Nombre de Dios: Yavé o Jehová

Minientrada ¿Señor, Jehová o Yahvé? sobre los nombres de Dios

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Cuando en el Antiguo Testamento aparece el nombre de Dios, los católicos suelen transcribirlo como “el Señor” (o a veces “Yahvé”). Pero se usa “Jehová” entre algunos protestantes, y también entre bastantes evangélicos y paraprotestantes*. De hecho el nombre “Jehová” hoy en día ha quedado asociado a ciertas denominaciones, muy especialmente a quienes llevan su nombre: “Los testigos de Jehová”. Este escrito analiza varias posturas sobre el Nombre del Dios de la Biblia tratando, como siempre, de informar a nuestros hermanos católicos y no-católicos.

[* Se llama paraprotestantes a diversas religiones surgidas del protestantismo pero que no son propiamente cristianas, aunque usen la Biblia como libro sagrado. Un cristiano tiene que creer que sólo hay un dios, que Dios es uno y trino, que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, y que resucitó en cuerpo y alma. Los paraprotestantes más conocidos son los testigos de Jehová, los adventistas y los mormones.]

Mucho es el énfasis que sobre tal tema realizan los testigos de Jehová, para que Usted tenga una idea más abierta sobre este punto, le invitamos a que también lea un escrito de dicha organización: El Nombre del Único Dios Verdadero

Más de una vez oímos desde ciertos sectores* el argumento de que para adorar a Dios plenamente tenemos que usar su nombre “verdadero”, o sea, Jehová (o Jehovah). Esta afirmación necesitaría probar dos cosas: 1- que Dios tiene un nombre propio 2- que ese nombre propio es Jehová. Veamos ambos puntos.

[* Al decir “ciertos sectores” nos estamos refiriendo a los más extremistas, o sea, a los que solo ven como correcto el término Jehová, pues en la actualidad muchos protestantes y paraprotestantes adminten una amplia gama de posibilidades para nombrar a Dios]

—EL NOMBRE DE DIOS—

La Biblia comienza con estas palabras:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Génesis 1:1)
בראשית ברא אלהים את השמים ואת הארץ׃

La palabra que usa para Dios (אלהים) se pronuncia “elohim”, que es el plural de “El”, que significa “Dios”. De ahí tenemos muchos nombres derivados como:

Rafael= Dios ha sanado
Miguel= Quién como Dios
Samuel= Dios me ha escuchado
Emmanuel= Dios con nosotros
Israel= Aquel que lucha contra “El” (contra Dios)

Por tanto ese versículo dice literalmente: “En el principio Dioses creó los cielos y la tierra”. No ha faltado quien ha querido sugerir que los hebreos primitivos creían en diversos dioses, pero no es así. También es popular sugerir que de alguna manera los hebreos intuían la naturaleza trinitaria de Dios y por eso lo usaban en plural, pero aunque esto fuera posible, no es necesario suponerlo (al menos desde el punto de vista lingüístico). Al igual que en español, el hebreo conjuga el verbo según la persona y el número y “ברא אלהים” no significa “los dioses crearon” sino literalmente “Dioses creó”. En hebreo el plural se puede usar de dos maneras, o bien para marcar el número (el= dios; elohim= dioses) o bien para marcar importancia, magnificencia (elohim= el Gran Dios, el Dios por excelencia, el único). Ese uso de “Dios” como un plural morfológico que tiene sentido singular lo vemos claro porque el verbo “creó” (ברא) que usa después está conjugado en singular. Las 35 veces que aparece “elohim” en el relato de la creación, lleva siempre el verbo en singular. En realidad, lo mismo se puede pensar de ese “los cielos y la tierra”; “los cielos” (השמים  “hassamayim“)  es simplemente una forma majestuosa de referirse a “el cielo”, mientras que “la tierra” se usa en singular porque no es ensalzada de igual modo. Por esta razón también lo podemos encontrar traducido como “creó el cielo y la tierra”.

Como el plural “elohim” es irregular (debería ser “elim”), con el tiempo surgió un singular regular derivado de “elohim” que fue “eloha”, y también esta forma posterior se puede encontrar a veces en la Biblia con el mismo sentido que “el” (dios). Más aún, también surgió otra regularización posterior, pero esta vez a partir del singular, con lo que tenemos el plural mayestático regularizado “Elim”. Por tanto se usan estas cuatro formas similares para designar a Dios: Elohim, 2570 veces; El, 226 veces; Eloah, 57 veces y Elim, 9 veces.

Así que, al igual que hacemos nosotros, los antiguos hebreos llamaban a Dios simplemente “Dios”, con mayúsculas (en su caso con plural mayestático). Además, sabemos que ni siquiera usaban la palabra “Dios” (elohim) como nombre propio porque lleva artículo, así que en realidad cuando se refieren a Dios lo que dicen es “el Dios” (el único dios), y los nombres propios en hebreo no usan artículo.

Lo mismo ocurre con otro apelativo muy popular. A Dios en el A.T. se le llama más de 300 veces “Adonay”, siendo la tercera forma más usada para referirse a él. Pero “Adonai” tampoco es un nombre, es de nuevo un plural mayestático que significa “Señores”, o sea, “El Gran Señor; Señor de señores” (para nosotros: “el Señor”, con mayúsculas), un título.

—יהוה El Tetragrama sagrado—

Sin embargo en el A.T. nos encontramos una sexta forma muy popular de llamar a Dios: יהוה las famosas “cuatro letras del nombre de Dios” o, para abreviar, el Tetragrama (del griego Tetragrámaton = palabra de cuatro letras). Estas cuatro letras son: י (Yod*), ה (He), ו (Waw), ה (He). Y esta palabra sí que parece estar usada como nombre propio, al menos aparentemente. Este nombre se ha transcrito en las biblias cristianas de diferentes maneras: Yahweh, Yahvé, Jah, Yavé, Iehová, Jehovah y Jehová. ¿Cuál será la correcta?

[*Entendemos ahora por qué Jesús utiliza la expresión de: “ni una yod” י (“iota” en la versión griega), pues era la letra más pequeñita del alfabeto hebraico: “Les aseguro que no desaparecerá ni una iota ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.” (Mateo 5:18)]

En un principio el Dios de Moisés era conocido únicamente como el Dios de los antepasados: “el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. El ángel del Señor (Dios mismo) que luchó con Jacob, interrogado, se niega a decir su nombre (Génesis 32:30); al padre de Sansón sólo se le comunica un epíteto de este nombre: “misterioso” (Jueces 13:18). Así también en los tiempos patriarcales se designó al Dios de Israel con adjetivos como “Adday” (el de la montaña) o con expresiones como “fortaleza de Jacob”. Pero un día, en el Monte Horeb, Dios mismo reveló su nombre a Moisés: יהוה y ese será el principal nombre con el que a menudo se designe a Dios a partir de ese momento; más de 6.000 veces (compare con las 2.570 veces de “Elohim”).

