
Rompemos nuevamente la línea de trabajo que pretendíamos seguir cuando aclaramos en “Porqué esta página” del menú de este blog, que la mayoría de los escritos aquí debatidos forman parte de una serie, por la gran extensión de los mismos.
Creemos con toda seriedad que el tema sobre el papado merece una serie. No obstante, la ncecesidad de dar respuesta a uno de nuestros más fieles lectores hace que publiquemos este artículo. Por ello deseamos que sea de toda ayuda a quien se identifica con el nombre de «labuenasemilla».
Recuerden que ya hemos tratado sobre este tema. Para ver el artículo relacionado, El Primado de Pedro, clic aquí.
Antes, tanto ortodoxos como protestantes estaban de acuerdo en que Jesús no había puesto a Pedro como líder de la Iglesia. Los ortodoxos pensaban que todos los apóstoles recibieron la misma autoridad y carisma que Pedro, y que cuando Jesús le llama a Pedro “roca” se lo está diciendo en representación de todos los apóstoles. Los protestantes, según su denominación, interpretaban el pasaje de formas distintas pero en general consideran que la “roca” sobre la que Jesús funda su Iglesia se refiere no a Pedro sino a Jesús. Pero hoy en día, con los grandes avances lingüísticos, históricos y exegéticos, tenemos una mejor comprensión de la Biblia y aunque muchos protestantes persisten en su tradicional interpretación, algunos de sus exegetas ya reconocen abiertamente que cuando Jesús fundó su Iglesia lo hizo sobre la “Roca” de Pedro. Pero obviamente eso no les lleva automáticamente a reconocer que si Pedro era el príncipe de los apóstoles entonces los papas son los líderes de la Iglesia de Cristo. Ahora el debate se ha trasladado a otro terreno que antes tenía menos importancia: la sucesión. Según los católicos el primado de Pedro estaba pensado como un cargo hereditario, según los protestantes no, fue sólo un honor concedido a Pedro y ese honor murió con él, así que los papas no son sucesores de nada. Así pues, para justificar la autoridad del papa (y con él la de su Iglesia) es necesario aclarar si el liderazgo de Pedro conllevaba o no sucesión.
Los argumentos habituales de los católicos son dos:
1- Jesús, antes de su partida, decidió que su Iglesia necesitaría un líder, alguien que la mantuviese unida y que la guiase con certeza doctrinal para evitar a todos esos lobos con piel de cordero que sabía que empezarían pronto a aparecer y a confundir a sus seguidores con todo tipo de doctrinas falsas. Entonces, ¿acaso pensó Jesús que muertos los apóstoles sería menos necesario un liderazgo y una unidad? Ciertamente que no, de hecho la Iglesia postapostólica quedaba aún más vulnerable a todo tipo de falsas doctrinas y disensiones internas, pues muertos los apóstoles no habría testigos directos que pudiesen dirimir las disputas. Por lo tanto, si Jesús creyó necesario un líder en la era apostólica, obviamente más necesario aún era un líder en la era postapostólica.
2- Jesús eligió, de entre todos sus discípulos, a sus doce apóstoles para ser los principales, los organizadores, su “mano derecha”. Por tanto ya en vida de Jesús tenemos una jerarquía: Jesús en la cúspide, los 12 apóstoles como jefes o pastores, sus principales ayudantes y luego todos sus discípulos (seguidores). Tras la muerte de Jesús, y antes de su Ascensión, el hueco que él va pronto a dejar vacío se lo pasa a Pedro (no para que sea como Jesús, sino para que desempeñe su papel dentro de la organización). El siguiente nivel seguirían siendo el resto de los apóstoles. Pero ahora había una plaza vacante. Muerto Judas Iscariote ya sólo quedaban 11 apóstoles, así que el libro de los Hechos, en su primer capítulo, nos dice que tras la Ascensión del Señor, unos días más tarde vemos a Pedro ya ejerciendo su papel de líder y diciendo a los demás que es necesario nombrar a un sucesor para el puesto de Judas, y todos se ponen a ello (con el mismo proceder que los católicos siguen usando hoy para elegir papa):
“Y oraron así: «Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía». Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles.” (Hechos 1: 24-26)
Así pues, si con uno cualquiera de los apóstoles, más aún, con el traidor que vendió a Jesús, los apóstoles consideraron que era necesario nombrar un sucesor, es evidente que lo mismo pensarían cuando se trata de otro de los apóstoles, Pedro, que además es el principal y el garante de la unidad.
Los protestantes piensan que esto fue un hecho puntual y que muertos los apóstoles se acabó, ninguno más tuvo sucesor. Ortodoxos, anglicanos, episcopalianos, católicos, coptos, etc. coinciden en que sí nombraron sucesores, y estos sucesores fueron llamados “obispos” (del griego “episcopos”= supervisor), y así los vemos nombrados ya a en el Nuevo Testamento:
“Palabra fiel es esta, si alguno aspira al cargo de obispo [επισκοπης, epíscopes], buena obra desea hacer” [y a continuación da las directrices de cómo debe ser un buen obispo] (1 Timoteo 3:1)
Sin embargo los ortodoxos insistirán en que ni Pedro era el líder ni en cualquier caso suceder a Pedro suponía automáticamente suceder también su liderazgo. En esto tienen razón, además de demostrar que Pedro tuvo sucesor hay que demostrar que también los sucesores asumían su misma condición de liderazgo. En cuanto al tema de si Pedro fue o no nombrado líder, eso es materia que vemos en otro artículo (ver El Primado de Pedro), aquí daremos por demostrado que sí. También se puede utilizar el argumento número 1 para decir que ciertamente el liderazgo de Pedro estaba diseñado para perdurar.
Hay otro argumento, esta vez teológico, mucho más complejo pero más impactante, que podemos ofrecer para demostrar que la intención de Jesús era efectivamente esa, que la primacía de Pedro fuese sucesoria. Este argumento lo ha dado el gran erudito y protestante converso Scott Hahn, y aunque él profundiza mucho en el tema y da muchísimos argumentos y citas, yo intentaré ofrecer una síntesis que resulte convincente y clara. Lo llamaremos “Las llaves del Reino”.
