario el exterminio de los que creen en Dios o al menos el exterminio de la creencia en Dios.

En los sitios donde los ateos han llegado al poder absoluto podemos encontrar muchos ejemplos de esto. La Rusia soviética y todos los estados comunistas en general de ayer y de hoy (la China de Mao y la de hoy, la Camboya de los jemeres rojos, las dictaduras comunistas del este de Europa y de otras partes del mundo, etc.) han llevado a cabo labores de represión de los creyentes, buscando su “neutralización” o eliminación (asesinato) o presionándolos de modo fuerte o sutil (aquí incluiríamos también a la mayoría de los Estados occidentales actuales) para eliminar sus creencias. Simplemente contando las personas que han sido asesinadas por ateos a causa de ser creyente tendríamos en el siglo XX y XXI a millones (y hoy la persecución y el exterminio continúan).

Y no sólo está la represión interna, sino que muchas dictaduras ateas han hecho guerras o apoyado guerras o promovido guerras en la sombra (sobre todo Rusia) con el objetivo de extender el comunismo a otros países, y con ello el ateísmo, pues al parecer va en el mismo paquete. Así que los ateos hacían (y hacen) guerras para extender su cosmología del mismo modo que los creyentes que hacen guerra en nombre de su religión lo hacían (o hacen, al menos en teoría) para extender la suya. Los cristianos de las cruzadas mataban en nombre de Dios y los comunistas en nombre del pueblo, de ese mismo pueblo al que al parecer querían liberar oprimiéndolo, como hizo Rusia con los países del Este de Europa y muchos más. Que le pregunten a un polaco o un húngaro de 80 años si agradece a Rusia que les liberara y les tuviera durante décadas “liberados”. Pero lo cierto es que ni quienes antes decían luchar por Dios ni quienes ahora dicen luchar por liberar al pueblo están proclamando su verdadero motivo, que siempre es la codicia y el poder.

En España, muchos de los ateos que gritan que la Iglesia mataba gente hace nosecuantos siglos se sienten herederos de los republicanos del siglo XX, los mismos que antes y durante la Guerra Civil mataron a miles de sacerdotes y religiosos (casi 7.000 en total, sólo del clero) con la excusa de que así liberaban al pueblo de la opresión de la Iglesia. Muchas diócesis perdieron asesinados el 50% de sus sacerdotes, algunas llegaron a perder hasta el 86%. Pero claro, ellos no mataban a cristianos por odio, lo hacían por amor al prójimo, para liberarlos (como los rusos), y como la mayoría de la población no se dejaba liberar de su fe, reprimían todo elemento religioso para que los pobrecitos dejaran de sufrir. Hasta decir “adiós” quedó prohibido en territorio republicano (comunista), no fuera que eso le recordara a alguien que Dios seguía por allí. Ellos eran tolerantes, los creyentes intolerantes; los creyentes mataban porque eran creyentes, ellos mataban por amor al prójimo. ¿Mataban por ser ateos, por odio a la religión? ¡No por Tutatis!, ese tipo de cosas sólo lo hacen los creyentes, ellos mataban por amor a los hombres. Perdón, y también a las mujeres. Pero lo cierto es que esos hombres y mujeres no murieron por no aceptar el comunismo (como ahora dicen algunos); no, murieron por su fe. Los que no aceptaron el comunismo tenían cierto peligro de ser asesinados, los que eran sacerdotes sabían que iban a por ellos.

Resumiendo, ¿matan o hacen guerras los ateos en nombre del ateísmo? Vale, tal vez no lo hagan diciendo “lo hacemos en nombre del ateísmo” (hoy quedaría fatal), pero algunos sí lo hacen por el bien del ateísmo y por odiar al que no piensa como ellos. Llámalo como quieras, eso no cambia las cosas. Tampoco a ningún cristiano se le ocurriría hoy matar “en nombre de Dios”, las cosas han cambiado mucho y eso quedaría fatal. Aparte de eso, creo que la naturaleza del hombre en esencia será siempre igual, no hay ninguna religión ni ideología que por la sola fuerza de sus ideas consiga que el ser humano se transforme ni ahora ni en el futuro en un inocente angelito, o que una sociedad se transforme en un remanso de paz y amor para todos, aunque hay ideas que ayudan a superar nuestros defectos y otras que ayudan poco, nada o incluso que nos empujan a depravarnos más.

Yo, como cristiano, creo que esa utopía de paz y amor llegará algún día, pero no como resultado del esfuerzo del hombre sino por el poder de Dios, tal como se nos prometió, pero sin esa actuación de Dios, ni siquiera los ideales cristianos serían suficientes para conseguirlo, cuanto más unos ideales que en el fondo, al menos a largo plazo, son de la misma naturaleza que los principios de Groucho Marx (Damas y caballeros, estos son mis ideales, y si no me gustan, tengo otros).

