Papa

Minientrada Los patriarcados: Constantino y la autoridad del papa

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Serie sobre si verdaderamente fue la Iglesia Católica fundada por Constantino I, el Grande. Para ello se invita al lector a un viaje por la historia de la Iglesia Primitiva y se comparan doctrinas. Una serie que todo católico debe de leer para que se sienta aun más orgulloso de su fe y de su Madre Iglesia.

Este artículo  pertenece a la serie ¿Fundó Constantino la Iglesia Católica?, para ver índice (Entrada principal) clic aquí. Dicha serie está a su vez dividida por acápites o miniseries, la presente corresponde con el sexto capítulo: ¿Paganizó Constantino el cristianismo?

En esta página tenemos a tu dispsición otro escrito sobre el papado, El Primado de Pedro, acceda a él haciendo clic aquí.

Hoy veremos cómo de cierta es la afirmación de que la autoridad del papa no procede de la tradición original de la Iglesia sino que es el resultado de las manipulaciones políticas del emperador, como afirman muchos protestantes y ateos.

Puesto que muchos hoy acusan a la doctrina católica de ser el resultado de la paganización que Constantino hizo del cristianismo en Nicea, estamos investigando qué hay de cierto en todo ello. Este artículo pertenece a la miniserie CONSTANTINO O LA IGLESIA PRIMITIVA. De los 10 puntos que nos dispusimos a analizar, veremos hoy el 4, el referido al papel del papa:

1- La presencia real de Jesús en la Eucaristía
2- La consideración de que la misa católica es un sacrificio
3- Jerarquización de la Iglesia
4- Refuerzo de la autoridad del obispo de Roma
5- Se da el nombre de “católica” a esta nueva iglesia que él fundó.
6- La veneración a la Virgen y a los santos
7- Divinización de Jesús
8- Celebración del día del Señor en domingo
9- Selección del canon bíblico
10- Creación del rito de la misa católica

En el artículo anterior, La jerarquía en la Iglesia primitiva, vimos cómo la Iglesia primitiva desde tiempos apostólicos ya tenía en lo fundamental la misma estructura jerárquica que la actual (obispos, presbíteros y diáconos). Pero desde el primer momento vemos cómo uno de los obispos, el de Roma, tiene preeminencia sobre los demás, y muy pronto otros tres obispos asumirán una función parecida aunque solo a nivel local y por debajo del de Roma, creando así los tres patriarcados que ya comentamos en nuestro artículo anterior: Occidente (Roma), Alejandría y Antioquía. Pero en lo tocante a la polémica creada en torno a la influencia que pudo tener Constantino en la Iglesia del momento, se dice que por motivos políticos, no religiosos, Constantino decidió que uno de esos tres patriarcas, el de Roma, se viese reforzado hasta el punto de convertir a la Iglesia “federada” en una Iglesia imperial que reflejase la misma organización del Imperio Romano y por tanto fuese fácil de manejar y ser asimilada al poder civil. Según quienes defienden esta teoría, el obispo de Roma era un simple obispo (según unos) o uno más de los patriarcas (según otros), y fue convertido en caudillo de la Iglesia entera (papa) por voluntad de Constantino, que en el Concilio de Nicea reforzó su autoridad hasta situarlo por encima de los demás obispos y patriarcas. En realidad lo que muchos quieren decir con esta afirmación es que el papado es una creación del emperador Constantino en el siglo IV. En el presente artículo analizaremos esa idea y veremos si la historia nos da fundamentos para defenderla.

—ORIGEN DE LOS PATRIARCADOS—

Es necesario aclarar que el papado (el obispo de Roma como cabeza de la Iglesia) no surge por evolución de los patriarcados, sino que es anterior a estos. Además el papado es un concepto que está en la Iglesia desde su fundación, fue instaurado por Jesús, mientras que los patriarcados son un fenómeno institucional que surge posteriormente por motivos puramente organizativos, como manera de facilitar el gobierno de la Iglesia sobre todo de cara a dirimir más fácilmente conflictos locales, por lo tanto el patriarcado es una institución humana y meramente práctica, o sea, una institución “política”.

San Dionisio, patriarca de Alejandría s.III

 Ya en los primeros siglos tenemos que algunas iglesias locales tienen más prestigio que otras por motivos políticos, económicos, geográficos, poblacionales, etc. Sus obispos, por lo tanto, eran más respetados y escuchados. Si a eso añadimos un factor muy importante para los cristianos, la sucesión apostólica directa, tenemos que dentro de esas ciudades, si la iglesia había sido fundada directamente por uno de los apóstoles, el prestigio del obispo era aún mayor. Estos obispos, por cuestión de su prestigio, ejercían influencia entre

los obispos de la zona. De este modo llegamos al siglo IV, cuando la Iglesia sale de las catacumbas, con una estructura basada en el liderazgo de los obispos (todos a su vez bajo el liderazgo del de Roma), pero en la práctica nos encontramos a su vez con obispados que se han convertido en líderes locales.

 

Cuando en el Concilio de Nicea (año 325) se da forma oficial a la estructura organizativa de la Iglesia, se reconoce esta situación y se la aprovecha para facilitar el funcionamiento de la institución. De este modo se reconoce jurídicamente la figura del Patriarcado, y así esa influencia no será ya simplemente causada por el prestigio, sino que se convierte en jurisdiccional, los obispos de un patriarcado deben obediencia a su patriarca.