—LAS LLAVES DEL REINO… de David—
Scott Hahn comienza sus disquisiciones teológicas remontándose al mismo Adán y la alianza que Dios estableció con él, con Abraham, etc., pero para abreviar, nosotros avanzaremos directamente hasta la alianza que Dios establece con el rey David.
David tiene en el Antiguo Testamento un papel fundamental, tanto histórica como teológicamente. Él unió a las doce tribus, estableció la capital en Jerusalén, hizo de la ciudad la “morada” de Dios y sobre todo recibió la promesa de que de su descendencia nacería el Mesías. Jesús es llamado repetidamente “el hijo de David”, sólo eso bastaría para reconocer su gran importancia. También fue el primer Rey de Israel (Saúl no cuenta porque Dios renegó de él).
La tesis de Scott se basa en que el Reino de Dios que predica Jesús está teológicamente modelado según el ideal judío de reino, que indudablemente era el reino de David. Por eso también es comprensible que los judíos malinterpretasen el mensaje de Jesús y pensaran que lo que quería era reinstaurar el reino político de David pero esta vez con el Mesías sentado en el trono. No era eso lo que quería Jesús, pero sí utilizó en su vocabulario las referencias al reino de David visto como prefiguración de lo que un día sería el Reino de Dios. Si conocemos cómo funcionaba la estructura de ese reino, entenderemos mejor las metáforas que usa Jesús. Los judíos de la época sin duda captaban fácilmente el significado de esas metáforas, somos nosotros los que necesitamos explicaciones porque no compartimos su contexto cultural.
Si en la actualidad decimos que Elvis Presley es “el rey del rock”, todos entendemos la metáfora, no hay nada que explicar. En un artículo sobre la historia del rock decía que “en los años 80, el cetro del rock pasó de Inglaterra a Estados Unidos”; tampoco necesitamos explicaciones. Entendemos bien lo que significa ser el rey y lo que simboliza un cetro. Pues de la misma manera Jesús para hablar de la nueva sociedad que quería construir utilizó la simbología del reino tal como los judíos la entendían, y las metáforas que usaba eran las que su pueblo entendía, empezando por la propia palabra “reino” para designar el “Reino de Dios”, lo que equipara a Dios con un rey que gobierna su pueblo. Pero esas comparaciones y simetrías son en realidad algo más que simples metáforas, son explicaciones que parten de una idea conocida (por los judíos de entonces) para que se entienda la nueva idea a ella asemejada.
Para empezar, los judíos consideraban que el Reino de David había sido la época más gloriosa de su historia, época de unidad, de abundancia, de extensión, de religiosidad, de cercanía a Dios, y una de las pocas épocas en que Israel había sido libre de la opresión extranjera. Había sido una buena época, pero en la psique judía estaba incluso mucho más idealizada. Por lo tanto parecía lógico comparar la nueva sociedad que Jesús anunciaba con aquel glorioso pasado. Así pues, Jesús hablaba de la nueva sociedad como “el Reino”, no el de David, sino el de Dios (o “los Cielos”, por evitar nombrar a Dios).
Hoy tendemos a pensar que el auténtico protagonista del Antiguo Testamento es Moisés, pero en realidad la importancia del rey David le supera, al menos en interés. Comparemos por ejemplo las 720 veces que Moisés es mencionado con las 1.020 veces en las que se menciona a David. En el libro de Crónicas, que revisa toda la historia de Israel desde un punto de vista sacerdotal, la historia de David ocupa cerca de la mitad de sus páginas. Cuando los antiguos israelitas o los posteriores judíos hablaban del Reino, su referencia era siempre el reino de David. Y en ese contexto nos encontramos a Jesús predicando.
Dios hizo una alianza con David y se la comunicó por boca del profeta Natán:
Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. El edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y su trono será estable para siempre». (2 Samuel 7:11-16)
Le promete que le construirá una “casa” (en el sentido de dinastía) y que su reino será eterno. Por tanto, para el pueblo de Israel, el Reino ya siempre será el de David. Sería fácil decir que es
evidente que la dinastía de David no fue eterna, que acabó cuando el exilio de Babilonia, pero los judíos no son tontos ni Dios mentiroso. Lo que Dios dice es que “tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí”, o sea, para Dios, el único rey legítimo de Israel será siempre de la casa de David, incluido Jesús, que es “hijo de David”. Es como si te casas y a los tres años te divorcias y te casas de nuevo; “ante Dios”, tu legítima esposa siempre será la primera, por mucho que tú consideres ahora que tienes una nueva esposa.
Desde el punto de vista de esta profecía, Jesús no estaba simplemente usando el reinado de David como una metáfora para su nueva sociedad. Jesús, como descendiente de David, era quien iba a dar cumplimiento a la alianza que Dios había hecho con el rey David. Por eso “el Reino de Dios” era, tal como lo interpretaban también sus oyentes “la culminación del reino de David”.
La casa de David tenía muchos servidores reales, en Reyes 4:7-19 nos identifica los que tenía el rey Salomón, y eran doce (como los apóstoles). Pero además sabemos que de todos, uno de ellos era el principal, el que estaba más próximo a David, el llamado “mayordomo del palacio” y hacía en cierto modo de enlace con sus otros ministros (como haría luego Pedro); es lo que hoy llamaríamos un “primer ministro”. El atributo del mayordomo del palacio son las llaves. Puede que al principio fuese realmente la persona que custodiaba las llaves de las dependencias palaciegas, pero en cualquier caso pronto se convirtieron las llaves en el atributo simbólico del primer ministro, símbolo de su poder, de igual modo que la corona y el cetro son para nosotros atributos del rey, símbolo de la monarquía y su poder.
