Biblia, Sola Escritura, Solas

Minientrada No hay más palabra de Dios que la Biblia 2.3

Share

Este artículo pertenece a la serie: Sola Escritura: ¡No! Tradición: ¡Sí! para ir a la entrada principal (Índice) clic en el nombre de la misma.

El principio que guía al protestantismo sobre la Biblia (la Biblia es Palabra de Dios) implica también que “solo la Biblia” es fuente de autoridad; o sea, no hay otra regla de fe que la Biblia; con esto los protestantes rechazan toda otra autoridad y magisterio. Ha de señalar que no ha sido esta una postura defendida siempre por Lutero, ya que él, al menos en 1519, todavía se remitía a la autoridad del Papa, escribía Lutero estas palabras a León X:

“Postrado a los pies de tu Beatitud me ofrezco con todo lo que soy y poseo. Vivifícame, mátame, llámame, revócame, apruébame, como te plazca. Conozca por tu voz la voz de Cristo que en ti preside y habla; si merezco la muerte, no la rechazaré”.

Fue al ver fulminadas como heréticas varias de sus doctrinas que se separó de todo aquello que restringiera su libertad doctrinal. Desde entonces Lutero proclamó que la Biblia y solo la Biblia es regla única, suficiente, suprema de la fe, juez soberano y sin apelación de toda controversia doctrinal. El protestantismo, así, no es más que el principio de la libertad y del individualismo aplicado en materia religiosa. Pero de lo bello de la libertad siempre se podrá decir: “cuando es más libre un tren sobre rieles o sin estos; cuando es más libre el pez en el agua o fuera de esta”, de la meditación de estas cuestiones podemos comprender en cuanto bien resultan estos postulados protestantes, medidos en grados de libertad.

Esto lo expresan las diversas denominaciones de numerosas maneras:

  • “Para los evangélicos la Escritura es nuestra única regla de fe y práctica” (Deiros y Mraida, Latinoamérica en llamas, Caribe, USA, 1994, p. 188).
  • “La realidad de que la Biblia es la máxima autoridad para los cristianos…” (Erdely Jorge, Pastores que abusan, Ministerios Bíblicos de Restauración, México, 1994 p. 103).
  • “Por supuesto que afirmamos la suficiencia de las Escrituras” (Ibíd. p. 224).
  • “La enseñanza bíblica es nuestra única regla de fe y práctica” (Ibíd. p. 232).
  • “Los protestantes creen que la Biblia es su única guía para la fe y la vida” (2 Timoteo 3: 16-17, Deuteronomio 12: 32)”. (Ridenour, Fritz, ¿Cuál es la Diferencia?, CLIE, España, 1967. p. 49)
  • “La Biblia, solo la Biblia, nada sino la Biblia, he aquí la religión del Protestantismo evangélico”
  • “La Biblia, y solamente la Biblia: he aquí la única norma de fe”.

Pero este principio es contradictorio, pues –como ya hemos señalado– si la Biblia es la única norma de fe, ¿en dónde dice la Biblia eso? ¡”Solo hay que creer lo que dice la Biblia”!, ¡pero precisamente esto no lo dice la Biblia! Por eso, si se ha de creer solamente lo que dice la Biblia, y la Biblia no dice que se ha de creer solamente lo que ella dice, no se ha de creer solamente lo que ella dice.

Además, este principio va en contra de la misma Biblia, porque la Biblia dice que se han de creer cosas que no están en la Biblia. Así, por ejemplo, San Juan, al final de su Evangelio, escribe:

Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.” Juan 21: 25.

Y al terminar su tercera carta escribe:

“Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara.” 3 Juan 1: 13-14.

San Pablo, por su parte, manda que se transmita lo que se oyó:

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” 2 Timoteo 2: 2;

“Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.” 2 Timoteo 1: 13

“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes. Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos, los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres,” 1 Tesalonicenses 2: 13-15;

“Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” 2 Tesalonicenses 2: 15

Pero no son estas las únicas citas que apoyan la doctrina católica, también podemos apelar a las siguientes:

“Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír.” Marcos 4: 33

En otras palabras, como se entiende, muchas parábolas no están recogidas en la Escritura

“Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.” Marcos 6: 34

Ninguna de estas muchas cosas está reflejada ahí.

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.” Juan 16: 12

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.” Juan 20: 30

“hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.” Hechos 1: 2-3

Así, volvemos a las palabras de Colom, cuando los miembros de algunas sectas preguntan al católico: “¿Dónde está en la Biblia tal o cual cosa?”, refiriéndose a una doctrina católica que según ellos no está en la Biblia, hay que preguntarles: “¿Y dónde dice la Biblia que se ha de creer solamente lo que ella dice?”, señalándoles después, principalmente, los textos de San Juan y de San Pablo de los párrafos anteriores en donde se deja claro que toda la Palabra de Dios no está incluida en la Biblia.

Para ir al artículo siguiente vaya a la entrada principal (Índice) haciendo clic aquí y seleccione desde allí el próximo.

Share

Acerca de José Carlos Pando Valdés

Gracias por dedicar parte de su tiempo a la lectura apologética, tan ncesitada dentro de la Iglesia actual. Que Dios lo colme de Bendiciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *