Apologética

Apología a la Apologética

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Jesús carga una oveja

«Para mí es insólito escribir,

no tengo práctica alguna, pero me empuja el amor

…Hay que hacer todo lo posible para evitar que algunos

sean arrebatados como corderos por lobos vestidos de oveja»

San Ireneo, Contra las herejías

Apología a la Apologética (como todos los demás escritos de esta página) no es más que la recopilación de muchos de los escritos que en la Red de Redes pretenden revivir con fines prácticos y necesarios esta pastoral, olvidada por muchos y erróneamente enjuiciada por otros. Sirva estos comentarios y argumentos para movilizar la conciencia católica hacia la aplicación de la misma.

“El Pueblo de Dios tiene derecho a que se le explique, sin ambigüedades ni reducciones, las verdades fundamentales de la fe cristiana”

                                             San Juan Pablo II

“Hermanos míos, si alguno de entre vosotros se extravía de la verdad y alguno le hace volver, sepa que el que hace volver a un pecador del error de su camino salvará su alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.”

                                            Santiago 5: 19-20

Abordado a partir de los siguientes numerales:

  1. Dos tiranías, una: ¡sabe jugar con la Iglesia!
  2. Malentendidos y malentendimientos
    • 2.1 Ecumenismo vs Apologética
  3. Escualidez en el comprometimiento y en los recursos
  4. Puntualizando algunos detalles
    • 4.1 Sectas o nuevos movimientos religiosos libres o…
    • 4.2 Con las sectas o en su contra
    • 4.3 Las banderas del sectarismo
    • 4.4 Pincelada entre estratagemas
  5. Resumen
  6. Para profundizar

_______________________________________________________________________

       1. Dos tiranías, una: ¡sabe jugar con la Iglesia!

Enraizada en la mayoría de las latitudes del globo existe una tiranía, que incluso hoy amenaza a nuestra Patria; que se apodera de todos los sectores de la sociedad y los titiritea como a marionetas. Es un monstruo que avanza imponiendo su ley, la de la demanda y la oferta, con sus apéndices que son la moda, el éxito y la fama.  Se trata del mercado, una palabra mágica, un poder oculto, que todo lo perversa con su fascinación irresistible del negocio. La concepción es: para que algo tenga valor, tiene que transformarse en negocio, entrar disfrazado de moda en el mercado, logrando éxito y consiguiendo fama.  De otra manera no sirve para nada.

Este monstruo se está posesionando también de la religión, la religión de la demanda y la oferta, del éxito, del negocio.  Si algo le gusta a la gente, quiere decir que es bueno, hay que dárselo.  Tantas religiones cuantos son los gustos de la gente con sus preocupaciones reales: salud, curiosidad, superación personal, emocionalismo, euforia, espanto… La religión para cada gusto. Gusto y negocio, demanda y oferta, moda, éxito, fama…

¿Y la verdad? Es la lógica de las sectas, que son la versión religiosa de la ley del mercado, de la demanda y de la oferta, sin ninguna preocupación por la verdad y la moralidad objetivas; y en muchos casos, la misma Biblia es un ingrediente más para estos ajiacos, hechos de psicología, hipnosis, terapia grupal, etc.

Lo malo es que también dentro de la Iglesia ha entrado algo de este virus del mercado, el éxito y el negocio. Así se justifican ciertas prácticas, rayanas  en la idolatría, por el simple hecho que “así le gusta a la gente”, “es la fe del pueblo sencillo”, “representa una buena entrada económica” y todo un graneado con génesis en el trato pasivo que ha recibido la piedad popular y otras prácticas…

Por el simple hecho de que alguien aparece en la pantalla televisiva, hace noticia, cuenta con muchos seguidores, le va bien económicamente, quiere decir que tienen razón, anda bien, agarró la onda… hace progresar la obra de Dios, es un ejemplo a seguir. Hasta el hombre controvertido y el asesino pueden transformarse en estrellas alimentar el mercado, engendrando negocios, famas, modas y éxitos.

Por eso la Apologética hoy se encuentra en tanta decadencia, por el hecho de que se presenta como algo característico del pasado, fuera de moda: en ocasiones no ha estado en sintonía con el carnaval del mercado.

Hoy las palabras claves son apertura, tolerancia y ecumenismo. El mejor elogio que se puede hacer a uno es calificarlo de progresista, de avanzada.

Claro que, en esta perspectiva, no hay lugar para la apologética.  Y no faltan los ahincados sofismas: “la fe no se defiende, se vive”; “Cristo no necesita que alguien lo defienda, sabe defenderse solo”, etc., etc., etc.

Al interior de la Iglesia, ¿acaso nadie se da cuenta de los múltiples errores que circulan entre los fieles? Entonces, ¿por qué  no se interviene? Evidentemente para no ser incluidos en la lista de los conservadores; para no ser de los cuadrados, para estar en las gradas de los de avanzada, de los progresistas.