Casi dos siglos más tarde tenemos un pasaje de Isaías en el que nos habla del primer ministro y claramente se usan las llaves como símbolo de su autoridad. Además, vemos que ese cargo necesita ser reemplazado cuando queda vacante, es un cargo sucesorio. Dios decide cesar al actual mayordomo real y le anuncia que le va a quitar sus poderes y pasárselos a un sucesor:
Y aquel día, llamaré a mi servidor Eliaquím, hijo de Jilquías; lo vestiré con tu túnica, lo ceñiré con tu faja, pondré tus poderes en su mano, y él será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de David: lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo clavaré como una estaca en un sitio firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre. (Isaías 22:20-23)
Comparemos:
Y yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia*, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo». (Mateo 16:18-19)
[*compare también el anuncio de “edificar una iglesia”, en el sentido de organización, con la promesa a David de que le construiría una “casa” en el sentido de dinastía, y en ambos casos se hace también la promesa de que esa “construcción” será eterna. Jesús, pues, establece su Nueva Alianza sobre las bases de la antigua alianza hecha con David. El mismo Scott Hahn reconoce que tiempo después de desarrollar su tesis descubrió que ambos textos eran leídos juntos en una misa católica, viendo así que la Iglesia ya tenía bien establecida la relación entre los dos pasajes.]
No es ninguna casualidad que Jesús emplee con Pedro las mismas palabras que Dios empleó con el primer ministro de la casa real de David. Los judíos de entonces conocían bien sus escrituras, y Jesús aún mejor, así que Pedro o cualquier otro, reconocieron inmediatamente el significado de estas palabras y la conexión que se hacía entre el Reino de los Cielos y el Reino de David. Jesús estaba invistiendo a Pedro con el poder de su “primer ministro” con las mismas palabras que usó Dios para investir de poder al primer ministro de la casa real. La referencia a las llaves también es paralela a la cita de Isaías y por tanto tiene el mismo significado, representan el poder y la autoridad conferidas al primer ministro, y el símbolo de las llaves queda en ambas citas explicado con casi las mismas palabras: son las llaves que cuando abras nadie cerrará, y cuando cierres nadie abrirá, por tanto tus decisiones no podrán ser contradecidas. La diferencia entre el verbo usado en Isaías “ופתח” (abrir) y el usado en Mateo “δήσῃς” (atar) parece más bien cuestión de traducción (Isaías lo dice en hebreo, Jesús lo traduce al arameo y Mateo al griego), pero vemos que el significado es el mismo.
Por tanto queda claro que Jesús está invistiendo a Pedro con la misma fórmula y autoridad con que Dios invistió al primer ministro de la Casa de David, y además esa fórmula fue usada en un contexto sucesorio, donde un primer ministro estaba siendo sustituido por otro nuevo primer ministro. En tales circunstancias, pensar que no estaba en la mente de Jesús la idea de que ese cargo fuese sucesorio simplemente no se sostiene. De hecho es una antigua fórmula sucesoria la que Jesús está usando. Jesús es el Rey, y lo será eternamente (aunque regrese al cielo), tal como estableció Dios en su alianza con David, y nombrando a Pedro su primer ministro está dejando en la tierra un cargo que por su propia naturaleza es hereditario. Si Jesús es el rey, está nombrando a Pedro su gobernador o virrey, o en términos católicos, su vicario. Esto lo hace para dejar a alguien no en su trono, sino en su organigrama organizativo, y tal situación permanecerá hasta el día en que Jesús regrese en esplendor a reinar, y entonces ya no será necesario tener ningún vicario que se ocupe de dirigir a su Iglesia.
Pero no olvidemos que Jesús no se marcha de este mundo y nos abandona, prometió que estaría con nosotros hasta la consumación de los tiempos, por tanto sigue dirigiendo a su Iglesia y acompañándola. La función del vicario de Cristo no es usurpar sus funciones, sino ser su correa de transmisión. De alguna forma el Espíritu Santo se encarga de que el papa, dentro de sus funciones como guardián de la doctrina, haga su trabajo con fidelidad y sin error. En todo lo demás, Jesús ha dejado la administración de su Reino en manos de seres humanos (papa, obispos, fieles, etc.), y él lo sabe.
El estudioso bíblico Alfred Loisy, que no creía que la Biblia fuera palabra de Dios, dijo una vez con ironía: “Jesús proclamó el Reino y lo que llegó fue la Iglesia”. Aunque él lo dijo como crítica, en realidad tenía razón. El Reino que Jesús anunció quedó materialmente establecido en la Iglesia; vino a iniciar una nueva era pero dejó su administración en manos humanas, como siempre hizo a lo largo de toda la historia de salvación. No son las mejores manos, pero son las únicas que hay si queremos dejar que el hombre siga teniendo libre albedrío.
Al igual que la alianza de Dios con David tardó siglos en materializarse en Jesús, también la Alianza de Jesús con nosotros llevará su tiempo, pero sabemos que al final tendrá debido cumplimiento. Estamos llamados a realizar el Reino de Dios en este mundo, es nuestro deber y nuestra responsabilidad. Que lo hagamos mejor o peor es ya cosa nuestra. Tenemos nuestras limitaciones, pero también tenemos el mensaje de Jesús para inspirarnos en el camino correcto, si queremos hacerle caso.
Si no somos capaces de ver que el Reino de Dios está en proceso, y menos aún a través de su Iglesia, es porque al igual que les ocurría a los judíos de aquella época, nos empeñamos en interpretar el Reino en términos humanos, y aunque el Reino esté aquí, Jesús nos dijo que “mi Reino no es de este mundo”, es algo que actúa en nuestras almas y en nuestra relación con Dios. Nuestra tarea es intentar que ese Reino también se refleje en nuestro mundo de aquí y permee todo, nuestras familias, nuestras relaciones, nuestras sociedades.
Para ir construyendo las bases de ese Reino, Dios nos acompaña espiritualmente, nos dejó su doctrina, y nos dejó al guardián de las llaves, Pedro y sus sucesores, a quienes guía para asegurarse de que esa doctrina no se pervierta. Tal parece el significado de las palabras de Jesús, sobre todo a la luz del texto veterotestamentario paralelo en el que están inspiradas.
