Sola Escritura, Solas

Minientrada Desenmascarando a los protestantes en 2 Tim 3, 16-17 2.2.1

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Este artículo pertenece a la serie: Sola Escritura: ¡No! Tradición: ¡Sí! para ir a la entrada principal (Índice) clic en el nombre de la misma.

Los defensores cuidadosos de la “sola escritura” -aquellos que intentan limitar los versículos a los que apelan para fundamentar su doctrina dejando solamente los que creen más relevantes- son más raros que “dientes de gallina”. Pero hay algunos que reconocen haber dejado de lado un gran número de pasajes irrelevantes sacándolos de debate, para acudir en apoyo de la doctrina. De hecho, ellos reconocen que verdaderamente son uno o dos los pasajes en los cuales esperan, viéndolos como apoyo de la teoría de “la sola escritura”.

2.2.1 La cita estrella: 2 Timoteo 3: 16-17

La mayor esperanza está puesta en el pasaje de 2 Timoteo 3: 16-17, donde Pablo declara:

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Quienes recurren a este pasaje aluden a que la primera parte del mismo “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar” es suficiente para establecer la “Sola Scriptura”. Algunas veces el recurso toma la forma de una emotiva apelación hacia el hecho de que el texto dice “Toda escritura es inspirada por Dios”, mejor traducida como ‘exhalada por Dios’, como si los católicos no creyeran que la Escritura está escrita por inspiración divina. Pero desafortunadamente para estas intenciones, el recurso de la primera parte de la cita es estéril desde que meramente dice que es útil (griego, ophelimos) para enseñar, no requerida para la enseñanza de cada punto individual de la teología. Un martillo es útil para poner clavos, pero eso no significa que todos los clavos deben ser puestos solo por ese martillo.

Una más cuidadosa apelación para este pasaje buscaría otras partes del mismo, por ejemplo, la última cláusula, cuya idea central es que “el hombre de Dios se encuentre perfecto y preparado para toda obra buena.”

Algunos anticatólicos sientan su caso sobre las palabras griegas usadas en este pasaje “perfecto” (artios) y “preparado” (exartizo), las cuales interpretan como “suficiente”, ya que son capaces de citar un vocabulario que ubica a “suficiente” como una posible traducción de artios y uno que ubica a “suficiente” como posible traducción de exartizo, pero hay mayores problemas con este argumento:

