Sábado o domingo

Minientrada Adventistas, Constantino y la elección del domingo

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Serie sobre si verdaderamente fue la Iglesia Católica fundada por Constantino I, el Grande. Para ello se invita al lector a un viaje por la historia de la Iglesia Primitiva y se comparan doctrinas. Una serie que todo católico debe de leer para que se sienta aun más orgulloso de su fe y de su Madre Iglesia.

Este artículo  pertenece a la serie ¿Fundó Constantino la Iglesia Católica?, para ver índice (Entrada principal) clic aquí. Dicha serie está a su vez dividida por acápites o miniseries, la presente corresponde con el sexto capítulo: ¿Paganizó Constantino el cristianismo?

Puesto que muchos hoy acusan a la doctrina católica de ser el resultado de la paganización que Constantino hizo del cristianismo en Nicea, vamos a ver qué hay de cierto en todo ello. Este artículo pertenece a la serie CONSTANTINO O LA IGLESIA PRIMITIVA. De los 10 puntos que nos dispusimos a analizar, veremos hoy el 8, asunto conflictivo para algunas denominaciones paraprotestantes (como los Adventistas del Séptimo Día y otros grupos sabatistas), defensoras de que el día de descanso debería ser el sábado, como en la religión judía:

1- La presencia real de Jesús en la Eucaristía
2- La consideración de que la misa católica es un sacrificio
3- Jerarquización de la Iglesia
4- Refuerzo de la autoridad del obispo de Roma
5- Se da el nombre de “católica” a esta nueva iglesia que él fundó.
6- La veneración a la Virgen y a los santos
7- Divinización de Jesús
8- Celebración del día del Señor en domingo
9- Selección del canon bíblico
10- Creación del rito de la misa católica

Apéndices (al final):

  • Apéndice 1: En qué consiste el descanso dominical católico
  • Apéndice 2: Testimonios históricos ofrecidos por los adventistas a favor del sábado
  • Apéndice 3: El testimonio estrella: Sócrates el Escolástico
  • Apéndice 4: Los Adventistas del Séptimo Día (quiénes son)

Constantino cambia el día de descanso cristiano al domingo, día pagano del sol—

En una web adventista nos encontramos la siguiente afirmación:

Un estudio cuidadoso de las fuentes históricas existentes en los siglos primero al quinto revela el hecho sorprendente de que la transferencia de la santidad del verdadero sábado bíblico al domingo fue un proceso largo y gradual. El Dr. Kenneth Strand, profesor de Historia de la Iglesia, en la Universidad de Andrews, en Berrien Springs, Míchigan, categóricamente afirma, “Hasta el segundo siglo no hay evidencia concreta de una celebración cristiana semanal del domingo, en ninguna parte. Las Primeras referencias específicas durante ese siglo, vienen de zonas de Alejandría y Roma que ya habían rechazado la observancia del séptimo día sábado desde muy temprano.” (The Sabbat in Scriptures and History, pág. 330, Review and Herald Publishing Association, 1982)

libro de Kenneth Strand

Más bien lo que resulta sorprendente es que un profesor de universidad especializado en historia de la iglesia tras estudiar cuidadosamente las fuentes históricas llegue a la conclusión de que lo blanco es negro. Otra cosa sería si pudiera mostrar evidencia de que en el siglo primero los cristianos celebraban la misa en sábado, tal como ellos afirman. Además comete otro error, pues hace clara referencia a una cita del historiador Sócrates el Escolástico (siglo V) al señalar que la celebración dominical es una innovación de Roma y Alejandría que se irá imponiendo progresivamente en todo el mundo:

“A pesar de que casi todas las Iglesias de alrededor del mundo celebran los sagrados misterios el sábado de cada semana, no así los cristianos de Alejandría y de Roma que se rehúsan a hacerlo, esto debido a alguna tradición antigua“. (Sócrates Escolástico, Historia Eclesiástica, Libro V, Cap. 22, c. año 439)

Esta cita, a pesar de lo que aparenta, no tiene nada que ver con la observancia del sábado, aunque es sistemáticamente usada por los adventistas como una de sus principales pruebas. En realidad esa cita sirve más para reforzar el catolicismo que el adventismo. Su significado completo está detallado en el apéndice 3 adjunto, acuda allí para entenderlo, pero aquí ya le adelantamos que la cita de Sócrates no apoya para nada las pretensiones de este Dr Kenneth Strand, que por si no lo había adivinado, es adventista.

En este artículo estudiaremos diversas fuentes de los siglos I al IV (hasta la llegada de Constantino) para demostrar que la celebración dominical es la habitual desde el nacimiento de la Iglesia e incluso antes, desde la resurrección de Cristo. Pero antes aclaremos algunos conceptos.

En sus discusiones y razonamientos los adventistas (es de suponer que inadvertidamente) crean mucha confusión al mezclar varios conceptos diferentes, presuponiendo que cada vez que un texto habla de uno de esos aspectos se sobreentienden igualmente todo los demás, lo cual no es cierto. No es lo mismo el sabbat que el Día del Señor. El sabbat es un día en el que los judíos tenían que descansar, pero no solo para no trabajar, sino que tenían prohibido casi cualquier acción que supusiera un esfuerzo físico. Incluso en la actualidad, los judíos ortodoxos más estrictos no pueden ni conducir ni pulsar el botón del ascensor, por ejemplo. Además en ese día se celebraba en la sinagoga la asamblea para adorar a Dios. Por lo tanto el sabbat judío tiene dos aspectos, por un lado es el día de adoración, de reunión en la sinagoga, y por otro lado es el día en el que todo trabajo, por pequeño que sea, está prohibido. Aclaremos también que el sabbat original, el de la Ley de Moisés, no incluye las reuniones en la sinagoga por la sencilla razón de que estas no existían aún, y para la mayor parte de los judíos el Templo solo podía visitarse una o varias veces al año. La sinagoga aparece en torno al siglo V a.C. durante el exilio en Babilonia, y desde entonces las reuniones religiosas se suman a las normas del sabbat.

En el cristianismo la celebración se traslada al domingo y el sabbat en sí, como día de descanso, desaparece, hasta que Constantino en un decreto (año 321) declara el domingo como día festivo y posteriormente, en el concilio de Laodicea (año 363-4… y hasta el día de hoy), la Iglesia establece la prohibición de realizar en dicho día trabajos serviles, etc. (para entender en qué consiste el descanso dominical, vea el apéndice 1). Por lo tanto en el cristianismo tenemos ambos aspectos separados, por un lado está la celebración del día del Señor (misa) y por otro lado está el asunto del descanso. La celebración es mandato divino, pues al igual que Yahvéh en el Antiguo Testamento ordena santificar la fiesta del sabbat, también Jesús en el Nuevo Testamento instaura la Eucaristía y ordena hacer eso en conmemoración suya. El descanso del sabbat es también derecho divino, pues Yahvéh lo reglamentó detalladamente en la Ley entregada a Moisés, pero el descanso dominical cristiano no es mandato divino sino derecho eclesiástico, por eso desde el punto de vista doctrinal da igual en qué momento aparece, pues es la Iglesia la que decide en un momento dado instaurarlo por voluntad propia, no por voluntad directa de Dios (y tampoco contra su voluntad, obviamente). Ambos aspectos, indisolublemente unidos en el sabbat judaico, podrían darse separadamente en el cristianismo, como de hecho ocurrió, pues en algunos casos nos encontramos con cristianos judaizantes que celebraban el descanso el sábado y la Eucaristía principal el domingo, y en los tres primeros siglos los cristianos celebraban la misa dominical pero no el descanso. Por tanto al leer los argumentos adventistas hay que estar muy alertas sobre estos dos conceptos que ellos a menudo equiparan y mezclan.

También es importante para los católicos no perder de vista que Dios ordenó santificar las fiestas, pero una vez abolido el sabbat, en ningún momento ordena a los cristianos santificar en concreto el domingo. La decisión de consagrar el domingo en lugar del sábado fue una decisión que para los primeros cristianos resultó natural (¿qué día más grande para celebrar la gloria de Dios que el día que resucitó y nos salvó de la muerte?), por tanto para nosotros la elección del domingo no es un mandato divino, sino norma eclesiástica, y como tal no es cuestión de fe. Si la Iglesia hubiera decidido seguir consagrando el sábado pues entonces celebraríamos el sábado sin ningún problema, así que toda la polémica adventista sobre si los cristianos primeros celebraban el sábado o el domingo no es un tema que pueda afectar a nuestras creencias, sino solo a la verdad histórica. Para nosotros el auténtico tema doctrinal no tiene que ver con qué día se celebra la misa principal, sino con si realmente el sabbat fue o no fue abolido por la resurrección de Jesús, y en este artículo mostraremos por la Tradición y con la Biblia en la mano que así fue.

Otro concepto que necesitamos aclarar es cómo eran los días para los judíos. Para ellos la semana empezaba el domingo (primer día) y terminaba el sábado (séptimo día), que era el día del sabbat (día del descanso prescrito por la Ley). Cada día comenzaba (y terminaba) con la puesta de sol, por eso en la Biblia vemos tantas veces hablar de la noche y el día de tal fecha, como por ejemplo en el relato de la Creación:

Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día. (Génesis 1:13)

Y para contar los días, no importaban las horas transcurridas, sino los diferentes días transcurridos. Por eso la Biblia nos dice que Jesús pasó tres días en el sepulcro y resucitó “al tercer día” a pesar de que estuvo muerto aproximadamente unas 40 horas nada más, pues murió el viernes por la tarde (primer día), pasó todo el sábado en el sepulcro (día segundo) y resucitó en la madrugada del domingo (tercer día). Así también se cumplía una ley antigua que decía que una persona no se podía certificar realmente como muerta hasta que no pasaban tres días de su muerte (o sea, Jesús quiso mostrar sin duda alguna que realmente había muerto y resucitado, no simplemente reanimado).