¿Acaso muchos presbíteros no se dan cuenta que sus ovejas están siendo arrebatadas por los lobos rapaces? Entonces, ¿por qué no tomar cartas en el asunto? Igual, por miedo a ser considerados conservadores; para no ser de los cuadrados, para estar en las gradas de los de avanzada, de los progresistas.

Es tan grande este miedo, que no valen ni las reiteradas intervenciones del Papa, ni la angustia y el sufrimiento del pueblo para cambiar de actitud.

               2. Malentendidos y malentendimientos

Una de las razones por la cual en algunos ambientes no es aceptada la Apologética es porque piensan que se quiere practicar o resucitar tal como se practicaba antes del concilio Vaticano II. Donde en algunos casos era muy racional, combativa, triunfalista y un monólogo donde se quería vencer a un enemigo en la Fe. Además que se le veía como algo contrario al ecumenismo. La verdad es que hoy en día en muchos países se está practicando una nueva Apologética, pero desde una perspectiva donde se ha incorporado la visión teológica del Concilio.

En los tiempos pasados, la apologética consistía en defender la fe católica de los ataques de sus enemigos. Se dirigía esencialmente a los de afuera, para que tomaran conciencia de la falsedad de sus ataques.  Hoy, la apologética se dirige, antes que nada, a los de adentro para que no se dejen confundir por los que se salieron de la misma Iglesia y tratan de llevárselos a sus grupos.  Antes, los que no conocían la fe eran los de afuera; hoy, los que no “conocen” la fe son los de afuera y los de adentro. Al final hemos rimado hasta la acción de las sectas (católico ignorante, futuro protestante), pero no se ha hecho todo lo necesario para impedirla.

Por no haber entendido esta situación, tal vez muchos están en contra de la apologética, pensando que nuestro principal objetivo consiste en querer atacar o convencer a los de afuera. No, nuestra preocupación principal consiste en fortalecer la fe de los que están dentro de la Iglesia, aclarando su identidad y dando respuesta a las posibles dudas que puedan derivar de los ataques de las sectas. En un segundo tiempo, nuestra acción se dirige también hacia los hermanos que dejaron la Iglesia de buena fe y siguen abiertos al diálogo (muy pocos en verdad), para que queden cuestionados y se abran a la posibilidad de un regreso a Casa, de la cual nunca debieron hacer salido.

Por lo tanto, hoy más que nunca, es necesario revivir la sana apologética, no por el gusto al pleito o como juego intelectual, sino para ayudar al pueblo católico a tener ideas claras acerca de su fe y no dejarse confundir por la enorme avalancha de falsos profetas y falsos cristos (Mc 13: 22), que están invadiendo el mundo tomando la religión como un negocio más (1 Tim 6: 5-10), sin aquel cuidado, respeto y delicadeza que merece todo lo que se refiere a Dios, a la misma esencia del hombre y su destino final.

Como es fácil notar, se trata de una tarea extremadamente delicada y compleja, teniendo presente la multiplicidad y variedad de los desafíos a los que se tienen que dar una respuesta: ateísmo, sectas de tipo protestante, nuevos movimientos religiosos cargados de esoterismo, influjos orientales, psicología, etc. Además de que en la inmensa mayoría de las ocasiones nuestros hermanos separados actúan por la buena voluntad y obraran imbuidos en la ignorancia intelectual.

De ahí que se necesiten “especialistas” en las distintas  ramas, para que investiguen sus contenidos y aclaren los puntos que contradicen nuestra fe, para evitar que católicos ingenuos fácilmente se dejen envolver sin darse cuenta de sus implicaciones profundas.

Hoy más que nunca, es urgente que en la Iglesia se desarrolle un “verdadero ministerio” para hacer frente a esta problemática, un ministerio que abarque distintos aspectos: investigación, divulgación y asesoría práctica con elación a los hermanos débiles en la fe, que necesitan una ayuda para superar la crisis en que se encuentran y así poder lanzarse con más libertad y confianza en el seguimiento de Cristo. Más aun en nuestra realidad insular, pues en gran medida la Iglesia cubana ha perdido, en decenas de años, a gran parte de su feligresía comprometida, dependiendo en la práctica casi absoluta de la caridad de nuestros hermanos extranjeros. (Muchos anotan con entusiasmo el ligero crecimiento que en los últimos años se ha visto en la asistencia a misa, pero esto no da implicación de católico, más bien la Iglesia hospeda intermediariamente a cristianos que irán en definitiva a algún culto protestante. Como en todos los argumentos en los que se sobra tela por donde cortar, aquí se suele dar peso a los factores que se desee e inclinar la balanza deliberadamente).