Para profundizar:
- Por Apología 2.1. Disponible en:





http://labuenasemilla.cubava.cu/2017/04/17/y-yo-tambien-te-digo-que-tu-eres-pedro-y-sobre-esta-roca-edificare-mi-iglesia/
Saludos
Hermano, voy a contestar, pues me lo ha pedido de muy buena forma, pero no crea que seguiré este juego si se pone como en el caso de la Mediación humana de Jesús y la Intercesión de los Santos. Le responderé lo que me pida siempre que lo ponga por puntos bien delimitados y sea conciso, preciso y con seso, cuando el tema se ponga pesado me circunscribo a un solo tema y ahí “el rechinar y crujir de dientes”.
Separaré por puntos los distintos temas que pone, pues me parece que el enredo en el escrito es mucho. De hecho me gustaría que mejorara en esto para los futuros escritos. Le informo además que entre poco empezaré con la serie sobre la Sola Escritura y la Tradición.
Los puntos los enumeraré según los menciona en el escrito suyo, aun cuando eso rompa con el hilo lógico del entendimiento.
PUNTO 1-“Pedro no puede ser la roca ya que esta es Cristo”
En realidad esto es así:
– Cristo es la piedra angular, aquella que desecharon. (Plano divino)
– Los apóstoles a la vez son piedras, pues sobre ellos se fundamenta la Iglesia de Cristo, pero no son la angular. (Plano humano)
– De todas las piedras apostólicas la primera es la de Pedro, que por ende no es angular, pero tampoco está al mismo nivel que la del resto de sus homólogos. (Plano humano principal)
+ En el AT no solo se usa la palabra “roca” para referirse a Dios, el ejemplo puede verlo en nuestro artículo el Primado de Pedro. Así que esa palabra que pone su escrito: ESPECÍFICAMENTE no es tal. Aun así ciertamente la palabra roca le correspondía a Dios, quien sería en todo tiempo la piedra principal, la angular, el fin último.
++ Las citas que me pone las estás interpretando de manera exclusiva, por ello es que te conduce a contradicciones, si esto haces no solo no entenderás esto sino que no entenderás tampoco el resto de la Biblia. Por ejemplo ¿Quién es el fundamento de la Iglesia?
La Biblia dice: Jesucristo y nadie más.
– Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. (1 Corintios 3:11)
– Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo (1 Corintios 3:10)
Pero la Biblia también dice: los apóstoles y los profetas
-Sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor (Efesios 2:20)
Ahora resulta que Jesús no es el fundamento sino la piedra angular, y el fundamento son los apóstoles (Nuevo Testamento) y los profetas (Antiguo Testamento). También el Apocalipsis nos dice que la Iglesia (la Nueva Jerusalén) está construida sobre los cimientos de los doce apóstoles:
– El muro de la ciudad tenía doce cimientos, y en ellos estaban los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. (Apocalipsis 21:14)
Y hay más citas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento que podría usar, pero basta con esas para ver que la Biblia hay que verla en su conjunto y entender también que cuando la Biblia dice “solo A” pero también dice “solo B”, está usando un recurso lingüístico semita creado para enfatizar y que no debe ser siempre interpretado literalmente. Hay un buen puñado de doctrinas católicas que los protestantes rechazan recurriendo a citas del tipo “solo A” aunque para ello tienen que ignorar las otras citas del tipo “también solo B”. Lo cierto es que la Iglesia se funda sobre Jesús, pero también sobre Pedro, aunque hablamos aquí de dos niveles diferentes. Jesús es el fundamento último de toda la Iglesia, pero el papa es el fundamento humano de su organización. Puesto que la Iglesia es humana y divina, forma parte a la vez del plano físico (Iglesia militante) y del plano espiritual (Iglesia triunfante), es lógico que posea también un fundamento humano y uno divino, el humano se apoya en el divino.
PUNTO 2-“La fe de Pedro como incidental y no fundamental”
Como ya le he dicho el mundo protestante no hace otra cosa que desde preposiciones trabajar con teorías. No es que Ustedes se enfrenten a la Biblia y digan la Iglesia es mala, el papa no existe. Sino que de antemano creen que la Iglesia es fatal, que el papa no puede ser, etc. y ya después empiezan a buscar en la Biblia y a tejer por doquier. Así es como salen ese montón de pretensiones, o sea, de teorías en donde unas se contraponen con otras.
Este es otro ejemplo de ello. En donde se teje y se teje, se busca por aquí y por allá, para deslegitimar lo que es una simpleza. Pero bueno, aquí venimos a probar con verdades y no a dar suposiciones de nuestras retóricas mentales.
Esta teoría es muy fácil de desmontar, pues Cristo como Dios sabe lo que había de pasar antes de que pase, de ahí que al cambiar el nombre de Simón a Pedro el Señor sabía que este debiera de ser la piedra humana sobre la cual iba a dejar sentada su Iglesia, de ahí que le cambie el nombre precisamente a Pedro y no recurriré aquí a qué significan los cambios de nombre en las Escrituras, así que a bolina con lo de INCIDENTAL y arriba con lo de FUNDAMENTAL, ominpresente es el Señor que sabía quien haría esa profesión de fe. Lo que sería un incidente de Pedro no podía serlo de Jesús, además de que no es por él, es porque Dios se lo reveló a él, o sea porque lo escogió a él. Si Cristo hubiera querido hacer de Juan la roca humana sobre la que se sostendría la Iglesia le hubiera cambiado el nombre a él y el Padre (Yavé) le hubiera revelado a él lo que inspiró en la bica de san Pedro.
En fin, que si bien (o más o menos) “La comprensión de que Jesucristo es realmente el Hijo de Dios, tal como Pedro lo afirmó en esta ocasión (Mat. 16: 16), es la llave de la puerta de la salvación” no se puede reducir el contexto y el bloque semítico en el que aparece este pasaje a semejante idea. Pues el símbolo de las llaves, bien conocido en el lenguaje rabínico no es este. No es esto lo que viene del AT, de aquel Reino de David, no es esto lo que un judío del s. I pensaría cuando se le dijera por boca del Señor “a ti te daré las llaves…..”.