  1. Los diccionarios que usan el término “suficiente” lo citan como tercera o cuarta traducción de los términos, no como la primera traducción, y no se puede recurrir a posibles significados de un término como prueba de que ese es el significado en un determinado texto, especialmente cuando hay tres o cuatro posibilidades para su significado.
  2. Todas las versiones y o traducciones protestantes publicadas de la Biblia coinciden en que “suficiente” no es la traducción correcta de esos términos en esta instancia. Ninguno de ellos traduce el pasaje “Que el hombre de Dios sea suficiente, suficiente para toda obra buena”. De hecho, ninguno de ellos usa “suficiente” como una traducción ni siquiera para uno de los dos términos.
  3. Existe la hipérbole (exageración sobre un punto), la cual es algo común en la lengua hebrea y un rasgo distintivo en las cartas de San Pablo. Por ejemplo, en Colosenses 1: 20 Pablo afirma que Dios quiso reconciliar todas las cosas consigo mismo en Cristo. Obviamente él no quiso decir absolutamente todas las cosas, pues entonces él diría que Dios reconcilió a Satanás y a los condenados consigo mismo por Cristo (cf. 2 Corintios 5: 19; Efesios 1: 10). Así la sentencia de Pablo de que la Escritura hace que un ministro sea perfecto puede ser solo una típica hipérbole hebrea.
  4. De tomar el principio que estos anticatólicos usan para interpretar a 2 Timoteo 3: 16-17 y aplicarlo a otros textos, obtendremos absurdos resultados. El principio es: “Si (X) te hace perfecto entonces no necesitas nada más que (X)”. A partir de este razonamiento obtenemos: “Si la Escritura te hace perfecto entonces solamente necesitas la Escritura”. Si aplicamos este principio a Santiago 1: 4 donde dice: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” tendríamos que decir que no necesitamos otra cosa, incluida la Escritura, excepto la paciencia. Se puede objetar que en Santiago 1: 4, las palabras griegas no son artios ni exartizo. Esto es ciertamente verdadero; las palabras de este pasaje son teleios y holokleros, las cuales son términos aun más fuertes. La objeción de la traducción sería también una falacia al afirmar que una diferencia de términos siempre significa diferentes conceptos (lo cual no es cierto), y en todo caso, nadie sería capaz de elaborar una teoría por el significado de cualquiera de los dos términos artios o exartizo basada en estudios sobre el Nuevo Testamento ya que el primer término aparece solamente una vez en la Escritura y el segundo dos veces (el otro caso es Hechos 21: 5). Y además, como ya hemos dicho “teleios” es un término más fuerte, quiere decir perfección, totalidad absoluta de alguna característica. Así los vocablos ya analizados de 2 Timoteo 3: 17 son significados suaves en orden a la perfección. No la implican. Pero en el primer capítulo de la carta de Santiago se nos dice que la paciencia nos hará perfectos y completos, sin que nada nos falte. Hemos tomado un pasaje paralelo y hemos aplicado los mismos principios de hermenéutica demostrando que fallan, porque obviamente no despreciamos la Biblia, ni la oración, ni la fraternidad: al decir que solo la paciencia basta. Podemos volver a 2 Timoteo 3: 17 y decir “Claramente, esta idea de la escritura que a uno ‘le hace perfecto’ no implica que otras cosas no sean necesarias.”
  5. Los dos términos modifican al hombre de Dios, no la Escritura. 2 Timoteo 3: 17 dice que la Escritura ayuda a hacer al hombre perfecto y preparado, no que la Escritura misma es completa y preparada. En orden a probar que la Escritura es suficiente, los defensores de la sola Biblia tendrían que retroceder en sus argumentos desde la suficiencia de un hombre a la suficiencia de una colección de documentos. Esto pone un agregado en el argumento por tanto también agrega incertidumbre exegética.
  6. Tal agregado de incertidumbre es aun más problemático para los defensores, ya que al decir que algo ayuda a hacer al hombre perfecto y preparado puede presuponer que él ya tiene otras piezas de equipamiento. Por ejemplo, si un caminante tiene todo el equipo necesario para su viaje excepto una cantimplora, va a una tienda de deportes y la compra, entonces puede decir “ahora estoy completo, preparado para toda mi aventura.” Esto no implica que la cantimplora sola fue todo el equipo que él necesitó para estar completamente equipado. Solamente fue la última pieza del equipamiento. La sentencia que lo hizo completo presupuso que él ya tenía todo el otro equipamiento necesario. Así también la sentencia que afirma que la Escritura hace al hombre de Dios perfecto, puede presuponer que el hombre de Dios ya tiene algunos otros artículos en su posesión que pertenecen a la doctrina, como por ejemplo, la enseñanza oral de los apóstoles.
  7. Y aun cuando una persona obtenga todo el equipamiento que necesita de una única fuente, esta no enseña cómo usar tal equipamiento. Por eso debe ser instruido en el modo en que debe usarlo. El hecho de que una persona tenga todas las herramientas necesarias para sobrevivir en un bosque, o en una caminata no significa que sepa cómo usarlas. Del mismo modo, aun cuando la Escritura le dé a alguien todo el equipamiento básico que necesita para hacer teología, esta puede ser tan oscura hasta tal punto que sea necesario el uso de la Tradición Apostólica para llegar a una correcta interpretación de la misma. No se puede sostener la posición de que la Escritura es tan clara que no es necesaria la Tradición Apostólica o el Magisterio para interpretarla -posición conocida como suficiencia formal de la Escritura (=sola escritura). Así afirmamos los católicos que la Escritura da todo el equipamiento necesario para la teología, pero que no nos enseña a usarlo.
  8. Si alguien pudiera probar en este pasaje que las palabras artios o exartizo significan “suficiente”, y aun si pudiera mostrar que se aplican (directa o indirectamente) a la Escritura, lo que probaría es la suficiencia material de la Escritura, la cual un católico puede felizmente admitir. Pero nunca probaría la suficiencia formal.
  9. De hecho el texto dice que la Escritura hará al hombre de Dios perfecto, esta perfecciona no a un seglar, sino a un clérigo, quien recibe un adiestramiento especial, por ejemplo, el conocimiento de la Tradición Apostólica, que lo hace capaz de interpretar correctamente las Escrituras. Así el texto presupone un conocimiento que el hombre de Dios ya tiene antes de acercarse a la Escritura.
  10. Pero además de estas consideraciones, las cuales están en contacto específico con la hipótesis y los términos artios o exartizo, hay razones positivas (algunas en los peligros que representa la Sola Escritura (Ver acápite 2.5, Algunas de las consecuencias desastrosas de la Sola Escritura (CUANDO ESTE SEA PUBLICADO), además de otras distribuidas en otros puntos del documento) por las cuales este pasaje, sin importar el tipo de traducción dada a estos términos, no puede usarse para probar la teoría de la sola Escritura.