Mientras que para todo el Occidente no reconocía más que un Patriarca, Roma, al que estaban sometidas las tres prefecturas de las Galias, de Italia e llírico, el canon 6 distingue tres dominios parciales dentro del ámbito total de la iglesia oriental: el obispo de Alejandría, indicándose su extensión (Egipto, Libia y Tebaida), el de Antioquía cuya extensión no se determina más en concreto, y las restantes provincias eclesiásticas a cuya cabeza hay metropolitas (obispos) con paridad de derecho. Se abarcan en este último las provincias eclesiásticas de Asia Menor y Tracia. Se reconoce además el título de «exarca» (más jurisdicción que un obispo pero por debajo del patriarca) a los obispos metropolitanos de Cesarea de Capadocia (exarcado del Ponto), Éfeso (exarcado de Asia Menor) y Heraclea (exarcado de Tracia). Puede llamar la atención el que Jerusalén no tenga ni patriarcado ni siquiera exarcado, pero no olvidemos que tras la destrucción de la ciudad en el año 70 todos los judíos fueron expulsados (incluidos los judeocristianos) y la ciudad fue reconstruida con fuertes medidas para mantener un carácter secular, así que cuando cesan las persecuciones en el siglo IV Jerusalén era una ciudad sin importancia ni política ni religiosa y con una comunidad cristiana pequeña.

San Juan Crisóstomo, Patriarca de Constantinopla, s. IV

En el Concilio de Constantinopla (año 381) se creará el patriarcado de Constantinopla ocupando el puesto del anterior exarcado de Tracia. Y será el cuarto concilio ecuménico, el de Calcedonia (año 451), el que por fin se decida a crear un patriarcado para la ciudad de Jerusalén por motivos históricos y sentimentales, quedando Palestina y Arabia bajo su jurisdicción. Queda ya de este modo establecida la Pentarquía, que divide el gobierno de la Iglesia en 5 patriarcados: Roma en occidente y Antioquía, Alejandría, Jerusalén y Constantinopla en oriente, todos bajo la preeminencia del obispo de Roma. Simplificando el tema podríamos decir que todo occidente depende de Roma, África oriental de Alejandría, Oriente Medio de Jerusalén, Europa oriental y Anatolia (actual Turquía) de Antioquía, aunque posteriormente tendrá que repartírselas con Constantinopla.

Casi al mismo tiempo iban desarrollándose fuera del territorio del Imperio romano otras instituciones similares en Persia, Armenia y Mesopotamia, que tomaban el nombre de Katholikados, con unos derechos casi iguales a los de los Patriarcas. Pero no se habla de ellos en los Concilios ecuménicos, por la razón de que estos katholikados se proclamaron muy pronto autónomos y luego se adhirieron a las doctrinas heréticas nestoriana y monofisita, quedando por tanto fuera de la Iglesia universal. Luego, en una época no muy bien determinada, comenzó a figurar como autónomo también el katholikado de Georgia. Estos katholikados son designados a veces con el sobrenombre de Patriarcados Menores.

En la actualidad existen en las iglesias orientales separadas hasta 18 patriarcados distintos. Son los siguientes: 1 nestoriano, cuyo titular reside actualmente en Chicago; 7 de las iglesias anticalcedonenses monofisitas, a saber: el copto con residencia en El Cairo, el etíope con residencia en Addis Abeba, el siro-jacobita con residencia en Damasco, y 4 armenios: Etchmiazin, Cilicia, Jerusalén y Constantinopla. Los 9 bizantinos son: Constantinopla, Alejandría, Antioquía, Jerusalén, Moscú, Georgia, Servia, Rumania y Bulgaria. Este último data de 1953.

Por su parte, las iglesias católicas orientales tienen otros 8, a saber: el doble de Alejandría para coptos y melkitas; 3 en Antioquía para maronitas, melkitas y sirios; el de los melkitas de Jerusalén; el de los caldeos de Babilonia y el de los armenios de Cilicia.

Los patriarcados latinos de Occidente, meramente honoríficos, son los siguientes: el de Venecia, antiguo de Aquileya y luego de Grado, trasladado a Venecia por Nicolás V en 1451; el de las Indias Occidentales, erigido por Paulo III en 1540 para la América hispana, con sede en Madrid; el de Lisboa, erigido por Clemente XI en 1716; el de las Indias Orientales, con sede en Goa, erigido por León XIII en 1886 y el de Jerusalén latino, creado en la primera cruzada y restaurado en 1847 por Pío IX. Pero queda abierta la puerta, por lo que a las iglesias orientales católicas toca, para instituir nuevos patriarcados jurisdiccionales, como lo sanciona el citado Decreto del Concilio Vaticano II:

Siendo la institución patriarcal una forma tradicional de gobierno en las Iglesias orientales, desea el Concilio Santo y Ecuménico que, donde haga falta, se erijan nuevos patriarcados, cuya institución se reserva al Consejo Ecuménico o al Romano Pontífice.

Así pues, los patriarcados forman parte de la estructura jurisdiccional de la Iglesia desde el siglo IV hasta el día de hoy. Los ortodoxos afirman que el papa de Roma es un patriarca más, sin más preeminencia que la honorífica, y muchos protestantes afirman que el mismo emperador Constantino fue el culpable de situar al patriarca de Roma por encima de los demás por motivos políticos, algo que los ortodoxos niegan.

—¿REFUERZA CONSTANTINO LA AUTORIDAD DEL OBISPO DE ROMA?—

Quienes afirman que Constantino reforzó la autoridad del obispo de Roma lo que quieren decir es que el concepto de la supremacía romana es una creación del emperador, no algo que estuviera presente en la Iglesia anteriormente. Dicho de otro modo, afirman que el cargo del papa es una invención de Constantino.

Este punto lo trataremos extensamente en  un artículo sobre si los papas eran sucesores de Pedro. Puntualizaremos solamente aquí que el papa Clemente I, muy probablemente ordenado por Pedro y también por Pablo, en el siglo primero ya escribe desde Roma una carta a los cristianos sublevados de la iglesia de Corinto exigiéndoles obediencia a sus autoridades religiosas, y lo hace con la autoridad de quien sabe que puede hacerlo:

Les escribimos para amonestarlos. Ustedes los que fueron causa de sedición sométanse a sus presbíteros y reciban su corrección con arrepentimiento. Mas si alguno desobedeciere las amonestaciones que yo les envío, sepan que se harán reos de un gran pecado y se expondrán a un gran peligro.