Primero aclaremos que la Biblia no se escribió de un tirón ni los primeros libros son necesariamente más antiguos que los escritos posteriormente. Además, en algunos libros se recogen dos versiones diferentes que se funden y mezclan. Por tanto, no esperemos encontrarnos sólo “El” y sus formas derivadas hasta el libro del Éxodo, y a partir de ahí el nombre יהוה. Los epítetos se mezclan y suceden por los diversos libros, pero lo que sí está claro según la Biblia es que el nombre sagrado יהוה teológicamente surge a partir de la revelación de Dios en la zarza ardiendo.

Dios habló a Moisés y le dijo: «Yo soy el Señor [יהוה]. Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como el Dios Todopoderoso [Shaddai], pero no me di a conocer a ellos con mi nombre «el Señor» [יהוה]. (Éxodo 6:2-3)

Da igual, pues, que los historiadores discutan sobre si Moisés ya conocía o no ese apelativo o uno parecido, porque la cuestión es que es en la escena de la zarza donde la Biblia nos revela el sentido de este nuevo nombre que Dios se da. Entonces veamos qué es este nombre, de dónde sale, y si realmente equivale o no a un nombre propio normal, como pueda ser “Jesús”, “David” o “Susana”.

En el Monte Horeb, cuando Moisés divisa la zarza ardiente, Dios empieza definiéndose como un Dios tribal: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob“.  Pero cuando Moisés le pide un nombre concreto que lo identifique, la fórmula empleada por Dios suena más bien como una negativa análoga a la que dio el ángel a Jacob para no revelársele: “Yo soy el que soy”. En realidad parece una manera educada de eludir la respuesta, se podría pensar que no quiere decir su nombre. Para entenderlo más claramente, imagina que al entrar en tu casa te encuentras a un completo desconocido sentado en tu sillón y tú le preguntas “¿Quién eres?” y el desconocido responde “Soy yo“. Pues eso mismo le ocurrió a Moisés, pero la circunstancia es bien diferente.

Los israelitas llevaban mucho tiempo conviviendo con los egipcios y probablemente muchos eran ya politeístas; lo vemos por la facilidad con la que regresan a la idolatría en cuanto Moisés sube al Sinaí y ellos vuelven a adorar al dios egipcio Apis en forma del becerro de oro. Por lo tanto estaban acostumbrados a identificar a cada dios por su nombre. Moisés, criado en el palacio del faraón, también estaba acostumbrado a esa forma de funcionar, así que le parece lógico que ese Dios de sus padres le diga su nombre para poder decirles a los suyos qué dios es ese que les va a proteger. Lo que Moisés quiere saber es quién es ese dios tribal que se le está manifestando, ese dios que se cree más poderoso que todos los dioses egipcios y pretende desafiarlos. Pero la respuesta que Dios le da es bien clara “Yo soy el que soy“. Más explicada sería algo así: Yo no necesito identificarme de ninguna manera porque no hay más dios que yo, yo soy el que soy, el que existe, todos los demás son imaginación humana; ellos no existen, yo soy la Existencia misma, la realidad. Yo Soy.

אהיה אשר אהיה  (ehye aser ehye) “Yo soy quien soy”

El Dios que comienza presentándose como un dios tribal (el Dios de Israel), deja luego bien claro que es el Dios del Universo, el único que existe, la existencia misma. Pero a continuación Dios admite la utilidad de identificarse de alguna manera, así que le propone a Moisés que se refiera a él simplemente como “Yo-soy”, o sea, no estaríamos exactamente ante un nombre propio sino ante un atributo: la existencia (aunque se pueda utilizar en la práctica como si fuera nombre propio). No es simplemente una forma de decir “yo existo”, sino más bien “yo soy la existencia, yo soy la realidad”, usando una forma hebrea que incluye también una idea de continuidad en el futuro. Veamos el pasaje bíblico:

Entonces Dios le dijo: «No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa». Luego siguió diciendo: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. (Éxodo 3:5-6)
[…]
Moisés dijo a Dios: «Si me presento ante los israelitas y les digo que el dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?». Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy». Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: Yo-soy me envió a ustedes». Y continuó diciendo a Moisés: «Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre y así será invocado en todos los tiempos futuros
(Éxodo 3:13-15)

Pero el famoso y polémico Tetragrama aparece unos capítulos más adelante, en una nueva aparición (la ya vista cita de Éxodo 6:2-3), o también cuando Dios entrega las Tablas de la Ley a Moisés en el Monte Sinaí y le dice:

“Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar en esclavitud.” (Éxodo 20:2)

אנכי יהוה אלהיך  (anoki יהוה eloheka) “Yo soy יהוה, tu Dios”

Aquí no dice simplemente “Soy Yo-soy, tu Dios”, sino que dice “Yo soy יהוה, tu Dios”, y esa enigmática forma  יהוה  es traducida en la versión griega de los Setenta como “κύριος“ (kyrios= el Señor), en la vulgata latina como “Dominus” (el Señor), y en los idiomas modernos como “el Señor” (o Yahvé, Jehová, etc). Pero ¿qué significaba exactamente esa palabra en el hebreo original? ¿Era esto al fin un nombre propio?

Según los lingüistas, esta forma se trataría de una combinación de las formas de pasado (היה), presente (הוה) y futuro (יהיה) de la raíz del verbo ser, para indicar la eternidad de la existencia divina. O sea, el mismo Dios se identifica repitiendo otra vez su anterior fórmula “Yo soy”, pero con un sentido más amplio, más atemporal, más eterno. En una sola forma verbal formada por la fusión de tres tiempos verbales,  יהוה  se podría traducir por “el que soy, el que era y el que será”. Comparemos con la manera en que se identifica Jesús en el Apocalipsis estableciendo su divinidad:

Yo soy el alfa y la omega,» dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.” (Apocalipsis 1:8) [o sea, Jesús está diciendo, pero ahora en griego, que él es  יהוה , el mismo Dios que se apareció ante Moisés]

Por lo tanto podríamos afirmar que el nombre con el que Dios se identifica, y el nombre con el que aparecerá identificado más de 6.000 veces en el A.T. es en realidad un atributo divino, no un nombre propio. Al igual que hizo en la zarza ardiendo cuando Moisés le pide su nombre, Dios no revela su nombre, sino que identifica su naturaleza. Así lo entiende también la versión francesa de Luis II (1910) cuando traduce esa frase por “Je suis l’Eternel, ton Dieu” (Yo soy el Eterno, tu Dios), que a la luz de estas conclusiones parece la mejor forma de traducirlo. Así pues, יהוה entraría en la misma categoría que otros epítetos descriptivos que encontramos en la Biblia como por ejemplo “el Señor”, “el Altísimo” o “el Omnipotente”. Cuando algo es único, más aún si es “lo único”, no necesita un nombre, porque los nombres están para diferenciar. Cada luna de Júpiter tiene un nombre diferente (Calisto, Io, Europa, etc.), así podemos saber de qué satélite estamos hablando, pero si se trata de nuestro planeta, la luna es “la luna”, no necesita ningún nombre porque es la única que tenemos, no hay más luna que ella. De igual modo, Dios no necesita un nombre porque no hay ningún otro sino él. Él es Dios.