Y por último, aclaremos aquí que se trata de cuál es la postura oficial o general de la Iglesia. Si queremos centrarnos en excepciones entonces entraremos en un diálogo sin sentido. No se trata de saber si algunas comunidades cristianas celebraban el sabbat, sino de saber si la Iglesia primitiva en general celebraba el sabbat o festejaban el domingo, y cuándo ocurrió ese cambio y por qué. En los primeros siglos existieron comunidades judaizantes en algunas partes que siguieron celebrando muchas leyes judías como el sabbat o la circuncisión, pero si los demás cristianos los consideraban judaizantes era precisamente porque esos elementos eran judíos, no cristianos. Siglos más tarde aparecen sectas heréticas que vuelven a celebrar el sabbat, pero de nuevo nos encontramos con prácticas que se consideran ya heréticas, no parte del cristianismo. Por tanto encontrar una celebración del sabbat aquí o allá no sirve de nada si solo son casos aislados y considerados como desviaciones.

Para los seguidores de la Sola Scriptura (protestantes y paraprotestantes) lo único que realmente importa, al menos en teoría, es si en la Biblia se ve ya ese cambio o no. Para el resto, es también fundamental ver los testimonios de las primeras comunidades cristianas y su opinión sobre el tema para comprender bien qué pasó. Nos bastaría una o dos páginas para demostrar con varias citas incuestionables que los primeros cristianos celebraban ya el día del Señor en domingo, pero el objetivo de nuestro blog no es solo el formar e informar, sino sobre todo rebatir los argumentos de quienes declaran erróneas nuestras creencias, así que intentaremos profundizar en muchas citas y argumentos que los adventistas usan para justificar sus creencias e intentaremos demostrar su error. Empecemos por el principio.

—EL DOMINGO EN LA BIBLIA—

En la Biblia, el último sabbat que guardaron los cristianos fue cuando Jesús estaba en el sepulcro.

Las mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro y vieron cómo había sido sepultado. Después regresaron y prepararon los bálsamos y perfumes, pero el sábado observaron el descanso que prescribía la Ley. (Lucas 23:55-56)

La primera reunión cristiana con eucaristía (en casa de los discípulos de Emaús) ocurrió precisamente en domingo, pues fue el mismo día que resucitó Jesús:

Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por que había sucedido. Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén… (Lucas 24:12-13)

Y en el libro de Los Hechos de los Apóstoles vemos también a los apóstoles y los primeros cristianos celebrando su día de adoración el domingo, y no el sábado.

El primer día de la semana nos reunimos para partir el pan y Pablo, que debía salir al día siguiente, dirigió la palabra a la asamblea y su discurso se prolongó hasta la medianoche. (Hechos 20:7)

En la Bíblia la semana empieza el domingo, pues Dios creó el mundo en seis días y el séptimo descansó:

El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado. (Génesis 2:2-3)

El sábado es el séptimo día, cuando los judíos celebraban su Sabbat o día de descanso (de ahí procede la nuestra palabra “sábado”), por tanto el domingo es el primer día de la semana. El cambio de celebración de sábado a domingo pronto creará un nuevo término, “el día del Señor” (“Dies Dominicus”, de donde viene nuestro “domingo”). Ya en la Biblia podemos ver esta expresión cristiana en su libro más tardío, el Apocalipsis de San Juan:

En el Día del Señor fui arrebatado por el Espíritu y oí detrás de mí una voz fuerte como una trompeta… (Apocalipsis 1:10)

Pero si alguien duda de que San Juan se esté ahí refiriendo al domingo, basta con ver textos cristianos de esa misma época (segunda mitad del siglo primero) para comprobar que cuando el Apocalipsis se escribió los cristianos ya usaban habitualmente esa expresión para referirse al domingo como día consagrado a Dios, tal como veremos más adelante.

—EL DOMINGO EN LA TRADICIÓN—

Cuando los textos se refieren al sábado como día religioso siempre lo llaman el sabbat, pero los textos cristianos, cuando se refieren a su día de reunión, desde el principio lo llaman “el día del Señor”, no sabbat. El primer texto extrabíblico donde lo vemos es en la misma Didaché, escrita en la segunda mitad del siglo primero, probablemente en torno al año 50:

Reuníos en el Día del Señor y partid el pan y ofreced la Eucaristía, pero primero confesad vuestras faltas de modo que vuestro sacrificio sea puro (Didaché 14)

Aún así algunos pueden polemizar sobre si el llamado “Día del Señor” no sería en realidad la manera cristiana de referirse al sabbat. Pero también en el siglo primero tenemos otro texto que nos explica exactamente qué día es ese:

Por último, les dice: Vuestros novilunios y vuestros sábados no los aguanto. Mirad cómo dice: No me son aceptos vuestros sábados de ahora, sino el que yo he hecho, aquél en que, haciendo descansar todas las cosas, haré el principio de un día octavo, es decir, el principio de otro mundo. Por eso justamente nosotros celebramos también el día octavo con regocijo, por ser día en que Jesús resucitó de entre los muertos… (Epístola de Bernabé 15:8-9, ca. año 75)

Puesto que la semana tiene solo 7 días, ese llamado “octavo día” no puede ser otro que el primer día de la semana. La semana judía empieza el domingo y termina el sábado, que es el séptimo día, cuando Dios descansó, así que el octavo día tiene que ser el domingo. Pero el mismo evangelio nos deja claro que el día en que Jesús resucitó, el domingo, fue el primer día de la semana:

Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. (Mateo 28:1)

Y si nos movemos un poquito más adelante en el tiempo, al poco de comenzar el siglo II, ya tenemos un texto que deja muy claro que los cristianos no celebran su día sagrado el sábado. San Ignacio de Antioquía, que muy probáblemente conoció a San Juan y San Pablo, escribió una carta a los Magnesios a finales del siglo I o principios del II, poco después de redactarse el Apocalipsis o quizás mientras aún se estaba redactando. En ella les dice:

“Así pues, si los que habían andado en prácticas antiguas alcanzaron una nueva esperanza, sin observar ya los sábados, sino moldeando sus vidas según el día del Señor, en el cual nuestra vida ha brotado por medio de Él y por medio de su muerte que algunos [los gnósticos] niegan. … Absurda cosa es llevar a Jesucristo entre vosotros y vivir judaicamente.

Y no mucho después, a mediados del siglo segundo (151) tenemos a San Justino mártir explicando que los cristianos no celebran el día en el que el Señor descansó (el sábado, día 7) sino el día en el que comenzó la nueva creación (el domingo, día 1):

El día que se llama “del sol” [domingo] se celebra una reunión de todos los que moran en las ciudades o en los campos, y allí se leen, en cuanto el tiempo lo permite, los Recuerdos de los Apóstoles [Nuevo Testamento] o los escritos de los profetas [Antiguo Testamento]… Y celebramos esta reunión general el día del sol por ser el día primero, en el cual Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y el día también en que Jesucristo nuestro Salvador resucitó de entre los muertos; pues es de saber que le crucificaron el día antes del día de Saturno [= sábado, o sea, le crucificaron el viernes], y al siguiente al día de Saturno, que es el día del sol, aparecido a sus apóstoles y discípulos, nos enseñó estas mismas doctrinas que nosotros os exponemos para vuestro examen. (San Justino mártir, Apología I, cap. 67, año 151)

Y apenas 4 años más tarde tenemos otro texto en el que de nuevo se rechaza la observancia del sabbat al igual que la circuncisión:

Porque también nosotros observaríamos esa circuncisión carnal y guardaríamos el sábado y absolutamente todas vuestras fiestas, si no supiéramos la causa por la que os fueron ordenadas… No los observamos porque esa circuncisión no es necesaria para todos, sino sólo para vosotros… Y sin sábado también agradaron a Dios todos los justos anteriormente nombrados, y después de ellos Abraham y los hijos todos de Abraham hasta Moisés… También, pues, el sábado os lo ordenó Dios para que tuvierais memoria de El… Porque si antes de Abraham no había necesidad de circuncisión, ni antes de Moisés del sábado, de las fiestas ni de los sacrificios, tampoco la hay ahora, después de Jesucristo, Hijo de Dios, nacido sin pecado de María Virgen del linaje de Abraham (Diálogo de Trifón 18 y 23, San Justino mártir, año 155)

Y ya no agobiaremos con más citas porque son muchas e igualmente claras, pero solo con estas muestras de textos de entre los años 50 y 150 podemos ver que los cristianos celebraban el día del Señor en domingo y rechazaban la posibilidad de reunirse los sábados. También queda más que demostrado que casi doscientos años antes de Constantino, el domingo ya era el día sagrado de los cristianos.

Es cierto que Constantino publicó un decreto oficializando el Domingo como día de descanso (en el año 321, no en el Concilio de Nicea del 325), pero eso solo suponía que declaraba el día santo cristiano como descanso legal para todo el mundo, no que a partir de entonces los cristianos cambiasen su día de descanso para adaptarse al ordenado por el emperador. Lo que pretendía el emperador era facilitar a los cristianos la observancia de su día de descanso y para ello alteraba el calendario oficial para adaptarlo al uso cristiano ya largamente establecido. De hecho Constantino no dota oficialmente a la fiesta de un sentido religioso, simplemente lo decreta como día de descanso y lo sigue llamando “día del sol”, como siempre se había dicho en latín (y como se sigue diciendo hoy en idiomas como el inglés, “Sunday”):

“Que todos los jueces y todos los que habitan en las ciudades, y los que se ocupan en diferentes oficios, descansen en el venerable día del sol, pero que se deje a los que están en el campo usar de su libertad para atender los trabajos de la agricultura, porque a menudo sucede que otro día no es apropiado para sembrar grano y plantar viñas, no suceda que se pierda la ocasión favorable que el cielo conceda.”

A partir de este hecho, es fácil encontrar quienes dicen que los cristianos primitivos descansaban el sábado y que fue Constantino quien cambió por decreto ese día al domingo, y de paso señalan que el hecho de que Constantino siguiera llamando al domingo “Día del Sol” demuestra que lo que estaba haciendo con esta ley, como con otras, era paganizando el cristianismo. Sin embargo, como hemos visto, lo que ocurrió fue justo lo contrario, los cristianos desde el principio se reunían el domingo y si Constantino siguió llamándolo día del sol fue porque su ley no era una ley religiosa sino civil, no dirigida a los cristianos únicamente sino a todos sus súbditos; aunque parece clara la intención de favorecer a los cristianos en sus costumbres. Constantino no consagró el domingo a Dios, como algunos dicen, sino que lo que hizo fue declararlo como día civil de descanso obligatorio, y es este hecho lo que más tarde favorecería la aparición del concepto de descanso dominical entre los cristianos, pues en los tres primeros siglos los cristianos no descansan el domingo, entre otras cosas porque no podían; solo los judíos tenían la obligación religiosa de descansar el sábado y el permiso legal para hacerlo, nadie más podía estar un día sin trabajar. Por lo tanto el decreto de Constantino sí es el origen del descanso dominical, pero no el origen (indirecto) de la consagración del domingo, pese a que como vimos al principio, los adventistas a menudo confunden ambos conceptos.

Al principio los cristianos procedentes del judaísmo mantenían sus costumbres y continuaban siguiendo la Ley mosaica (incluida la circuncisión y la observación del sábado como descanso si es que podían hacerlo, aunque celebraran la misa el domingo). El conflicto es cuando comienzan a convertirse los gentiles. En el libro de Hechos vemos cómo algunos son obligados a aceptar la Ley mosaica y otros no, lo que acaba generando un serio conflicto que se zanjará en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15). Allí se decide que los gentiles convertidos al cristianismo no necesitan cumplir la Ley (lo que incluye también al sabbat). Por tanto en los primeros años nos encontramos con cristianos que cumplen el sabbat y cristianos que no, pero en las últimas décadas del siglo primero ya no encontramos ningún documento que hable del sabbat para los cristianos si no es para comentar su abolición o para desaconsejar o prohibir su práctica por considerarla un resto del judaísmo. Pero recordemos una vez más que estamos hablando del descanso sabático, no de la consagración del domingo, que en ningún texto se discute.

Es cierto que tenemos un indicio que muestra que algunas comunidades cristianas siguieron con la costumbre judía incluso más allá del siglo primero y se reunían en sábado, pero esa costumbre fue claramente residual, de carácter local, y cesó del todo al ser prohibida en el mencionado concilio de Laodicea en el año 363:

Canon 29: No corresponde que los cristianos judaícen y celebren el sábado, sino que deben trabajar en ese día y festejar preferentemente el día domingo, si pueden, como cristianos. Si algún judaizante es descubierto, que sea anatematizado de Cristo.

Este concilio era local, así que este canon no tuvo efecto universal para toda la Iglesia hasta que fue sancionado por el ecuménico Concilio de Calcedonia (año 451). A veces los adventistas dicen que la celebración del domingo comenzó por orden del concilio de Laodicea, pero como se ve en ese canon, no impone el domingo, sino que condena a los judaizantes que festejan el sábado por considerar que eso no es un elemento cristiano. La expresión “si algún judaizante es descubierto” deja bien claro que tales casos eran muy raros, al contrario de lo que dicen los adventistas, que ven en este canon una prueba de que la celebración del sábado aún era muy corriente.

Por contra en los primeros siglos abundan los testimonios de que los cristianos se reúnen cada domingo, y en el emblemático Concilio de Elvira (España, año 300), anterior al de Laodicea y precursor del de Nicea, también se ve claramente que la celebración dominical no solo se da por sentada, sino que la Iglesia ya tiene establecida la norma de obligatoriedad en la asistencia, al menos en Occidente:

Si alguno de los habitantes de la ciudad no acudiese a la iglesia durante tres domingos, apártesele de la comunión durante algún tiempo para que aparezca reprendido. (Canon XXI del Concilio de Elvira, año 300)

—ARGUMENTO ADVENTISTA—

Para saber quiénes son los adventistas consulte el apéndice 4 adjunto.

Ellen G. White, principal fundadora del adventismo, no llegó a la conclusión de que el verdadero día sagrado debía ser el sábado estudiando la historia de la Iglesia, sino estudiando la Biblia. Efectivamente, si tomamos la Biblia veremos numerosos pasajes en los que se impone la obligación de celebrar el sabbat en el séptimo día (nuestro actual sábado). Por citar solo uno de ellos veamos uno de los diez mandamientos de la Ley de Dios:

Observa el día de reposo para santificarlo, como el Señor, tu Dios, te lo ha ordenado” (Deuteronomio 5:12)

Que la Biblia exige el cumplimiento del sabbat en el séptimo día no es nada que no supiéramos ya. La novedad que asume el adventismo, en esto del sabbat y en muchas otras cosas, es que se centra más en el Antiguo Testamento que en el Nuevo. Para los cristianos, los judíos vivían bajo la Ley y los cristianos vivimos bajo la Gracia, por eso muchos preceptos de la ley judía quedaron superados por la muerte y resurrección de Jesús y la apertura de la salvación a todas las naciones. Del mismo modo la Ley de Dios en el Antiguo Testamento deja bien claro que para alcanzar la salvación todos los varones deben ser circuncidados, y también Jesús estaba circuncidado, pero tras la resurrección la circuncisión quedó abolida, y así quedó sancionado en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15) y también en las cartas de San Pablo. Igualmente en ese concilio se sancionó la abolición del sabbat. Por tanto, los mismos argumentos que los adventistas dan para justificar que el día sagrado debe seguir siendo el sábado, valdrían para justificar que los cristianos deben seguir circuncidándose (cosa que ellos no hacen). Y esos mismos argumentos sirven también para explicar por qué los adventistas no son cristianos, sino una peculiar mezcla de cristianismo y judaísmo, donde se acepta la divinidad de Jesús pero se mantiene la vigencia de parte de la Ley del Antiguo Testamento casi como si el Nuevo Testamento no fuera eso, un testamento (pacto) Nuevo.

El Concilio fue convocado porque entre los apóstoles había conflicto en cuanto a si los nuevos cristianos debían cumplir la Ley de Moisés o no, especialmente en lo relativo a guardar el sabbat, circuncidarse y cumplir las normas sobre alimentos que pueden y no pueden comerse. La resolución final del concilio fue abolir esas normas y dejar solo esto:

Que hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que estas necesarias: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de lo ahogado y de la fornicación. Haréis bien en guardaros de estas cosas. Hechos (15:28-29)

Fin del sabbat. Si la señora Ellen G. White, cofundadora del adventismo, se hubiera encontrado con los cristianos del siglo primero o con el mismo San Pablo, les habría explicado a todos pacientemente que estaban haciendo muy mal al celebrar el Día del Señor en domingo en lugar de en sábado “como debe ser”. También distinguen, como los judíos, entre alimentos puros e impuros, a pesar de que también la regulación de alimentos quedó derogada en ese concilio bíblico. Para los cristianos, sin embargo, suponer que los apóstoles no entendían bien el cristianismo sería como decir que Buda no acabó nunca de entender bien el budismo. Bien podemos citar estos versículos bíblicos que parecen dirigidos especialmente a los adventistas:

Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo [sabbat]; cosas que sólo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo. (Colosenses 2:16-17)

De todas formas los adventistas creen que cada 5 años el Espíritu Santo guía a su iglesia hacia una mayor comprensión de la Revelación (a través de su congreso mundial), así que bien pudiera ocurrir, como ya ha ocurrido, que las creencias adventistas sigan “evolucionando” y se separen aún más del cristianismo de lo que ya han hecho hasta ahora. Actualmente los adventistas tienen 28 doctrinas fundamentales (hasta hace poco eran 27), y la número 20 hace referencia al sábado. Copio textualmente:

El bondadoso Creador, después de los seis días de la Creación, descansó el séptimo día e instituyó el Sábado para todo el mundo como recordativo de la Creación. El cuarto mandamiento de la inmutable Ley de Dios requiere la observancia de este séptimo día sábado como día de descanso, adoración y ministerio en armonía con las enseñanzas y prácticas de Jesús, el Señor del Sábado. El sábado es un día de agradable comunión con Dios y unos con otros. También es un símbolo de nuestra redención en Cristo, una señal de nuestra santificación, una demostración de nuestra lealtad, y un anticipo de nuestro futuro eterno en el reino de Dios. El sábado es una señal perpetua de su pacto eterno entre Él y su pueblo. La observancia gozosa de este santo tiempo de puesta de sol a puesta de sol o de tarde a tarde, es una celebración de los actos creativo y redentor de Dios.

Note la referencia que hace a Jesús como Señor del Sábado tal como se nos menciona en Mateo:

En aquel tiempo, Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas. Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado». Pero él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes? ¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta? Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado. (Mateo 12:1-8)

Se mire como se mire, en este pasaje vemos a Jesús incumpliendo la ley del sábado tal como la imponía el Antiguo Testamento. Si alguien tiene dudas que lea una escena similar en Éxodo, donde dejan bien claro que el sábado no se puede recolectar nada para comer: Éxodo 16:22-30.

Precisamente lo que Jesús está haciendo en esta escena no es proclamar el sábado como el obligatorio día de descanso, sino explicando con qué autoridad se atreve él a romper esa ley, afirmando que como Dios que es, es muy dueño de decidir qué hacer con el sabbat (Dios lo da, Dios lo quita). Y es este uno de los argumentos que la Iglesia primitiva utiliza para justificar que la observancia del sabbat judío quedó derogada por el Nuevo Testamento. Lo que Jesús dice aquí es que incluso bajo la antigua ley, los sacerdotes del templo podían violar el descanso sabático y él, que es mucho más que los sacerdotes (es Dios), con más razón puede violar o derogar esa ley. En el Antiguo Testamento Dios (Yahvé) impuso el sábado, celebrando el día en el que él descansó, y en el Nuevo Testamento Dios (Jesús) deroga el sábado y con su resurrección, santifica el domingo, o ¿qué es más importante, descansar tras crear el mundo o salvarlo con su propio sacrificio?

