Sola Escritura, Solas

Minientrada Sola Escritura, ¿qué es? (2.1-2.2)

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Este artículo pertenece a la serie: Sola Escritura: ¡No! Tradición: ¡Sí! para ir a la entrada principal (Índice) clic en el nombre de la misma.

2. Sola Escritura

2.1 ¿Qué es?

Los Reformadores Protestantes decían que la Biblia es la única fuente de las verdades de la fe, y que para entender su mensaje había tan solo que leer las palabras del texto. Es lo que se llama la teoría protestante de la sola scriptura, o en español “solamente la Biblia”. Según esta teoría, ninguna autoridad no bíblica puede imponer una interpretación, y ninguna institución extrabíblica -por ejemplo la Iglesia- ha sido establecida por Jesucristo para hacer las veces de árbitro en caso de conflictos de interpretación.

Como buenos herederos de los Reformadores, los hijos teológicos del Protestantismo trabajan sobre la base de esta teoría, y no pierden oportunidad para sacar a relucir su principio, que por otro lado parecería ser su arma más efectiva, algo que ellos aceptan como el fundamento indiscutible de sus puntos de vista

Así el principio de sola Scriptura, formulado por Lutero significa dos cosas:

– (a) que la Biblia es palabra de Dios (2.2) (y por tanto, debemos creer todo lo que ella dice) y no hay más palabra de Dios que la Biblia (2.3) (por tanto, se ha de creer solamente lo que dice la Biblia, de donde brota el rechazo de toda Tradición y Magisterio de la Iglesia).

– (b) que cada uno ha de interpretarla por sí mismo (2.4) (llamado “principio del libre examen”).

Este es un principio universal para todos los protestantes: solo la Biblia es la norma de fe, y más propiamente la interpretación que cada uno hace de la Biblia, es la norma de fe. Precisamente esto es lo que ha llevado, desde la Reforma de Lutero, a tanta multiplicación de iglesias protestantes y luego de sectas derivadas: cada uno interpreta privadamente la Biblia… ¡encontrando en ella cosas diversas! Ya en vida de Lutero, como vimos, ocurrió esto con los anabaptistas, a quienes él combatió incluso militarmente.

Nuestra afirmación es la siguiente: los protestantes no pueden demostrar ninguno de estos dos principios, por tanto, en rigor no pueden demostrar el valor de su religión ni pueden con honestidad objetar a nadie nada usando la Biblia, puesto que ellos no pueden demostrar que sea Palabra revelada por Dios.

Nota: La Iglesia católica distingue entre la suficiencia material y la suficiencia formal de las Escrituras. Enseña la primera: que todo lo que necesitamos para la Fe está explícita o implícitamente en la Biblia. Pero la Iglesia condena la segunda -la suficiencia formal- de la Biblia que dice que la interpretación de las Escrituras es tan claro para cada aspecto religioso que ni la Tradición ni la Iglesia es necesaria para entenderla.

2.2 La Biblia como Palabra de Dios

Tanto los católicos como todos los protestantes creen que la Biblia es Palabra de Dios, es decir, que los libros contenidos en la Biblia han sido revelados por Dios. La diferencia está en que los católicos lo creen porque la Iglesia lo enseña y ella sale de garante de esta verdad (la Iglesia, pues, debe demostrar ella misma que tiene esta autoridad* y luego garantizar con dicha autoridad que tales o cuales libros han sido inspirados por Dios).

Los protestantes también creen que la Biblia es Palabra de Dios y la tienen en gran veneración (y esta es una de sus riquezas), pero no pueden demostrarlo, no lo pueden probar, lo cual hace que su religión sea un fideísmo (creen sin poder explicar por qué creen); esto demuestra que su principio es falso y todo cuanto edifican   sobre   ello   falso también es. De hecho, usando el mismo principio del protestantismo, se podría concluir que también son Palabra de Dios el Corán, los libros Vedas, o los escritos de cualquier loco que dice tener revelaciones divinas.