Si ciertas denominaciones dicen que para adorar a Dios es necesario adorarle en su verdadero nombre (Jehová, según ellos), es por el final de la cita que hemos visto, que dice:

“Y continuó diciendo a Moisés: «Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre y así será invocado en todos los tiempos futuros.”
(Éxodo 3:15)

Pero como hemos visto, el Tetragrama aparece cronológicamente 17 capítulos más tarde como forma sintética del “Yo soy quien soy”. El nombre que Dios reivindica para sí en esta cita es o bien el “Yo-soy”, o bien “el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. No habla de un “nombre” en el sentido de un nombre propio, sino de un nombre en el sentido de una manera de nombrarlo, lo que en gramática moderna se llamaría “sustantivo / nombre” como opuesto a adjetivo, verbo, etc.. La frase “este es mi nombre” podría traducirse por “así me podéis llamar” o “así me podéis nombrar”.

—¿CÓMO SE PRONUNCIA LA PALABRA  יהוה ?—

Para empezar necesitamos saber que el hebreo antiguo se escribía de derecha a izquierda y sólo con consotantes (tampoco había diferencia entre mayúsculas y minúsculas), así que por ejemplo TOLEDO se escribiría DLT. Como el sentido de escritura nos da igual para este asunto, digamos que “Toledo” se escribía TLD. Por tanto la palabra יהוה equivalía a las consonantes YHWH. De ahora en adelante nos referiremos al Tetragrama con su transliteración latina: YHWH.

Un dato cultural importante es que en la mentalidad hebrea (como en muchas otras), cuando una persona da nombre a algo o alguien, ese algo o esa persona queda bajo su protección e influencia; por eso es tan significativa la escena del Génesis en la que el hombre dio nombre a los animales; es una forma de establecerse como señor de todos los animales, lo que implicaba comprometerse a protegerlos (Génesis 2:20). Pero por eso mismo, porque te sitúas como señor, la cosa nombrada queda bajo tu influencia, bajo tu poder. De ahí surge la noción de que descubrir el nombre de alguien supone adquirir cierto dominio sobre él, captar y dominar su esencia.  También vemos con frecuencia en la Biblia y también en las historias de otras culturas (como las sagas germánicas o el antiguo cuento de Rumpelstinskin) escenas en las que en medio de una batalla cuerpo a cuerpo, o al final de la batalla, el vencedor insiste en que el vencido revele su nombre; es una manera de afirmar y completar su dominio sobre el vencido. Ante esta mentalidad, es fácil entender por qué Dios se niega a revelar su nombre, pues de ninguna manera puede el hombre dominar a Dios.

Jacob le rogó [al ángel del Señor]: «Por favor, dime tu nombre». Pero él respondió: «¿Cómo te atreves a preguntar mi nombre?».“ (Génesis 32:30)

Aunque hemos visto que YHWH en realidad no es un nombre, de todas formas se impuso como la forma más habitual de llamar a Dios, así que podemos decir que, en la práctica y con el tiempo, la gente acabó usándolo como si fuera un nombre propio. Ante el peligro de que se convirtiera realmente en nombre propio y por tanto supusiese cierto dominio del hombre sobre Dios, o bien por evitar la posibilidad de profanar el santo nombre, los hebreos terminaron por considerar blasfema su pronunciación. Sólo le estaba permitido pronunciarlo al Sumo Sacerdote y sólo dentro del Templo en el día de la Expiación, o sea, una vez al año.

No se sabe muy bien cuándo ocurrió, algunos dicen que la tendencia empezó a partir del exilio babilónico (s.V a.C), pero no parece probable. Otros dicen que cuando se traduce la versión de la Biblia al griego (la Septuaginta) en torno al 300 a.C. ya se sustituye sistemáticamente יהוה por “Kyrios” (el Señor), pero hay algún fragmento de las versiones más antiguas con el Tetragrama, y no se sabe si es un ejemplo de la norma o de la excepción. Lo que sí sabemos seguro es que en tiempos de Jesús la prohibición está bien arraigada. En el Nuevo Testamento no aparece ni una sola vez el Tetragrama, y cuando en el N.T. se citan pasajes del A.T. donde aparecía éste, se sustituyen por “Kyrios” o simplemente por “el Nombre” (como aún hacen los judíos sefarditas que leen el Tetragrama como “ha-Shem” = “el Nombre”). El propio N.T. suele usar “Kyrios” para referirse a Dios, aunque Jesús, además de “Padre”, a veces se refiere a Dios como “tu Nombre”:

Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos.” (Juan 17:6)
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre.” (Mateo 6:9)

La misma actitud vemos en el historiador judío Flavio Josefo, que dirigiéndose a los romanos dice:

Dios entonces le dijo su santo nombre, que nunca había sido comunicado a ningún hombre; por lo tanto no sería leal por mi parte que dijera nada más al respecto”.
(Antigüedades Judías, libro II, cap. XII, sec. 4.)

Esta sustitución del Tetragrama por “Señor” originó algún caso curioso, como esta cita que Marcos hace del discurso de Jesús en la sinagoga. Jesús lee ante la congregación un salmo de David y luego lo comenta. Cuando Jesús llega al יהוה del texto original, pronuncia el tetragrama como “Adonay” (“el Señor“,  “Kyrios” en el griego del evangelio):

“Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: «¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. Si el mismo David lo llama Señor, ¿Cómo puede ser hijo suyo? La multitud escuchaba a Jesús con agrado.”
(Marcos 12:35-37)

Jesús está citando el salmo 110:1 que dice:

“De David. Salmo. Dijo יהוה a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies»”

El primer “Señor”, pues, se refiere a Dios (יהוה), el segundo “Señor” se refiere al Mesías, o sea, al propio Jesús. Pero dentro del contexto del Nuevo Testamento esta versión “corregida” (o incluso “censurada”) no sólo no resulta ambigua (tanto Dios como el Mesías son llamados “Señor”, sin diferenciarse), sino que resulta clarificadora (Dios y el Mesías -Jesús- son una misma cosa, por tanto Dios es el Señor y Jesús es el Señor).

El caso es que ya en el siglo I nadie se atrevía a usar el nombre de Dios, aunque no descartamos que a un nivel muy restringido e incluso secreto se siguiera usando, o para blasfemar, o hacer conjuros en algún tipo de sincretismo religioso de los paganos que habitaban la región. También los samaritanos usaban el nombre en sus ceremonias sagradas y probablemente entre ellos no había ningún reparo en usarlo.

Total, que una vez se perdió el uso de la palabra, donde la Biblia decía YHWH, el lector hacía una pausa y una reverencia con la cabeza, o bien se leía simplemente, como hizo Jesús, Adonay (= el Señor, “kyrie”), y en poco tiempo la memoria de esta palabra quedó perdida del todo. Tan solo nos quedaron las consonantes con las que se escribía: יהוה .  Y así quedó la cosa durante siglos, hasta que en el siglo VII, visto que ya casi ningún judío podía leer correctamente el hebreo (el hebreo moderno es una lengua resucitada en el s. XIX), los escribas judíos (llamados masoretas) decidieron añadir unos signos (subíndices y superíndices) para representar las vocales y que así los fieles pudieran pronunciar correctamente las palabras al leerlas (es lo que se llama “la Biblia masorética”). Pero ahí se encontraron con un problema. El famoso Tetragrama יהוה (YHWH) siempre se pronunciaba “Adonay”, no ya solo por no blasfemar, sino porque además ya nadie sabía la pronunciación original de YHWH. La solución que dieron los masoretas fue sencillamente añadir al YHWH las marcas vocálicas correspondientes a la palabra “Adonay”, y así de paso recordaban al lector que esa palabra debía de pronunciarse “Adonay” (el Señor), sin por ello tener que cambiar ni una sola letra de la Biblia original. El resultado de la grafía, pues sería algo así como: YaHoWaH.