Corinto estaba en el imperio oriental, por lo tanto supuestamente fuera de la jurisdicción del obispo de Roma, y sin embargo el papa Clemente actúa como si ese problema fuese también de su incumbencia, y lo que es más, el obispo San Ireneo (siglo II) nos cuenta que dicha carta fue recibida con gozo por la iglesia de Corinto y considerada durante siglos como parte de la Biblia –algo históricamente constatado– , lo que quiere decir que los amonestados aceptaban que el obispo de Roma tenía jurisdicción sobre toda la Iglesia cristiana, y no solo sobre su patriarcado occidental. Si el obispo de Antioquía, por ejemplo, hubiera interferido de la misma forma en un conflicto de la iglesia de Toledo o de Lyon, ni los afectados habrían reconocido su autoridad ni el obispo de Roma habría permitido la injerencia. No olvidemos que lo que está haciendo Clemente no es opinar o aconsejar, que eso es libre, sino actuar con autoridad amenazando incluso con sanciones.

No parece que nadie necesitase reforzar la autoridad el obispo de Roma. El mismo San Ignacio y San Ireneo, padres apostólicos del siglo I, reconocen explícitamente esa autoridad presidiendo sobre toda la Iglesia de Jesús. Es más, Constantino intentó más bien lo contrario, disminuir la influencia romana trasladando la capital del Imperio a Bizancio, rebautizada como Nova Roma y posteriormente Constantinopla (hoy Estambul), haciendo de Roma una ciudad de segundo orden. Utilizó su poder político para que el Obispo de Roma se trasladara a su nueva capital y así tenerlo cerca para controlarlo mejor, a lo cual el papa se negó. Como no consiguió traer al papa a su nueva capital, fue progresivamente aumentando las prerrogativas del obispo de Constantinopla de modo que a finales de siglo ya era un patriarcado rival de Roma, situado incluso por encima de los otros tres orientales, aunque aún sometido a Roma. Los emperadores bizantinos, empezando por el mismo Constantino, son los principales responsables de que Roma fuese perdiendo influencia en Oriente, y no al contrario como algunos ahora pretenden. Fue la política, y no la doctrina, la que terminará partiendo a la Iglesia de Cristo en dos. Y aún así, todo esto es ya posterior al concilio de Nicea.

En el año 330, cinco años después de Nicea, el emperador funda su nueva capital, Constantinopla, sobre la pequeña y antigua ciudad de Bizancio. El obispo subsidiario que había en esa ciudad, sucesor de San Andrés, automáticamente es elevado por decisión imperial al cargo de arzobispo, dentro del patriarcado de Antioquía. En el primer Concilio de Constantinopla, en el 381, el emperador sucesor presiona para incluir un canon (norma eclesiástica de funcionamiento) en el que se declara:

“El Obispo de Constantinopla gozará de primacía y honor solo por detrás del Obispo de Roma, pues es la Nueva Roma” (Primer Concilio de Constantinopla, canon III)

Esto sí que es claramente una injerencia imperial en la Iglesia, inventarse un nuevo patriarcado y elevarlo incluso por encima de los otros tres orientales*. El emperador quería tener cerca a una máxima autoridad eclesiástica, y como no pudo tener al lado al papa de Roma, se creó una especie de vicepapa en su misma ciudad. Algo así no hubiera podido hacerlo Constantino en Nicea, con una Iglesia heroica recién salida de las persecuciones, pero a finales del siglo Teodosio consideró que al convertir al cristianismo en religión oficial, tendría algún derecho de decidir sobre la organización de la Iglesia (que no sobre su doctrina).

*[Resulta paradójico que tras el Cisma de Oriente, que separó a las iglesias católica y ortodoxa en el año 1054, los patriarcas orientales rechazaran el liderazgo del patriarca de Roma (heredero de San Pedro) y sin embargo siguieran aceptando el liderazgo del patriarca de Constantinopla, siendo este patriarcado una creación política del emperador. No hay ninguna justificación bíblica o doctrinal para rechazar la autoridad del papa y aceptar a cambio el liderazgo constantinopolitano.]

Sin embargo, a pesar de las presiones imperiales, este canon levanta una gran polémica y no es subscrito en aquel entonces por ninguno de los patriarcas existentes, que rechazan modificar la estructura tradicional de la Iglesia por decisión imperial. Si el papa de Roma no hubiera gozado tradicionalmente de una primacía asumida por los demás patriarcas, habría dado la bienvenida a esta disposición, pues claramente establecía al obispo de Roma como el principal de todos los obispos, por encima incluso de este nuevo patriarcado que con el tiempo se convertiría en su único “competidor” desde oriente. Pero la reacción de Roma no fue esa, sino que al igual que los demás patriarcas, se opuso al canon y no lo firmó. Más aún, durante mucho tiempo Roma se opuso repetidamente contra la decisión imperial, rechazando el nuevo patriarcado, hasta que con el tiempo los hechos consumados y la influencia de la nueva capital terminaron por imponerse.