Pero para ser justos, copiaré aquí la interpretación que un grupo sabatista hace de este pasaje:

En la Torá de Elohim se establece que el Rey de Israel, tiene que escribir dos rollos de la Torá de Elohim, para que uno de ellos siempre acompañe al Rey, de esta manera el Rey nunca se desvíe de la Torá de Elohim, porque aunque él era Rey eso no quería decir nunca que él estaba sobre la Torá, en la mente de Israel la autoridad máxima tiene mayor responsabilidad de conducirse según la Torá de Elohim para poder no solo legislar sino dirigir al pueblo según la misma Torá, a la cual él también está sujeto y con mayor responsabilidad por su liderazgo, así que SM Yeshua dijera que él era el Señor del Sábado, eso no quiere decir en ninguna manera que el tiene autoridad para violarlo, sino todo lo contrario. Y esa autoridad le valía para legislar como guardarlo, que ese era el caso que se estaba tratando. Pero en la mente occidental, en donde impera la mentalidad griega, las autoridades de una nación están por sobre la Torá misma, por eso hay tanta corrupción, porque no solo los líderes no respetan las leyes, sino también todos sus amigos, que por ser amigos del líder están absueltos de la ley. Por eso es comprensible que alguien interprete que por ser SM Yeshua el Señor de Sábado, no solo SM Yeshua no tenía porque observarlo sino también todos los que son sus seguidores, este tipo de interpretaciones más pareciera ser sacadas de los comentarios bíblicos de Alí ba Bá y sus cuarenta ladrones (es una broma).

Este comentarista se olvida de una cosa muy importante. Jesús no dice que él es como un rey, y por tanto se encuentra sometido a la Torá (la Ley del Antiguo Testamento) al igual que los reyes. Lo que Jesús dice es que él es Dios, el Señor del sábado, el legislador mismo, y por tanto se encuentra por encima de la Ley, con poder para cambiarla si esa es su voluntad. De lo contrario la Ley sería una especie de fuerza cósmica eterna y superior a Dios mismo, y por tanto Dios no sería omnipotente, sino que estaría limitado por la Ley.

También dicen los adventistas que el descanso sabático fue instituido por Dios en el Jardín del Edén, cuando al séptimo día descansó. Pero en ningún sitio vemos que el sabbat estuviera vigente desde el principio de los tiempos, pues ni Adán ni Noé ni Abraham lo practicaron. La primera vez que aparece esta ley es cuando Dios le entrega a Moisés las Tablas de la Ley para gobernar al pueblo de Israel. Así dice Dios cuando entrega a Moisés la Torá:

Moisés subió a encontrarse con Dios. El Señor lo llamó desde la montaña y le dijo: “Habla en estos términos a la casa de Jacob y anuncia este mensaje a los israelitas (Éxodo 19:3)

Yahvé mismo es muy claro al decir a quién vincula el descanso del séptimo día:

Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre Mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.” (Éxodo 31:16-17)

Se le ordena a Israel descansar el séptimo día en imitación a lo que Dios hizo tras crear el mundo, pero cuando promulga esa ley, Yahvéh mismo explica por qué los israelitas tienen que cumplir con la ley del sabbat:

Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que el Señor te hizo salir de allí con el poder de su mano y la fuerza de su brazo. Por eso el Señor, tu Dios, te manda celebrar el día sábado. (Deuteronomio 5:15)

En esta explicación que hace Dios se refuerza aún más la idea de que esta ley está pensada expresamente para los israelitas. Parece que Dios instituyó el sábado con ellos no tanto para recordar la creación como para que los israelitas recordasen eternamente que fue Dios quien les liberó de la esclavitud y por ello qué menos que consagrarle un día.

Cuando Dios hizo un pacto con Abraham le ordenó la circuncisión de los varones, cuando hizo un nuevo pacto con todo Israel le ordenó el descanso del séptimo día, y cuando hizo un nuevo pacto con la humanidad entera, el conocido como Nuevo Testamento (o “nuevo pacto”), la nueva señal fue el bautismo y el día de adoración se trasladó al domingo, y así lo vemos reflejado en la Biblia cristiana.

—EL SABBAT EN EL NUEVO TESTAMENTO—

Si examinamos el tema del sabbat –como descanso– dentro del Nuevo Testamento veremos que de los diez mandamientos enumerados en Éxodo 20:1-17, sólo nueve fueron reformulados en el Nuevo Testamento: Mateo 19:17-19: “Jesús le dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” otro se añade en Romanos 13:9: “…No codiciarás,…” En otros pasajes se nos reafirman los demás mandamientos. El único mandamiento que no fue nunca reafirmado fue el relacionado al Sabbat o día de reposo.

San Pablo relativiza el cumplimiento del sabbat y deja libertad a los cristianos para que lo cumplan o no:

Unos tienen preferencia por algunos días, mientras que para otros, todos los días son iguales. Que cada uno se atenga a su propio juicio. El que distingue un día de otro lo hace en honor del Señor; y el que come, también lo hace en honor del Señor, puesto que da gracias a Dios; del mismo modo, el que se abstiene lo hace en honor del Señor, y también da gracias a Dios. (Romanos 14:5-6)

Esto demuestra que aunque los cristianos se reunían el domingo a celebrar la eucaristía, no por ello se consideraba al domingo como un nuevo sabbat. Sin embargo también vemos a un Pablo menos comprensivo con la celebración sabática:

Pero ahora que conocen a Dios—o más bien que Dios los conoce a ustedes—, ¿cómo es que quieren regresar a esos principios ineficaces y sin valor? ¿Quieren volver a ser esclavos de ellos? ¡Ustedes siguen guardando los días de fiesta, meses, estaciones y años! (Gálatas 4:9-10)

El sabbat fue dado a Israel y no a la iglesia. El sabbat sigue siendo sábado, no domingo y jamás ha sido cambiado. Pero el sabbat es parte de la Ley del Antiguo Testamento y los cristianos son libres de la carga de la Ley (Gálatas 4:1-26; Romanos 6:14). La observancia del sabbat no es requerida a los cristianos – (sea sábado o domingo). El primer día de la semana, domingo, el día del Señor (Apocalipsis 1:10), celebra la Nueva Creación, con Cristo como nuestra Cabeza resucitada.

—CONCLUSIÓN—

Defender que los cristianos deberían celebrar su día sagrado en sábado, tal como defienden los adventistas, es simplemente un error sin base histórica ni teológica.

Por otra parte, afirmar que “el domingo es una fiesta pagana robada por los cristianos“, tal como afirma Dan Brown en su novela “El Código Da Vinci”, es solamente una muestra más del desprecio a la verdad que impregna todo el libro, pues el domingo nunca fue una fiesta pagana ni día de descanso hasta que Constantino declaró no laborable el día que los cristianos habían consagrado a Dios.

La evidencia bíblica muestra que desde el instante en que Jesús resucitó, la observancia del sabbat quedó prescrita y que los primeros cristianos se reunían para celebrar la eucaristía en domingo. Gracias al decreto de Constantino, el día cristiano de adoración se convirtió en día festivo y eso hizo posible que la Iglesia, pocos años después, declarara el domingo como día de adoración y descanso, similar al sabbat judío pero al mismo tiempo muy diferente, pues no se trabaja (a menos que sea necesario) pero tampoco se prohíbe todo tipo de esfuerzo.

Para profundizar:

—APÉNDICES—

  • Apéndice 1: En qué consiste el descanso dominical católico
  • Apéndice 2: Testimonios históricos ofrecidos por los adventistas a favor del sábado
  • Apéndice 3: El testimonio estrella: Sócrates el Escolástico
  • Apéndice 4: Los Adventistas del Séptimo Día (quiénes son)

APÉNDICE 1-EN QUÉ CONSISTE EL DESCANSO DOMINICAL CATÓLICO

Desde que la Iglesia estableció el descanso dominical, se prohibieron en el domingo las actividades serviles (que requieran un claro esfuerzo físico), forenses (los relacionados con el foro o tribunales de justicia) y del mercado público (comprar y vender), ordenando evitar dichas actividades “siempre que sea posible”, tal como se decidió en el concilio de Laodicea (año 363-4), y añadiendo toda una serie de excepciones (enterrar a los muertos, cuidar a los enfermos, recoger la cosecha, hacer obras de caridad, realizar trabajos públicos que se necesitan a diario, etc.). Nótese que mientras para legislar el sabbat se establece toda una lista de prohibiciones expresas (por parte de Yahvéh), para legislar el descanso dominical se estableció toda una lista de permisos expresos (por parte de la Iglesia, pues el sabbat quedó abolido con el Nuevo Pacto). Así mismo este antiguo concepto ha necesitado adaptarse a las muy diferentes circunstancias económicas y sociales del presente, donde la distinción entre trabajos manuales y trabajos intelectuales no es tan radical como antes y el modo de vida impide que muchas actividades puedan parar un día a la semana. También hay que ver que en la actualidad el descanso dominical es más una “conquista” laboral (en proceso de pérdida) que un asunto religioso. Para el cristianismo este descanso no era un fin en sí mismo (como sí lo era el sabbat para los judíos), sino un acto de humanidad y un medio para conseguir el fin más importante que es el de santificar el día dedicado al Señor, permitiendo fácilmente a la gente reunirse para celebrar juntos la eucaristía y otras posibles formas de adoración, y dejando también tiempo libre para cultivar las necesidades del espíritu y evitar así convertirse en una simple pieza del engranaje productivo. Cito un comentario al respecto escrito por A. Royo Marín:

Ante todo es conveniente recordar que en la ley de la santificación de las fiestas prepondera en primer lugar el aspecto positivo, o sea la obligación de cuidar de manera especial de las cosas que se refieren a los intereses de la propia alma, concretada, como un mínimo indispensable, en la ley de oír la Santa Misa. La abstención del trabajo no es más que un medio para alcanzar el fin, que es la santificación del día del Señor. Por tanto cualquier trabajo de cualquier especie que haga imposible la realización de este fin está prohibido. Si este trabajo es necesario e indispensable podrá constituir una causa excusante del cumplimiento del precepto; la ley entonces queda suspendida solamente, pero no anulada. Y si las suspensiones son tan frecuentes como para poner en peligro en el hombre la misma posibilidad de un recuerdo más profundo de Dios y del alma, la solución es dejarlo todo a un lado, a no ser que no se pueda en absoluto. De aquí se deduce que el precepto no hay que guardarlo con espíritu farisaico, sino con interpretación discreta y espiritual.

En concreto, lo que el derecho canónico de la Iglesia católica establece actualmente es esto:

Canon 1247: El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa; y se abstendrán además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor, o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo.