Pero esa primera “a” hebrea no suena igual que una /a/ española normal, era una “a débil”, y por tanto fácilmente influenciable por sonidos colindates. Vimos que el primer sonido del Tetragrama es una “yod”. En muchos idiomas la “yod”, que es muy cerrada, tiene tendencia a cerrar un grado la vocal próxima y luego desaparecer o no (lo que en fonética se conoce como i-umlaut), y más aún si esa vocal es corta o débil. Se podrían poner muchos idiomas de ejemplo, pero baste con citar el español, donde muchas /a/ latinas pasaron a /e/ por influencia de la yod: laicu>lego, solitarium>soltiario>soltero, basiu>baisu>beso). Por tanto, es muy fácil comprender que esa “a débil”, en contacto con la yod, se cierre y pase a transformarse en /e/. Así que el resultado será YeHoWaH, que transcrito al modo inglés o al modo del español antiguo tendríamos Jehovah (pronunciado /yejova/). Esta palabra, por la evolución fonética del español, se pronunciaría hoy en día  /jeobá/, pues la “h” aspirada desapareció en español y se hizo muda (no así en otros idiomas; los ingleses pronuncian algo así como /yejóuva/).

Es justo señalar que hay hebraístas que presentan otras teorías diferentes (y menos aceptadas) al respecto, pero sea como sea, la cuestión es que el Tetragrama YHWH era imposible de pronunciar por razones religiosas y porque ya nadie tenía ni idea de cómo pronunciarlo, así que los masoretas añadieron ciertas vocales (de “Adonay” o de donde fuera) y el resultado fue el híbrido Jehovah. Algunos cristianos posteriores que tradujeron el A.T. de la versión hebrea, en vez de la tradicional versión griega de la Septuaginta, reprodujeron el Tetragrama tal cual lo habían puesto los masoretas, con las vocales de Adonay insertadas, quizá sin darse cuenta de que esa escritura era un ingenioso truco. Así es como la versión “Jehovah” se introdujo en algunas versiones católicas de la Biblia (mucho antes de la aparición de los protestantes).

Por lo tanto podemos afirmar que el nombre “Jehová” en ningún momento fue usado por los antiguos (o modernos) hebreos para referirse a Dios y por lo tanto no es defendible la idea de que “Jehová” es un nombre sagrado y es el que debemos usar para referirnos a Dios o dirigirnos a él. Es más, desde el punto de vista bíblico original, si realmente pensáramos que “Jehová” es el verdadero nombre de Dios, sería blasfemia usarlo (como acabaron pensando los mismo judíos). Sin embargo, aun admitiendo el curioso origen de esta palabra, no hay inconveniente desde el punto de vista lingüístico para seguir usándolo en las traducciones bíblicas que así quieran, pues de igual modo podríamos argumentar que “Jesús” no se llamaba realmente Jesús, sino que su nombre original era “Ieshú” (abreviatura de “Yeshua”). Lo que no es defendible es pensar que “Jehová”, en ninguna de sus variaciones fonéticas, es el verdadero, único y sagrado nombre del Dios del universo, porque sencillamente ni es verdaderamente un nombre ni tiene nada que ver con la posible pronunciación original.

En español, la Biblia que popularizó la transcripción de “Jehová” fue la versión de Reina-Valera, hecha por el español Casiodoro de Reina en 1569 (y revisada por Cipriano Valera). Esta versión en castellano se extendió rápidamente entre los protestantes, que adoptaron el uso de “Jehová”.

En 1870 el americano Charles Taze Russell fundó un grupo de estudiantes de la Biblia que con el tiempo derivó en una nueva religión surgida a partir del cristianismo pero diferenciada. La gente empezó pronto a llamarles “los russellianos”. Finalmente, en 1931, decidieron que “rusellianos” no era un nombre adecuado y se cambiaron el nombre por “Testigos de Jehová” inspirándose en la siguiente cita de Isaías (con la traducción ya comentada del Tetragrama):

Ustedes son mis testigos y mis servidores –oráculo del Señor–: a ustedes los elegí para que entiendan y crean en mí, y para que comprendan que Yo Soy. Antes de mí no fue formado ningún dios ni habrá otro después de mí. Yo, yo solo soy Jehová (YHWH), y no hay salvador fuera de mí.”
(Isaías 43:10-11)

La versión Reina-Valera que apareció en 1990 ya ha sustituido el término “Jehová” por “el Eterno” (más acertado, como vimos anteriormente). Pero la versión Reina-Valera publicada por los mormones en 2005 mantiene el término “Jehová”.

La revisión adventista hecha de la Reina-Valera en el año 2000, explica en su introducción que el término “Jehová” es una transliteración inexacta y que por tanto se deja de usar, y dicen:

“Ahora para expresar el augusto nombre de Dios, esta revisión del año 2000, sigue el modelo del Nuevo Testamento. Cuando el NT cita algún pasaje del AT que tiene el tetragrama hebreo YHWH, no dice “Jehova”, sino “SEÑOR”.

Eso mismo, seguir el uso que el Nuevo Testamento hace en sus citas del Antiguo Testamento, es lo que hacen la mayoría de las biblias protestantes y también las católicas y ortodoxas, o sea, sustituir el tetragrama YHWH por “el Señor”. Si los Testigos de Jehová persisten en la exactitud y veracidad de la pronunciación “Jehová” es porque han tenido el mal acierto de convertir tal pronunciación en su seña de identidad, de lo contrario quizá hubieran finalmente reconocido, como los adventistas, que esa transcripción es un error histórico (por cierto, un error cometido originariamente por algunos traductores católicos).