Así que hermano mío, deje de «pistiar» y de darse cabezazos, pues la verdad sobre el asunto es lo que afirma la Iglesia, pero bueno siga buscando teorías ya que como le dije en un comentario tarde o temprano hallarán alguna que más o menos convenza al engrar algunos datos, pero lo que el pasaje refiere es muy claro, pues lo aprueba la ingüistica, la historia, la cultura, etc..
PUNTO 3-“De vuelta con san Agustín”
Puede leer lo que ya publiqué sobre esto en mi página, que fue mucho, incluso para mi gusto, lee también el apéndice.
Solo te diré que recuerda que aquí lo importante no es tanto la interpretación de la cita en sí como sus consecuencias, o sea, el afirmar o negar que el papa ejerza el primado de la Iglesia por ser sucesor de Pedro. En ese caso San Agustín ya no es en absoluto un aliado de tus ideas sino todo lo contrario, en los primeros siglos de la Iglesia pocos han defendido con tanto empeño y claridad el primado de Roma como el propio San Agustín, precisamente porque en ese siglo IV aparece la herejía donatista que cuestionaba el poder del papa al igual que haces tú. Hay muchas citas suyas referidas a este asunto pero por no saturar te pondré aquí solo algunas:
San Agustín, Serm.120 n.13
No puede creerse que guardáis la fe católica (universal / verdadera) los que no enseñáis que se debe guardar la fe romana.
San Agustín, Serm 295 2,75 9
“Entre los apóstoles, casi en todo lugar, solamente Pedro ameritaba llevar la persona de la Iglesia, debido a que esta misma persona, la única de toda la Iglesia que la soportaba, solo él mereció escuchar: “a ti te daré las llaves del reino del cielo.” [aunque San Agustín pareció patinar al interpretar la palabra roca, ciertamente entendió bien la conexión entre las llaves del Reino que le entrega Jesús y las llaves del Reino de David, lo cual le lleva a interpretar correctamente la intencionalidad de la cita de Mateo que no es otra que nombrar a Pedro cabeza de la Iglesia]
San Agustín, Sobre el Evangelio de Juan, Tratado 124:5 (A.D. 416), en NPNF1, VII:450
“y esta Iglesia….fue personificada en el apóstol Pedro, a cuenta del primado que tuvo entre los apóstoles”
Pero más aun, parece que la opinión de que la roca era la declaración sobre Jesús no fue una opinión que San Agustín mantuviera a ciegas, sino que tales conceptos también le daban mucha vuelta, pues en otros textos encontramos la interpretación contraria:
San Agustín, Homilías sobre Juan, Tratado 11:5(A.D. 417), en NPNF1,VII:76
“Cuando de este modo él había dicho a sus discípulos, “Ustedes también me dejarán”, Pedro, la Roca, contestó por todos: “Señor, a quien iremos, tú tienes palabras de vida eterna”
San Agustín, En los Salmos, 69:4[PL 36, 869] (A.D. 418), en Butler, 251
“Pedro, quien había confesado a Él como hijo de Dios, y en esa confesión había sido llamado roca sobre la cual la Iglesia debía ser edificada”
Sobre los otros Padre ni voy a buscar. El que el cargo de papa no fue hasta el s. V es falso, en el escrito ¿Son los papas auténticos sucesores de Pedro? se explica esto con lujo de detalle. Lo que me pone de Kenneth Scott Latourette me da igual, pues él es protestante, bautista.
—Esto de que nadie dijo nada durante 4 siglos sobre esto sinceramente me duele !por Dios! que está bueno lo bueno, pero ya esto es demasiado, creo que necesita leer un poco más sobre la historia de la Iglesia. Además muchos otros elementos en la Escritura dan razón de la supremacía de Pedro, como por ejemplo el que se le mencione primero y otras cosas que ya le había comentado.
PUNTO 4-“El primer puesto, los pleitos”
Ya le expliqué la diferencia entre responsabilidad y primacía en la Biblia en muchos otros comentarios, búsquelos. Le pongo aquí el primero que encontré: De hecho en varias ocasiones los discípulos pleitearon por puestos mejores, pero como todo instinto humano sin enseñanza esto era así. Al tiempo todos aprendieron que pese a que unos tenían mayores responsabilidades que otros todos eran iguales, que quien quisiera ponerse de primero tenía que estar dispuesto a ser el último, que era necesario lavar los pies de los hermanos, etc.. Aquella pretensión de la madre “de los hijos de Zebedeo” (Mt 20, 20 ss.) representa el constante interés del humano, de la vida mundana que no conjuga con el Reino de Dios. Acaso la multitud tenía que pleitear con los 72, acaso estos últimos tenían que reñir con los 12, o estos fajarse con los tres más apegados Santiago, Juan y Pedro, o dos de estos fajarse con “el amado”, o sea Juan. ¡NO! El Reino de Dios no es así. Aquí todos somos HOMBRES iguales por “echura” a la regla del Señor, las diferencias entre uno y otros radican simplemente en las obras (“amor”) que cada uno sea capaz de cultivar según lo dado.
– Los discípulos pleiteaban al principio, se interesaban por ser el primero, no fue hasta que entendieron el mensaje de Jesús que esto acabó y una vez acabado y entendido cada uno sus funciones se acabaron las controversias.
PUNTO 5-“Piedra pequeña y piedra grande”
De esto el artículo el Primado de Pedro es muy meticuloso así que dos elementos.
-En el tiempo de Jesús no había diferencia alguna entre estos dos vocablos. Ambos eran intercambiables.
-Si Jesús hubiere querido decirle a Pedro piedra pequeña utilizaba para ello la palabra que en arameo quiere decir piedrecita y Mateo así lo hubiera escrito en su evangelio con otra palabra. TODAS ESTAS EXISTEN, PERO NO SE LAS PONGO PARA NO ABURRIR y para que lea el Primado de Pedro, pues allí está.