APÉNDICE 2-TESTIMONIOS HISTÓRICOS OFRECIDOS POR LOS ADVENTISTAS A FAVOR DEL SÁBADO

Circula por internet una serie de citas que al parecer demuestran que lo normal en las comunidades cristianas primeras era la celebración del sabbat, y que solo la dura y paciente imposición de la Iglesia Católica logró erradicarlo y sustituirlo por el culto dominical. Para mostrar lo que estas citas pueden aportar, copiaremos aquí las más populares y las comentaremos.

“Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”. Génesis 2:1-3

Según los adventistas esta fue la institución del sábado (sabbat), y como tal se ofrece esta cita. Pero si realmente estuviera Dios aquí instituyendo el sabbat, ¿cómo es que nunca se menciona el sabbat en la Biblia hasta que Yahvéh entrega a Moisés la Ley? Tal como dicen los primeros cristianos, ni Adán, ni Noé, ni Abraham ni ningún otro antes de Moisés recibió instrucciones de guardar el sábado en ningún sentido. Por lo tanto el sabbat no es una ley divina-cósmica universal y eterna como pretenden los adventistas, sino una ley que se dirige a un pueblo determinado en un momento histórico determinado, y por tanto ni es eterna ni abarca a toda la humanidad.

“Y vino [Jesús] a Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer” (Lucas 4:16)

Ciertamente, Jesús cumplía la Ley judía, guardaba el sabbat (más o menos), estaba circuncidado, acudía los sábados a la sinagoga y, si estaba en Jerusalén, acudía al templo. Pero esto no contradice para nada lo que los cristianos de ahora y del siglo primero afirmaban: que el sabbat (como otras leyes judías) quedó abolido tras la resurrección de Jesús, no antes. También suelen recordarnos que tras la muerte de Jesús los discípulos guardaron el sabbat y permanecieron encerrados. Pero es que el sabbat fue abolido por la resurrección, no por la muerte. Después de la resurrección ya no vemos en la Biblia más muestras de sabbat voluntario entre los cristianos. Esto nos vale igualmente para todas las citas bíblicas que se refieren a acontecimientos anteriores a la Resurrección, así que no pondremos ninguna más de ese tipo.

“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mateos 19:16-17)

Lo que quieren decir al dar esta cita es que Jesús está reafirmando los 10 Mandamientos entregados a Moisés, y por tanto también el mandamiento de guardar el sabbat. Pero lo curioso es que siempre cortan la cita ahí, en el versículo 17. Si alargaran la cita dos versículos más, podríamos leer la continuación de la historia:

Dijo el joven: ¿Cuáles? Jesús le contestó: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre y ama al prójimo como a ti mismo. (Mateos 19:18-19)

Total, que cuando el joven rico le pide a Jesús que sea más específico sobre los mandamientos a los que se refiere, Jesús le menciona varios mandamientos, entre los que no se incluye el de guardar el sabbat. Por lo tanto la cita anterior queda invalidada para el propósito que los adventistas pretenden. Veamos sus otras citas.

Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado” (Mateos 24:20)

En este pasaje Jesús está hablando sobre la futura destrucción de Jerusalén, la cual ocurrió en el año 70. Advierte que si ocurre en sábado será especialmente desastroso porque los romanos pillarían a la gente con la ciudad totalmente desmovilizada y la huída sería más complicada. El razonamiento adventista es que aquí Jesús se dirige a sus discípulos, no al público en general; en el año 70 ya llevaríamos 40 años de cristianismo y sin embargo Jesús se refiere al sábado, no al domingo, como el día en el que estarían guardando el descanso. Pero si el problema es que el sábado la sociedad se desmoviliza, eso repercutirá igualmente en judíos, gentiles y cristianos. Si Jerusalén literalmente se para los sábados (porque casi toda su población es judía), ese será el peor día para evacuarla, seas judío o cristiano. Por tanto esta cita tampoco demuestra nada por sí misma.

Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras… Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oír la Palabra de Dios” (Hechos 13: 42, 44).

Esta cita, y muchas otras sobre Pablo, pretenden demostrar que Pablo seguía asistiendo a las asambleas de las sinagogas los sábados, en lugar de reunirse con los cristianos los domingos. Primero habría que aclarar que asistir a la sinagoga en sábado no implica necesariamente que esté guardando el sabbat, pues el sabbat es la sinagoga y sobre todo el descanso (cuando se instituyó el sabbat ni siquiera existían las sinagogas, solo el Templo). Pero sobre todo hay que decir que ni en Hechos ni en las cartas de San Pablo se nos dice en ningún momento que Pablo guardara el sabbat o pidiera a los demás que lo guardaran (sí aparece todo lo contrario). En todos los casos en los que vemos a Pablo (o a otros apóstoles o discípulos) asistir a una asamblea en la sinagoga no es simplemente para participar del culto como todos los demás, sino para predicar allí el evangelio. Puesto que los judíos de toda la zona se reunían cada sábado en la sinagoga, ¿dónde mejor sitio que allí para hablarles de que su mesías esperado había venido en la persona de Jesús? especialmente teniendo en cuenta que en la sinagoga cualquiera podía levantarse y hacer un discurso a la asamblea. En esta cita en concreto pareciera que Pablo asistía regularmente a la sinagoga en sábado, y también que los cristianos, como todo el mundo, se reunía el sábado a escuchar la palabra de Dios (“Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oír la Palabra de Dios”). Pero esta percepción es engañosa. Si leemos toda la escena (Hechos 13:14-52) vemos que es muy diferente. Pablo está en su primer viaje apostólico y llega a la ciudad de Antioquía de Pisidia, donde al parecer no existe ni un solo cristiano, pero sí una importante comunidad de judíos y prosélitos (los llamados “temerosos de Dios”, gentiles que abrazan el judaísmo pero no todas sus leyes). El sábado Pablo va a la sinagoga a predicarles a todos que Jesús es el mesías, y también a decirles que la Ley de Moisés no trae la salvación, sino Jesús (“Por la ley de Moisés no teníais posibilidad alguna de recuperar la amistad divina; pero ahora, todo el que cree en él puede recuperar esa amistad.” Hechos 13:38-39). Así que al final se nos está contando lo contrario de lo que los adventistas quieren mostrar, pues la observancia del sabbat es parte de esa ley de Moisés que Pablo está aquí presentando como inútil. Los gentiles que se mencionan en esta cita no son los paganos politeístas, sino los “temerosos de Dios” mencionados, los cuales abrazaban el judaísmo y acudían a la sinagoga, por eso cuando estos gentiles quieren oír más de Pablo, le piden que regrese a la sinagoga el sábado siguiente, pues allí estarán todos. Sin duda se corrió la voz por la ciudad y al siguiente sábado aparecieron no solo los judíos y prosélitos sino también paganos atraídos por la curiosidad, y fueron allí el día y la hora en que Pablo había acordado predicar, el sábado en la sinagoga, aunque es de suponer que la multitud esperaba a Pablo en la calle, y no dentro (que ni podían entrar ni cabían). Por lo tanto el que todo ocurriera los sábados no tiene nada que ver con las costumbres de los cristianos, que allí no había, sino con las de los judíos. Otra cita que se revela totalmente fuera de lugar.

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor” (Apoc. 1:1) (Marcos 2:28, Isa. 58:13, Éxod. 20:10, claramente muestran que el sábado es el día del Señor)

Es curioso que usen esta cita como prueba del sábado, pues siempre se usa esta misma cita como prueba de todo lo contrario, pues “el día del Señor” en la cultura cristiana siempre ha sido el domingo. Ya hemos mostrado varios textos cristianos no canónicos escritos en el siglo primero, alguno incluso antes de que se escribiera el Apocalipsis, y allí se utiliza ya la expresión “el día del Señor” refiriéndose al domingo. Por lo tanto no hay motivos para suponer que Juan, que se mueve por la comunidad cristiana, utiliza aquí esa misma expresión para referirse al sábado. Las citas bíblicas que se aportan entre paréntesis no demuestran nada. La de Marcos muestra a Jesús como Señor del sábado, lo que no significa automáticamente que el sábado sea el día del Señor, pues lo que Jesús intenta decir allí con ese título (como ya discutimos en nuestro artículo) es precisamente que como él es el señor del sabbat tiene potestad para respetarlo o no (de hecho en esa escena lo está quebrantando). La cita de Isaías habla de que el sábado es “el día santo del Señor”, lo cual es cierto (el domingo no aparece como día del Señor hasta después de la Resurrección) y la de Éxodo dice que en el sabbat se descansa en honor al Señor. Pensar que una de esas citas o la combinación de las tres está mostrando “claramente” que el Apocalipsis está hablando del sábado es de todo menos “lógica pura”, pues quien eso escribe es un autor cristiano a finales del siglo primero, y entre los cristianos de esa época la expresión “el día del Señor” se refiere claramente al domingo.

“No existe ninguna ciudad griega, ni ninguna ciudad de los bárbaros, ni ninguna otra nación en lo absoluto, adonde nuestra costumbre de descansar el día sábado no haya llegado” (M’Clatchie, Notas y Consultas sobre China y Japón (editado por Dennys), Vol 4, Nums. 7, 8, pág. 100).

Si pensamos con buena fe tendríamos que preguntarnos qué sentido tiene mencionar aquí esta cita. Se trata de una cita del historiador judío-romano Josefo. Es un judío ensalzando el sábado, evidentemente de modo exagerado, pues la costumbre de descansar el sábado solo era seguida por los judíos, no por toda la gente, y los judíos estaban repartidos por muchas ciudades pero no por todas las ciudades y naciones del mundo. En cualquier caso lo que dice se referirá a las comunidades judías de todo el mundo, no a las cristianas o las budistas o las paganas; esto es un judío hablando del judaísmo, no nos dice nada del cristianismo.

Declara que el día sábado es un festival, no de esta o aquella ciudad, sino del universo entero. (Notas y Consultas, Vol. 4, 99).

Aquí podríamos comentar exactamente lo mismo que para la cita anterior. Estas palabras son del filósofo judío-helénico Filón de Alejandría, muestran una exageración idéntica a la de Flavio Josefo e igualmente se trata de un judío ensalzando el judaísmo, nada cristiano por ninguna parte.

Como es lógico, en estas citas extrabíblicas pro-sabáticas referidas al siglo primero no encontramos ninguna fuente cristiana, pues ninguna defiende el sábado y sin embargo sí tenemos varias defendiendo el domingo (como ya hemos visto). Y ya con referencia al siglo II empezamos a ver citas de difícil localización. Copiaré solo alguna.