Para entender esto debemos tener en cuenta que la Biblia no es un libro único, sino una colección de libros y escritos (eso quiere decir la expresión “ta biblía” en griego: los libros, plural neutro de biblíon): son cartas, profecías, historias, etc., algunas escritas antes del nacimiento de Jesucristo y otras después. Estos libros y cartas no han sido los únicos escritos religiosos de la antigüedad, ni siquiera los únicos dentro del pueblo judío. De hecho, circularon en los tiempos bíblicos otros libros que la Iglesia no admitió como inspirados (por ejemplo los llamados apócrifos, como el Libro de Enoc, el Libro de los secretos de Enoc, el libro de los Jubileos, el Testamento de Leví, los Salmos de Salomón, etc.); con mayor razón muchos de los apócrifos del Nuevo Testamento que son escritos provenientes de diversos ambientes, muchos de ellos gnósticos de los siglos II y siguientes. Para formar la Biblia, por tanto, hubo que elegir entre todos los escritos (cosa que no se hizo en un momento, porque hasta la muerte del último apóstol no estuvieron compuestos todos los libros). Si no fuera por la Iglesia, que hizo este trabajo, no sabríamos cuáles son los libros inspirados por Dios (y por tanto, “Palabra de Dios”), y si la Iglesia no fuera infalible no podríamos tener seguridad de que esos libros son efectivamente inspirados por Dios (esos libros y no otros).

Los protestantes, al no aceptar la autoridad de la Iglesia, (no aceptan Magisterio alguno ni Tradición), no pueden saber por qué admiten que la Biblia es Palabra de Dios. La aceptan y punto; no saben por qué ni lo pueden demostrar y los intentos de prueba que hacen caen en silogismos viciosos. Por eso aceptan la Biblia como Palabra de Dios, pero con la misma seguridad que para los mormones tiene el Libro de Mormón, o para los musulmanes el Corán, o los textos Vedas para los hindúes. Si los protestantes no aceptan que estos libros (el Corán, el Rig Veda, etc.) sean inspirados, deben reconocer que tampoco pueden probar que sean inspirados los suyos (la Biblia).

El problema surge del hecho de que los protestantes se contradicen y se refutan a sí mismos, al afirmar dos cosas contradictorias:

  • que la Biblia es Palabra de Dios;
  • que solo hay que creer lo que está en la Biblia. Pero ¡en ningún lugar de la Biblia se dice que la Biblia (en su conjunto) es Palabra de Dios!

Decimos que los protestantes, al afirmar que la Biblia es palabra de Dios, sosteniendo al mismo tiempo que solo se debe creer a lo que dice la Biblia, se contradicen porque la Biblia en ninguna parte afirma que ella (toda ella) es palabra de Dios.

Los protestantes dicen que solo hay que admitir las verdades claramente expresadas en la Biblia, pero ¿en qué texto de la Escritura se afirma el principio de que “la Biblia es Palabra de Dios” o de que “solo la Escritura es norma de fe”? O sea, si la doctrina de la “sola escritura” es verdadera, entonces debemos ser capaces de probar todas las doctrinas basándonos solamente en la Sagrada Escritura. De ser así, entonces debemos probar la “sola escritura” desde la misma Palabra. Si no podemos hacerlo, entonces la doctrina de la “sola escritura” se refuta a sí misma.

Como resultado, hay un gran interés por encontrar en la Biblia versículos que se puedan usar para probar la teoría de la “sola escritura”. Esos intentos son comúnmente hechos por una o dos clases de defensores de tal doctrina los “descuidados” y los “cuidadosos”. Los primeros son, por supuesto, la gran mayoría.

Así, la masa de los defensores de la “sola escritura”, como muchos defensores de ideas, no ponen cuidado en el modo en que fundamentan tal posición, presionando para que aun la cosa más insignificante les sirva para probar que su idea es verdadera. Los defensores descuidados de la “sola escritura” afirmarán todo género de pasajes irrelevantes como si estos probaran la doctrina.