 

RESUMEN

– Muy pocos católicos salen a defender su fe

Efectivamente, y eso es sólo culpa de nosotros, jerarquía y fieles por igual. Nuestra actitud pasiva y resignada es lo que permite que el ateísmo siga ganando terreno. Si no reaccionamos las cosas seguirán avanzando por el mismo camino.

– ¿La ausencia de símbolos religiosos es símbolo del ateísmo?

Realmente sí. Si tú quieres tener sillas en la habitación y yo no quiero sillas, si llego y te obligo a quitarlas el resultado es que mi visión de la habitación se ha impuesto a la tuya, no puedo decir que la habitación vacía es la solución neutra y justa de modo que nadie gane ni pierda. Habría que considerar que la ausencia de símbolos religiosos es para un ateo como el símbolo de la ausencia de religión, por eso les parece tan importante conseguirlo. No es cierto, como a ellos les interesa argumentar en este caso concreto, que un símbolo es un objeto, y si quitas el objeto quitas el símbolo. Un símbolo también puede ser una situación o la ausencia de un objeto. Yo puedo decir que la habitación vacía es un símbolo de la desesperación de nuestra sociedad; o puedo quitarle los badajos a la campana de nuestra iglesia y decir que eso es el símbolo de que la comunidad ha quedado muda. Lo que falta es un símbolo más potente que lo que estás acostumbrado a ver. Pero el ateísmo no se conforma con quitarte las sillas de la habitación. No sólo quita los símbolos religiosos de la vida pública, sino que a continuación la llena de su ideología. Les ofende ver una cruz en el aula (aunque todos o casi todos deseen tenerla), pero no ven ofensivo obligar a esos niños a asimilar una ideología radicalmente en contra de la que todos o la mayoría de sus padres desean transmitirles. ¿Acaso no es eso mucho peor? Ese comportamiento, y más si es despreciando a la mayoría, es intolerante, dictatorial, radical y antidemocrático, pero nadie parece enfrentarse a eso ni desmontar sus argumentos, de modo que siguen saliéndose con la suya sin que nadie les intente siquiera parar los pies. Si en Argentina no habéis llegado tan lejos, sin duda llegarán si no encuentran oposición.

– ¿La retirada de símbolos religiosos viola igualmente el concepto de estado laico? Al contrario, eso es lo propio de un estado laico, al menos en lo que se refiere a instituciones y edificios dependientes de él. El caso es que ni España ni Argentina son estados laicos. España es oficialmente un estado aconfesional, de modo que no se mezcla Iglesia y Estado ni se apoya una religión en contra de las demás, sino que todas las creencias son admitidas… pero apoyando a la religión mayoritaria. Igualmente Argentina, aunque expresamente no se autodefine, legalmente no es un estado laico, pues entre otras cosas en su artículo 2 se considera deber del estado apoyar a la Iglesia católica.

– ¿Qué nos hace diferentes de los ateos en términos de buenas personas? Tal como expliqué antes, la cuestión no es que un cristiano sea mejor que un ateo, la cuestión es que un cristiano tiene mejores herramientas para ser mejor persona. Una creencia no te hace santo, pero te puede inspirar para que quieras llegar a serlo.

– ¿Los ateos no matan ni hacen guerras en nombre del ateísmo? Por supuesto que sí. Cuando una persona o gobierno ateo mata a un ciudadano por ser cristiano o creyente de otra religión, eso es matar en nombre del ateísmo, y de eso hoy y el siglo pasado está lleno. Son millones los creyentes asesinados por ser creyentes, principalmente a manos de sistemas comunistas de ideología atea. Sin embargo probablemente no encontremos casos en los que un estado ataca a otro pueblo por el único motivo de extender su ateísmo, pero eso se debe a que para las dictaduras comunistas lo que buscaban (o siguen buscando) era extender el comunismo, del cual el ateísmo es un elemento fundamental, pero no el único. Si imponer el comunismo implica suprimir la religión, la represión y las guerras hechas en nombre del comunismo tienen que ser consideradas igualmente guerras en nombre del ateísmo, o cuando menos guerras en las que uno de sus principales objetivos es imponer el ateísmo. Pregúntales a las comunidades cristianas del Este de Europa, por ejemplo, si su anexión de facto al imperio soviético no fue un ataque directo al cristianismo (y a los cristianos) con imposición del ateísmo.