A partir del siglo V los emperadores comienzan a otorgar esporádicamente a algunos patriarcas de la capital, Constantinopla, un título que en principio era eminentemente honorífico: Patriarca Ecuménico, o sea, “obispo universal”. Era solo un título honorífico sin consecuencias jurisdiccionales, pero el patriarca de Roma es consciente de que ese título es un claro atentado contra la jurisdicción universal que tenía sobre la Iglesia solo el Patriarca de Occidente (lo que hoy llamamos “papa”), o sea, el obispo de Roma. El papa S. Gregorio Magno (años 590-604) trabajó intensamente para eliminar este título, por lo que implicaba de lesión a la unidad de la Iglesia, saliendo en defensa del Primado de Roma sobre la Iglesia universal, aunque no obtuvo resultados positivos. A pesar de que bajo el corto pontificado de Bonifacio III (año 607) un decreto del emperador Focas prohibía el citado título para el Patriarca de Constantinopla, de hecho se siguió utilizando, sobre todo a partir de la ruptura con Roma (año 1054), momento en el que el patriarca de Constantinopla se convierte no solo de forma honorífica sino también de facto en el Patriarca “Ecuménico” o autoridad suprema para toda la Iglesia Oriental, estableciéndose como cabeza de la Iglesia Ortodoxa, aunque su papel no sea equivalente al del papa en la Iglesia Occidental, entre otras cosas porque en Occidente el papa era el único patriarca, mientras que en Oriente el Patriarca de Constantinopla tenía que convivir con otros patriarcas que tenían, y conservan, un gran margen de autonomía en la gestión de sus asuntos. Esta importante diferencia motivó que la estructura jerárquica de la Iglesia Occidental fuera fuertemente piramidal, con una cúspide indiscutible (el papa), mientras la Iglesia Oriental actúa más bien como un grupo de iglesias autónomas coordinadas por el Patriarca de Constantinopla.

—EL EMPERADOR FOCAS—

El episodio comentado sobre el emperador Focas también ha dado pie a que muchos lo consideren como el creador de la primacía del papado, por ejemplo vean este fragmento de un artículo de Wikipedia sobre la Pentarquía en la que se dice que los cinco patriarcados actuaban en pie de igualdad hasta que este emperador interfirió, y continúa:

En 607 dc, el obispo de Roma, Bonifacio III, recibió de Focas, emperador de Oriente, el título de Obispo Universal, título que fue rechazado por los otros patriarcados, generando el cisma de Oriente, dando origen a la formación de la Iglesia Ortodoxa. Hubo varios esfuerzos por volver a unir a las iglesias, pero la negativa del obispo romano de rechazar la posición de jefatura dada por Focas, impidió tal reunión. (Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Pentarqu%C3%ADa)

La supuesta actuación de todos en pie de igualdad no se corresponde con los testimonios históricos que tenemos, y el título de “Obispo Universal”, o sea, “Patriarca Ecuménico”, no fue creado por Focas para investir al obispo de Roma, sino que como hemos comentado fue creado por los emperadores bizantinos para investir a los patriarcas de Constantinopla, y tenemos  testimonios de algunos patriarcas constantinopolitanos haciendo uso de ese título en el siglo anterior. Lo que Focas hizo fue quitarle ese título a los patriarcas de Constantinopla porque solo el obispo de Roma tenía derecho a llamarse obispo universal de toda la Iglesia. El obispo de Roma no es que aceptara ese nuevo título de Focas, es que siempre había ostentado esa posición; lo que consiguió del emperador es que el patriarca de Constantinopla dejara de usarlo porque no le correspondía. Y afirmar que ese incidente en concreto fue lo que causó el Cisma de Oriente es ya ignorar o retorcer la historia del todo. Es de esperar que no tardando mucho algún historiador entendido actuará modificando este artículo de Wikipedia, pero en estos momentos eso es lo que se puede leer en él.

—ORIGEN DE LA DIVISÓN DE LA IGLESIA—

Cuando el emperador Diocleciano a finales del siglo III decidió dividir el Imperio Romano en dos mitades semiautónomas para mejorar su gestión: el Imperio Romano de Oriente y el Imperio Romano de Occidente, ningún cristiano de la época podía imaginar que dicha división política marcaría irremediablemente el curso futuro de la Iglesia cristiana. Cuando Constantino decide en el 330 trasladar la capital del Imperio desde Roma (occidente) hasta Constantinopla (oriente), comienza toda una serie de maniobras a todos los niveles para ir trasladando el poder a la nueva capital, mientras Occidente va cayendo en el abandono hasta ser definitivamente devastado y devorado por las invasiones bárbaras en el siglo V. Con un Oriente rico y poderoso y un Occidente destrozado, fragmentado y arruinado económica y culturalmente, no era fácil digerir que la Iglesia oriental permaneciera sujeta a la autoridad del obispo de Roma, una ciudad que había degenerado hasta convertirse en poco más que una remota capital de provincias fuera del imperio, bajo dominio bárbaro. La presión venida de todas direcciones para librarse de la tutela occidental también en un tema tan importante como el religioso, parecía hacer casi inevitable que con el paso de los siglos Oriente se negase cada vez más fuertemente a seguir sometida a la autoridad de Roma, cuestionando cada vez más el papel de liderazgo de su obispo. La división política fue alimentando todo el fuego que terminaría por romper a la Iglesia única en dos mitades. No fue la doctrina la que causó la ruptura (como sí ocurrió con los protestantes), sino pura y llanamente la política. Fueron los emperadores romanos, empezando por Constantino, quienes a veces con intención y otras sin ella fueron generando y aumentando la tensión en el interior de la Iglesia que la llevaría a partirse en dos, terminando con el rechazo total de los orientales a la obediencia al papa de Roma. Es justo admitir que la inflexibilidad romana tampoco ayudó.

—CONCLUSIÓN: relación entre Constantino y la autoridad del papa—

Después de un rápido repaso a la evolución de la estructura de la Iglesia hasta la ruptura de la Iglesia Oriental con el papado, hay que señalar que la historia no nos ofrece ningún dato para suponer que Constantino “movió hilos” para aumentar la autoridad del obispo de Roma, y sin embargo sí tenemos datos muy claros para saber que hizo todo lo contrario: como no logró llevárselo a Oriente, intentó reducir su autoridad, al menos en la parte oriental del imperio, y sentó las bases para la creación de un patriarcado en Constantinopla que rivalizaría con él. De hecho esta maniobra de Constantino (continuada por sus seguidores) tuvo a largo plazo tanto éxito que varios siglos más tarde consiguió partir la Iglesia en dos, separando a la Iglesia Oriental (Ortodoxa) de la Occidental (Católica), y colocando a la creación de Constantino (el patriarca de Constantinopla) como cabeza de la Iglesia Ortodoxa.