Usarán por ejemplo, pasajes de los Evangelios en donde Jesús al ser interrogado por sus enemigos sobre algún punto de la doctrina les responde centrando la atención en algún pasaje del Antiguo Testamento. Esta clase de versículos se pueden usar válidamente para probar que el Antiguo Testamento tiene autoridad doctrinal; pero no pueden ser usados para probar la “sola escritura” puesto que Jesús no dice que solamente el Antiguo Testamento tiene autoridad doctrinal (en tal caso nosotros estaríamos frente a una doctrina de “solo Antiguo Testamento”).

Cuando Jesús cita el Antiguo Testamento para probar una doctrina particular, muestra solamente que consideró que esa doctrina podía ser probada por tal pasaje del Antiguo Testamento. No que Él consideró que toda la Doctrina puede ser probada por el Antiguo Testamento o por la Escritura en general. Por esto no es sorprendente ver que Jesús también responde a sus enemigos apelando a su propia autoridad o a otras fuentes fuera de la Escritura.

La idea de que Jesús -Palabra viva de Dios quien vino a traernos una nueva revelación por medio de sus predicaciones y enseñanzas- habría creído y practicado la proposición de que toda doctrina debe ser probada solamente por la Palabra escrita de Dios es absurda desde su misma base. A pesar de todo esto, los defensores descuidados de la “sola escritura” no dejan de citar el ejemplo en donde Jesús usa la Escritura para probar una doctrina individual, como si ellos probasen por esto que la Escritura es capaz de darle validez a todas las doctrinas (algunas citas, de una forma bien forzada, son utilizadas por los hermanos protestantes para sus pretensiones; las principales se debaten en el punto 2.2.2).

Los defensores cuidadosos de la “sola escritura” -aquellos que intentan limitar los versículos a los que apelan para fundamentar su doctrina dejando solamente los que creen más relevantes- son más raros que “dientes de gallina”. Pero hay algunos que reconocen haber dejado de lado un gran número de pasajes irrelevantes sacándolos de debate, para acudir en apoyo de la doctrina. De hecho, ellos reconocen que verdaderamente son uno o dos los pasajes en los cuales esperan, viéndolos como apoyo de la teoría de “la sola escritura”.

Nota: *Esto lo demuestra a través de distintas vías que conforman lo que se denomina el tratado apologético sobre la Iglesia. Puede verse cualquiera de los tratados tradicionales como el de Albert Lang, “Teología fundamental”, Rialp, Madrid 1966, tomo II; Vizmanos-Riudor, “Teología fundamental”, BAC, Madrid 1966, etc. Este problema de la Sagrada Escritura, Magisterio y Tradición han sido tratados en la Iglesia; pues estos deben demostrar su autoridad divina (o sea, conferida por Dios) con pruebas históricas y milagros, de lo contrario, tampoco estaríamos obligados a creerles a ellos. La historia de la teología católica jamás ha soslayado este tema, creando precisamente los tratados teológicos De vera religione (“sobre la verdadera religión”) y De vera Ecclesia (“sobre la verdadera Iglesia”), para atender a estas cuestiones. El honor y el rigor de la verdad nos obligan a decir que la Iglesia primero debe probar su autoridad divina; luego –probada aquella– podrá garantizar el valor revelado de sus Escrituras; pero todo esto no es más que parte de las mismísima Tradición. Hay que notar que en este sentido nuestro argumento (uno de los más utilizados y por ello aquí esbozado) no cae en un círculo vicioso: no estamos basando la inspiración de la Biblia en la infalibilidad de la Iglesia y la infalibilidad de la Iglesia en la palabra inspirada de la Biblia; eso sería precisamente una petición de principio. Lo que algunos apologetas han hecho se llama argumento en espiral: por un lado han argumentado sobre la confiabilidad de la Biblia como texto meramente histórico; de allí sabemos que Jesús fundó una Iglesia infalible, y solo entonces tomamos la palabra de esa Iglesia infalible que nos enseña que la palabra que nos transmite la Biblia es una palabra inspirada, Palabra de Dios. No se trata de un círculo cerrado, ya que la conclusión final (la Biblia es la Palabra de Dios) no es el enunciado del cual partimos (la Biblia es un libro históricamente confiable), y este enunciado inicial no está basado en absoluto en la conclusión final. Lo que hemos demostrado es que, si excluimos a la Iglesia, no tenemos suficientes motivos para afirmar que la Biblia es la Palabra de Dios. Claro que lo que acabamos de discutir no es precisamente el razonamiento que la gente habitualmente hace al acercarse a la Biblia, pero es la única manera razonable de hacerlo, a la hora de preguntarnos porqué creemos en la Biblia. Todo otro razonamiento es insuficiente; tal vez haya argumentos más cercanos a la gente desde el punto de vista psicológico, pero estrictamente son argumentos en el fondo no convincentes. En matemáticas aceptamos “por fe” (no en el sentido teológico del término, claro) que dos más dos son cuatro. Es una verdad que nos parece evidente y satisfactoria sin demasiados argumentos, pero el que quiera estudiar el profesorado de matemáticas tendrá que estudiar un semestre entero tratando de probar esas verdades “tan obvias”.

Conclusiones:

2.1
-Sola Escritura expone que la Biblia es palabra de Dios (y por tanto, debemos creer todo lo que ella dice) y no hay más palabra de Dios que la Biblia (por tanto, se ha de creer solamente lo que dice la Biblia, de donde brota el rechazo de toda Tradición y Magisterio de la Iglesia). Así como que cada uno ha de interpretarla por sí mismo (llamado “principio del libre examen”).

2.2
-La Biblia es Palabra de Dios.

-La Biblia no expone cuantos libros son Palabra de Dios, pues no da un índice de textos inspirados.

-La doctrina de la Sola Escritura no es bíblica, no está en la Biblia.

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Acerca de José Carlos Pando Valdés

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3 Comments

  1. labuenasemilla
  2. labuenasemilla

    Una vez más nos encontramos, espero como siempre publiques mi comentarios y des tu acostumbrada respuesta, pero en esta ocasión te pido que leas los escritos que te dejo para que leas pues ya en ellos he respondido a tus afirmaciones sin base sobre lo que podemos o no demostrar los protestantes, digo, si quieren en verdad si somos capaces de demostrar algo, pues de primera mano crees que no y punto entonces es por gusto el dialogo, pero como siempre inicio me comentario exigiéndote que cumplas con las normas de todo buen escritor, si afirmas algo por las evidencias y los elementos para creerlo, que no sea solo tu palabra, por ejemplo:
    ¿Qué análisis, entrevistas, estudios o acciones has realizado para afirmar que los protestantes no pueden demostrar o defender sus puntos de vista en cuanto a la sola escritura? por favor, ilustrarnos porque me parece que estas copiando y pegando de libros católicos, pero sin un estudio personal profundo atemperado a nuestros tiempos y eso es un gran error.
    Cuando inicias reconociendo que tanto protestantes como católicos creen que la Biblia es la Palabra de Dios haces otra afirmación sin demostración pero esta la pones entre paréntesis y me gustaría por favor nos lo expliques, ¿cómo la iglesia católica demuestra que tiene tal para determinar si algo es inspirado por Dios o es de Dios?¿Cuál es la autoridad de la Iglesia Católica y quién se la dio? Sería interesante leer sobre eso.
    Mientras voy leyendo tu tema me siento leyendo una vez más el libro ¿En dónde dice la Biblia que…? del autor Miguel Ángel Fuentes, estás haciendo una copia fiel de su libro, por lo que te invito a que leas mis escritos donde “despalillo” todos los grandes errores y contradicciones de este autor basado de igual manera que la mayoría de los católicos en afirmaciones que no son capaces de demostrar o argumentar, de esa manera podrías enriquecernos con tus consideraciones al respecto, te dejo el siguiente link para que leas lo que respondo yo a este primer tema que en el libro se titula “Capitulo 1 La Cuestión Fundamental” me gustaría leer que piensas sobre lo que respondo a esto que estas copiando y pegando.
    Teniendo en cuenta que todo este tema está contaminado por el mismo error de siempre, afirmar cosas de las cuales no se dan elementos contundentes me voy directo a las conclusiones de tu tema, donde afirmas lo siguiente:
    Tus conclusiones