Al comenzar, en las primeras cláusulas de este pasaje, con la frase “Toda Escritura”, esta es tomada normalmente por los protestantes para significar “Todo lo de la Escritura”, en otras palabras para ellos se refiere a todo el canon, o al Antiguo Testamento y escritos que circulaban cuando Pablo escribió 2 Timoteo 3: 16; a esto se une el deseo protestante de hacerlo normativo para la teología. Así, es natural para un protestante pensar que el término “Escritura” en singular hace referencia a toda la Biblia y nada más que la Biblia. Sin embargo, este no es el modo en que es usado tal término en la misma Escritura.

La capacidad y oportunidad de referirse a la Biblia como un trabajo unificado es invención de una edad sujeta a cambios. Antes de la existencia de la imprenta, la Escritura fue, a lo sumo, una colección de libros individuales agrupados en volúmenes. En el siglo I, cuando Pablo escribió, esta fue una colección de unos doce rollos. No hay modo pues, de que todos estos escritos hayan sido considerados como un trabajo literario unificado, como lo es actualmente.

Como resultado de un estudio sobre el modo en que en el Nuevo Testamento se usa el término “Escritura”, este nos revela que cuando es usado en singular se refiere siempre a un libro específico de la Escritura, o a un determinado pasaje dentro de un libro de la Escritura, pero nunca se refiere a la totalidad del trabajo al que actualmente hacemos referencia bajo el título unificado de “Escritura”. Cuando la Biblia quiere referirse a la totalidad (a toda la Escritura), usa siempre el término en plural “las Escrituras”, nunca “Escritura”.

Conociendo esto, podríamos indicar la presencia de una mala traducción al inicio del pasaje de 2 Timoteo 3: 16. El término singular de “Escritura” es usado siempre para un pasaje en particular o para un libro de la Biblia, la frase “Toda Escritura” significaría “Todo libro individual de la Biblia” o “Todo pasaje particular de la Biblia”, ninguno de los cuales hace referencia a un sentido gramatical.

Al confrontar con el original griego de 2 Timoteo 3: 16, nos encontramos verdaderamente ante una mala traducción. La frase traducida como “Toda Escritura” significa verdaderamente “Cada Escritura”, siendo la palabra clave “cada”, no “toda”. Esta es una distinción importante, y constituye el sentido gramatical de la frase, dándonos a conocer lo que significa el término singular de “Escritura” (porque ciertamente, cada libro y cada pasaje en particular de la Escritura tienen su sentido).