En definitiva, los antiguos cristianos de Oriente aceptaban la autoridad del papa de Roma porque era el descendiente de Pedro y el obispo de la Iglesia más importante de la cristiandad, y siglos más tarde terminaron por rechazar al papa por motivos derivados de las tensiones políticas causadas por la separación del Imperio Romano Oriental y las invasiones bárbaras que acabaron con el Imperio Romano Occidental. Si alguien sentó las bases para esa separación a nivel de la Iglesia, ese fue precisamente el emperador Constantino, así que fue su actuación la que inició el movimiento de la Iglesia Oriental hacia un rechazo cada vez mayor de la autoridad del papa. Su intención era trasladar el poder político y también el religioso hacia Oriente, pero el papado estaba demasiado unido a Roma y en vez de un traslado de poder se comenzó a producir una división de poder que reflejaba en la estructura de la Iglesia los acontecimientos políticos que se producían en la estructura del Estado. Por tanto fue Constantino quien conscientemente socavó la autoridad del papa y sin pretenderlo empujó a la Iglesia cristiana en una dirección que acabaría por provocar su división, lo cual paradójicamente era lo que Constantino siempre intentó evitar. El obispo de Roma no es papa gracias a Constantino, sino a pesar de Constantino.

Y desde aquí, una esperanzada oración por la cada vez más cercana reunificación de ambas Iglesias, unidas en la doctrina y separadas en la jerarquía, para que encuentren la fórmula que permita reunir satisfactoriamente lo que nunca debió ser separado. En esta futura reunificación, los patriarcados, sin duda, jugarán un papel determinante en la estructura de la Iglesia universal.

Para profundizar:

Por Apología 2.1. Disponible en: https://apologia21.com/2013/10/18/los-patriarcados-constantino-y-la-autoridad-del-papa/

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Acerca de José Carlos Pando Valdés

Gracias por dedicar parte de su tiempo a la lectura apologética, tan ncesitada dentro de la Iglesia actual. Que Dios lo colme de Bendiciones.