 

EXORTACIÓN FINAL

No entremos en si los cristianos somos hoy mejores personas o no, pues en eso será difícil ponernos todos de acuerdo, pero desde luego no podemos consentir que nos acusen de todos los males de la humanidad mientras ellos se presentan como santos, perdón, como ciudadanos ejemplares y representantes de algo así como una nueva fase de perfección en la evolución humana. Nadie puede negarnos el derecho a exigir el mismo respeto que se concede a los demás, a no permitir que sigamos siendo ofendidos, ignorados, despreciados, ridiculizados y pisoteados como ciudadanos de tercera, a no consentir que borren nuestra fe de la plaza pública mientras la llenan de su ideología. Hay que exigir al Estado respeto y protección, como ciudadanos que somos, a nuestra jerarquía que nos defienda con valentía y sin concesiones que socaven nuestros valores, y a nosotros mismos dignidad, valor, orgullo por lo que somos y reivindicación de nuestro lugar en la sociedad. El espacio público es de todos, también nuestro por justicia y por derecho, hay que compartirlo pero no podemos ser expulsados como si nuestra fe nos hiciera ciudadanos de tercera. Basta ya de seguir dejándonos pisotear. Si no queremos acabar arrinconados en la sociedad necesitamos activismo ya.

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Acerca de José Carlos Pando Valdés

Gracias por dedicar parte de su tiempo a la lectura apologética, tan ncesitada dentro de la Iglesia actual. Que Dios lo colme de Bendiciones.

12 Comments

  1. Gurevich

    por favor… Ud está totalmente parcializado en el tema… no creo que sea provechoso llevar el tema más allá… Abra los ojos… saludos

    • Saludos Gurevich
      Aunque reconozco que tengo un bando al cual defender, no creo estar parcializado en el tono en el que Usted se expresa; sucede que valoro la situación desde otra óptica, bajo una lente que a Usted le resulta falaz. Esto es comprensible: capitalistas, comunistas y todo tipo de pseudocristianos se han unido en este propósito. No hay cubano que no haya oído hablar de lo mala que fue la Iglesia, de lo estúpido que es defender su ideología, del matrimonio fiel entre Ella y los regímenes opresores de antaño, etc., pero la otra cara de la moneda pocas veces se vislumbra.
      Solo en los clásicos de la historia y en trabajos bastante serios se encuentra uno, en estos días, otra apreciación de los hechos. Me acuerdo del último “combate” con mi fiel amigo “El Lore en Cuba” sobre la postura de la Iglesia con Galileo y la forma terrestre, fue divertido. Él creía esa ilusa fantasía que aboga por la idiotez de una Iglesia que aseguraba que la Tierra era un plato, jajaja, no sé como no me dijo lo de la tortuga y sus cuatro elefantes jejeje, o algo así.
      No, no estoy parcializado, créame. Incluso hallo cosas en la vida eclesiástica que a veces me “tumban un poquitín del caballo”, pero reconozco que son poquísimas las que verdaderamente en su materia y forma son tan solo propias de Satanás.
      Recuerde que esto es APOLOGÉTICA y que aquí venimos a ofrecer argumentos LÓGICOS, o sea, desde la razón. Me parece que yo se los he dado.
      Le recomiendo un libro http://apologetica.cubava.cu/files/2017/03/Leyendas-negras-de-la-iglesia-Vittorio-Messori.pdf y un enlace a un artículo de este blog que propone la lectura de otro http://apologetica.cubava.cu/2017/03/31/maria-elvira-roca-la-inquisicion-evito-grandes-barbaridades/
      DLB

      • Gurevich

        Estamos de acuerdo entonces en que Ud. tiene parte tomada y que el artículo no pretende de ninguna manera ser neutral… Su óptica evidentemente me resulta falaz, no del todo, pero si hasta cierto punto…

        En cuanto a que capitalistas y comunistas –como dice Ud. – se han unido en este propósito… pues no creo que tenga Ud. razón… suena algo así como una conspiración mundial contra el cristianismo… Si me hablara de que van contra el islamismo quizás… Contra el cristianismo no lo creo…

        En mi opinión todas las ideologías que van contra la naturaleza del hombre están condenadas al fracaso… incluido el cristianismo… pero esa es una opinión muy particular mía y no pretendo en absoluto convencerlo de ello. Como he dicho en otros comentarios, respeto el derecho de religión de cada persona –sea cual fuere– siempre que se respete el mío de creer o descreer.

        En cuanto a la imagen histórica que nos han creado a los cubanos de la iglesia –católica básicamente– le doy la razón… se ha hablado muy mal de la iglesia en las últimas décadas en Cuba… pero creo que no ha habido que inventar mucho, ya que hay bastante tela por donde cortar… más bien creo que el daño está en omitir la otra cara de la moneda, ya que en estos casos solo se muestra el mal que hizo… Lo demás se omite…

        Sobre la literatura que me cita, ya he echado un que otro vistazo al libro de Vittorio Messori, pero lamentablemente no tengo tanto tiempo como quisiera… El otro libro no lo conozco, pero si el título es “La inquisición evitó grandes barbaridades” le puedo asegurar que eso no quita las que hizo. Un día me van a venir diciendo que la inquisición trató de salvar a Galileo pero no pudo… De todas en la actualidad los estados laicos o aconfesionales no condenan a muerte a los que creen en Dios.