En este sentido, la apologética tiene que ser considerada como parte integrante de la misma evangelización.  En realidad, sin la apologética, se corre el riesgo de construir sobre arena, al no contar el católico con bases firmes para hacer frente a las continuas provocaciones que le vienen de todas partes. No se trata tan solo de la mera defensa, pues eso no es lo que solamente se consigue con apologética se trata de una integridad en la fe del católico que si de por sí la tuviera y no hubiera ineficiencia en este aspecto, no habría que recorrer al uso de esta; pues la apologética quien nace de la necesidad de beligerancia exige de todos recelo.

Sin embargo muchos han visto en ella una especie de “guerra santa” y por ello la han desechado; y en el ecumenismo la única manera de enfrentar el problema de la división religiosa. Al no poder dialogar con los grupos proselitistas, se quedaron con los brazos cruzados, dejando a los “débiles en la fe” sin ningún tipo de protección frente a la agresión de las sectas, al antojo de los “lobos rapaces”.

          2.1 Ecumenismo vs Apologética

Para muchos la única opción pastoral en relación con el crecimiento de las sectas es el ecumenismo, ya en acto y con buenas perspectivas para el futuro, lo cual en vez de ayudar a frenarlo lo ha acelerado. La razón es que mientras el ecumenismo está a favor del diálogo y de la unidad, las sectas están a favor del proselitismo voraz y de la división como el status normal dentro del cristianismo.

  • Algunos datos que nos confirman que una acción pastoral realizada sin la promoción de la Apologética es una falta de perspectiva socio-religiosa actual son los siguientes:En Estados Unidos el mayor porcentaje de incremento de 1960 a 1995 fue para 1las sectas fundamentalistas que tienen una fuerte tendencia anti-ecuménica de línea pentecostal. Algo semejante sucede en América Latina.
  • Al mismo tiempo es muy significativo que hay una baja impresionante de crecimiento en las Iglesias del protestantismo histórico, las cuales tienen tendencias más ecuménicas.2
  • En cambio, todas las principales sectas de línea más radical y fundadas a mediados del siglo pasado han tenido un altísimo crecimiento. Todas están arriba del 100%.

3

Muchas Iglesias históricas protestantes están adquiriendo el estilo de las sectas fundamentalistas, originadas o expandidas principalmente en el sur de los Estados Unidos. Lo hacen así para poder sostenerse y crecer. Ser más antiecuménicas, fundamentalistas, “conservadoras” y anti-católicas es el común denominador hacia donde tienden en el país y en el continente. Borrando las expectativas que de antaño se tenían con el “continente de la esperanza”.

Es por eso que en este tiempo es necesario comprender que entre la apologética (Defensa de la fe) y el ecumenismo no hay oposición sino complementariedad. Lo que debemos es de saber en qué proporción las usamos, aunque la primera ha de ser como la ropa interior que nadie menciona, pero que todos necesitan. Se debe de tener en claro que cuando hablamos de prioridad, no se está hablando de exclusividad. No es que en América Latina tenemos que preocuparnos “solamente” de la apologética. Tenemos que estar preparados para todo y, cuando se ofrece la oportunidad, tenemos que saber dialogar con los que están abiertos al diálogo. El Ecumenismo busca restablecer la unidad. Al mismo tiempo, la Apologética busca preservar o cuidar la unidad ya existente.

Por un eufórico ecumenismo en lugares donde las sectas están avanzando y el protestantismo histórico se ha estancado, podríamos estar presenciando de una manera pasiva, y de la cual la historia nos pedirá cuentas, la pérdida de millones de católicos a otros grupos religiosos, ganando el Demonio según San Agustín: “La división de los cristianos es fruto de Satanás”. Tan solo en Hispanoamérica ya son cerca de 50 millones de protestantes, a principios del siglo pasado solamente eran un cuarto de millón. Seguir en esa actitud es como invertir tiempo, dinero y esfuerzos en capacitar personas a vender “palomas de la paz” en medio de la Segunda Guerra Mundial.

Por todo esto, digamos como una conclusión, que el querer enfocar todas las baterías hacía el ecumenismo en donde el proselitismo sectario es un hecho y dejar fuera la apologética es tener fuera de enfoque el lente pastoral. Buscar las ovejas perdidas mientras se pierden millones de las que ya se tienen es falta de visión pastoral. No se puede aplicar en todas partes la misma fórmula ecuménica (por ejemplo la aplicada en Europa con los luteranos), con falta de visión nos arriesgamos con provocar un colapso del catolicismo en el mundo latinoamericano. De nosotros depende un cambio urgente de actitud para saber implementar ambas líneas de pastoral en su justa dimensión. Unido al ecumenismo, renovemos una Sana Apologética siguiendo las directrices del magisterio. El Catecismo de la Iglesia en el No. 1285 dice que todo confirmado debe de extender y defender la fe.