    -Sola Escritura expone que la Biblia es palabra de Dios (y por tanto, debemos creer todo lo que ella dice) y no hay más palabra de Dios que la Biblia (por tanto, se ha de creer solamente lo que dice la Biblia, de donde brota el rechazo de toda Tradición y Magisterio de la Iglesia). Así como que cada uno ha de interpretarla por sí mismo (llamado “principio del libre examen”).
    -La Biblia es Palabra de Dios.
    -La Biblia no expone cuantos libros son Palabra de Dios, pues no da un índice de textos inspirados.
    -La doctrina de la Sola Escritura no es bíblica, no está en la Biblia.
    Mis Preguntas
    – Si estamos de acuerdo en la Biblia es la Palabra de Dios y sabemos que es verdadera y fiel ¿por qué necesito otra fuente de verdad que esta que viene del propio Dios?
    – Si la Biblia es la Palabra de Dios ¿Cuál es mayor o de más autoridad y veracidad la Biblia o la Tradición?
    – Si la Biblia dice una cosa y la Tradición otra ¿En cuál crees tú? Por ejemplo, la Biblia dice que todos pecamos (Romanos 5:12) y la tradición dice que NO pues María no tuvo pecado, fue inmaculada y sin pecado durante toda su vida hasta la muerte (Catecismo de la iglesia católica, compendio, página 22 puntos 96 y 97) ¿qué crees tú?
    Espero sin rodeos respondas estas simples preguntas y espero te des cuenta que todo es tan simple como lo dicen los libros, los hijos de Dios que creemos por encima de cualquier otra cosa en la Santa Palabra de Dios tenemos como demostrar todo eso que dices que no podemos, solo dedícate un tiempo primero a preguntarnos.
    Dios le bendiga

    • Saludos
      Hermano si va a empezar este diálogo le pido que sea SERIESÍSIMO.
      – Yo siempre he respondido a sus preguntas y cuando no le voy a responder se lo digo a las claras, pues Usted no busca entender lo que trata es de enredarme en una avalancha de cuestiones, si no es así le pido perdón pero es mi apreciación negativa. Algunas veces le he pedido tiempo, pues muchísimas cosas las ignoro y me trato de preparar mejor, recuerde que yo no estudio teología, sino medicina y al darle mi opinión puedo estar equivocado, por ello trato de buscar la de la Iglesia, quien no se equivoca en sus promulgaciones “oficiales”.
      – Si yo conozco lo que mi Iglesia dice sé de antemano que eso es verdad y lo que con ello no cuadre de antemano también sé que es mentira. Pero ni aun así dejo de estudiar aquello que prefijé como barbaridad. No tema, lo que me ponga lo estudiaré, aunque sepa que es erróneo, pero haré lo posible por ver en donde falla, haga Usted lo mismo.
      – Ya he leído mucho de sus escritos, una total incoherencia, donde Miguel Ángel habla del cielo Usted lee infierne y donde escribe azul a Usted le parece verde, así que en realidad no “despalilla” absolutamente nada. Sé que es difícil entender muchas cosas y por ello le pido que siga mi serie en el orden en que yo la pongo que va defendiendo una a una las ideas que hacen falta para llegar a una conclusión. Si tiene Usted un escrito que se ajuste mucho me lo enlaza, mientras no. Además, recuerde que cuando me ha pedido que lea uno de sus escritos y lo comente lo he hecho y después Usted no ha seguido, en eso yo no entro.