PUNTO 6-“Construir sobre Pedro”
Esto no es teológico, pero sí muy práctico. El papa es muy necesario, de hecho es lo que ha dado la unidad a la Iglesia durante siglos, pues al contar con el Espíritu Santo se vuelve inequívoco junto con su Iglesia. El error sí está en fundar iglesias sobre Elena G. White, Carlos T. R., etc.. Gracias a Cristo por dejarlo, de seguro era muy práctico.
PUNTO T- Resumen
La interpretación de que la roca es Jesús o la declaración de Pedro sobre Jesús es una interpretación que ofrecieron los protestantes porque sólo así podían negar la autoridad de Roma sobre la Iglesia, pero precisamente el contexto echa por tierra tu interpretación. Para empezar la palabra griega que se usa allí no es “pedazo de piedra” sino “roca”, y el contexto de esa escena hay que buscarlo no sólo en lo que allí está ocurriendo, sino en el Antiguo Testamento. Jesús es el Hijo de David, el Reino que proclama es la Iglesia, y ésta está hecha a imagen del Reino de David, o dicho de forma cristiana, el Reino de David fue una prefiguración del Reino que trajo el Hijo de David, o sea, Jesús. La manera en que Jesús organiza su Reino es similar a la organización que hizo David: tenemos los 12 ministros de David, que aquí son los apóstoles, de los cuales uno es nombrado algo así como “primer ministro”, que además tiene el papel de actuar en nombre del rey cuando éste está ausente, y el nombramiento de este primer ministro se hace mediante la ceremonia de la entrega de las llaves, dos llaves, una para abrir y otra para cerrar, que es justo la ceremonia que vemos en esta escena de Mateo en donde Jesús entrega simbólicamente las dos llaves a Pedro, y si quedan dudas al respecto, puedes comparar ambas ceremonias y verás que las palabras que usa David y las que usa Jesús son prácticamente idénticas. Jesús está nombrando aquí a Pedro su primer ministro, o como decimos los católicos, su vicario en la tierra. Hay muchos más paralelismos entre el Reino de David y el Reino de los Cielos proclamado por Jesús, incluido el papel especial de la reina madre, en este caso la Virgen María. Negar todo esto sólo se puede hacer cuando hay una necesidad imperiosa de negar que la Iglesia Católica es la Iglesia fundada por Jesús, y ante esa necesidad todo vale, pues si no se niega eso el protestantismo y sus modernos derivados quedarían automáticamente deslegitimados.
Muchas gracias por dedicar en gran medida este tema a mi persona, me siento alagado con ello, y te lo agradesco, creo que tu tema comienza bien pero luego veo que lo vaz forzando hasta lo que quieres concluir, pero bien, quisiera hacerte una pregunta y Dios será el testigo de tu sinceridad, espero que me lo respondas en este artículo como un comentario más ¿lesite mi artículo sobre este tema que te dejé en mi comentario anterior? RESPONDE POR FAVOR.
Si lo leiste quiero me digas lo que entendiste y en lo que no estas de acuerdo, porque dejo claro que los avances esos lenguisticos que hablas han demostrado que el texto orginal no le dice a Pedro «roca» sino «piedra» es eso lo que significa Petros en el griego, algunas fuentes dan un mejor detalle diciendo que Pedro significa «piedra» en el sentido de ser firme como una roca, pero en si mismo no es la roca, y te explicaba que en toda la Biblia se le atañe a Jesús el calificativo de «roca» la roca donde se sustentaría todo, la base de la fe, no se refiere jamás esto a Pedro.
Hablando además de los estudiosos de las lenguas como lo mencionas y los testimonios que aportan la tradición se te olvidó mencionar a Agustín de Hipona, reverenciado Padre de la Iglesia, que sostuvo en un tiempo que la congregación se edificó sobre Pedro. Sin embargo, hacia el fin de sus días cambió de opinión y señaló en su obra Las Retractaciones (libro I, 21) que la piedra sobre la que se edifica la Iglesia, o congregación cristiana, no es Pedro. De hecho, mencionó lo siguiente acerca del apóstol:
“Porque no se le dijo: Tú eres la piedra, sino Tú eres Pedro”. Luego, Agustín añadió: “La piedra era Cristo” (Obras completas de San Agustín, tomo XL, página 724).*
No puede negarse que Pedro ocupa un lugar destacado en los Evangelios. Jesús lo eligió a él y a otros dos apóstoles —Juan y Santiago— para que lo acompañaran en momentos especiales (Marcos 5:37, 38; 9:2; 14:33). Además, le confió “las llaves del reino de los cielos”, las cuales Pedro utilizó para abrir las puertas del Reino, primero a los judíos y prosélitos, luego a los samaritanos y finalmente a los gentiles (Mateo 16:19; Hechos 2:5, 41; 8:14-17; 10:45). Acorde con su personalidad extrovertida, a veces fue el portavoz de los apóstoles (Hechos 1:15; 2:14). Ahora bien, ¿lo convierten estos hechos en cabeza de la congregación primitiva?
Pablo escribió que a Pedro se le había confiado “un apostolado a los circuncisos” (Gálatas 2:8). Sin embargo, el contexto muestra que su comentario no se refería a la dirección de la Iglesia, sino al papel que Pedro desempeñaba en la predicación a los judíos.
Aunque a Pedro se le confiaron grandes responsabilidades, en ninguna página de la Biblia leemos que él afirmara ser el cabeza de la congregación y que, por tanto, pudiera decidir por el conjunto de discípulos. En su primera carta se llamó a sí mismo apóstol y anciano, nada más (1 Pedro 1:1; 5:1).