Frente a esto, alguien podría decir: Falta que también la apologética hoy se vuelva en una moda y entre en la lógica del mercado. Mejor así que abandonar a las ovejas en las garras del lobo.

Algunas estadísticas:

·      En América Latina cada hora 400 personas abandonan la Iglesia Católica.

·      En 1900 eran 250,000 para el año 1990 ya son 46 millones en América latina.x

·      En Guatemala aproximadamente el 25% de la población ya es evangélica.

·      En el Salvador cerca del 30% ya no son católicos y han pasado a diversas sectas.

·      En Brasil de seguir el mismo ritmo de crecimiento para el 2050 la mitad de la población sería evangélica.

·      En México, a pesar de no ser de los más dañados en este aspecto, en 1970 el total de protestantes era 880,000 actualmente ya son cerca de cinco millones.

·         En Estados Unidos todas las sectas tienen un altísimo ritmo de crecimiento. Algunas llegan a más del 1000%.

Tomado de: Una nueva Apologética, elemento integrante de un plan de pastoral. De: Martín Zavala Galván, Apóstoles de la Palabra.

3. Escualidez en el comprometimiento y en los recursos

Con el asunto de las sectas está pasando algo muy curioso: todos reconocen la gravedad del problema, pero pocos se deciden a enfrentarlo seriamente. La tarea no es fácil, se necesita conocer bastante acerca de la Biblia y acerca de la doctrina católica y las creencias de los distintos grupos religiosos. Y entonces interviene la flojera que puede llegar hasta crear un fenómeno de tipo sectario dentro de la misma Iglesia: cada uno se queda con su grupo. Conoce sus cosas, vive la fe como le enseñan allá y con eso se siente feliz, sin preocuparse en lo más mínimo por lo que se maneja en los demás grupos al interior de la misma Iglesia y tanto menos en los grupos que están fuera de ella. Y para camuflar esta situación de cobardía y cerrazón, se hace alarde de “apertura”, “espíritu ecuménico” y tantas cosas bonitas que no vienen al caso. Hasta que el problema no se vuelve personal al no poder ayudar a un familiar o un amigo que se está pasando o ya se pasó a una secta. Y entonces empiezan las recriminaciones contra la jerarquía, por no tomar cartas en el asunto y no preparar adecuadamente a su gente.

Durante todos los siglos de la historia de la Iglesia, hubo situaciones difíciles con relación al problema de las sectas y las divisiones. Entonces la Iglesia supo enfrentar el problema con audacia y prontitud. Nunca han faltado los hombres que levantados por Dios han sabido salvar el momento y aliviar las tenciones. Sin embargo en estos momentos están inertes todos los que deberían de comportarse como Sans Franciscos de Sales. Por eso el problema se ha hecho grave.

En resumen, entre un supuesto enfrentamiento con el ecumenismo por un lado y los requerimientos económicos por el otro, pende la empresa de la Apologética que en los mejores casos solo recibe de arriba “puras bendiciones”, los medios son puestos a disposición de otras prioridades y esta se encamina gracias a la buena voluntad y efervescencia de hombres, en su mayoría laicos que parecen apreciar mejor los signos de este nuevo tiempo. Laicos, que no encerrados como el clero, se dieron cuenta de que los tiempos cambiaron y que ya no estamos como el tiempo de la Reforma, cuando las cosas se solucionaban desde arriba entre autoridades civiles y religiosas. Hoy las decisiones se   toman en la calle y cada uno decide por su cuenta en cualquier esquina. Por lo tanto, hay que enfocar el problema desde la base y no desde el vértice. Hay que cambiar de perspectiva. Hoy cada católico tiene que estar preparado para “dar razón de su esperanza” (1Pe 3,15) sabiendo defender su fe. (No es justo tampoco echar en el mimo saco a todos los sacerdotes, muchos han sido Sans Franciscos de Sales de estos tiempos)

Nuestra diócesis oscila como las demás y nuestra realidad, especialmente en la parroquia de Las Minas de Matahambre, de la que puedo hablar sin temor, no es muy consoladora. Ni la Noche Buena, ni el 4 de diciembre (día de Santa Bárbara) han sido capaces de volver a llenar siquiera la mitad de los bancos del templo. Muchos de nuestros hermanos, después de una larga travesía en la barca del catolicismo han muelleado en alguna Iglesia protestante; y que nadie se autoengañe y fantasee, ahora oran a diario, bendicen su comida, ayudan económicamente a sus hermanos, han aprendido lo encantadora que pueden ser las lecturas bíblicas y tienen hasta comprensión de cómo ha de ajustarse a ellos las Doctrinas de la Gracia para su salvación.