        Un saludo

        • Saludos Gurevich
          Creo haberle explicado que la parte que en ello tomo no interfiere con la valoración del asunto y para que sepa más considero sobre esta tierra, de lo poco que sé y que me alcanza para saber que nada sé, que las posiciones correctas en la filosofía divina de la vida o es el ateísmo o es el catolicismo, tanto la una como la otra despiertan en mi elementos de certeza y si me decido por la segunda es únicamente por eso que nos gloriamos en resumir con dos letras FE.
          No lo cree, sabe cuánto se dice que es mentira, pero ahora que me acuerdo hay un excelente resumen de esto en el prólogo o la introducción del libro que le enlacé, así que en ello no pierdo tiempo.
          Sobre la Iglesia y Cuba me gustan mucho las palabras del compañero Raúl cuando en su discurso dijo “ambas partes cometieron errores”, yo lo creo así. Aunque a partir de la década del 70` veo a un gobierno con una trinchera perenne hacia la Iglesia.
          Cuando habla de Galileo puede que se equivoque, la Inquisición fue más que justa con él.
          Recuerde que no se tarta generalmente de mentiras y verdades, sino de verdades a medias, o de ocultar la otra cara.
          Sigue hablando de actualidad, creo que una frase de Fidel resume muy bien esto “pobre de aquel que con los ojos del hoy, juzgue el ayer”. ¿Conoce Usted algún estado cristiano que hoy mate a los que no creen en Dios?
          DLB

  2. Gurevich

    Sabemos de más lideres que fueron a la guerra en nombre de Dios que del ateismo… La Iglesia Católica es lider de la intolerancia religiosa… La propia España es famosa por su inquisición… Como ya dije, si hoy en dia no uzan la fuerza es porque ya no pueden… si pudiesen lo harían… sin embargo la mayoría de los estados laicos y aconfesionales no utilizan la violencia contra las religiones… esto no exime casos historicos que si han ocurrido… pero hoy en dia el ateismo es mucho más tolerante con las religiones que las propias religiones…

    Saludos

    • Saludos Gurevich
      Su pensamiento es de niño pequeño (concreto) frente a esta cuestión, no se ofenda, es que quizás el no haber leído completamente el artículo no haya potenciado en Usted la comprensión de otras realidades, en este caso se quedó sin otra joya: la mayoría de los hechos cruentos e inhumanos e la historia tienen detrás la búsqueda de riquezas y poder; y otra: fue el mismo cristianismo quien modificó los patrones conductuales de relación entre las personas.
      Justamente la Iglesia no ha estado nunca dentro de una urna de cristal y gracias a ello esta ha moldeado las sociedades a mejor, pero también, en muchos aspectos, se ha dejado manchar. El cristianismo no supuso para el mundo más guerras, sino menos y con más justicia social. Fueron las corrientes cristianas las que en gran medida humanizaron al mundo moderno y lo convirtieron en lo que conocemos hoy.
      Pero todo esto ha sido un desarrollo de años, pequeños cambios cuantitativos que posibilitaron que una etapa fuera cualitativamente superior a la otra en estos aspectos, no podemos juzgar a la Iglesia de hace cientos de años con los ojos de hoy, aunque de seguro mirándola desde una lente sin prejuicios y con los esquemas de aquella época siempre encontraremos una organización progresista para sus tiempos.
      Los líderes no fueron tanto en nombre de Dios a la guerra, sino que fueron en nombre de Don Dinero y Don Poder, y a modo de propaganda o buscando una protección mayor confiaron su victoria a Dios, es una cuestión distinta, una óptica distinta.
      La Inquisición no tenía facultades para matar a nadie, sino que el brazo secular era el que aplicaba dicha pena, pues la herejía se pagaba con la hoguera. Quizás sea un truco sucio, quizás nos cause hoy verdaderos entuertos de conciencia, pero esta era la realidad, fueron muchas veces los emperadores y reyes queriendo controlar a sus súbditos y apaciguar a su pueblo los que aplicaron dichas penas, la Iglesia solo sancionaba y después de un largo, pero bien largo proceso padre en muchos sentidos de varias pautas del Derecho Internacional.
      El ateísmo ha cogido fuerza como corriente en una sociedad humanizada previamente por el cristianismo, no sería justa su valoración, pues el desfasaje histórico es muy grande, ¡ea! Se ha perdido otra joya del artículo: nuestro ateísmo es un ateísmo cristiano. Es como si yo hiciera a mi favor, ignorando que las poblaciones hoy son de millones, que muchas más personas han muerto bajo regímenes ateos que religiosos.
      La Iglesia católica no es líder en la intolerancia religiosa, esto es falso, otras muchas hay peores que ella, aunque ciertamente algo le toca por su propia naturaleza. Yo mismo quisiera que fuera más celosa aun con nuestra fe.
      No sé si me ha entendido, DLB.

      • Gurevich

        Le cito: “fue el mismo cristianismo quien modificó los patrones conductuales de relación entre las personas.”