6 Comments

  1. Ricardo

    Saludos
    No me llena la biblia, todo lo que necesito para ser buen cristiano no está en ella, puede que en las tradiciones o en algún mártir esté la respuesta, (Lutero, Constantino….) ojo con estas afirmaciones.
    Nosotros hechos buenos decidimos ir al pecado (lo malo), una de las consecuencias (GENESIS 3:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal.) Yo le llamaría conciencia o nuevo software, nuestro primer y gran antecedente, así que, deberíamos preocuparnos en no caer en más errores y trabajar según le parece bien al programador, pero la tendencia al mal nos superó en gran manera.
    (GENESIS 6:17 Y yo, he aquí, yo voy a enviar un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.) Yo le llamaría, toma conciencia que yo soy Dios y te estoy reprogramando, por errores graves en la toma de decisiones con respecto al atributo de la sensibilidad del bien y mal.
    Nada, no fue suficiente, producto de tanta incompetencia, desobediencia y malas decisiones, no queda otro remedio que comenzar a establecer algunas diferencias entre los menos virulentos, procurando la señalización física para uso de la buena conciencia, clara intensión del Creador desde el comienzo.
    (GENESIS 17:10 Este será mi convenio, que guardaréis entre yo y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.)
    Los resultados de todo esto no fueron los esperados, terminando en esclavitud, otra corrección al sistema, esperando la reacción de tanto esfuerzo. Hasta que llegó el momento óptimo de una nueva actualización, para los más actos en competencia, y así validar la propuesta de una buena conciencia conducida por el bien, para luego aplicar al resto, primero mostrando todo el potencial ventajoso para aquel que opte por esta opción, y luego reafirmando que el bien es bien y el mal es mal, otro llamado a la conciencia, para que se entienda mejor, usted tiene la nariz en su campo de visión, deténgase por un momento y dese cuenta, ya, pues esto es la ley, lo sabido pero escrito y declarado con un premio.
    (GENESIS 26:5 Por cuanto oyó Abraham mi voz y guardo mi encargo, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes).
    (Deuteronomio 5:10 Y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos).
    CAPITULO 20 Jehová revela los Diez Mandamientos.
    No es posible, como si se acaba de poner en marcha una nueva actualización (llamado a conciencia) con expectativas de muchas mejoras sobre todos los demás, ya proporcione problemas, errores tan pero tan graves, violando la premisa de que un enfoque en cualquier otra cosa que no sea los deseos del programador está destinada al fracaso (mala conciencia).
    (Éxodo Capítulo 32:5 Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová). (No para Satanás OJO).
    Mi hermano, no, no use otra conexión con el creador que no sea la indicada, si lo hace error, no hay más buena, ni mejor material para la conexión, olvídese de la plata o el oro, la madera, no use ningún material, no funcionan bien, resultado, cauterizan la conciencia (aunque a usted le parezca buena la intención).
    Bueno si algo hemos demostrado con creses, es nuestra incapacidad de conducirnos con buena conciencia, hemos destrozado todos los intentos posibles de que optemos por el bien (Gratitud, respeto, amor, honestidad, humildad etc.) y de estos materiales está hecha la conexión con el Creador, aunque se podrían enumerar un sinnúmero de pruebas y errores en el transcurso de todos estos tiempos, es válido destacar que las trazas históricas, sirven para redescubrirnos y modelarnos, pero ni en eso somos bueno, usamos lo que nos conviene y le explicamos a los demás como debe ser, si es posible un poco más para sacar provecho, pues esto demuestra, que de los errores no se aprende, ni te hacen crecer, nos endúrense e insensibilizan y en la gran mayoría de las veces no nos recuperamos, nos conducimos a la defensiva y sin amor en los corazones, se nos olvida la piedra y vuelve a sacudirnos por torpes.
    Bendito sea mi Dios, creador de los cielos y la tierra y de todo lo que en ella hay, por su amor y paciencia infinita, que en un acto de misericordia inigualable hace el mayor y último intento de reconciliarnos con Él, a través de su tesoro más preciado Cristo Jesús, abriendo un único y nuevo portal de acercamiento con el Dios viviente, permitiendo con esta nueva conexión estimular a través del espíritu santo nuestra conciencia, solo dando el paso de aceptar a su hijo, como único mediador y salvador de nuestras ya maltrechas vidas, de codicia, envidia, irrespeto, lujuria, blasfemia, calumnia, engaño (malas decisiones).
    En resumen somos malos para pensar, interpretar, conducirnos y actuar, además tengo un amigo mío, muy querido que me lo hizo entender, porque yo creía ser bueno, y me dijo un día ¡tonto!, cuando le dije, Maestro bueno, ¿por qué me llamas bueno? respondiendo, tú no me ves a mí, que para conducirme en este cuerpo tengo que consultar al Creador, no has entendido nada hasta ahora.
    Y ahora que sé que no sé nada y no entiendo nada, tengo un portal que quisiera promocionar si así se me permite, en realidad no es mío, es del Padre de un Amigo mío, pero tenemos tal confianza, que me permito estas libertades, en un tiempo era de uso exclusivo, personas y días selectos, por problemas de coberturas y pruebas, pero ya está operativo para todos, cualquier día, hora, minuto o segundo, yo le estoy muy agradecido por ser parte de su proyecto, para ello fue necesario el acercamiento a la tierra del reino de los cielos, para mejorar la cobertura, bueno este es el nombre que yo conozco del lugar que viene la señal, pero no puedo ser humilde a la hora de promocionar, costó mucho pero mucho sacrificio, muertes, descontento por problemas con la exclusividad, el enlace, la muerte más gloriosa jamás repetida por nadie, a pesar de no ser el único, nadie quiso, ni pudo hacerlo como Él, porque su preparación y competencia fue inigualable, bueno ahora para que tengan una idea de su valor, El Dueño le anuncia así, nadie entra aquí si no es a través de Él, ojo, si no es así no serás reconocido, Mateo 11:27, primera y única condición, dale aceptar a Cristo Jesús como salvador, mediador, enlace, guía de tu vida, y te serán añadidas todas las cosas, de las formas más rápidas y seguras, garantía total, certificada por el que Más sabe por los siglos de los siglos, puedes pedir cuanto desees, incluso te dará más y mucho mejor que como tú lo esperas, sabe lo que te conviene (Marcos 12:12 y te enseñará lo que debes decir en cada momento o circunstancia), para ello utilizará vías y formas que ni te esperas, sorprendentes, a veces hasta graciosas, le exhorto a que pruebe y corrobore, yo estoy tratando de guiarme y conducirme en todo, con buena conciencia, y para ello te cuento algunos detalles.
    Aclaraciones:
    Yo no tengo la verdad, la verdad me tiene a mí, siento la necesidad de estar conectado por tonto y torpe, pero bajo estos principios he aprendido algunas cositas, es un poco mala la conexión y lenta, cuando nos alteramos, enojamos, hay mucho ruido o bullicio, le recomiendo la quietud y la intimidad, en este sentido tengo mi mala experiencia y se la cuento para que no le suceda, en cierta ocasión en mi hogar se encontraba una persona hablando mal de otra, enseguida fui llamado a conciencia, el tonto de antes se hubiera unido, el de ahora interviene en un acto de buena voluntad guiado por el espíritu y dominado por la carne, termino alterado y ofendiendo, ¿Qué hice porqué no me siento bien tratando de hacer lo correcto? Respuesta inmediata, tonto de eso se trata, el espíritu propone y tu dispones, Gálatas 5:22; 23 Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Si no es así no tienes buena conciencia, tu espíritu te constriñe y terminas peor, pidiendo perdón humildemente por torpe he insensato, y no hay otra opción para librarte de esa aflicción, ya que el perdón es el mayor acto de libertad, exclusivo de los seres espiritualmente superiores. Yo no enseño a nadie, es a mí el que enseñan, y cuando me refiero a seres espiritualmente superiores, es a todo el que quiera, incluidos a estos en (Juan 8:9 Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio). El tonto de antes le hubiese tirado una pedrada sin remordimiento de conciencia, con eso le digo todo y me quedaba tan ancho con mi razón y mi justicia, muchas veces hago lo que no quiero hacer, y lo que siento y quiero, no lo hago. Pedro consciente de los deseos del espíritu y confiado en su madurez, no alcanzada, afirmó que no negaría a Jesús. Escuchar la canción no es difícil, difícil es cantarla o aunque sea tararéala, no te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios.
    No seamos más los tontos, sino los necesitados de ayuda, como lo hicieron los primeros, que al enterarse de la nueva oferta, se conectaron para probar ese único, nuevo y extraordinario enlace con el Creador, vieron y dieron testimonio, de cómo ahora se podían conducir con toda buena conciencia, además se dieron cuenta que ya no había exclusividad y les llenaba tanto y vieron que era tan bueno, que salieron a recorrer todo el mundo a su alcance, para promocionar las buenas nuevas, además todo el que los vio y recibió, fue considerado también especial y diferente, todos hacían lo mismo y de la misma forma.
    Haz tú también lo mismo, no es más rápida ni mejor la conexión, ni hay otro enlace, además donde quedaría aquello, de con toda tu mente y corazón, que padre seria yo, si para sentir la necesidad de hablar y escuchar la voz de mi hija, tuviera que ser ayudado por su retrato para traerla a mi memoria, o que no recuerde su número y tenga que ponerme a buscarlo en una agenda, pues no, por el simple hecho de que ella forma parte importante de mi vida y no es difícil, puesto que tengo solo una.
    No dejes que te vendan una promoción diferente, diferente puedes ser tú, o acaso cuando leas un artículo como este, antes de tomar la decisión de viajar a la mentira, y te veas con un pantalón rojo, te sabrás conducir con toda buena conciencia: Dice el artículo, en la trayectoria del camino al pueblo de la mentira, un toro salvaje y agresivo atacó a 5 mujeres, dejándolas gravemente heridas, ellas en común adornaban su cabello con un lazo rojo, atención el toro no quiere, ni está siendo conducido en toda buena conciencia, y tú con tu Pantalón rojo, dirías: ¿No es lo mismo o no fueron explicitud en este sentido?. Cuestionemos pues cada paso en nuestro andar y proceder, en cada momento consultemos al Creador.
    Estimado lector le imploro, le suplico que lea Los hechos 17:16-34, no sin antes recomendarte que lo hagas conectado con el Creador, y para que no sea hecha con manos de hombres, mejor, en el nombre de su bendito enlace con nosotros, que es Cristo Jesús.
    Nadie tiene la verdad, porque no podemos poseerla por nosotros mismos, declarémonos dependientes para conducirnos con toda buena conciencia, no por la de Lutero, Constantino o tradiciones, no deseches el Gran manual (Biblia) de operaciones históricas, descrito con la mayor de las sabidurías y con toda dependencia de Él, que me trajo a entender quien fui, quien soy, quien quiero ser y como lo voy hacer.