Sintiéndose ahora más cristianos con muy buena voluntad nos acosan y seducen, y en muchas ocasiones logran catapultar hacia su nueva iglesia a otro de nuestros ignaros o mal instruidos fieles, en suma se crea una espiral viciosa para ellos y adelgazador para nosotros. ¿Y esto, por qué ocurre? ¿Es nuestra doctrina tan alocada, sin basamentos bíblicos y lógicos? Evidentemente el problema no está en la erudición de lo escrito en nuestros libros, sino de lo que hemos sido capaces de escribir en la personalidad de nuestros hermanos. Con estos acontecimientos se escriben las páginas de nuestra parroquia, continuamente en decadencia.

Cuando el interés por ayudar nace intrínsecamente de nuestros grupos, este muchas veces no logra florecer. Las personas no son proactivas contra lo desconocido y más cuando no se sienten en amenaza. Si creen tener plenitud con lo que hacen para qué hacer más, la economía de la vida es así. Sin embargo, si la preparación fuera paulatina y a sus ojos indirecta, esto no sucedería, si utilizáramos los medios disponibles para subrepticiamente crear integridad en nuestros fieles, la historia sería otra.

Desgraciadamente, en ocasiones, nuestros recursos se destinan a otros parajes. Nuestra revista diocesana Vitral se mancha de artículos que en la mayoría de las ocasiones contienen críticas a nuestro sistema estatal, a veces no tan finas. Logrando ser “la libertad de una luz” que escasamente alumbra nuestras situaciones económicas y políticas. Mientras que deja a oscuras a tantos hermanos débiles en la fe. Como aquí tampoco faltan los sofismas no pocos se adelantan a plantear que la revista siendo de corte socio-cultural debe también interesarse en la crítica estatal.

No se trata tampoco de que Vitral no enjugue las lágrimas de quienes no pudiendo expresarse en otros medios lo hagan en ella. Se trata de la desproporción. Desaparezca un: Martí y el Socialismo, y agréguese: Infantes y Bautismo; desaparezca una: Carta de un joven que se fue, y agréguese: ¿Podemos llamar al sacerdote “Padre”? Artículos de fácil interpretación teniendo en cuenta los distintos niveles que existen en nuestro pueblo. No lecturas extranjerizas, sino aplicadas a nuestro contexto.

                 4. Puntualizando algunos detalles

        4.1 Sectas o nuevos movimientos religiosos libres o…

Para muchos “expertos” en el problema de las sectas, casi todo se esfumó en una palabrería inútil: si era correcto hablar de sectas o era mejor hablar de nuevos movimientos religiosos libres; se estaba bien o era ofensivo hablar de sectas protestantes, puesto que el protestantismo era una cosa y las sectas otra, aunque tuvieran muchos elementos en común; si los grupos pentecostales podían llamarse sectas, puesto que su bautismo es válido y creen en la Trinidad; si no sería más conveniente utilizar la palabra, secta solamente para los grupos no cristianos, etc., etc.

Conclusión: Cuando hablamos de sectas, nos estamos refiriendo solamente a los grupos no cristianos o semicristianos, como son los testigos de Jehová, los mormones y los adventistas del séptimo día. No nos estamos refiriendo a los grupos pentecostales o evangélicos, que son iglesias y con los cuales tenemos un diálogo ecuménico. Y se toma cuenta de que los pentecostales representan el 70% de las sectas que están presentes en América latina, y que el Plan Amanecer para la conquista evangélica del mundo, está hecho precisamente por los evangélicos.

Así que, seamos más sinceros y realistas. Dejemos a un lado los sofismas y vayamos a la realidad. Pan al pan y vino al vino. Además, ¿qué importa, si se encaja mejor una palabra u otra? Aquí el problema es: ¿Cómo ayudar al católico a permanecer firme en su fe, sin dejarse confundir por otras propuestas religiosas? Lo que sobra y es diametralmente opuesto, viene del demonio y no sirve más que para confundir las cosas.

       4.2 Con las sectas o en su contra

“Ni con las sectas ni en contra de las sectas”. En realidad, lo que se pretende es ayudar al católico a tener ideas claras acerca de su identidad (miembro de la Iglesia fundada por Cristo) y a no dejarse confundir por las mañas y artimañas de las sectas (animales puros e impuros, inminente fin del mundo, milagros a cada rato, etc.).

Con esta conciencia clara acerca de su identidad y la preparación necesaria para descubrir los engaños de las sectas, el católico no se deja perturbar por su acción proselitista; al contrario siente celo por ayudar a otros hermanos a permanecer firmes en la fe auténtica que nos viene desde Cristo y los apóstoles.

Si no se aclara todo esto por un malentendido ecumenismo, entonces se deja al católico en la incertidumbre y la duda, fácil presa de cualquier ideología religiosa, que no tiene nada que ver con el evangelio auténtico.