YAHVÉ—

Veamos ahora de dónde viene el nombre “Yahvé” usado también en algunas traducciones bíblicas. Hemos visto que lo único que tenemos del Tetragrama son las consonantes YHWH, que en realidad nadie sabe cómo se pronunciaban porque su recuerdo se perdió. Sin embargo lingüistas e historiadores han intentado investigar para descubrir cuáles pudieron ser las vocales que deberían ir allí, o sea, cuál debió ser la pronunciación original de esa palabra. Para esta reconstrucción partimos principalmente de tres fuentes:

1- Transcripciones de los cristianos primitivos (que todavía recuerdan la pronunciación original pues la prohibición no les afectaba). Estas transcripciones, en griego, suelen mostrar la forma: Iαβέ (“iabé”, pronunciado /yavé/ en esa época) o ιαουαι (“iaouai” pronunciado /yawé/, tal como usa Clemente de Alejandría en el siglo II)

2- Los samaritanos (que no son los judíos que regresaron del exilio sino los que no habían sido deportados) siguieron usando el nombre de Dios en ciertas ceremonias, y lo pronunciaban “iabé”

3- Hay muchas palabras hebreas antiguas que utilizan la raíz de YHWH refiriéndose a Dios:
Aleluya- proviene del hebreo “Hallelu-Yah, que significa “alaben a Yah*”.
Esa misma raíz “Yah”, con variaciones fonéticas, la encontramos en muchos nombres. De los 163 nombres propios hebreos que usan “Dios” en su formación, 115 terminan en “-yah” o “-yahw”, que serían formas apocopadas de “Yahweh”:
Yoshiya (Josías)= curado por Yah
Eliyah (Elías)= mi dios (El) es Yah (El-i Yah)

[*La forma “Yah”, o escrita “Jah” en inglés, es la que ahora utilizan los rastafaris de Jamaica para referirse a Dios]

En antiguos escritos asirios se menciona al Dios hebreo con el nombre de “Yahawa”, que bien puede ser un “Yahwé” pronunciado con acento asirio.

La Enciclopedia Católica nos dice sobre este asunto:

“El lector juicioso percibirá que la pronunciación samaritana Yabe probablemente es la que más se acerca al sonido verdadero del Nombre Divino; los otros escritos primitivos transmiten únicamente abreviaturas o corrupciones del nombre sagrado. Insertando las vocales de Yabe en el texto consonántico hebreo original [YHWH], obtenemos la forma Yahvéh (Yahweh), que ha sido generalmente aceptada por los modernos eruditos como la verdadera pronunciación del Nombre Divino. No meramente está estrechamente conectada con la pronunciación de la antigua sinagoga por medio de la tradición samaritana, sino que permite la legítima derivación de todas las abreviaturas del nombre sagrado en el Antiguo Testamento”

Por tanto, el consenso actual (aunque no completamente unánime) es que la palabra YHWH se pronunciaba “Yahweh” (en su sonido original /yajuej/, con las aches aspiradas), aunque el sonido /w/ evolucionó luego a una /v/, dando /yajvej/. Si suprimimos las dos aspiraciones de finales de sílabas nos quedaría una forma castellanizada de “Yahvé”, pronunciada /yabé/, aunque se suele mantener en la escritura una o las dos haches por motivos etimológicos.

—OMISIÓN DEl TÉRMINO YAVÉ—

En el 2008 La Santa Sede, siguiendo una directiva de Benedicto XVI, pidió omitir el término “Yahvé” en la Liturgia, oraciones y cantos pidiendo que se use la traducción equivalente al hebreo “Adonay” o al griego “Kyrios”, o sea, “el Señor”. Esto se hace porque después de todo no hay certeza absoluta de que “Yahvé” sea la palabra original, y también por ser fieles a la tradición del Nuevo Testamento y de la versión griega bíblica usada por los cristianos desde el principio* (la Septuaginta), que así lo hace.

[*Como anécdota comentemos que cuando en el N.T. Jesús cita un pasaje de las escrituras, o sea, del A.T., si usted busca ese pasaje original muchas veces verá que lo que dice Jesús no coincide exactamente con el pasaje veterotestamentario que está citando. De niño siempre pensé que era normal que si Jesús citaba un texto antiguo de memoria se acordara bien de lo que decía pero no exactamente de las palabras con las que estaba escrito. La explicación, como vemos, es más sencilla. No es que Jesús no tuviera muy buena memoria, es que en nuestras biblias actuales, lo normal es que el A.T. esté traducido de los textos hebreos originales, mientras que cuando se citan esos textos en el N.T. (que está escrito en griego), se los cita literalmente según la traducción griega de la Septuaginta. Por tanto, al ser traducción de una traducción, la idea permanece, pero las palabras cambian]

—CONCLUSIÓN—

Aunque el debate continúa, parece bastante seguro que el nombre “Jehová” es fruto de un error a la hora de interpretar las vocales que faltaban. Esta palabra, no obstante, no es una invención protestante, sino de algún escriba católico; lo que ocurre es que en el entorno católico se usó muy poco y luego desapareció, mientras que muchos protestantes la retomaron, probablemente a través de la versión bíblica de Reina-Valera y la usaron profusamente. La reconstrucción histórica de la pronunciación “Yahweh” parece la más exacta por motivos históricos y lingüísticos, pero tampoco podemos saber con total certeza que sea exacta.

Muchas biblias protestantes han dejado de usar la palabra “Jehová” y la han sustituido por “el Señor” (por ser fieles con la manera de actuar del Nuevo Testamento) o por “el Eterno” (por ser más fieles al significado original del término). Los católicos, que raras veces lo usaban, han dejado, en lo formal, totalmente de usar el término “Yahvé” por motivos parecidos, porque no hay certeza absoluta de que sea correcto y por coherencia con la manera de actuar del Nuevo Testamento. Los ortodoxos, que siguen usando la versión griega, mantienen el término “Kyrios” (Señor) tal como se hizo desde la Septuaginta hasta los escritores del N.T.

Así que, a pesar de tanta polémica, al final la cosa se ha quedado en gran medida como estaba en un principio, que casi todos los cristianos usan el término equivalente a “Señor” para referirse a Dios en aquellos casos que los hebreos usaron el Tetragrama: יהוה

Los Testigos de Jehová, además de adorar a Dios, otorgan un significado casi “mágico” a su nombre, como si el nombre en sí fuese también objeto de adoración. Cuando un judío decía cosas como “alabado sea tu nombre”, era una forma de decir “alabado seas tú”, pero los Testigos lo interpretan literalmente. Russell, su fundador, era egiptólogo aficionado y con controvertidos contactos masónicos; quizá le viniera de ahí esa fascinación por el poder de un nombre. De hecho, una de sus creencias fundamentales es que el verdadero nombre de Dios (Jehová según él) debe ser usado, divulgado y santificado como merece. La web de los testigos de Jehová (jw.org, Internet) dice textualmente:

Las personas que practican la religión verdadera adoran únicamente a Jehová y dan a conocer su nombre. Jesús enseñó: “Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado” (Mateo 4:10). Así que los siervos de Dios adoran a Jehová, y a nadie más. De hecho, dar a conocer el nombre y las cualidades del Dios verdadero forma parte de su adoración.

Si citan a Mateo 4:10 como ejemplo de que hay que adorar sólo a Dios (no a Jesús) y además bajo el nombre de Jehová, entonces es fácil ver su error, porque independientemente de las traducciones que cada uno quiera hacer o inventarse, el texto griego original, que es lo que tenemos, no dice ahí “a Jehová tu Dios”, sino que dice literalmente “κύριον τὸν θεόν”, o sea, “al Señor tu Dios” (Kyrion ton Theon). De hecho, según las costumbres de la época, si Jesús hubiera pronunciado el Tetragrama (Jehová, Yahvé o como fuese), hubiera sido considerado blasfemia (aunque los historiadores no se pongan de acuerdo sobre si en tiempos de Jesús esa blasfemia implicaba pena de muerte).