Pedro mismo pidió a quienes dirigían la congregación que no anduvieran “enseñoreándose de los que son la herencia de Dios”, sino que se revistieran de “humildad mental” (1 Pedro 5:1-5). Por otro lado, Pablo advirtió que del seno de la congregación se levantarían hombres que hablarían “cosas aviesas para arrastrar a los discípulos tras de sí” (Hechos 20:30). Y a finales del siglo primero, el apóstol Juan escribió una carta en la que denunció con firmeza a un discípulo llamado Diótrefes. ¿Por qué? Entre otras razones, porque a este individuo le gustaba “tener el primer lugar” en la congregación (3 Juan 9). Amonestaciones de este tipo frenaron por algún tiempo las pretensiones de hombres ambiciosos (2 Tesalonicenses 2:3-8).
Pero en fin, supongamos que de todas maneras sigues creyendo que es Pedro la cabeza de la iglesia y el papa su sucesor, tendrías que demostrar que Pedro tuvo su ministerio y su iglesia en Roma ¿puedes demostrarlo?
Un detalle significativo es que, en su epístola a los Romanos, el apóstol Pablo incluyó una larga lista de cristianos de esa congregación, pero no mencionó a Pedro (Romanos 16:1-23). Si Pedro hubiera sido el cabeza de la Iglesia, sería impensable que Pablo lo hubiera omitido.
Tengamos en cuenta también que para el tiempo en que Pedro escribió su primera carta inspirada, Pablo envió la segunda a Timoteo. En esta última se menciona la ciudad de Roma, pero no se dice nada de Pedro. En realidad, Pablo escribió seis epístolas desde Roma, y en ninguna nombró a Pedro.
Y para no seguir cansandote, aunque Pedro sea lo que dices que es ¿Puedes decirme donde Dios nos enseña que Pedro dejaría sucesores y además que fueran en Roma? por favor ilustrame.
Saludos
No, no leí el artículo, pero no lo hice porque no lo encontré, por ello le pedí el enlace LEA El COMENTARIO ANTERIOR. Lo leeré cuando me des el enlace y entonces veré sobre esa nueva teoría. Mira que los protestantes inventan, pues había oído ya de algunas, pero de esa nunca jajaja. Ese invento ¿por qué será? De seguro por la necesidad de buscarse un lugarcito. Pero bueno dejemos esto aquí que yo como siempre le he dicho trato de hilar con un solo color y no formar el enredo que a veces Usted propina.
-En cuanto a San Agustín y su opinión, lo dejaré en el cuerpo de otro escrito clic aquí para acceder y también un apéndice (en dónde se profundiza más, el B). Esto es lo que pasa cuando no pongo series y aun poniéndolas con personas como Usted (como quisiera que fueran todas, al menos en la insistencia de preguntar) tropiezo, imagine así, o sea en artículos sueltos. Recuerde, como ya le he explicado que los Santos no son infalibles en sus pronunciamientos por muy refinados que estos estén. Solo el Magisterio lo es, o sea el papa y los obispos en comunión con él, por lo que puede haber divergencias entre ellos a la hora de interpretar ciertas pequeñeces. Por ejemplo si existiera una doctrina que planteara la existencia del ABECEDARIO unos puede ser que digan que la primera letra es la A, otros dirán que la C u otros que la Z y así. En este caso, cuando es muy fuerte la polémica y tropieza con la organización de la Iglesia o con la salvación se reúne la Iglesia en un concilio y zanja la cuestión, otras veces deja estas opiniones tan solo como teorías. Una vez zanjada, por ejemplo si se determina que la primera letra es la A, todo el que diga lo contrario deja de ser un equivocado y se convierte en hereje. La inmensa mayoría de los padres nunca tuvieron problemas con la doctrina (la existencia del ABECEDARIO) pues además de encontrarla implícita o explícitamente en la Biblia, la Tradición se había encargado de transmitirla de forma oral. Sin dudas ciertos detalles (que letra va primero y cual después) habían quedado en el olvido y por ahí iniciaban los problemas. Te pongo un ejemplo, la doctrina del Purgatorio es una doctrina, todos los católicos estamos más que de acuerdo; que para la salvación es necesario el bautismo, más que de acuerdo; que se pueden bautizar los niños también de acuerdo; pero en si los infantes no bautizados al morir en ese estado se salvan o no se salvan, van al purgatorio o no van, no existe la respuesta concreta en el mundo católico; de ahí que se admitan teorías, la más famosa es la de San Agustín que opina sobre la existencia del Limbo (borde) en donde las almas de estos estarían. El día en que Dios decida iluminar a un Concilio o al Papa sobre tal detalle, no habrá más cavos sueltos y le pondríamos el cascabel al gato. Y esto solo se lo cuento para que entienda más sobre el Catolicismo, como en otras veces le he dicho, pero a pesar de que tiene que ver con lo que quiero que lea de San Agustín dada su pregunta, la cosa no viene tan al caso, ya la leerá.
-Sobre la intrepidez de San Pedro no nos quedan dudas, seguramente era un hombre algo explosivo, quizás por esto es que fue elegido entre tantos para ser el primer papa, con sus características personales, con su fe y con el Espíritu, poco le faltaba.
-Que las llaves le fueron dadas para llevar el Evangelio a los judíos, …., es sencillamente la interpretación más mala que he escuchado y además falsa. Qué llave le fue otorgada a San Cirilo y Metodio para llevar a Jesús a Escandinavia, pero además, no estamos hablando de cualquier símbolo, estamos hablando de algo que era muy conocido por Israel ya que estas representaban el Poder como bien aclara el escrito. Fíjate que no es quien pueda llevar el mensaje de Cristo, pues para eso no hacen falta llaves. No es quien haga cosas que agraden a Dios, por su naturaleza caritativa, pues para eso tampoco hacen falta llaves, es sencillamente quienes tienen poder (algunos sacramentos y demás) y eso solo lo tiene Pedro, a quienes fueron entregadas (=el Poder) y los que en comunión con él están. En resumen, Pedro era extrovertido, en parte por su personalidad y en parte por ser el designado como papa. Querer cubrir todos los actos y hechos de Pedro con esta extroversión es pretender demasiado. Además, la misma Biblia da datos en contra de ello, pues el mismo Jesús dice que “eso se lo ha revelado su Padre” no su extroversión. Así que poniendo las cosas en su lugar, vemos lo que ya le dije: alguien con muchas cualidades personales de las cuales el Señor se valió. Todos los apóstoles tienen algo bello en lo personal, alguna característica como mismo de seguro la tenemos Usted y yo, nada que venga al caso. Me parece que esas interpretaciones son cabos sueltos, piedras tiradas a los aviones, mire que a cada una de las cosas dichas por Cristo le corresponde una justificación Pedro recibe las llaves para que ate y desate y eso está muy bien explicado en la cultura de aquel tiempo LEA EL ARTÍCULO.