    Que la paz y el amor de Dios sea conmigo y duplicada para con ustedes en abundancia, en el nombre de Jesús Amén.

  2. labuenasemilla

    Bueno, como siempre se ha comprometido a responder en otro momento las preguntas, afirmas que lo de vicario de Dios no es a secas, pero no explicas donde lo humedesen porque yo si lo veo así a secas, das un rodeo inmenso sobre lo que te hablé pero al final no respondes, pero yo al contrario me complazco en responder tu pregunta:
    Mi respuesta: En la gran comisión dada a los discípulos y extendida a todos no se manda a hacer sucesores (si es al contrario por favor tenga a bien enseñarnos el pasaje), la imposición de manos al igual que el bautismo y el derramamiento del Espíritu Santo son cosas que vienen unidas a este recibimiento de las buenas nuevas, si estudia este tema verá que el mandamiento de predicar y hacer discípulos está ligado única y directamente al bautismo, y cuando se recibe genuinamente y Dios así lo considera le da en el mismo momento el bautismo del espíritu, pero en ningún caso eso significa que alguien sea superior a otro o que algunos sean sucesores y otros discípulos. Yo te invito igual a leer este tema a ver si me comprendes «Y a ti yo también te digo que tu eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia» a veces no se trata de entender las cosas a la ligera sino de estudiar a profundidad todos los detalles, hay muchas incongruencias si los cristianos deciden asumir que Pedro llegó a tener un estatus superior a Pedro solo por esas palabras habría que analizar muchos puntos de vistas que lo verás en mi artículo que te sugiero.
    Espero lo leas como hago yo cuando me sugieres un tema.
    Espero respondas