        ¿Pero qué base tiene Ud. para afirmar esto? Más allá del empirismo… ninguna. Muchas civilizaciones no concieron el cristianismo ni estuvieron influidas por él y aun así se desarrollaron y llegaron a los mismos “patrones conductuales de relación entre las personas”. Asía es a mi modo de ver el ejemplo más claro.

        Los demás lugares en donde el cristianismo “modificó los patrones conductuales”, lo fue por fuerza… América tenía su propia cultura y religiones, y buenas o malas fueron tronchadas por la colonización europea que a filo de espada instauró el cristianismo sí o sí. África es otro tanto. Creo que a grandes rasgos Asía ha sido la que más resistencia presento a la influencia cristiana y n o colapsó socialmente.

        Le cito: “Justamente la Iglesia (…) ha moldeado las sociedades a mejor…”

        No estoy tan seguro de que a mejor… ¿No será a peor?

        Le cito: “El cristianismo no supuso para el mundo más guerras, sino menos y con más justicia social.”

        Más empirismo suyo. ¿En que se basa? Yo podría argumentar lo contrario. Le recomiendo “Kriminalgeschichte des Christentums (Historia criminal del cristianismo)” de Karlheinz Deschner. Es una obra extremadamente larga pero vale la pena echar un vistazo.

        Y si, los líderes van en busca de lo suyo pero con el nombre de Dios por delante… No conozco de muchos ejemplos donde vayan en el nombre del Diablo… ni griten ¡Por el ateísmo!

        Le cito: “La Inquisición no tenía facultades para matar a nadie, sino que el brazo secular era el que aplicaba dicha pena, pues la herejía se pagaba con la hoguera.”

        Si tenía las facultades, y mataba… nada de brazo secular… ella misma era el brazo armado de la iglesia… y tenía la bendición del papa y todos los santos y obispos del mundo… no sabría decirle si la de Dios también…

        Y a mi modo de ver eso era asesinato… no se… quizás la iglesia todavía necesite unos cuantos años más para admitirlo…

        Le cito: “que muchas más personas han muerto bajo regímenes ateos que religiosos.”

        Deme números… y proporcionalmente a la densidad de población existente en el mundo en cada época…

        Le cito: “La Iglesia católica no es líder en la intolerancia religiosa, esto es falso, otras muchas hay peores que ella, aunque ciertamente algo le toca por su propia naturaleza. Yo mismo quisiera que fuera más celosa aun con nuestra fe.”

        Mire que este párrafo final suyo sí que esta bueno… La iglesia católica, YA NO es líder de la intolerancia religiosa, pero lo fue por muuuuchos años. Hoy creo que algunas sectas musulmanas tienen más protagonismo.

        ¿Qué propondría Ud. para que la iglesia fuera más celosa al cuidar su fe? ¿No me diga que algo de fuerza?