“… El sábado se constituyó en un fuerte vínculo que los unía a la vida de toda la gente, y por guardar el santo sábado, ellos no sólo siguieron el ejemplo sino también el mandamiento de Jesús” (Geschichte des Sonntags, pp. 13, 14).

Esta cita es buen ejemplo de cómo son la mayoría de las citas que se ofrecen para el siglo II y siguientes. Aparece la cita, sin ningún tipo de explicación ni justificación. A veces se nos pone el autor, otras veces, como aquí, sólo el título de un libro extranjero. No son textos escritos por cristianos de la época, sino fragmentos de libros escritos por gente actual que supuestamente saben mucho sobre la historia de la Iglesia y que muy probablemente sean adventistas o al menos sabatistas. Es como si para demostrar que Jesús está presente en la Eucaristía en lugar de mostrar un texto bíblico o de la Iglesia primitiva presentáramos una cita de un libro escrito por el papa de Roma dando su opinión sobre el asunto. Para fortalecer a un católico podría servir, pero para convencer a un protestante sería absurdo. Pues eso mismo, todas esas citas de autores modernos y desconocidos solo sirven para impresionar a los incautos pero no tienen ninguna validez argumental. Otra cosa sería si pudiéramos ver en qué se basan esos autores para sacar esas conclusiones, pero sin más pruebas que sus palabras, se nos está exigiendo fe para creerles a ellos y no a la Iglesia. Mucha fe sería esa.

A menos que hagas del sábado un verdadero sábado (“sabatizar en el sábado”, como se dice en griego), no verás al Padre“. The oxyrhynchus Papyri (Papiro de Oxirrinco), pt.1, pág.3, Logion 2, verso 4-11 (Sedes de Londres del Fondo de Exploración en Egipto, 1898).

Esto se supone que es un fragmento de un papiro egipcio escrito a principios del siglo III, hallado en Oxirrinco. Allí se hallaron miles de fragmentos de libros y documentos de todo tipo pertenecientes a los siglos I-V. Nada se nos dice de quién escribió eso ni a qué obra perteneciese. Igual podría ser una copia de un texto judío de esa época o de siglos antes, nada nos dice que el texto sea cristiano y menos ortodoxo. Por lo tanto esta cita (como la mayoría de las que nos presentan) carece también de todo valor argumental.

El Canon 26 del consejo de Elvira revela que la Iglesia de España en ese tiempo guardaba el sábado, el séptimo día. “Respecto a ayunar cada sábado: Resolvió que el error de ayunar cada sábado sería corregido”. Esta resolución del consejo se encuentra en directa oposición a la política de la Iglesia que había sido inaugurada en Roma, de ordenar al sábado como día de ayuno para así rebajarlo y hacerlo repugnante a la gente.

Se refieren al Concilio de Elvira del año 305, cerca de Granada. Si pensamos bien aceptaremos que se han confundido al transcribir dicho canon, pues el canon en realidad dice lo contrario de lo que aquí explican: “Los sábados se seguirá el ayuno de forma rigurosa. Esto corregirá un error de nuestra actual práctica“. Por lo tanto este canon sigue fielmente las instrucciones de Roma en lugar de contradecirlas como dicen esos adventistas. También es frecuente escuchar de ellos que este concilio demuestra que la práctica habitual en España era la de celebrar la Eucaristía en sábado. De nuevo la realidad es totalmente la contraria. En el Canon 21 de este concilio vemos que la celebración dominical se da por supuesta: “Si alguno de los habitantes de la ciudad no acudiese a la iglesia durante tres domingos, apártesele de la comunión durante algún tiempo para que aparezca reprendido.” (Canon XXI del Concilio de Elvira)

A pesar de que casi todas las Iglesias de alrededor del mundo celebran los sagrados misterios, el sábado de cada semana, no así los cristianos de Alejandría y de Roma que se rehúsan a hacerlo, esto debido a alguna tradición antigua“. Sócrates, Historia Eclesiástica, Libro 5, Cap. 22, Pág. 289.

Explicaremos esta cita un poco más a fondo porque es una de las citas favoritas de los adventistas, pues de ser cierta demostraría que en el siglo IV casi todos los cristianos seguían celebrando la Eucaristía el sábado y no el domingo. Tras investigar el asunto largamente al final pudimos confirmar que la cita es correcta pero su significado no es el que aparenta. Explicamos todo en el apéndice 3 que encontrará un poquito más abajo. Así que esta cita también queda descalificada.

Y del siglo IV y V tenemos más citas del mismo estilo, algunas siguen siendo citas de autores más o menos modernos que dan su versión de la historia antigua, y otras son supuestamente de autores conocidos o no de aquella época, pero que dicen cosas que chocan frontalmente con los textos que conocemos, y que además no hemos podido comprobar, así que nos vemos obligados a mostrarnos muy escépticos sobre su veracidad o al menos su exactitud, especialmente con aquellas citas que pretenden dibujar un panorama global donde la norma es guardar el sabbat, pues tal imagen colisiona frontalmente con la ofrecida por las fuentes más fiables que poseemos.

Ya de siglos posteriores los adventistas siguen ofreciendo citas, pero ahora ya de grupos minoritarios de aquí y de allá, como los valdenses, grupo herético pre-protestante que entre otras peculiaridades guardaba el sábado. Pero eso ya no es muestra de la norma, sino de la infracción de la norma.

Ya no daremos más citas por no aburrir en demasía y porque ya hemos ofrecido modelos y rebates de la mayoría de los tipos de citas que circulan a favor del sábado, pero quien quiera más o al menos comprobar que este tipo de citas circulan por internet en serio, pueden consultar esta página (Internet) o esta otra (Internet), recordando que tal como hemos mostrado, todas (o la mayoría) encierran una trampa de uno u otro tipo.

Para ver citas en el sentido contrario, demostrando que en los primeros siglos los cristianos celebraban el día del Señor el domingo y no guardaban el sabbat, lea el artículo del que este documento es apéndice.

APÉNDICE 3-EL TESTIMONIO ESTRELLA: SÓCRATES EL ESCOLÁSTICO

Los adventistas defienden la idea de que los cristianos de los primeros siglos guardaban el sabbat igual que los judíos, y que celebraban en ese día sagrado sus reuniones sagradas, si no todos, al menos la mayoría, y solo posteriormente, por intervención del papa de Roma, se persiguió dicha práctica hasta acabar con ella y pasar la celebración al domingo. Ya hemos comentado en el apéndice 2 (anterior a este) algunas de las citas típicas que suelen ofrecer para apoyar esta visión de la historia, pero hay una cita estrella que parece hecha a su medida, y por su importancia merece un apéndice aparte:

A pesar de que casi todas las Iglesias de alrededor del mundo celebran los sagrados misterios el sábado de cada semana, no así los cristianos de Alejandría y de Roma que se rehúsan a hacerlo, esto debido a alguna tradición antigua“. (Sócrates Escolástico, Historia Eclesiástica, Libro V, Cap. 22, c. año 439)

Lo que esta cita nos dice, o al menos eso esperan los adventistas, es que por todo el mundo casi todos los cristianos guardan el sabbat en lugar de celebrar el domingo. Y estamos ya en el siglo V, así que esta sería la prueba más clara y definitiva en apoyo de sus tesis. El problema es que esta afirmación entra en contradicción con lo que dicen los demás textos históricos (incluidos bíblicos), los cuales afirman que los cristianos celebraban el día del Señor el domingo.

La primera tentación fue suponer que esta cita era una invención o estaba mal traducida, no tanto por desconfiar como por considerar imposible tal afirmación, pues solo pudimos encontrar el texto original en fuentes adventistas y en inglés. Finalmente dimos con otras versiones de la obra y comprobamos que la cita era correcta, así que la siguiente tentación fue suponer que puesto que Sócrates decía lo contrario que todo el mundo, esto podría ser una errata o simplemente un error de Sócrates. El problema es que este autor tiene fama de serio y riguroso, y aquí nos está hablando de lo que ocurría en su propia época, así que sería muy extraño que en algo tan elemental pudiera meter la pata.

Por otro lado ya vimos en nuestro artículo que los primeros cristianos no solo celebraban la Eucaristía los domingos sino que a menudo se veía con malos ojos a los cristianos judaizantes que seguían celebrando el sabbat judío, pues al igual que la circuncisión, ya desde Pablo y el Concilio de Jerusalén (Hechos 15) se declararon esas leyes abolidas. Entonces, ¿cómo podemos encontrarnos a un historiador cristiano de primer orden que afirma que en su época casi todas las comunidades guardan el sabbat? ¿Y cómo puede él mismo afirmar que desconoce por qué causa Roma y Alejandría no lo hacen?

Para empezar hemos de señalar algo evidente pero que puede pasar inadvertido cuando los adventistas lo utilizan dentro de un contexto de defensa del sabbat: Sócrates no nos está hablando de guardar el sabbat (el descanso bíblico), sino de “celebrar los santos misterios” en sábado, que es muy diferente. O sea, lo que nos dice es que casi todos los cristianos celebran misa el sábado. El mismo Sócrates nos deja claro en ese mismo capítulo 22, un poco más arriba, que el sabbat ya había quedado abolido. Nos habla de los cristianos judaizantes que mantienen ciertas celebraciones judías y dice al respecto:

No se dan cuenta del hecho de que cuando el judaísmo cambió al cristianismo, la obligación de observar la Ley Mosaica y los tipos de ceremonial cesaron. Y la prueba del asunto es clara, pues ninguna ley de Cristo permite a los cristianos imitar a los judíos. Por el contrario, los apóstoles expresamente lo prohíben, no solo rechazando la circuncisión sino también desaprobando esos debates sobre los días de fiesta. (Sócrates, Historia Eclesiástica, Libro V, cap. 22)

Y en apoyo a esa afirmación da varias citas bíblicas, entre ellas la que ya mencionamos sobre Colosenses 2:16-17 donde expresamente Pablo rechaza la obligatoriedad de guardar el sábado (“Por eso, que nadie los critique por cuestiones de alimento y de bebida, o de días festivos, de novilunios y de sábados…”).