Si alguien vuelve a decirte que para adorar a Dios en verdad es necesario pronunciar su Santo Nombre Jehová, puedes contestarle lo siguiente:

  1. No sabemos en realidad cómo se pronunciaba ese Santo Nombre.
  2. Todo parece indicar que en realidad ni siquiera era un nombre, sino un epíteto descriptivo.
  3. No hay ninguna prueba de que ni Jesús ni sus seguidores alabaran nunca a Dios utilizando ese nombre (ni Jehová, ni Yahvé ni ningún derivado que propongamos), y sí que parece muy claro que los evangelistas y apóstoles hicieron todo lo posible por evitar escribirlo o pronunciarlo.
  4. Jesús no nos enseñó a decir “santificado seas, Jehová”, sino “santificado sea tu nombre”.

Si un cristiano quiere dirigirse a Dios y llamarle con un nombre, Jesús nos dejó bien claro qué nombre debemos usar para hablarle, y ese nombre es “Padre”.

Para profundizar:

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Acerca de José Carlos Pando Valdés

Gracias por dedicar parte de su tiempo a la lectura apologética, tan ncesitada dentro de la Iglesia actual. Que Dios lo colme de Bendiciones.

22 Comments

  1. Hermes

    Es la primera exposición que leo en vuestra página y la verdad es que todo lo que expresa tiene más sentido con lo que expresan otros religiosos.

    Mi pequeña exposición sobre el verdadero nombre de Dios:

    El nombre de Dios es YO SOY.

    YO SOY el que YO SOY es un giro idiomático donde se expresa que Dios y el Hombre es el mismo Ser.

    Dios, al revés y al derecho, Soid Dios, Dios Soid, Soy Dios, Dios Soy, no me estoy burlando es para que veáis como el nombre se revela solo en vuestro idioma.

    • Si el Español no es su idioma se notó aquí a la larga, estos “giros” no demuestran lo que expone: Soy Dios es completamente diferente a Dios Soy, en la primera Dios es el que habla, en la segunda también es Dios el que habla, esto no es Inglés. Sois\Son no es lo mismo que Soy, responde a diferentes personas. Jajaja me parece aun más gracioso el que Dios y el hombre sea el mismo ser, eso es falso por completo, aun en sus muchos matices, que había que analizar uno por uno.
      Saludos

      • Hermes

        Se lo pondré en un contexto más sencillo, el Universo completo es el Mismo Ser. Si el hombre está dentro del Universo entonces el hombre es Dios, las rocas están hechas de Dios. No hay nada que no sea el Creador. Llevándolo a un término más complejo cada alma del universo incluidas las que están dentro de la especie humana es un fragmento del Creador que se individualiza a sí mismo. No saber eso es como no saber nada.

        • El Universo es distinto de Dios, es tan solo la creación de este, no una prolongación suya o la esencia de su ser, pero esto es un concepto cristiano de ver al mundo. Lo que Usted propone ni sé de dónde sale, no obstante, es completamente una suposición que ni se basa en nada sólido ni se puede demostrar en algunos de sus planteamientos, es simplemente otro dios Espaguetis.
          -Por general las partes gozan de la misma naturaleza que el todo que ellas forman, pero individualizadamente no son lo que en conjunción forman: una rama de un árbol no es un árbol es simplemente una de sus ramas, podrá tener la misma esencia: su naturaleza vegetal, pero hasta ahí. Así que aun cuando el hombre contenga una parte de ese dios no será él, pues hay que reunir muchos pedacitos para llegar allá.
          -Si una roca es también Dios por qué ese concepto de alma si los átomos que forman mi piel, mis huesos, etc. también son Dios, no entiendo bien ese concepto suyo.

          Y aunque pudiera ponerte más incongruencias lo dejaré aquí.
          Espero su respuesta, sonrío yo. Confieso que hacía tiempo no me divertía tanto, pues los comentarios eran ya de lo mismo con lo mismo.

  2. Saludos de nuevo.

    Ya se publicó el artículo completo y se ha dejado el enlace al final para descargar el PDF íntegramente.
    http://eldefensor.cubava.cu/2017/10/27/%D7%99%D7%94%D7%95%D7%94-jehova-un-nombre-para-generacion-tras-generacion/
    Saludos

  3. Buenas tardes.

    Le he dejado un PDF para responderle.

    Puede descargarlo desde aquí: http://eldefensor.cubava.cu/files/2017/10/JEHOVA_Un-Nombre-para-generación-tras-generación_.pdf

    Pronto se publicará el artículo en el sitio.

    Hasta entonces. Saludos.

    • Este enlace falla.

      • José Carlos Pando

        Buenas. He comprobado el link y fuciona. Pruebe desde aquí: יהוה (Jehová): Un Nombre para “generación tras generación”.

        Saludos

        • Saludos, este link si descarga.

          • rb

            josé carlos pando, si realmente leiste el link que el hermano eldefensor te dejó, entonces entenderás mi comentario al señor alright, el dia 6 de octubre. y digo: SI REALMENTE LO LEÏSTE. Es sabido que usted le da mayor importancia y peso a la tradicion de la santa madre iglesia que a lo que realmente enseña la biblia. Buenas tardes.

            • rb te comportas tan insultante como ignorante. El link ya lo estoy leyendo y contestanto dentro de poco aparece mi respuesta. Y su respuesta a alright fue otra muestra más de ….., mejor ni digo de todas formas ni él le contestó.
              Para saber de lo que tanto habla sin saber le invito a que le eche un ojo a la siguiente serie: http://apologetica.cubava.cu/2017/08/07/serie-sola-escritura-no-tradicion-si/
              DLB

              • rb

                Yo también te voy a contestar dentro de poco. Últimamente he tenido mucho trabajo. A propósito; alright debe no haberme contestado porque el artículo en el link de eldefensor es lógica y argumentalmente apabullante. Comparado con el tuyo que es totalmente infantil, casi histérico. De eso (la histeria y el insulto) te voy a hablar cuando responda tu comentario del día Publicado 31 octubre, 2017 a las 1:39 AM. Si se es intelectualmente honesto, como parecer ser el caso de alright, tienes que reconocer que este artículo(el tuyo sobre el nombre de Dios) es ridículo, tal como lo es tu conocimiento de ginecología. Nos hablamos pronto.