Cuando Pablo quiso referirse a la totalidad de la Escritura usó una frase diferente en griego, no “pasa graphe”, la cual significa simplemente “cada Escritura” (hecho que aun uno de los más grandes defensores de 2 Timoteo 3: 16-17, como el anticatólico James White, ha tenido que admitir). Esto es importante porque imposibilita totalmente el uso de este pasaje para probar la teoría de la sola escritura, ya que si uno intenta de esta forma, lo único que probará será el modo. De este modo si el pasaje que dice “Cada Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, etc.” prueba la suficiencia de la Escritura, pues entonces probaría actualmente la suficiencia que cada pasaje de la Escritura, o al menos cada libro de la Escritura, tiene para la teología. Esto significaría que no solo la totalidad de la Biblia es suficiente para probar cada punto de la teología, sino que sería suficiente cada pasaje o libro en particular. Así podríamos hacer teología no solamente por la sola Biblia, sino también por solo Mateo, Marcos, Lucas, o lo que tengamos a mano. Podríamos hacer teología con solo Mateo, Marcos, Lucas, o aun recurrir a uno de los libros más breves de la Escritura, con solo Judas, o la tercera carta de Juan si quisiéramos. O más correctamente, a uno de los libros de la “Ley y los Profetas”, por ejemplo el Cantar de los Cantares; porque a qué libros específicamente se refiere San Pablo, pues algunos no estaban todavía no existencia al escribir eso San Pablo.

Esto es completamente absurdo, ya que ningún pasaje o libro en particular de la Escritura contiene lo que necesitamos saber para hacer teología. De allí que 2 Timoteo 3: 16-17 no pueda ser usado para probar la sola escritura. Pablo simplemente está diciendo que cada escritura en particular contribuye a que el hombre de Dios sea preparado para todas sus tareas ministeriales, no que cada escritura en particular es suficiente para hacer toda la teología. Es esta la intención del Apóstol y no la de, ni tan siquiera, delimitar cuál es la Escritura inspirada. De este modo, para los protestantes solo la Biblia es regla de fe, pero en la misma Biblia no se dice cuál es la Biblia (o sea el conjunto de libros inspirados), lo cual (aun haciendo caso omiso a que algo que se prueba a sí mismo no tiene valor de prueba) deja a los protestantes sin esa norma de fe, a menos que la pidan prestado a la Tradición, sin reconocerlo. Con toda razón tuvo que aceptar esto el mismo Lutero –en su Comentario sobre San Juan– al decir:

“Estamos obligados de admitir a los Papistas que ellos tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de esta”.

Si vamos aun más lejos, siempre que los protestantes citan 2 Timoteo 3: 16-17, a muchos de ellos “se les pasan” los dos versículos anteriores. Esto es desafortunado, ya que si leemos el pasaje con los dos versículos precedentes, leemos lo siguiente:

“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Pablo exhorta a Timoteo a permanecer fiel en aquello de lo cual está firmemente convencido, citando dos bases para aquella creencia:

1) Él sabe de quien ha aprendido esto. Esta es la enseñanza oral del mismo Apóstol Pablo. Igualmente nosotros tenemos la misma creencia de Timoteo basada en la Tradición Oral Apostólica.

2) Desde su infancia Timoteo se ha familiarizado con las Santas Escrituras, constituyendo esta la segunda base de su creencia.

Así, es justamente aquí, en 2 Timoteo 3: 14-17, en donde nosotros tenemos un doble recurso: la Tradición Oral Apostólica y la Escritura Apostólica. Así que cuando los protestantes citan los versículos 16 y 17, están citando solamente la última parte de una doble apelación que hace referencia a la Tradición y a la Escritura, cosa que evidentemente no prueba la sola escritura.

Para quien desee pensar con base en el verso 15 (“…las cuales (Sagradas Escrituras) te pueden hacer sabio para la salvación…”) que “Si la Escritura es capaz de dar la sabiduría para la salvación a través de la fe en Cristo Jesús, ¿qué más se necesita? Si se puede ser salvo simplemente con la Escritura, ¿para qué la Tradición de la Iglesia? ¿Para qué los Concilios? ¿O las definiciones del Papa? ¿O los sacramentos? ¿Por qué no guiarse simplemente por lo que dice la Biblia?”

Como respuesta, basta mirar el texto y reconocer lo que dijo una vez el cardenal Newman: “Si este versículo prueba algo, prueba demasiado.” La Escritura a la que se refiere San Pablo es la que Timoteo aprendió en su infancia, es decir, el Antiguo Testamento. Si queremos reducir esto a lo que dice el texto, entonces basta el Antiguo Testamento para la salvación.