      Dices: “¿Qué análisis, entrevistas, estudios o acciones has realizado para afirmar que los protestantes no pueden demostrar o defender sus puntos de vista en cuanto a la sola escritura?”
      -Los que mi vida me ha permitido en estos 21 años, pocos, poquísimos; pero de seguro mis hermanos católicos a lo largo de varios siglos han hecho más y en innumerables libros así lo han reflejado.
      -Lo que yo pongo lo copio de donde sea: de la Enciclopedia Católica, de los muchos blogs católicos de Internet, de lo que un amigo me cuenta, de libros que encuentro y leo, en fin de donde sea; pero nunca pongo algo con lo que no esté de acuerdo o no crea que esté “atemperado a nuestros tiempos”, además recuerde que Usted, según me ha dicho, no tiene bando, así que es “un cristiano sin fronteras” todo cabe, todo está atemperado, pues cualquier idea protestante de ayer o de hoy le puede convenir. Para esta serie escojo muchos párrafos del libro ¿En dónde dice la Biblia que…?, pues es el que podemos sugerir en descargas.

      Dice “¿cómo la iglesia católica demuestra que tiene tal para determinar si algo es inspirado por Dios o es de Dios?”
      -Lea la nota del artículo.
      Dice “¿Cuál es la autoridad de la Iglesia Católica y quién se la dio?”
      -Para ello hay un punto específico en la serie el 2.4.1 , espérelo. Le adelanto que la autoridad, en interpretación, es el Magisterio.