                • Saludos rb
                  Usualmente no permito este tipo de comentarios en mi blog, pero como lo que me da es pena más vale publicarlo jajaja.
                  Yo estoy muy ocupado, pues además de estudiar Medicina que ya de por sí es bastante, tengo que enfrentarme a muchas otras cosas, por ello no he podido contestarle a El Defensor, pero con la ayuda de algunos amigos ya estoy terminando la tan añorada respuesta y créeme que es bastante pero bastante detallista. Pero te adelanto que si bien es verdad que la lógica del Defensor es buena, pues piensa muchas veces y no siempre se lleva por la pasión, se pierde en muchas cuestiones, como todos los demás protestantes y sectarios. No obstante, reconozco que es después de alright y yo el que más lógica y razón pone en estos temas, por ello le agradezco; pues sepa Usted que si en algo es certero SIEMPRE se lo reconoceré y le daré las gracias por ello.
                  Que el artículo de mi blog es infantil no lo creo, pero bueno, si lo que quieres es criticar, te puedo decir que es que está confeccionado para todas las edades y ¡mira que bien!, para los niños, o sea, para Usted resulta infantil, ¡logramos nuestros objetivos!, hasta los nenes lo entienden.
                  Que es histérico, ni idea de qué decir, solo puedo argüir que el problema es que lo lee alguien a quien la histeria le sobra y contamina lo que lee con su propia esencia. No sea insolente, sus escritos son más histéricos, más convulsivos que el escrito de mi blog no sé como no lo nota.
                  Que el artículo de mi blog es ridículo, ni te cuento.
                  Y que mis conocimientos de Ginecología también lo son, puede ser que sí, pero ya empecé a estudiarla, estoy en la segunda semana de la rotación y puede que ya sepa un poquitín más que Usted jajaja. Usted es el que se comporta ridículamente al decirme a mí semejante barbaridad, pero ya le he demostrado o mejor explicado que no es ridícula esta creencia, mira que cientos de personas creen en la Virginidad Perpetua de María y tienen mayor conocimiento de Ginecología que Usted.
                  De tajo decirle que ni una falta de respeto más, ni por su parte ni por la mía, solo ironías baratas y hasta ahí, que pienso siempre que esto a Dios no le agrada, quede con ÉL.

                  • rb

                    Millones creían que la Tierra era el centro del universo, y mire usted, curiosamente la iglesia apoyó aquella afirmación (incierta por cierto) y hasta persiguió y quemó en la hoguera a quienes insistieron en contradecirle. Millones también creyeron ser la raza superior y asesinaron a millones de sus semejantes, y mire usted, nuevamente la iglesia apoyó aquella barbarie (eran católicos los fascistas, ¿recuerdas?) Curiosamente Hitler juró ante la nación y el mundo que no dejaría a un solo testigo de Jehová vivo (En un libro de los testigos de Jehová bajo el régimen nazi, el historiador Hans Hesse comentó: “Aproximadamente cinco mil testigos de Jehová fueron enviados a campos de concentración, donde fueron ‘prisioneros voluntarios’, ya que podían liberarse en cuanto declararan que ya no pertenecían a la asociación. Algunos perdieron sus vidas en los campos, pero muy pocos renunciaron a su fe”) le expreso estos datos para que vea cuan ridícula e infantil es su expresión: ¨cientos de personas creen en la Virginidad Perpetua de María¨. En el primer caso la ciencia misma se encargó de demostrar cuan ridícula era aquella afirmación (por la que repito fueron capaces de matar). En el segundo caso la historia nuevamente demuestra con claridad la verdad. En el mismo lugar donde Hitler profetizó que no volvería a mencionarse a los testigos, celebramos una asamblea internacional a la que asistieron miles y miles de nuestros hermanos. Así que puedes seguir esgrimiendo la virginidad perpetua de María. No importa cuán alto o cuántas veces lo repitan. No es verdad. Y aunque es verdad que sí creo en la concepción milagrosa de ella, es únicamente porque Jehová mismo lo anunció así en Isaías cap.7 vers.14: ´ ¡Miren! La doncella misma realmente quedará encinta, y va a dar a luz un hijo, y ciertamente le pondrá por nombre Emmanuel´. Pero ¿en donde dice Jehová, en su palabra escrita, la Biblia, que María iba a permanecer virgen hasta su muerte? En ninguna parte. Ya, ahora recuerdo. Sí aparece. Aparece en la declaración de ¨aquel viejito a un hereje…¨ Que, a falta de razón y lógica y apoyo por parte de Jehová, que en definitiva es quien dispuso lo primero (el embarazo por espíritu santo), le dijo a ¨aquel hereje¨: María es virgen te guste o no porque lo decimos nosotros y punto. ¿No es ridículo e infantil eso? Y hablando de nenes, hasta los nenes de minas de matahambre lo considerarían insultante. Me impresiona, no solo su soberbia sino su gran humildad: ¨reconozco que es después de alright y yo el que más lógica y razón pone en estos temasAquí estaba hablando de eldefensor)! Impresionante ¡Y no menciones más a ese señor(alright). Supongo que si tiene algo que objetar a mis palabras ya lo hubiera hecho. Aunque, repito, me parece ser una persona intelectualmente honrada. Por último, que usted ni ha explicado ni demostrado absolutamente nada respecto al tema que estamos tratando. Ni la virginidad de María ni el Nombre de Dios: Jehová. No se esfuerce, guarde neuronas para las clases de ginecología, no sea que termine desaprobando la asignatura. Buenas noches. ¿Entonces? La Biblia (Jehová) dice que Sí y la tradición der ustedes dice que No. Y cuando la Biblia (Jehová) dice que No, de nuevo la tradición de ustedes le lleva la contraria y dice Sí. En qué quedamos: ¿la chiva o los cinco pesos?