En cierto sentido es verdad, al menos para el judío del Antiguo Testamento que quería escuchar y aprender la palabra de Dios. Pero en sentido abstracto, en el sentido al que se refieren los protestantes, no es así. Después de todo, el Espíritu Santo quiso que la Iglesia recibiera el Nuevo Testamento, no como un apéndice, era necesario para la vida de la Iglesia, la plenitud de lo antiguo, la verdadera revelación.

Finalmente, hay que decir que todos los puntos que hemos abordado constituyen, por la sola virtud de sus números, una ayuda contra aquellos que basados en 2 Timoteo 3: 16-17 defienden la sola escritura. La razón por la cual se distingue la sola escritura de la opinión de la suficiencia material católica es la siguiente: la sola escritura reclama no solo que la Escritura tiene toda la base de los datos necesarios para hacer teología, sino que estos son suficientemente perspicaces -es decir, tan claros- que uno no necesita ninguna otra información exterior, como la que nos provee la Tradición Apostólica o el Magisterio, para interpretar correctamente la Escritura. El hecho de mencionar muchos factores que socavan el uso de 2 Timoteo 3: 16-17, cada uno de los cuales es fatal para intentar el uso del pasaje en sus pretensiones protestantes, nos muestra y demuestra que este no es lo suficientemente claro para probar la sola escritura. Si alguien no está convencido de todo lo expresado, pero considera alguno de los puntos que se han mencionado como una opinión válidamente interpretada, entonces el pasaje no es suficientemente claro para probar, nada más y nada menos, que una doctrina (el precepto más importante del protestantismo) y por tanto no debe ser usado para esto.

Así como 2 Timoteo 3: 16-17 parecía ser la cita más oportuna para probar la sola escritura y no lo fue hay que dejar claro que ningún otro pasaje en la Biblia es apto para probar la sola escritura. Esto nos muestra que la Escritura no es lo suficientemente perspicaz por la sola Biblia para que esta última sea verdadera.

Conclusiones

2.2.1
-Los protestantes utilizan 2 Timoteo 3: 16-17 para defender Sola Escritura, en el cuerpo del escrito se exponen más de una decena de argumentos por los que el usar este pasaje con dicha intencionalidad es además de forzoso, ridículo.
– En este pasaje Pablo simplemente está diciendo que cada escritura en particular contribuye a que el hombre de Dios sea preparado para todas sus tareas ministeriales.
– Si vamos más allá en el pasaje de 2 Timoteo 3: 16-17 encontramos un doble recurso a la Tradición Oral Apostólica y a la Escritura Apostólica.

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Para profundizar

 

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Acerca de José Carlos Pando Valdés

Gracias por dedicar parte de su tiempo a la lectura apologética, tan ncesitada dentro de la Iglesia actual. Que Dios lo colme de Bendiciones.

4 Comments

  1. ruthbendita

    Hermano, quisiera saber en que formato está la tradición pudiera leerla verla, por favor quisiera saber mas.

    • La Tradición (con mayúsucula) es oral, lo que los Padres de la Iglesia (en esencia) la dejaron plasmada en sus escritos.

      • RuthBendita

        Ah ya ok entendí, y los Padres Señalan que de ahí de la tradición oral, es que escribieron esto o aquello, no es porque nada como lo mencionas quisiera leerlo o conocerlo.

        • Saludos,
          No es tan así. Los Padres simplemente nos dejaron su apreciación y reflexiones, así como lo que les venía a ellos de atrás. Pero los antiguos eran muy escrupulosos con todo esto y cualquier desfasaje de la doctrina original era exhaustivamente examinado, por lo que hacían listas para ver de dónde les venía la fe que oralmente tenían (la Biblia dice muy poco). Por lo tanto al leer los escritos de los Padres y sus sermones sabremos cuál era la fe de la Iglesia, ten en cuenta que esta SIEMPRE ES LA MISMA.
          Esto por arribita, pues ahora mismo estoy muy ocupado y además a esto le dedicaremos más en el Capítulo 3 de nuestra serie que es para eso nada más. Perdona la incongruencia de las palabras pero es que estoy muy ocupado. Espérelo.
          Bendiciones

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