         4.3 Las banderas del sectarismo

Explica el P. Flaviano Amatulli Valente que en realidad, el papel de las sectas es poner de manifiesto ciertas deficiencias presentes en la Iglesia y tratar de dar una respuesta.  En la medida en que su análisis es correcto y su respuesta acertada, las sectas avanzan.

Cuando la Iglesia toma conciencia de sus cuestionamientos y les arrebata sus mejores banderas las sectas se desploman habiendo cumplido con su misión, que consiste precisamente en despertar al gigante adormecido, que es la Iglesia Católica.

Lo mismo sucedió con el marxismo.  Su misión consistió en despertar al mundo capitalista acerca del problema de la justicia social.  Cumplida su misión, desapareció prácticamente de la escena mundial.  Lo que les deseamos a las sectas de todo corazón.

Sus banderas son:

  1. La Palabra de Dios es para todos

Se pensaba que la Palabra de Dios era algo difícil, reservada a los seminarios, los conventos y las escuelas de teología.  Para el pueblo sencillo eran suficientes el catecismo y el devocionario.

Pues bien, llegaron las sectas y demostraron que no es así.  La Biblia es para todos: niños y adultos, eruditos e ignorantes.  El pueblo corrió tras ellos en búsqueda de alimento espiritual más sólido y genuino.  Y nosotros, la Iglesia de Cristo, nos quedamos atrás, con nuestro tesoro bien cuidado.  Poseyendo la plenitud de la verdad, la escondimos.  Los demás, abriendo la Biblia, dieron la impresión de contar con riquezas más grandes que las nuestras.  Y muchos se fueron con ellos.

¿Qué pasará el día en que entre los católicos se ponga la Biblia en el lugar que se merece, volviéndose en el principal alimento espiritual de todo creyente, empezando desde los niños que apenas se abren a la fe?

  1. La entrega a Cristo es para todos

Se pensaba que la entrega personal a Cristo era solamente para los sacerdotes y las religiosas.  Pues bien, llegaron las sectas y se abrieron los ojos, recordándonos que la entrega a Cristo es para todos, una entrega consciente y definitiva a Él como el único Salvador y Señor de la propia vida.  Algo realmente entusiasmante y sencillo al mismo tiempo, al alcance de todos, que da sentido a la vida y crea la conciencia de una igualdad esencial entre todos los miembros del pueblo de Dios.

¿Qué pasará el día en que entre los católicos todo esto se vuelva “ley”, eliminando en los laicos aquel profundo complejo de inferioridad, que los atrapa y les impide elevarse hacia las cumbres del compromiso apostólico y la santidad?

  1. La experiencia de Dios es para todos

Para muchos católicos sencillos, Dios es un ser familiar, con el cual tienen un trato continuo y amoroso, que da una profunda serenidad a la propia vida.  El problema está en que no tienen una conciencia clara acerca del tesoro que poseen.

Al contrario, las sectas buscan a propósito este tipo de experiencia y hacen alarde de ella, utilizando los recursos más variados: oración, ayuno, canto, testimonio, etc.  Saben que se trata de un tesoro que se tiene que encontrar a como dé lugar, y, al encontrarlo, o tener la impresión de haberlo encontrado, sienten la obligación de comunicar la buena nueva, creando en la comunidad un clima de euforia contagiosa.

¿Qué pasará el día en que entre nosotros católicos esa búsqueda se vuelva otra “ley”, haciendo del Dios lejano el Dios amigo e inseparable?

  1. La misión es para todos

El que encontró a Dios y quedó marcado por esta experiencia, no puede quedar callado.  Para él la misión se vuelve en el paso obligado.  Si a esto se añade una mística particular y un sistema de conquista bien planeado, no hay que extrañarse de los resultados.

¿Qué pasará el día en que en el mundo católico se vuelva en un estilo normal de acción pastoral, haciéndose otra “ley” la búsqueda constante de la oveja perdida, contando con una mística y una metodología específica con miras a recuperar a los alejados?

         4.4 Pincelada entre estratagemas

Los mismos evangélicos han hecho un “catálogo” de las especies de católicos que existen para luego aplicar una estrategia particular de “evangelización”. Así lo describe el autor evangélico Daniel R. Sánchez en su libro Cómo testificar a sus amigos católicos: “La Iglesia Católica Romana no es un grupo monolítico; está formada por numerosos grupos que tienen diferentes grados de devoción y con diferentes puntos de vista: El católico tradicional, el católico progresivo, el católico nominal, el católico cultural, el católico carismático…” (R. Sánchez Daniel, Cómo testificar a sus amigos católicos, Casa Bautista de Publicaciones, pág.90)

Este tipo de católicos es con los que nace aún más la necesidad de instruir en la fe, la experiencia nos dice que son esta clase de cristianos los más proclives a ser presa de alguna secta. En la sagrada escritura se advierte: “Perece mi pueblo por falta de conocimiento” (Oseas 4: 6)

                  5. Resumen

No siempre la medicina es agradable a la vista y sabrosa al paladar. Y de todos modos, hay que tomarla, si se quiere sanar. Lo mismo pasa con la apologética: aunque no sea del gusto de todos, hay que saberla manejar, si se quiere enfrentar con seriedad el problema de las sectas.