                    • Saludos rb,
                      Varias veces he tratado de hacerle entender que la apologética es, de lo relacionado con la fe, lo que más lógica y razón implica. Es necesario no solo la supuesta investigación histórica, sino también desesquematizar el intelecto juvenil que por fuerza de la cinética mental nos hace caer en conclusiones banales. Es necesario alejarse del sermón cotidiano, y no por malo, sino porque para ser justos tenemos que mirar desde afuera. Son cosas que en el camino, si Dios se lo permite, las irá cogiendo.
                      Estos “errores” hacen que sus comentarios estén cargados de una rabia ridícula, pues lejos de presentar argumentos de peso se introduce, por la fuerza de la pasión, en un mundo supervisado por su lente maquiavélica. Su predisposición psíquica es a interpretar todo lo católico como negativo y así tuerce y retuerce, y nunca dará con la verdad. Pero bueno, empecemos a demostrar esto y dejemos el prólogo aunque sea lo fundamental. ¡Pero no lo olvide! Ayúdese haciéndome caso -hermano mío-, yo no quiero que Usted se vuelva católico de ¡poom! sino que entienda que muchas cosas católicas no son tan malas como Ustedes las pintan.
                      LAS CIFRAS ALTAS
                      La mayoría no siempre tiene la razón, es más, la historia demuestra que la evolución casi siempre viene por pocas personas que en su momento no son aceptadas. No obstante, en el plano horizontal del conocimiento la mayoría, por reunir más materia gris, casi siempre tiene la razón. Pero aterrizando esto sería útil que Usted entendiera mejor mis palabras, pues nunca dije que las cifras altas tuvieran siempre la razón, sino que traté de escudar mi poco conocimiento de Ginecología preconizado a alta voz por Usted con el conocimiento de los demás que si saben bien de esta ciencia y que además creen en el dogma de la Perpetua Virginidad mariana. Ve como se enreda e introduce razonamientos que son infantiles.
                      LA TIERRA COMO CENTRO DEL UNIVERSO
                      La Iglesia católica ha sido en tendencia la fuerza que más le ha permitido a la humanidad desarrollarse. Digo en tendencia, pues no ignoramos las piedras de tropiezo que a esa evolución pusimos y ponemos al querer subordinar todas las esferas de la vida social bajo el manto de la fe; pero en una valoración minuciosa lo positivo rebasa, por mucho, a lo negativo. La ciencia de aquel tiempo y con ella la Iglesia se habían casado con el modelo geocéntrico de entender el sistema solar, y por su parte los católicos veían en él una mejor interpretación de “la creación perfecta de Dios” que tenía como centro al hombre. El modelo heliocéntrico no pudo probarse hasta muchos siglos después y esta fue la razón junto con el juego político que se cernía entre católicos y protestantes la que hizo que este no fuera aceptado. Tenga en cuenta que estamos hablando de cientos de años atrás. Hoy un científico inventa algo o dice algo y recibe muchas veces la condena de toda la Sociedad Científica internacional teniendo la razón; es algo que en la ciencia siempre pasa. He aquí otro de sus razonamientos infantiles. Pero bueno, no me voy a desmenuzar en esto, si desea saber más sobre tal cuestión me pregunta y le digo, aunque espero que haya entendido. No obstante, para que sepa más le digo que si en vez de la Iglesia católica los que en aquel tiempo vivieran fueran tJ todavía estuviésemos en taparrabos, pues expresiones como las que le dejo abajo, que aparecen en sus revistas, revelan lo dañino de sus creencias para la humanidad, razón por la que en muchos países son tan perseguidos. La Atalaya: 491. 15 de agosto de 1969. «(…) escuelas tienen consejos estudiantiles que lo animan a uno a seguir tras educación superior después de la secundaria, a seguir una carrera con un futuro en este sistema de cosas. No dejes que influyan en ti. No permitas que te ‘laven el cerebro’ con la propaganda del Diablo de adelantar (…) ¡A este mundo le queda muy poco tiempo! (…) Fija como tu meta el servicio de precursor, el ministerio de tiempo cabal, con la posibilidad de ir a Betel o al servicio misional.» ¡Despertad!: 15. 22 de agosto de 1969. «(…) quizás hasta seis u ocho años más para que obtengas tu título de una carrera especializada. Pero ¿dónde estará este sistema de cosas para ese tiempo? ¡Estará bien avanzado hacia su fin, si es que no habrá desaparecido en realidad!»
                      LOS CATÓLICOS FASCISTAS
                      Jajaja, aquí ya no es que no sabe razonar, ahora le sumamos su poco conocimiento histórico. No voy a darle información sobre ello, Usted no me la ha pedido. Es más, dígame cuáles son los datos históricos en los que se apoya para hacer semejante acusación. Difamar es un pecado. Cuándo la Iglesia apoyó el holocausto, jajaja es que me da risa, aunque también deseos de llorar, sentimiento ambivalente que se siente por el hermano-enemigo jajaja. Hitler dijo tantas estupideces que no mencionarlas sería lo mejor, busque la biografía de San Maximiliano Kolbe cura católico que también corrió la misma suerte que muchos tJ para que más o menos tenga una idea.
                      –Y ya le dije por qué hice referencia a esos “cientos de personas”, espero que lo entienda, pues al final si tres testigos indoctos creen X y decenas de personas creen Y, no pienso que los tJ tengan mucha razón. Aunque la teología no es matemáticas, por lo que dejarlo ahí sería muy criticable, por ello le invito a bailar en el escenario de la apologética que de eso es el blog.
                      –Puede mencionarme UN hombre que haya muerto por sus creencias científicas bajo el tribunal de la Inquisición. UNO solo.
                      –Y allá va “No es verdad”, por qué no es verdad porque a Usted no le da la gana, pues mira que bien, el cielo es verde y chirrín chirrán. Le he dicho que aquí no se trata de lo que Usted crea o de lo que crea yo esto es razón y lógica.
                      –En su palabra escrita (Biblia) Yavé no dice que María permanecerá virgen, aunque hay algunos elementos bíblicos que serían muy coherentes con esta creencia. Lo dice la Tradición Apostólica Oral que también es palabra de Dios y de la que ya le hablé en mis comentarios anteriores. Si no quiere ver no vea, a mí se me agota la paciencia por repetir lo mismo y luchar contra elementos que se revuelcan en la trivialidad.
                      –No entiendes nada, nada, absolutamente nada; ya hasta me está pareciendo que lee de milagro. Por Dios “aquel viejito” no dijo tienes que creerlo porque nosotros lo decimos y punto. Él estaba haciendo coherente lo que TODOS LOS CRISTIANOS CREÍAN con los problemas biológicos. Lea de nuevo la frase y entienda que él no está haciendo una apología de la virginidad de María, lo que sí hace en el resto de su respuesta, eso se creía por TODOS (allí no habían tJ, ni protestantes, ni gente posterior a Cristo por miles de años), él lo que pretende es hacer ver abusivos a los que pretenden una cosa aceptando otra. Joviniano decidió un día dejar de creer en lo que siempre se había creído por Tradición y la razón fue su llana lógica, exactamente lo mismo que pasa con Ustedes. Por ello esto no es ridículo ni infantil, veo que no siguió la lógica que le propuse en mis comentarios anteriores.
                      –Lo que dije sobre alright y El defensor lo mantengo. Y pienso que si el primero no le ha contestado es porque no le motiva la fe, y no quiere perder el tiempo con personas insultantes y algo irracionales. Para mí el panorama es distinto y por ello le leo y respondo.
                      –Yo no tengo que probar la virginidad de María eso ya está probado en el cristianismo original, pues viene con él intrínsecamente, son Ustedes, los que nacieron ayer a manos de hombres y mujeres “iluminados”, los que pretenden tan solo basarse en menos de la mitad de lo que Jesús nos dejó, los que quieren jugar a la piratería cristiana, los que tienen que demostrar que dicha doctrina es falsa Y ESO NO LO HA HCEHO. HÁGALO.
                      –Gracias por el consejito sobre la finalidad de mis neuronas jajaja.
                      –Y el “remandingo” que forma en lo último de su comentario, mejor le digo que no lo entiendo. Haber, póngame un ejemplo, pues Biblia y Tradición no se contraponen.
                      DLB

  4. alright

    jajjaja, si, bueno, me gustan los temas misteriosos, no solo de la biblia, sino de cualquier rama. Lo que tiene muchas teorías, aquellos que puede ser fantstico o realidad. Pero sobre todo, me deleito investigando.

    Es que como comento tanto, luego se me olvida donde comenté. Tambien es que me la paso mucho tiempo en internet investigando. Donde fue que me respondio??? a que artículo se refiere???

    salu2

  5. alright

    Excelente articulo, te felicito. A pesar de q no creo en Dios como bien sabes, nucan habia leido un articulo que explicara tabn bien la inexactitud del nombre Jehová…

    un abrazo…

    • Saludos
      Pues Gracias, aunque como siempre a Usted le agrada lo que puede significar oscuridad para el cristianismo, bueno en realidad no creo que sea tan así.
      Ya le respondí a su comentario anterior hace tiempo y Usted no me responde ¿por qué?

    • rb

      buenas noches @alright, ¿no habrás querido decir: la inexactitud del articulo sobre el Nombre de Dios. JEHOVÁ?

      • Veo que no ha entendido nada, por qué no lo vuelve a leer y nos dice en qué no concuerda con el artículo.

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