        Saludos

        • Saludos Gurevichç
          Disculpe la demora.
          Recuerde que de lo que yo lo acuso es de mirar la historia desde una óptica retorcida y completamente parcializada. Acá escasamente hablamos de lo que es verdad o mentira, ya que casi siempre en estos debates prima la verdad, lo que a medias.
          El cristianismo supuso, como corriente, un alza en los valores humanos de los pueblos modernos. Allí en donde él se engendró solo se respiraba la cultura del más fuerte, un mundo brutal, en el que solo siendo noble o diestro en la guerra se era importante. La historia recoge innumerables pasajes en donde la caridad cristiana de conjunto con su moral supusieron un desarrollo radical en el sentido filantrópico de aquellos pueblos, las palabras del emperador romano y pagano Juliano el Apóstata, lo demuestran: “Estos impíos galileos no sólo alimentan a sus propios pobres, sino también a los nuestros; recibiéndolos en sus ágapes los atraen como los niños son atraídos con pasteles […] Mientras los sacerdotes paganos desprecian a los pobres, los odiados galileos se entregan a obras de caridad y, en un alarde de falsa compasión, establecen y cometen los más perniciosos errores. Vean sus banquetes de amor y sus mesas dispuestas para los indigentes. Esta práctica es común entre ellos y provoca desprecio hacia nuestros dioses”. Lea este artículo, de esta blog: http://apologetica.cubava.cu/2017/05/01/la-iglesia-cristiana-despues-del-siglo-iv-factor-de-progreso-o-de-atraso/
          Esto es una cuestión que no merita de grades esfuerzos para asimilarse, solo hace falta conocer un poquitín de lo que le ocurría a los diversos pueblos cuando hacían contacto con el cristianismo. Los celtas, los demás bárbaros, los Hunos, etc. son los mejores ejemplos de como cambia la forma de ver a un hermano gracias al contenido de nuestra fe; pero esto es evidente acaso no se habla aquí de “dar la otra mejilla”, de “vestir al desnudo”, “de dar comida al hambriento” y un largo etcétera.
          Desde luego que en algunas zonas esta fe se impuso por la fuerza de la espada, pero hay que ser muy detallista al analizar qué de ahí es responsabilidad de la Iglesia Católica. Debe de entender que cuando un pueblo dominaba a otro también le comunicaba por oficio su fe y se la imponía como parte del brazo secular, a reyes y dirigentes le era menester gobernar pueblos con una sola fe, además de que ellos mismos eran en la mayor parte de los casos devotos a ella.
          Cuando un pueblo católico dominaba a otro le imponía todo el acervo cultural que él tenía, y eso iba desde su fe hasta su forma de construir. Si a España no le causó grandes esfuerzos el dominar a las tres grandes civilizaciones precolombinas de América fue porque muchos de esos pueblos dominaban con crueldad a otros, los aztecas hacían ofrecimientos de corazones a su dios y esta matanza era sufrida por las personas que le colindaban. Rápidamente no solo la espada cambió la fe, sino también el mensaje fraterno y seductor de que el Cielo no era solo para una casta pudiente y sacerdotal, sino también para todos.
          Allí en donde la Iglesia llegó por sus propias fuerzas fue casi siempre a costa de muchas de sus vidas, las misiones que evangelizaron el mundo fueron pocas veces de la mano de la espada, era la palabra y el mensaje de amor lo que caló en aquellos pueblos y los hizo más humanos. Los jesuitas pasaron varios aprietos en el nordeste de sur América, así como Cirilo y Metodio en Rusia y Escandinavia, y aun más aquellos que fueron a China o a Japón.
          Hasta aquí algo parece seguro y es la tesis de que en los pueblos de Europa el cristianismo supuso una nueva escala de valores por los que debía de funcionar la sociedad y esto los hizo, al decir de nosotros, más humanos.
          Asia era el mismo barbarismo del mundo antiguo, la ley de la selva, fue el hinduismo de la mano del budismo lo que los hizo mejor, pero sin duda alguna, allí en donde la influencia cristiana llegó la historia cambió y eso fue en multitud de lugares, no vaya a pensar que Asia vivió si cristianismo muchos años, la razón verdadera por la que estos no triunfaron fue por la masacre que contra ellos hubo, pero el mundo antiguo era así, esto es comprensible hasta la llegada y asentamiento de la cultura cristiana como correcta.
          No, no es a peor, en eso casi todos están de acuerdo, la Iglesia moldeó nuestras sociedades a mejor y hoy miramos a través de una óptica fraternal cristiana, lo que pasados los años cuesta trabajo dilucidar esas raíces, así como nos cuesta aceptar que parte de nosotros es islámica.
          Ya gasté demasiados electrones en esto, hoy no van a la guerra en nombre del ateísmo porque la sociedad tiene valores más altos, valores que tienen base en la fe cristiana, tampoco hoy el cristianismo sale a por la nada a la guerra con el estandarte de Dios. El ateísmo entra en el paquete de muchos regímenes de la historia contemporánea y a pesar de que no usan esto como estandarte porque sería estúpido y vacío de significado, si tratan de imponer dicho pensar. Pero alto, se me olvidaban los francés de la Ilustración y sus hijos quienes si hicieron rodar cabezas por la diosa de la Razón.
          Está confundido con la Inquisición, a la Iglesia no era lícito matar, sino que este poder descansaba según su fe en la autoridad vigente, o sea, en el Estado. Sería un sucio juego, pero así era. Simplemente la Iglesia te juzgaba y lástima que la herejía en aquel tiempo se penalizara por el brazo secular con la pena de muerte. Pero ¡ea! Nuevamente nos enredamos en los entrepaños de la historia, conoce Usted cuántas y cuántos destrozos evito la Inquisición, sabe lo meticuloso que era dicho procesos, la Inquisición de seguro tenía mucho de negro, pero en aquel mundo de sombras, esto hacía gran contraste, esta fue superior a su época, en casi todo.
          Ya le dije que la Iglesia por su propia naturaleza no puede ser tolerante con todo, sería ridículo, pero tolerar es un término muy amplio. De seguro la Iglesia podrá convivir con otras creencias, pero no las podrá aceptar nunca como algo que goce de verdad. Pero si Usted no es católico de poco le sirve lo que propondría yo para que la Iglesia fuera más celosa, ya que eso es parte de su crisis interna y a Usted, eso, poco le interesa.
          Ese libro es una falacia de pies a cabeza, bastante he oído hablar de él.
          Siento que el tema se torna divagante así que en su próximo comentario, si decide hacerlo, sea más concreto en una pregunta, para centrarnos los dos en ello, o en una valoración lo que decida ser, simplemente le pido unicidad.
          DLB

          • Gurevich

            Disculpe tanto tiempo, pero releyendo algunos cometarios le responderé brevemente este.

            Primero, no puedo ver a la iglesia católica como ese ente pacificador de la sociedad que Ud. me muestra. El imperio romano no era cristiano y ya tenía un desarrollo social mucho más avanzado y justo que el propio cristianismo cuando este llegó a él.