Por otro lado, ¿no es siempre mejor estar preparados para defender la propia fe y dialogar con los demás? ¿O se prefiere “aventar” a los católicos, sin tener conciencia de la propia identidad? Sería como enviar los soldados a la guerra, sin armas.

Mejor estar bien fundamentados en la propia fe y así estar preparados para dialogar con todos y, en caso de necesidad, estar capacitados para “dar razón de la propia esperanza” (1 Pe 3,15) a todo aquel que nos la pida defendiendo nuestra fe.

                   6. Para profundizar

  1. La nueva evangelización y las sectas, vivir la propia fe en una sociedad pluralista. Por el Padre Flaviano Amatulli Valente. Misionero Apóstol de la Palabra. Disponible en: http://www.mercaba.org/FICHAS/Evangelizacion/0la_apolog%C3%A9tica_hoy_1.htm
  2. ¿Apologética después del Vaticano II? Algunos motivos por los que se hace necesaria esta disciplina. Disponible en: http://es.catholic.net/op/articulos/4090/cat/909/apologetica-despues-del-vaticano-ii.html
  3. Un artículo del libro de Martín Zavala, Apóstoles de la Palabra, USA. Disponible en: http://apostoles.org/EspanolPD.htm
  4. Apologética y ecumenismo en el contexto actual. Por Martín Zavala, Apóstoles de la Palabra, USA. Disponible en: http://es.catholic.net/op/articulos/17813/cat/1179/apologetica-y-ecumenismo-en-el-contexto-actual.html
  5. Apologética y ecumenismo. Dos caras de la misma medalla. ¿Dónde está el equilibrio entre defender la propia fe y procurar la unidad en la fe? Por el P. Flaviano Amatulli Valente. Disponible en:http://www.apologeticacatolica.org/Protestantismo/Sectas/Sectas07.htm
  6. ¿Por qué la Iglesia no invierte en apologética católica en Internet? Por Luis Fernando Pérez Bustamante. Disponible en: http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/mostrar_autor.php?autor=Luis%20Fernando%20P%E9rez%20Bustamante&PHPSESSID=be7fbf78ddb2a8a2e4009b7853d0ee13
  7. Una nueva apologética: Elemento Integrante De Un Plan De Pastoral. Una Propuesta Eclesial ante las Sectas y la Nueva Era. Por Martín Zavala Galván Apóstoles de la Palabra. Disponible en:http://www.mercaba.org/FICHAS/Apostoles.org/una_nueva_apologetica.htm

 

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Acerca de José Carlos Pando Valdés

Gracias por dedicar parte de su tiempo a la lectura apologética, tan ncesitada dentro de la Iglesia actual. Que Dios lo colme de Bendiciones.

4 Comments

  1. Hermano, si quieres visita este link que es una entrada hecha por mí sobre este tema que tratas, y si quieres me dejas tu opinión:
    http://elblogdelcorvo.cubava.cu/2017/04/25/apologetica-y-ecumenismo/