Pero aún así, sigue entrando en contradicción con todos los textos (también los bíblicos y los paganos) que afirman que los cristianos se reunían para partir el pan los domingos. Y además desde el siglo primero se nos dice una y otra vez que lo hacían el domingo porque ese era el día en el que resucitó el Señor, así que no se entiende por qué Sócrates no sabe por qué Roma y Alejandría celebran la misa el domingo y no el sábado. Esta Historia Eclesiástica de Sócrates nació como continuación de la que dejó escrita Eusebio de Cesarea un siglo antes, y allí el mismo Eusebio, hablando de los herejes ebonitas, explica por qué los cristianos celebran la Eucaristía el domingo:

Guardaban el sábado y toda la conducta judaica, pero el domingo observaban prácticas parecidas a las nuestras en memoria de la resurrección del Salvador“. (Historia de la Iglesia, Eusebio de Cesárea, ca. año 324)

Así que la afirmación de Sócrates de que casi todo el mundo celebraba la misa el sábado en vez del domingo y él no sabía por qué, suena a disparate mayúsculo, pero dicho por alguien muy de fiar (por eso los adventistas le utilizan como argumento de gran peso).

Ya casi habíamos tirado la toalla y declarado que extrañamente Sócrates había patinado aquí o que los copistas posteriores habían alterado su obra por algún error. Pero entonces encontramos la pieza clave de este enigma, lo que por fin salvó la reputación de Sócrates, eliminó las contradicciones y le dio sentido a todo. Se trata de otro historiador cristiano que escribe otra “Historia Eclesiástica” pocos años más tarde: Sozomeno.

Sozomeno escribe su historia de la Iglesia utilizando fuentes de otros autores, y en algunos pasajes utiliza el material de Sócrates, en concreto el capítulo 22 lo utiliza casi tal cual, pero cambiando algunas cosas cuando considera que se puede explicar mejor. Y ahí está la respuesta a nuestro enigma, porque cuando Sozomeno trascribe lo que nos dijo Sócrates, introduce una pequeña aclaración para evitar la ambigüedad que el texto original tenía. Sozomeno y Sócrates vivieron en la misma época y en la misma ciudad, Constantinopla, así que Sozomeno sabía perfectamente lo que Sócrates quería decir cuando dijo lo que dijo. Veamos cómo transcribe las palabras de Sócrates (en negrita el fragmento que Sozomeno añadió):

Las asambleas no se celebran en todas las iglesias en el mismo tiempo y modo. La gente de Constantinopla, y de casi todas partes, se reúne el sábado, y también el primer día de la semana, costumbre que nunca se observa en Roma o Alejandría. (Sozomeno, Historia Eclesiástica, Libro VII cap. 19)

Asunto aclarado. Ya no parece que la misa se celebre en todas partes en sábado, excepto en Roma y Alejandría que se celebraba en domingo, sino que vemos con claridad que en todas partes se celebra la misa el domingo, lo que concuerda con todos los demás datos que poseemos. Sócrates está hablando en ese pasaje de la controversia en torno a la fijación de la fecha de la Pascua cristiana y en esos momentos está discutiendo sobre la celebración del sábado, por eso comenta solo las divergencias sobre el sábado sin mencionar para nada el domingo, que no venía a cuento. Acertadamente Sozomeno pensó, como historiador que era, que en el futuro ese pasaje podría resultar ambiguo y, afortunadamente, lo matizó.

La novedad de esta información es que nos aclara que en todas partes (excepto Roma y Alejandría) se celebraba misa también el sábado, por eso es comprensible que Sócrates no supiera por qué esas dos ciudades no seguían la norma general. Pero esto no sirve en absoluto para apoyar las tesis adventistas de que los cristianos celebraban el sabbat. Celebrar misa no es celebrar el sabbat. De hecho lo que este pasaje nos revela es todo lo contrario, que la Iglesia Católica sigue la tradición, pues la misa dominical hoy en día se celebra cada semana por duplicado, el sábado y el domingo (por eso si se comulga el sábado no se puede comulgar otra vez el domingo siguiente, pues se trata de la misma misa). Así que los católicos actuales hacemos lo mismo que los cristianos de entonces, celebramos la Eucaristía el sábado y de nuevo el domingo. Son los adventistas quienes difieren, pues celebran su servicio religioso solo el sábado, y se niegan a santificar el domingo, observando también un sabbat judío que el propio San Pablo declaró abolido.A

APÉNDICE 4-LOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

Tal como hemos visto en nuestro artículo, la Biblia ya nos muestra la aparición del domingo como día sagrado y la Iglesia desde el primer momento celebró en domingo su Día del Señor, también con abundantes testimonios extrabíblicos que arrancan desde mediados del siglo primero. Durante casi 2000 años el cristianismo, en todas sus variantes, siempre celebró el domingo en lugar del sábado. Entonces ¿por qué los adventistas consideran un grave pecado el celebrar el día sagrado cristiano en domingo en lugar del sábado?

El adventismo es una evolución del protestantismo anabaptista y surgió en 1863 como parte del Movimiento Millerista americano (seguidores de William Miller, gente que esperaba la Segunda Venida de Cristo el 22 de octubre de 1844). Como todos sabemos, Jesucristo no volvió en esa fecha y se produjo el conocido como “El Gran Chasco” (The Great Disappointment). La mayoría de los milleristas abandonaron el movimiento pero entre los que perseveraron en la idea de que la Parusía era inminente se encontraba dos personas que luego se casarían: James y Ellen White, los más destacados cofundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día junto con Miller. Ellos formaban parte de un grupo de milleristas que en lugar de asumir lo equivocado de su profecía, llegaron a la conclusión de que el error no estaba en la fecha, sino en lo que ocurrió en esa fecha. Decidieron que ese 22 de octubre no era cuando Jesús debía haber bajado a la tierra de entre las nubes (tal como se nos cuenta literalmente en Mateo) a purificar la Iglesia, sino que en ese día Jesús había entrado en el Sancta Sanctorum del santuario celestial y había comenzado un “juicio investigador” del mundo. Este cuidadoso proceso de investigación le permitirá a Jesús averiguar qué cristianos merecen los beneficios de su expiación y cuáles no. No está claro si investigar todas las fichas de todos los cristianos le llevará a Jesús meses, años o muchas décadas (por lo pronto ya ha pasado más de un siglo desde que empezó), pero los adventistas creen que cuando esa investigación termine, entonces es cuando Jesús bajará a la tierra. Pero para no repetir un suceso como el del Gran Chasco, los adventistas ya nunca hacen cálculos de cuándo será ese día, y para ello argumentan con el verso bíblico que dice que “el día y la hora nadie sabe” (Mateo 24:36), algo que al parecer W. Miller ignoró por completo. Por tanto ellos consideran que sí era posible averiguar el día en el que Jesús entraría a los archivos celestiales a comenzar su investigación, pero no es posible averiguar el día en el que Jesús terminará dicha investigación y bajará a comunicarnos su veredicto durante el Juicio Final.

Al mismo tiempo que los seguidores del movimiento estudiaban el santuario, surgió la problemática del día bíblico de descanso y adoración. El primer defensor en guardar el Sábado como día de reposo entre este grupo que permaneció fiel al millerismo fue el capitán Joseph Bates. Bates llegó a conocer la doctrina del Sábado gracias a un folleto escrito por un predicador millerista llamado Thomas M. Preble, quien a su vez había sido influenciado por una joven Bautista, Rachel Oakes Preston. Influida por Bates, Ellen G. White asumió y difundió a su alrededor la creencia de que el día de adoración debía ser el sábado y no el domingo. Durante unos 20 años estas dos creencias (que el proceso de la Parusía ya estaba en marcha y que el día de adoración debía ser el sábado) fueron las que dieron forma al grupo diferenciado que terminarían por denominarse “adventistas del séptimo día”. En 1863 Ellen G. White conseguiría crear formalmente la nueva denominación adventista, que no es considerada cristiana por el resto de las denominaciones por apartarse en exceso del Nuevo Testamento y apegarse en exceso al Antiguo.

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Acerca de José Carlos Pando Valdés

Gracias por dedicar parte de su tiempo a la lectura apologética, tan ncesitada dentro de la Iglesia actual. Que Dios lo colme de Bendiciones.

6 Comments

  1. Randy

    Dos preguntas:
    1)Por què en el calendario hebreo el unico dia que tenia nombre era el shabath y los otros no?
    2)Por que en Genesis 2:2 no se menciona que el septimo dia tenga trade y mañana y a los demas dias de la creacion si?