            Segundo, las civilizaciones asiáticas lograron el mismo desarrollo social sin el cristianismo, por tanto, creo que con o sin el cristianismo habríamos llegado al mismo punto de la historia hoy en día. Quizá influyó coyunturalmente pero jamás ha sido determinante.

            Si quiere una pregunta, una sola, se la puedo hacer:

            ¿Cómo puede la Iglesia de dios, que se pretende perfecta, haber cometido tantos crímenes?

            Un saludo

            • Saludos Gurevich
              Por el tiempo no se preocupe, a mí lo mismo me pasa, aunque también le pido reciprocidad y sepa que aunque se demore la respuesta, esta de seguro va.
              Dice “El imperio romano no era cristiano y ya tenía un desarrollo social mucho más avanzado y justo que el propio cristianismo cuando este llegó a él”, esto es falso. En mi comentario anterior le puse una cita que mostraba el sentir de incluso el emperador, además de dejarle un enlace sobre el tema. Si no lo lee, pues bueno, nada más podré hacer.
              Dice “las civilizaciones asiáticas lograron el mismo desarrollo social sin el cristianismo”, esto es a medias, pues el cristianismo sí que estuvo en Asia con una fuerza moderada lo que en determinadas circunstancias fue aplastado violentamente. Aun así en este escrito no defiendo yo al cristianismo puro, sino a la ideología religiosa de forma general. Asia, como le dije en el comentario anterior, ¿acaso se lo leyó? Le debe mucho al Budismo y al Hinduismo, antes de eso era la misma masacre que en Occidente, la misma ley de la selva, que aun hoy prima en muchas pueblos tribales.
              Dice “¿Cómo puede la Iglesia de dios, que se pretende perfecta, haber cometido tantos crímenes?”, la Iglesia es Santa, pero a la vez es pecadora, esto último porque está conformada por hombres que al haber sido marcados con el Pecado Original queda en ellos un estado de concupiscencia o de inclinación al mal. No busque en la Iglesia la perfección, porque no la hallará. La Iglesia es humana y divina igual que su Esposo, Xto; por la divinidad entendemos que sus dogmas sobre moral y fe son infalibles e indelebles al paso de los tiempos, pero su parte humana puede expresarse como cualquier terrestre, a veces, como mejor persona o a veces como peor. Lo cierto es que la Iglesia no ordena como forma primaria de ideología el odio o la enemistad entre los hombres, sino todo lo contrario, manda a amarse entre ellos como Xto nos amó, ¡qué cosa más bella! ¡el mismo Dios se hace carne y da la vida por nosotros! ¿habrá algo más sublime, más filantrópico que esto? Las personas que hacen todo lo contrario, a pesar de “ser católicas” dejan llenar su corazón de egoísmo y rencor, lo llenan de cosas que en primera instancia NO SON CRISTIANAS. El mismo Jesús nos advirtió sobre esto y nos dijo que la cizaña estaría junto al trigo hasta el final de los tiempos. Incluso Él mismo escogió a 12, ¡12! o sea, un número bien pequeñito. De ellos uno lo entregó por 30 monedas de plata, Judas; otro ha pasado a la historia como símbolo de incredulidad, Tomás; otro lo negó 3 veces, Pedro; muchos lo abandonaron en el escándalo de la cruz, etcétera. Esa es la Iglesia, hermano, algo real, algo humano y divino. Aunque cuando escribe “crímenes” me parece que le adjudica a esta muchos más de los que verdaderamente cometió o que no entiende el por qué en algunos momentos esta actuó así. Le aseguro que alrededor de ella se teje una leyenda negra que no es más que eso: leyenda, pretendiendo lucir sus sombras y oscurecer sus luces.
              DLB

  3. Gurevich

    Absolutamente en desacuerdo con este artículo suyo… o de Apología21.com del quien Ud. se hace eco, y que le confieso no me animó a terminar de leerlo.

    Tenga solo en cuenta una cosa: Los estados laicos, son neutrales en materia de religión por lo que no ejercen apoyo ni oposición a ninguna organización o confesión religiosa.

    Si Ud. es católico (o cristiano en general), tendrá los mismos derechos que un musulmán. ¿Le gustaría ver un cuadro de Mahoma en su clase? No lo creo… por lo que tampoco tendría que haber una cruz.

    Es comprensible que el cristianismo se sienta incómodo con la pérdida de influencia política y social. Pero recuerde que esa influencia se ganó a filo de espada.

    El ateísmo es oficialmente tolerante ante cualquier manifestación religiosa, y lo ha demostrado en la práctica. Lamentablemente el cristianismo como la mayoría de las confesiones religiosas no lo han sido a travez de la historia.