    • Saludos
      También yo me complazco mucho en responder, mira que por eso dejo los comentarios abiertos, sino los cerrara, como a veces hago, pero el debate es una de las mejores posibilidades que este blog brinda. Lo que pasa, hermano, es que yo a veces tengo las manos atadas para llegar a un tema con Usted, pues me obliga a tan solo usar la Biblia, cuando yo no creo de esa forma. Cuando debatamos la serie ¡Tradición Sí, Sola Escritura No!, veremos a qué conclusión llegamos, y si es a la mía usará Usted las dos fuentes y no tan solo la Biblia. Su pensamiento es si “no está aquí, no lo creo” o “míralo aquí, aquí dice esto, es así”; pero en ello hay muchos errores que yo no pretendo subsanar de la noche a la mañana, pues no es así como opera uno ni Dios.
      Le cuento una historia por muchos referidas a San Francisco, jajaja ya estoy haciendo catequesis de la buena con Usted, DLB; -cuentan que el fraile fue por mucho tiempo muy criticado por los hermanos de su congregación a causa de que leía muy poco la Biblia, un día decidieron enjuiciarlo y al interrogarle Francisco respondió que es que él leía un pedacito de la Escritura y hasta que no lo pusiera en práctica y cumpliera lo que allí ponía no leía otro fragmento.- Le cuento esta historia porque el verdadero propósito del Evangelio es dar frutos virtuosos y no conocimiento, y creo que la mayoría de los cristianos hacemos o entendemos eso, y ahí creo que está Usted, pero así mismo debe de hacer con el conocimiento. No pretenda ser la fogata que rápidamente devora todo lo que la nutre, es mejor ser la pequeña vela que dura mucho porque poco consume, no pretenda entenderlo todo de un tirón porque así no funciona esto y sinceramente creo que Usted no es «Einstein» como tampoco yo. La Iglesia tiene una forma muy fructífera de leer la Biblia, la Lectio Divina, pero esto es muy profundo para los niños (¿?), así que mejor les digo como me enseño un padre: «lea poco, medite un poquito más y ore todavía más». Si vas a dedicar 10 minutos, que 2 sean de lectura, 3 que sean de meditación, reflexión, y 5 sean de oración. Creo que eso debiera de hacer con los temas que tratamos porque si no no avanzaremos. Se lo pido de favor, a ver si aunque sea así me toma en serio y le llego al tuétano. Pues me da la impresión de que estamos paralizados (por ejemplo en la Mediación humana de Jesús, en su página) por esto. Sé que en algunos temas el avance será imposible hasta que no abramos nuevos frentes y le echemos garras a otra doctrina, pero en esto no es necesario.
      —no le doy vueltas con lo de vicario, simplemente le digo que si Usted no está de acuerdo en que Isabel II, sea la reina de la Comunidad Británica, no estaría de acuerdo en llamarle su Majestad. Así sucede con lo de vicario, pero lo que Usted no digiere no es lo de ‘vicario’, sino la existencia de un papa. CREO QUE SOY CLARO, pues traté incluso de relajar el término y de ponerlo a tan solo un nivel de representación, sin tanta cosa, y así todos somos vicarios de Cristo y le pregunté cuán más aquel que es el que el Señor dejó.
      Ok, leeré su escrito, si me pone el enlace, pues no lo encuentro, y le responderé, pero primero lo hace Usted con el artículo que publiqué para esto de la sucesión el enlace es este, http://apologetica.cubava.cu/2017/07/26/es-el-primado-de-pedro-hereditario/
      Déjeme aclararle algo desde ya, tener responsabilidades en el Reino de Dios no significa estar primero a nadie, todos somos iguales, ante los ojos de Dios en muchos aspectos; pero esto no niega que aquel o aquel otro tengan alguna responsabilidad. Los dones del Espíritu son responsabilidad, los apóstoles tienen responsabilidad, “a unos mucho se les dará”, etc.. Esto es más o menos como el sistema de salud, vaya comparación, los hombres para Dios no son mejores por tener tal o más cual puesto, sino por los frutos que cada uno en sus actividades rindan. El sistema de salud no debe de privilegiar a alguien porque tenga más responsabilidad que otro, pues para él todos somos HOMBRES, hechos de la misma “sustancia”. Para Dios lo mismo, lo que se valora es el desempeño, son los frutos. El rico, el pobre, el laico, el papa todos son HOMBRES de la misma “sustancia” y por ello igual, como hombres delante de los ojos de Dios, lo que se valorará son los frutos que cada uno de estos rindan según se les haya dado. Luego, no crea que porque alguien sea papa, obispo, pastor o diácono es “superior” a un simple laico. La enseñanza de la Biblia en ello es muy clara.
      Te concluyo con un comentario de Christian que se relaciona en algo con lo que Usted dice, aunque no en todo: “Si los otros apóstoles (…) “lucharon” por conseguir un lugar de honor, está claro que lo hicieron porque no entendieron cómo era ese Reino, esa Iglesia que Jesús vino a traer, la misma Biblia nos lo dice, por eso Jesús les reprendió. El que Pedro fuera nombrado cabeza de la Iglesia tampoco le convirtió en el principal del Reino, el Reino no trata sobre sillones ni quién es el más importante, sino de quién tiene que servir en qué papel.”
      Paz y Amor

  3. labuenasemilla

    Mira, creo que el estudio de la historia que está ligada de alguna manera a la Iglesia e smuy bueno e instructivo pero no puede ser una fuente para afirmar alguna doctrina bíblica y menos que contradiga la Palabra de Dios, en la Biblia encontramos que el mandamiento dado a Pedro y los restantes apostoles fue el de «id y haced discípulos a todas las naciones» no se dijo en ningún caso HACED SUCESORES, nadie es el sucesor de Pedro y menos aparece algún texto relacionado con darle a un hombre el ser llamado «el sustituto de Dios» o vicario de Dios, como quieran llamarle, eso no es bíblico, ¿podría explicar esto por favor?

    • Saludos
      No decimos que el estudio de la historia basta para dar por cierta alguna doctrina bíblica, tan solo la revisamos para demostrarle a los protestantes varias cosas muuuuuuuy sugerentes, una sus doctrinas no aparecen registradas a lo largo de los años, dos son las ideas católicas las que siempre han estado ahí.
      Para saber más sobre la opinión católica al respecto puedes ver el siguiente enlace, http://apologetica.cubava.cu/2016/11/19/el-primado-de-pedro/

      Te explicara ahora mismo lo poco que sobre el tema sé, pero como lo concozco a Usted primero deseo hacerle una pregunta y si es de su interés mi respuesta, entonces, me la responderá. Cristo dijo “id y haced discípulos a todas las naciones”, entre otras cosas más que dijeron sus apóstoles, pero bueno, la pregunta es esta- aquella organización que vemos en la Iglesia primitiva, aquella imposición de las manos por las que se nombraban a los SUCESORES, aquel fuego que por esta pasaba dónde lo deja-.
      Creo que es bueno que lea el siguinte artículo, http://apologetica.cubava.cu/2017/06/21/la-jerarquia-en-la-iglesia-primitiva/ y después debatimos.
      —Me escribe cuando lea y yo entonces publico un escrito sobre esta herencia.
      Lo de los apelativos solo no lo entiende porque no cree en la esencia, o sea, para los tj es una herejía decirle a Jesús Arquietecto de todo lo creado, etcétera, pero para nosotros no porque también lo consideramos Dios. O sea sus dudas son con la esencia de la doctrina no con el nombre, pues creo que Usted no va tampoco al extremo de que dichos apelativos tengan que aparecer en la Biblia. Por ello esto de “sustituto de Dios”, así a secas es una herejía, pero la Iglesia no lo pone a sí y lo de “vicario de Dios”, a secas tampoco, pero bueno, se mastica mejor sabiendo lo que significa vicario. Todos los cristianos católicos somos vicarios de Cristo en la Tierra, pues a él reprentamos acá, cuánto más el papa.
      Chao, que DLB

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