    Paz y bien

    • Saludos,
      Le pongo mi opinión, un poco escueta porque estoy ahora en pruebas.
      Apologética y Ecumenismo no son per se conceptos o posturas excluyentes mutuamente en la vida de un cristiano. Un verdadero seguidor de Cristo, en mi opinión, debe de ser ecuménico y además debe saber defender su fe. El escrito Apología a la Apologética deja entrever esto.
      Sin embargo, su objetivo es criticar la postura pasiva que en muchos lugares está tomando la Iglesia Católica con respecto a la desbordante crecida de los protestestantes, y a ese paso hacer ver que el preparar a los de adentro no es en ningún sentido ir en contra del espíritu de unidad que el ecumenismo busca.
      Apología a la Apologética no critica al ecumenismo, pero tampoco se solidariza con todo tipo de este. Muchos (incluidos sacerdotes) han llegado a defender después del Vaticano II que no importa en qué Iglesia estés, que la conversión a la Iglesia Católica no es necesaria, ¡qué barbaridad! Este tipo de ecumenismo sacrifica nuestra fe, la genuina y verdadera y lo hace en nombre de una dama muy coqueta la Unidad; cuidado porque en su necesaria búsqueda podemos perder más riquezas.
      Pero Apología a la Apologética mientras que se opone a este tipo de ecumenismo lo que pide es la enseñanza y explicación de la fe. Procura porque nos preocupemos más por los de dentro de casa que tan mal están y no andemos buscando sin haber resorbido lo primario la unión con los luteranos, por ejemplo. Es falta de “lente pastoral” que a la Iglesia la abandonen cientos de personas, mientras que se busca convertir a los de afuera. Convirtamos verdaderamente a los de adentro. ¿No le parece?
      Apología a la Apologética defiende el hecho de que el ecumenismo solo es posible con las iglesias históricas o aquellas que se han separado por problemas más políticos que de fe. Bien bien podemos volver a ser uno con los ortodoxos o con la Alta Iglesia Anglicana, pero de qué forma conciliaríamos la fe testiga de Jehová, mormona o adventista con la nuestra.
      Hermano, tenemos que muchas veces entender que las cuestiones no son ni blancas, ni negras puras. Los matices en los que uno se expresa son cientos y la escala de grises es aun más amplia. No puede pretender situarme en un extremo o en otro por lo que haya entendido, y creeré que no lo hace tomando muy en cierto su deseo de que dé mi opinión.
      No soy yo (y me parece que casi nadie clasifica aquí) al que le interesan más los números que el espíritu, más la calidad que la cantidad. Los gráficos dotados, las tablas abarrotadas no son categorías del Evangelio, pero de seguro tampoco lo es el desierto en el que se pueden encontrar algunas Iglesias. No hay que exagerar tanto o ser tan extremista, simplemente hay personas, como los apologetas, que tienen el deseo de compartir su fe y compartirla íntegra y explicadamente con el propósito de confirmar a sus hermanos; y en tal intento critican el descuido de la Madre Iglesia en la enseñanza. La cosa es simple y no hay que ponerla en las ramas, el tronco del árbol es este: las sectas contaminan la fe y proponen una teología equívoca, y aunque a veces socialmente logran mayor amor y sentido de desprendimiento que el Catolicismo están en el error. Basta esto para combatirlas conforme hizo siempre la Iglesia desde el Nuevo Testamento. El formar a los de adentro es algo que no tan solo debe de ser intrínseco al proceso de conversión personal sino que se hace necesario en la actualidad, donde más y más “lobos vestidos de oveja arrancan a nuestros hermanos de la verdadera fe”. El método es sencillo y se logra con la experiencia con Jesús, esto lo da él, a nosotros como Iglesia nos toca poner el puente, nos toca la educación en la fe y el arrebatarles las banderas a los protestantes.
      Te repito hermano que cuando nos desvela el crecimiento de los hermanos protestantes no es porque nos preocupa más el proselitismo, la falsa espiritualidad o el sectarismo antiecuménico que el amor, la oración y las buenas obras; sino porque creemos que esto último no se está aplicando correctamente en la Iglesia mientras que han pasado a alimentar el caudal protestante.
      Los protestantes aumentan por su celo en la fe, mira alrededor de su Iglesia este domingo en misa y dígame sinceramente a cuántos les preocupa interesare en las cuestiones de esta. Pero este es otro tema.
      En fin hermano, si a alguien le sirve el chaleco que Usted describe en el primer párrafo, comparto su opinión en contra de su postura; pero creo que yo no entro en esa categoría tan extremista.
      “decir la verdad en amor”, todos estamos de acuerdo con esto, aunque a veces se nos pasa la mano y somos demasiado duros en nuestras pláticas, en ello debemos mejorar. Pero no crea que el hablar con amor o respeto es contrario a hablar con pasión o llamar por su nombre a lo que es blanco o es negro.
      “es necesaria la paciencia”, de acuerdo, pero no se le puede dejar todo a Dios es necesario el hacer y el hacer en bien.
      “no es necesario preocuparse demasiado”, si le es patológico no, o sea demasiado, pero si esta preocupación te hace trabajar para el Reino de Dios, bárbaro.
      “La verdad es poderosa y atractiva”, ok, lo que nos falta es hacerla conocer, hagámoslo es lo que yo propongo.
      “No creo que sea necesario mantener a las personas dentro de la Iglesia católica para que tengan la fe católica”, no entiendo bien lo que quiere decir con esto, pues a mi mente vienen varias ideas. Si es así como no hace falta ser demócrata para creer en lo que ellos creen, es verdad. Pero si esto pretende en algún grado restarle importancia al hecho de pertenecer a la Iglesia Católica es erróneo por completo. La Iglesia fue fundada por Cristo como el medio para obtener la salvación, ambiente que no solo te conduce a ello pasivamente sino que tiene facultades para ayudarte, es el cuerpo de Cristo y es inmaculada por este.
      Muchas cosas quedan Por decir de todo esto y así pasa con los temas de opiniones y matices, DLB

  2. Hermano, te quedó muy bonito el encabezado y el widget MENSAJES PARA TI.
    Bendiciones grandes

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