    Saludos

    • Saludos Gurevich
      Los estados laicos generalmente no han sido neutrales a la religión sino que han ido en contra de esta. Los ejemplos sobran, incluso dentro de aquellos que no se autodeclaran ni tan siquiera como laicos y sí como aconfesionales.
      La tan católica España vive hoy una constante agresión a su fe y eso a pesar de que los mismos son mayorías. El artículo compara dos noticias en las que se puede ver hasta donde han llegado los absurdos.
      Si en mi clase no hay ni cruces ni medias lunas supongo que si soy ateo me daría lo mismo y estuviera complacido, pero siendo católico o si fuera musulmán, la no existencia de símbolos religiosos en franca cultura atea, como ocurre en Cuba tampoco me gusta y de cierta forma me discrimina.
      Lo que no logra captar Usted es el centro y la joya del artículo: “el ateísmo no es un espacio neutro, sino que es otra ideología más”; y lógicamente utiliza a los enemigos de sus enemigos para ganar su batalla. Esto es lo que lo alimenta fundamentalmente: las debilidades de la religión.
      Pero acá tampoco somos tan idiotas y bien sabemos que sería injusto que las escuelas se llenaran de cruces y Mandamientos cuando la mayoría no comparte esas creencias, pero es que la realidad no es así. Más del 50% de la población española es católica y por ello la mayoría de los que asisten a esas escuelas también lo son ¿y entonces? ¿lo lógico es fomentar el ateísmo? ¡¿pero son bobos esos tíos?! No, sencillamente el ateísmo ha sido más inteligente al adornarse de una propaganda que lo hace parecer supuestamente NEUTRAL. Es por ello que en papeles España es aconfesional, o sea, el Estado no es religioso, pero sí guarda vínculos con las confesiones y lógicamente con la mayoritaria.
      Es difícil enfrentar a esto desde nuestra mentalidad cubana, pero simplemente la reacción católica (cuando hay) describe el intento de conservación de las mayorías cuando se suplanta por las minorías, lo que llamaríamos aquí “democracia centralista”. ¿Acaso debiéramos de no enseñar en nuestras escuelas al Marxismo como teoría científica y correcta porque hay familias que así no lo creen? ¿Acaso debiéramos de quitar la pañoleta, bandera e himno porque haya gente que le moleste? Y así una infinidad de idioteces. El criterio de gobernación en la democracia es UNO y más en el de nosotros: se hace lo que a la mayoría le dé la gana y si bien la mayoría debe de tolerar a las minorías, ¡cuánto más deben de tolerar las segundas a las primeras! Pero lejos de esto está la realidad del hoy, que traviesa y con astucia nos viola a la damisela de la justicia, ¡tendremos que desvendarla! Y habrá que hacerlo rápido. Mira como en muchas escuelas se empieza a enseñar “la ideología de género”, incluso en contra de sus padres, pero ¡qué es esto! ¿a dónde vamos a parar?
      La influencia del cristianismo se ganó a filo de espada en algunas regiones, pero no en otras. Incluso al principio para nada fue así, sino que esta –la religión del amor- fue penetrando en el Imperio Romano y reemplazando allí a aquellas religiones en las que el prójimo era un ente ajeno y distante. Este fue el inicio de la influencia cristiana, pues sería absurdo pensar que no iba a viajar la cruz con la espada de aquellos pueblos en los que cohabitaban, tampoco se desprendieron esos pueblos de sus formas de hacer carreteras, de su arte, de su organización civil ¿y entonces? ¿todo esto ganó terreno por la espada? Sí y no, no por el hecho de que implícitamente ni arte, ni organización civil, ni cruz fueron los responsables de blandir la espada. Pero soy consciente de que esto es a líneas generales, pues de hechos espurios está llena la historia y ciertamente en muchas ocasiones han sido los cristianos más detestables que los mismos ateos, pero esto es otra gema de la que se puede apropiar con la lectura del escrito: las personas son malas y buenas, las ideologías podrán desarrollar esos potenciales, pero nunca harán de los hombres ángeles ni tampoco demonios, aunque haya algunos que se les acerquen.
      Dice “El ateísmo es oficialmente tolerante ante cualquier manifestación religiosa, y lo ha demostrado en la práctica.”, falso. El ateísmo desde su surgimiento y ascenso como corriente de pensamiento se autodominó en contra de las religiones, su “diosa”, la Razón, sería la única a partir de ese entonces, una diosa poco común, un tanto fuera de los esquemas acostumbrados, pero diosa igual, “razonable, pero no racional”. Los ejemplos de esto sobran y para qué enumerarlos, son tan asquerosos e inhumanos que a veces me pregunto cómo puedo yo conjugar en mí a un ser católico y comunista al mismo tiempo, “la religión es el opio de los pueblos”, jajajaja.
      No puedo hablar por las otras confesiones, ya que poco me importan, aunque ha habido algunas que en pacifismo son excelentes, sobre todo las que abrazan a Buda, pero en el Catolicismo, específicamente, le aseguro que hay más luces que sombras.
      DLB

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