      RESPUESTAS A TUS PREGUNTAS
      PRIMERA: Si estamos de acuerdo en la Biblia es la Palabra de Dios y sabemos que es verdadera y fiel ¿por qué necesito otra fuente de verdad que esta que viene del propio Dios?
      -Ve cómo no entiende nada, que todo en su cabeza se le vuelve agua y sal, y que conste que no es porque no tenga capacidad, pues si así fuere ni me atrevía a decirle esto que es hasta irrespetuoso. Usted no logra ver con claridad pues no lo intenta ya que esto se lo he explicado varias veces. Todo lo que es “verdadero y fiel” no es completo, único. De mi persona pueden haber dos biógrafos uno se dedicó a contar mi historia, pero dejó muchas cosas fuera; otro contó sobre estas que así quedaron y además de muchas otras, los dos son “verdaderos y fieles en su redacción”, pero no son excluyentes y si quiero la VERDAD tengo que contar con los dos. Así la Biblia es “verdadera y fiel”, pero esta es tan solo un pedazo del mensaje de Dios, la Tradición también es “verdadera y fiel” y también es mensaje de Dios, así que si queremos la VERDAD tenemos que contar con las dos que son “verdaderas y fieles”. El catolicismo cree en lo que de la Tradición le viene, pero no acepta nada que no tenga coherencia con el mensaje bíblico. Pero virándole su pregunta valdría analizar en que si “verdadera y fiel” es sinónimo de “única y completa autoridad” por qué los protestantes que solo se guían por ella no son todos iguales, ni en la esencia ¿POR QUÉ? El análisis verdadero de esto te ayudará mucho si es lo que verdaderamente quieres. Pero déjame voltearle la explicación para haber si me entiende mejor, lo que necesitamos para agradar a Dios en doctrina y moral es saber lo que él quiere, parte de esto él lo dio a los hombres en algún tipo de mensaje, una parte se escribió (la Biblia) y otra solo se transmitió oralmente y después se escribió (la Tradición). Así si queremos agradarlo a él, tenemos que buscar este mensaje e incluso pueden existir inquietudes que no estén en este. Espero me haya entendido.
      SEGUNDA: “Si la Biblia es la Palabra de Dios ¿Cuál es mayor o de más autoridad y veracidad la Biblia o la Tradición?”
      -Más incomprensión, mire que le he explicado esto. Biblia y Tradición tienen la misma autoridad formal ya que ambas son parte del mensaje de Dios. Pero sucede que ambas tienen blancos y negros, así como grises. Por ello la Iglesia decidió creer en lo que por la Tradición le venía siempre que fuera coherente con la Biblia.
      TERCERO: “Si la Biblia dice una cosa y la Tradición otra ¿En cuál crees tú? Por ejemplo, la Biblia dice que todos pecamos (Romanos 5:12) y la tradición dice que NO pues María no tuvo pecado, fue inmaculada y sin pecado durante toda su vida hasta la muerte (Catecismo de la iglesia católica, compendio, página 22 puntos 96 y 97) ¿qué crees tú?”
      -Ya le he dicho que entender la Biblia no es cosa fácil, esto es uno de sus elementos negros, pues no siempre lo que lees es lo que es y en eso nos ha embarcado mucho el fundamentalismo protestante que en muchas cosas nos ha contagiado. El hecho de que María no pecara es una cosa excepcional y nos viene por Tradición, y además es coherente con el mensaje bíblico. Esta coherencia otro día se la explico. Ahora solo me bastará con hacerle ver que siempre que la Biblia dice TODO no es verdaderamente todo y así supondrá Usted que la Biblia no se opone a esto. “La Biblia está llena de comentarios de ese tipo. Los hebreos, igual que nosotros, eran dados a veces a la hipérbole. Si mi madre me hace un plato de lentejas y yo, entusiasmado y con ganas de halagar, afirmo que es lo más rico que he comido en mi vida, estoy usando una hipérbole, y en ese sentido términos como nunca, siempre, nada, todo, se utilizan simplemente para enfatizar un valor altísimo. En realidad lo único que estoy diciendo es que esas lentejas están buenísimas. El lenguaje bíblico no es un lenguaje matemático, es un lenguaje humano, por eso muchas veces se puede caer en errores de interpretación, y de hecho por eso las diferentes denominaciones cristianas hacen interpretaciones divergentes de muchos pasajes. Para no caer en esos errores y saber qué sentido es el correcto hay que tener en cuenta dos cosas, la primera es que para interpretar correctamente una frase hay que echar mano del contexto inmediato y también del contexto bíblico entero, y la segunda es que si te sales de la interpretación que la Iglesia ha heredado y ha mantenido todos estos siglos, estás perdido.” (Por Christian). “Pablo escribió que no hay ningún justo, nadie busca a Dios,… todos pecaron. Si llevamos lejos el argumento de que nadie es justo llegamos hasta el extremo del absurdo porque la Biblia dice que Elizabeth y Zacarías eran justos (Lc 1, 6 y 2, 5), y mientras Pablo dice “nadie busca a Dios”, Cornelio sí lo buscaba (Hch 10, 3-5). Adán y Eva eran justos antes de pecar. ¿No son justos los ángeles y santos en el cielo? ¿No es Jesús justo? ¿Cómo puede Santiago decir en 5, 15: La oración eficaz del justo puede mucho si no hay justos? La palabra griega para “todos” no necesariamente indica universalidad absoluta. En Romanos 5, 12 Pablo dice que la muerte pasó a todos, pero sabemos que Enoc y Elías no murieron. (Ver “todo” en Hch 1,1, y Mc 16, 20).” En fin hermano, la Biblia es compleja, pero para su propósito demuéstreme por la Biblia que María pecó, hágalo por favor.
      Dice ya al final “los hijos de Dios que creemos por encima de cualquier otra cosa en la Santa Palabra de Dios tenemos como demostrar todo eso que dices que no podemos, solo dedícate un tiempo primero a preguntarnos”
      -Hombre, pues qué espera deslúmbranos qué para eso es el escrito. Haber demuéstrame que la Biblia es Palabra de Dios, por favor hágalo y coméntemelo.
      DLB

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