-Acaso le he puesto yo objeción con esa cita de Gálatas, de seguro Pedro tenía que encargarse de evangelizar, como todos los cristianos, que le tocara los judíos ¿? A los papas les toca la dirección de toda la Iglesia, así le tocaba a Pedro en aquellos días, pero el papa oficia hoy en Roma y San Pedro en aquella ocasión le tocó hacerlo con los judíos.
-No existe un pasaje en el Evangelio que diga “Pedro es el que más manda, su cargo es heredable, estará en Roma y los protestantes que saldrán de la Iglesia 1500 años después tratarán de variar esto”. Sencillamente no existe porque no hacía falta ya que la cultura hebrea entendía muy bien lo que “la Biblia” enseña. Entrecomillo la palabra Biblia porque esta en aquel tiempo no existía, todos entendían que Pedro era el Primero, entendían lo que significaban las llaves y habrían de vivir muchísimas escenas donde esto quedaría claro. Tan claro quedó que la sucesión apostólica de Roma siempre fue considerada con supremacía.
-Pedro al iniciar su carta no se presenta como el mandamás y qué. Acaso quien se dirigía a la diáspora judía, lejana del mensaje de Cristo podía entender de un plumazo lo que a los Apóstoles costó días y días al lado del Maestro: que el primero es el último. Acaso era utilitario presentarse como el Primero, yo creo que no. No obstante, se presenta como Apóstol, única vez que ocurre en las epístolas católicas. Lea la carta de Pedro y mire su sentido, dirección y contenido y me dice si está de acuerdo conmigo pues lo que le digo es tan solo mi opinión personal. Y retomando el qué de ahorita podemos dar otra respuesta, porque nada, porque aparte de papa era Apóstol y Presbítero, así de fácil. Nada de fantasmas. Porque tampoco se presenta como uno de la tríada preferida, ni nada por el estilo, va desde lo muy humilde y termina con mayor humildad.
– Esto va con lo de arriba, pero como es más amplio se lo pongo en otro párrafo. La interpretación que le dé a las palabras de Pedro me son irrelevantes, a decir verdad; no obstante, las analizaré y le diré, si es que lo encuentro en que se equivoca, en qué no engrana su opinión con lo que la Biblia expresa. Pero cuidado. Consciente estoy en que llegará el día en que un erudito protestante extasiado de todo el dulce anticatólico cantará a viva voz albricias, y dirá ¡eureka! hallando una manera válida de voltear el texto de Mateo, pues el contexto protestante consiste en desmentir lo que los católicos plantean, la existencia de un papa y para ello fundan decenas de teorías, como el científico aquel que sin saber de qué color era la Luna empezó a teorizar con todos los colores y terminó llamándola arcoíris. Mira que yo sé de varias teorías, ¡cuántas no quedarán por ahí! hasta Usted me está proponiendo otra jajaja. Por ello muchas veces he dicho que si por tan solo la Biblia nos guiamos católicos y tj “PUEDEN” estar hasta de acuerdo, alguien ha dicho que de esta hasta podemos obtener petróleo. Por lo tanto hay que mirar el contexto. Cristo no solo le dice estas palabras a Pedro, sino que le cambia el nombre y no le pone Meñique ni Pinocho, le pone Pedro porque es que él no era ni iba a ser pequeño de estatura, ni mentiroso, sino la piedra donde se asentaría la Iglesia, se le menciona siempre de primero y a veces con especificidad o sea primero Pedro luego…., se le aparece a él antes que a los demás apóstoles, le dice que apaciente a sus ovejas que según sentido bíblico LO EXPLICA EL ARTICULO LÉALO, le dice que él ha rogado al Padre por él pues Satanás lo ha tratado de arrebatar y que por ello confirme a sus hermanos, etc..
-Me parece que ya gasté demasiada tinta, o mejor, demasiados electrones tratando de hacerle entender que la responsabilidad no se opone a la igualdad de condición de los hombres, por lo menos en el Reino de Dios. Para entender mejor esto lea mis comentarios anteriores. Por el mismo camino va la cita que me pone de San Pablo y de San Juan, y es que es un reclamo y alerta constantes de la Escritura el hacernos saber que abundarán los lobos con piel de oveja que se levantarán contra la Iglesia de Cristo, de ellos el mundo está lleno, se esconden detrás de agrupaciones denominadas adventistas, mormones, luteranos, tj, y muchos otros más de los que pudiéramos decir que son hasta sanguinarios.
-Y en esto de que si Pedro estuvo en Roma solo te digo que sí que sí estuvo. Pero no te voy a dar argumentos sobre ello hasta que no lleguemos a varias conclusiones sobre lo de arriba, pues aquí va a ser igual que con los Santos, pues ya le he dejado ver que yo no soy un teléfono por el cual Usted habla mientras que eche monedas, aquí las llamadas tienen que dar frutos y no solo bastan monedas cuando se desean hacer ya varias llamadas. La respuesta le será dada, hasta en un artículo, porque lo merece (Usted y el contenido), pero a su debido tiempo.
-Su última pregunta, no la tendré en cuenta por el momento ya que primero le tengo que preguntar algo ¿leyó Usted completamente el artículo en donde comenta?
Chao y que Dios le Bendiga. No se olvide pasar por lo de San Agustín, recuerde lea primero lo del cuerpo del escrito y después el apéndice. clic aquí