    • Saludos Randy
      Me gustaría saber si leyó mi respuesta a su comentario anterior.
      RESPUESTAS
      El mundo cristiano verdadero, quizás, el formado por las Iglesias apostólicas no son ‘’la religión del libro’’ como los musulmanes y otras muchas. La Iglesia católica cree lo que Jesús y sus apóstoles les comunicaron a sus discípulos, enseñanzas que quedaron, en lo fundamental, en la Tradición Oral de la Iglesia. La Biblia solamente es parte del mensaje de Jesús que viene al mundo cuando la Iglesia ya estaba formada, ‘’la Iglesia católica no nace leyendo la Biblia sino que la escribe’’. Esto es muy sugerente y es en esencia el CRISTIANISMO, pero le digo esto aunque aparentemente me aleje de sus preguntas para que entienda que la Iglesia cree lo que por Tradición le llega, siempre que esté en coherencia con la Biblia. Esto implica que hayan cosas que no vengan recogidas en esa Tradición y estén no muy claras en la Escritura, en tal decisión, la Iglesia muchas veces guarda silencio y lo que aceptan son teorías, como por ejemplo que los infantes que mueren sin el bautismo van a un ‘’lugar’’ llamado limbo.
      Entonces le será fácil suponer que la doctrina que profesamos es la correcta, pues nos llega de Jesús, pero no tenemos la respuesta para cada detalle curioso que nuestra mente genere. Le digo la respuesta exacta, pues elocuciones podemos como todos hacer, aunque como todos también nos pudiéramos equivocar.
      Así le digo que la cuestión del Sabbat no es ni por asomo preocupante a la Iglesia, pero esta no tiene la respuesta para cada preguntilla. Sabemos que este ‘descanso’ quedó abolido con el Nuevo Pacto y esto que nos llega por Tradición es lo que profundamente confesamos y declaramos como correcto. Usted puede buscar y registrar la Biblia con lupa, de hecho muchos lo hace, y muchos terminan por caminos diferentes y es que la letra fangosa de la Biblia es una Palabra estática del Mensaje del Dios Viviente y pretender que genere los frutos para los cuales no fue concebida es cosa de protestantes. No obstante, aunque sabemos cuál es la doctrina también nos entregamos a la exégesis bíblica, así que respondo a sus preguntas.
      1. En principio ningún día de la semana judía tenía nombre, sino que estos se llamaban como en muchas culturas de la época tan solo por un número ordinal, primer día, segundo día, …., séptimo día de la semana. No obstante, a los años, el día séptimo empezó a identificarse con lo que en él el pueblo hebreo hacía, que no era otra cosa que descansar. Fue la práctica en este día lo que le dio al mismo ese nombre y no al revés. De hecho el mandamiento referente al Sabbat puede ser entendido como un descanso al séptimo día de trabajo y no necesariamente en un día específico, no obstante, para una cultura antigua esto sería muchísimo más fácil de cumplir, pero bueno, ya esto se va de la pregunta. Lo que verdaderamente interesa es que el cambio proviene de las utilidades de ese día, así al primer día de la semana le empezaron a llamar Día del Señor pues en él ‘Cristo había vencido a la muerte, inaugurando una nueva era’, al tiempo ya nadie decía primer día sino que todos empezaron a decir Día del Señor, por ello el primer día de la semana en latín es Dominus Dei o más o menos.
      2. La semana de la Creación pretende presentarnos a un Dios que como un operario trabaja y al final logra ‘’respirar’’ como si descansara de tan agotador trabajo. Lógicamente estamos ante otro poema bíblico que nos quiere explicar que Dios es Creador, pero no que las cosas exactamente fueron así. Los fundamentalistas creen en la literalidad de la Biblia y para ellos es cuestión de escándalo lo primero. Pero hay que discernir lo que Génesis menciona como poema o tradición folclórica de la época con lo que sería el mensaje de Dios. Pero bueno, dentro del contexto bíblico no sabría darte una respuesta correcta, tendría que investigar que sentido teológico tiene el hecho de que ese séptimo día no aparezca en su tarde y su mañana, si es que lo tiene, ¿será que Dios descansó para siempre y no ha vuelto a mover un dedo en su Creación? Sabemos que no. ¿Será que los días creativos duran miles de años y por lo tanto no ha acabado? Sabemos también que no. ¿Será porque Moisés en el capítulo 2 estaba recogiendo otra tradición de la época? Pudiera ser, pero no llegaríamos a tanto en una conversación escrita. ¿Será porque el objetivo del capítulo 2 es resumir lo mismo que ya se había dicho y hondar en otros misterios de la relación de Dios y el hombre, de modo que ya no era necesario especificar esa ‘maña y tarde’, o sea, ya no era necesario declarar en forma metafórica que se había concluido un día? Parece más correcto, ¡me quedo con esta! Y es que sabemos que para los judíos los días comenzaban en la tarde y terminaban en la mañana, por lo que para ellos era lo mismo decir que había pasado un día que que había pasado una tarde y una mañana, creo que simplemente a Moisés se le ocurrió cerrar el relato sin más hermosura literaria y en vez de decir la forma poética de tarde y mañana concluye tajantemente con que había pasado el día séptimo. Así de sencillo, ninguna rana debajo de piedra alguna.
      Quede con Dios.

  2. labuenasemilla

    Muy buen tema, pero me surge como siempre la duda ¿analizaste a profundidad todas las otras posiciones?, yo me he percatado que muchas veces damos por seguro algo mirando solo nuestro punto de vista, pero cuando prestamos atención con verdadera profundidad los restantes puntos de vista vemos que no todo era como pensabamos. Tus análisis de los adventisitas es muy bueno, pero supericial, no voy a hacer una re-analisis de tu gran tema, aunque me cabría preguntarte ¿es un estudio tuyo o es algo que estas copiando y pegando de algo ya publicado por alguien?, porque creo que aunque fuera lo segundo necesitarías tu primero estudiarlo y profundizarlo, pero en fin, lo que realmente deseo me contestes, ¿qué opinas del video que publiqué en mi blog donde un CATÓLICO pide que demuestre alguien con la Biblia, quien sea, que el día del Señor es el dómingo y no el sábado? se ofrece una recompenza a quien demuestre que realmente es el domingo y no el sábado, ¿esto que escribes lo demuestra? pues entonces puedes ganarte una recompenza de 25000 dolares, pero resulta curisoso que NADIE se ha atrevido a intentar demostrarlo, ni los mismo católicos. ¿me explicas eso?
    Te dejo el link para que vuelvas a ver el video.
    http://labuenasemilla.cubava.cu/2017/06/23/obispo-catolico-hace-un-reto-muy-fuerte-a-quienes-estudian-la-biblia/

    • Saludos
      Esta serie no es mía, lo reconocí al inicio (ve la entrada principal), y al final de cada escrito pongo de donde lo saco aunque a veces no cuento con la dirección pues son escritos que bajo y que luego publico, no obstante, la busco y la pongo cuando llegue a la escuela.
      Sí, esto lo estudio antes de publicarlo, lee los apéndices que no los había publicado por no tenerlos a la mano y por no haberlos leído (estudiado).

      Ese video es muy raro pues yo quiero el contexto, la situación, a quién le habla ese cardenal?, etc..
      Pero bueno, especulando, creo que él les está hablando a personas políticas o algo así y está afirmando el poder de la Iglesia quien es capaz de cambiar el día de observancia y los demás religiosos le siguen, pues mira que lo que hace es citar a otras personas. Pero bueno esto está muy raro. Recuerda que el que descansemos el domingo más que una conquista laboral, aunque también puede ser entendida como tal, se lo debemos a la Igleesia que en mucho contruyó nuestra civilización occidental.
      Pero no te mates pues él da los mil dólares a quien le demuestre con solo la Biblia que “existe un mandato para usar el domingo como día de observancia”. Un MANDATO, no lo hay; nadie puede reclamar los dólares, quien hizo el cambio fue la Iglesia porque así lo entendió, pero no lo impuso como mandato en las páginas de la Biblia. O sea, existe un marco teológico por el cual podemos decir que el Sabbat judío quedó abolido, pero no podemos decir que expresamente está en la Biblia que el día de culto principal es el domingo, eso lo hizo la Iglesia.
      No sé si me entiende, sino pregunta.

      • labuenasemilla

        EXACTO, reconoces que no es Dios en su Palabra que cambió u ordenó ese cambio para el domingo fue la iglesia católica, bajo ninguna autoridad bíblica legal, sino bajo desobediencia, porque el Señor dice que su palabra no cambia y no debe ser cambiada ni una tilde, ¿eso por qué no lo entienden y obedecen? no hay justificación alguna, y eso debes también reconocerlo.

        • Saludos
          Por puntos recuerda lo que ya le dije aunque al final se lo vuelvo a copiar:
          – Jesús dice que él no viene a cambiar la Ley y los Profetas sino a darles su verdadero significado, pero posteriormente pasa a enumerar varias cosas que de la Ley él mejora, cambia.
          – Por lo tanto, matemáticamente, la Ley cambia y no cambia, son dos caras de una moneda en donde el concepto predominante es el segundo. Pues más bien la Ley lo que hace es subir a un eslabón superior en donde queda debajo de la Gracia. No significa que queda abolida, sino que ya dio el fruto que le tocaba dar y por ello es que la Iglesia en toda su autoridad perfecciona (según la Gracia) el mandamiento del Sabbat por el que dice “santificarás las fiestas y días de preceptos”. Ya no se trata de dejar un día para el Señor al estilo de AT, se trata de santificar todas las fiestas y cosas destinadas a él. EVOLUCIÓN.
          – Te escandalizas tanto por esto por no entender el concepto de Iglesia, es algo que aprenderás en la nueva serie. Recuerda que la Iglesia no nace leyendo Biblia como la protestante, sino que esta al tiempo la escribe, deseando plasmar algo del mensaje Oral de Jesús por escrito. Con la circuncisión pasa lo mismo y la Iglesia decide eliminarlo, pues no hay cabida para ello en el Nuevo Pacto, así como tantísimas leyes más. Cuando aquella comunidad reunida en Jerusalén deciden que es y que no es lo correcto, sencillamente es la voz de la Iglesia lo que habla.
          – La Ley es todo, no tan solo el decálogo, esa distinción entre Ley ceremonial y bla bla bla, no es justificable en teología.
          – Y como siempre le digo esto no es así de pelado. Si analizamos el propósito del Sabbat, si analizamos la proyección de la Iglesia Primitiva, etc. vemos que mantener el Sabbat al estilo judío no es una práctica cristiana.
          – Toda la cristiandad con excepción de algunas iglesiecillas opinan la eliminación del Sabbat, que sugerente; bueno según Elena G. de White todos tienen la marca de a bestia.

          Hermano, creo que está logrando lo que en un momento determinado no le acepté, o sea, crear una nebulosa de preguntas y respuestas en donde todo entra pero nada concluye materialmente a menos que sea muy trivial. Usted sabe que desde hace semanas llevamos un debate sobre la Medicación humana de Jesús y como esto es distinto de la Intercesión de los Santos (clic aquí para ir a este debate), esto se ha visto paralizado por culpa suya, y mientras que yo trato de reducir y circunscribir la conversación a un tema pequeño del cual podamos partir Usted crea una avalancha con otras interrogantes. En fin, esto para mí es insostenible. Así que como ya le dije en aquella ocasión yo no doy vía a eso ya que a Usted quiero ayudarlo verdaderamente, así la cosa es así:
          – Hasta que no terminemos con el tema pendiente no brincamos para otro. No pienso publicar sus comentarios sino respeta lo que le digo.
          – Solo puede opinar, sin que esto valga, en la nueva serie Tradición ¡Sí! Sola Escritura ¡No!
          Espero que me haya entendido POR FAVOR.

          Dios le bendiga

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